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Memorias de un informático desengañado
Vida, vivencias e idas de olla de un informático desilusionado
Acerca de
Los pensamientos de un informático desengañado que ahora mismo está intentando el sueño de todo español, ser funcionario.
Mientras tanto dedica su vida a intentar pasarlo lo mejor posible durante los días existentes entre viaje y viaje.
Sindicación
 
Visa way of life
Ayer mientras estaba sacando una jarra de agua de la nevera noté una mano en mi culo. Antes de que mi sucio cerebro empezara a procesar la información oí a mi madre decir divertida que tenía un agujero en el pantalón. Sí, después de unos años prestando su servicio de una manera mas que decente mi pantalón había dicho basta y no se en que momento en concreto había reventado. Así que, visto lo visto, decidí que era el momento de comprarme uno nuevo.

Al fin y al cabo no puede ser muy difícil, total lo único que tengo que hacer es ir a una tienda y comprarme un pantalón vaquero, al fin y al cabo todos son iguales, apurando mucho, me tenía que comprar un pantalón vaquero claro.Por muy metrosexual que intente ser, en estos casos me sale la vena racionalista informática. Desde hace mucho tiempo (mas de una década) tengo dos pantalones, uno claro y uno oscuro, bueno y uno negro. He comprobado que desde que me quito uno hasta que lo vuelvo a necesitar da tiempo a lavarlo y secarlo, así que un gasto en esto es superfluo pudiendo ser todos los recursos destinados a lo verdaderamente importante (cerveza). Así que iluso de mi, esta tarde me fui a un mega-centro comercial de las afueras de Valencia a conseguir mi ansiado pantalón.

Ese fue mi primer error. He ido a ese centro comercial por el sencillo hecho que es el único que tiene un factory (ya sabéis, un sitio de esos donde venden ropa de otras temporadas a menos precio). Lo que yo no había calculado es que estamos en un país de consumistas. Por mucho que se empeñen, España va bien. Si no, no me explico como puede haber tanta gente gastando el dinero alegremente el sábado por la tarde o como es posible que los bares y restaurante estén hasta arriba los viernes y sábado por la noche (y mas con los precios que hay en Valencia). Me imaginaba que habría bastante gente, pero esto era demasiado. La cola para ir al centro comercial empezaba mas de un kilómetro antes del desvío de la autovía. Por suerte para mi, de vez en cuando hasta pienso, así que les he adelantado y he cogido la siguiente salida (que sólo está doscientos metros mas adelante) y he vuelto un poco para atrás adelantando a todos esos domingueros. Como mínimo he ahorrado veinte minutos. Pero ahora venía otra tarea difícil, encontrar aparcamiento. Después de dar muchas vueltas he conseguido un sitio, pero he tenido que dejarlo tan lejos que casi que ni veía el centro comercial desde allí, un poco mas y lo dejo en la puerta de mi casa.


Esto molesta un poco, pero tampoco es nada con lo verdaderamente fastidioso, la gente. Yo no se si es que ando demasiado rápido o es que es el resto del mundo que va despacio, bueno, mas que despacio parece que se arrastren por el suelo como tortugas reumáticas. Cuando llego a un sitio masificado me dedico a ir esquivando gente, aprovechando todos los huecos para adelantar algo, que eso si son adelantamientos y no los de la Fórmula 1. En general todo tipo de gente me molesta, pero a lo que no soporto es a la gente que va con carrito de bebé. Si tu ves un hueco entre la niñata maquinera esa de tu derecha y el hombre que arrastra un carrito delante tuyo y te intentas meter existe un 99% de posibilidades de que el cabrón del padre haga un movimiento extraño en el último momento y te incruste la rueda en la espinilla. Lo malo es que muchas veces no te piden perdón y si te lo piden es con una cara de superioridad como diciendo ¡oye que ha sido el carro no yo! De verdad, creo que tendríamos que hacer algo para solucionarlo. Vale que la natalidad tenga que aumentar en España (al fin y al cabo cuando yo esté jubilado tirado en la playa de Benidorm viendo a las suecas retozar en la playa serán los nanos de ahora los que me paguen la pensión), pero se están pasando. Por el simple hecho de tener hijos se creen con derecho a todo, y no debería se así. Que hagan lo que quieran mientras no molesten al resto. Debería estar prohibido que se metieran en las multitudes, que siempre acaban dando golpes a los demás.Además ¿que me decís de cuando estáis en un restaurante cenando o tomando algo a las doce de la noche o mas tarde y tenéis que aguantar los lloros o las carreras de un niño pequeño?

El gobierno debería crear unos parques temáticos cerrados, no se algo como los pipi-can, pero para los padres. Allí podrían dar todas las vueltas que quisieran y contarse los gramos que ha engordado su Kevín José de todos los Santos o como funciona ese invento imprescindible en la vida moderna que es el
sacaleches.

Mi segundo error ha sido pensar que sería todo tan fácil, al fin y al cabo sólo era un vaquero. si vas a las típicas franquicias de ropa (Sara, Winterfield o M&H) es imposible encontrar un pantalón normal. Su intención es que todos parezcamos clones de Beckam, o aún peor, de Guti. Todos los vaqueros que hay allí tienen algo especial: miles de costuras de colores, ocho tonos de azul en cada pantalón o doscientos agujeros (para eso no hacía falta que me comprara uno nuevo, que el mío ya tiene y es mas auténtico). Aún así, después de dar muchas vueltas y esquivar muchos carritos de bebé he conseguido encontrar un pantalón normal. Pero ahí no acabo todo. Desde hace unos años les ha dado por cambiar el tallaje de los pantalones. Supongo que será para tener las mismas tallas que el resto de Europa, como hicieron con los zapatos. Pero si lo de los zapatos fue fácil (sólo tenías que coger una talla mas grande), aquí lo han complicado un poco. Para empezar tenemos dos tallas, pero no se a que se corresponden, eso sí, después de probarme bastantes pantalones he llegado a la conclusión que una de ellas es mas importante que la otra, pero no se porqué. Yo antes gastaba una 42 pero lo que me he comprado hoy es una 33-36 ¿alguien me lo explica? porque ya, lo de las tallas impares me ha acabado por rematar.

El tercer error que he cometido ha sido confiar en mi capacidad de control. Normalmente soy muy maniático para comprar ropa, me cuesta horrores elegir algo. Pero hoy, no se porqué, todo lo que veía me gustaba. Puede que sea porque el hecho de tener dinero fresco en el bolsillo hace que te lo gastes mas alegremente. Yo iba a comprarme el pantalón y unos zapatos (con tanto trabajo en el que me exigen ir con corbata los necesito), pero me he venido con el pantalón, una sudadera y una camiseta, y porque me he controlado que me hubiera podido traer perfectamente tres o cuatro camisetas y un par de jerseys. Desde luego con poca gente como yo que haya ya entiendo como Amancio Ortega es la persona mas rica de España y la 23 del mundo.
 
Comentario:
Victoooooor!! Yo quiero que me lleves a ese factory!! A comprarme una camiseta o algoooo jijiji
Me ha encantau eso de: Sara, winterfield y M&H (anda ke no me reido...)
Primero fue el peeling,luego apuntate a funcky, ahora irte de compras...uy uy uy ;)
1 besazo Beckham...digo...Héctor!! :)
No