logotipo

img_google
Memorias de un informático desengañado
Vida, vivencias e idas de olla de un informático desilusionado
Acerca de
Los pensamientos de un informático desengañado que ahora mismo está intentando el sueño de todo español, ser funcionario.
Mientras tanto dedica su vida a intentar pasarlo lo mejor posible durante los días existentes entre viaje y viaje.
Sindicación
 
¡Vacaciones!
Hoy, por fin, después de estar mas de tres semanas despertándome pronto para ir a trabajar me he quedado parado. Como mi situación personal no me exige tener un sueldo fijo, no me importa pasarme unas semanas sin trabajar, es mas, lo agradezco.

En mi carrera laboral (que empieza a ser relativamente importante) habré trabajado en mas de 15 sitios. Esto me ha dado la posibilidad de conocer diferentes lugares, pero nunca había trabajado en un sitio como este. La academia para la que he impartido los cursos alquiló un local en pleno centro de Valencia, muy cerca del mercado de Colón .Para los que no la conozcan es una zona muy cara, de las mas pijasEste bicho está en la fachada de toda la ciudad. Lo bueno es que no he estado en un oscuro y frío edificio de oficinas. El local donde he impartido clase estaba situado en un precioso edificio modernista de principios del siglo XX. De entre todos los estilos arquitéctonicos mi favorito sin duda es este. Me encanta la imaginación de la decoración de estos edificios. Este en concreto es conocido como el edificio de los dragones debido a que la fachada tiene varias esculturas de estos animales. Es relativamente conocido, o al menos yo ya me había fijado en él, pero seguro que hay miles de personas que pasan todos los días junto a él y ni se han dignado a mirarlo. Pero no es solamente la fachada; el edificio tiene un patio interior cuanto menos acogedor, en el que se logra una sensación de tranquilidad extraña si piensas que apenas a 20 metros hay cientos de coches atascados haciendo sonar el claxon. Además también hay un par de lámparas forjadas en hierro realmente espectaculares... ¡yo quiero vivir allí!

No se si es que yo tengo imán para los trabajos diferentes, pero desde luego a lo largo de los últimos años he ido acumulando mas de uno de ellos. Dejando aparte los trabajos temporales que acepté para sacar dinero ( he remachado todas las cajas registradoras de un carrefúl, he tirado cables de teléfono en el circuito de Cheste o he hecho de camarero en un supermercado) mi último trabajo como programador no tuvo desperdicio. Ese magnífico trabajo fue tan especial que hizo que reorientara toda mi vida laboral.El primer signo de que ese no iba a ser un trabajo normal fue que tuve que coger el monitor delante del cual me iba a pasar ocho horas al día (en el mejor de los casos) del suelo de un oscuro almacén El patio interior donde lo habían dejado para tirarlo en cuanto alguien tuviera ganas. Ni que decir tiene que la pantalla parecía que se hubiera tomado cuatro cafés de lo que se movía. También son destacables las peripecias que teníamos que hacer para poder ir al baño. Aquella no era una empresa informática, así que nos repartieron en dos oficinas. En la mas grande estaba todo el mundo, menos el otro informático y yo. Si ya de por si, cuando estás programando se habla poco imaginaos cuando sólo puedes hablar con una persona y encima esta no es demasiado habladora (la otra persona, no yo), los lunes eran apasionantes, nos pasábamos un par de minutos contándonos lo que habíamos hecho el fin de semana. Además dio la casualidad que se estropeó el baño y como mostraban tanto interés por nosotros les costó sólo dos meses repararlo. Por eso, cada vez que teníamos que utilizarlo teníamos que cruzarnos todo el pasillo, llamar a la puerta, esperar que nos abrieran y decir que veníamos a mear, un espectáculo. La sensación de tener a alguien que sabe perfectamente cuantas veces meas al día es indescriptible, os lo puedo asegurar. Pero eso no es todo; como eramos seres inferiores (informáticos) teníamos un horario bastante peor que el resto de la gente, por lo que los miércoles y viernes por la tarde nos quedábamos solos en el trabajo. No nos importaba quedarnos solos (bueno sí, porque eso significaba que trabajábamos mas horas que el resto de trabajadores), pero es que también nos quedábamos sin baño, así que si nos entraba un apretoncillo (a mi me entran muchos, soy bastante mujer en algunos aspectos ) nos teníamos que bajar a un bar ¿no les habría salido mas barato arreglar el puto baño? Lo mejor fue la caradura del Cenutrio (era como llamaba cariñosamente a mi jefe) cuando nos dijo después de varias semanas de quejas que nos olvidáramos del baño, que no era ningún inconveniente...

Pero desde luego para trabajos raros los que he tenido como profesor. Bueno, a lo mejor no es tan raro como yo me pienso. Seguro que cualquier profesor de informática que se precie puede decir que ha dado clases de Windows 95 en ordenadores que tenían instalado Windows 3.11 o clases de internet sin tener conexión de internet. O que ha dado clase en lugares tales como iglesias, locales de comisiones obreras (y era la misma academia), casales falleros, bares o locales de ensayo de bandas municipales. Esto último no parece tan malo hasta que un día un alumno por hacer la gracia se pone a darle golpes al gong armando un escándalo impresionante. Pero lo mejor es cuando le dices a ese alumno que deje de molestar y que se calle, que no para de hablar. Entonces él, como si fuera la cosa mas normal del mundo te dice que habla mucho aquí porque en su trabajo hay mucha gente pero que nadie dice nada. En ese momento todo el mundo empieza a revolcarse de la risa. Yo no le encontré la gracia hasta que me confesaron que trabajaba de enterrador.

Por suerte todo esto ya no me afecta, he decidido que voy a ser funcionario y algún día lo lograré. Y si muero en el intento puedo confiar en que la persona que me entierre sepa manejar un ordenador...
 
Comentario:
Por cierto, ¿cual es el instituto de Valencia donde va toda la morralla? Lo digo para ir preparándome por si me envían allí (bueno, y para ir meado de casa también)
 
Comentario:
Mira, tu Cenutrio te lo hacia como un favor, porque sabia lo "hablador" que era tu compañero, y así pues salías, te despejabas, cambiabas de aires...Vamos, notabas que fuera de allí seguía habiendo vida humana, que quieras que no, es algo que siempre consuela.
Besos!
 
Comentario:
Excelente, yo en estos momentos, estoy optando la trabajo de "pornochacha", de verdad, a ver si tengo suerte.

Une besote
 
Comentario:
Achoooooo.... qué bueno el post. Vamos a tener que hacer un blog "batallitas del trabajo". Por cierto, valencianos, ayer eché mi currículum en una empresa de domótica valenciana, si me cogieran ya sabes a quién le voy a dar el follónnnnn....
 
Comentario:
Yo también intento ser funcionaria...pero está la cosa difícil. La anécdota del baño me recuerda a cuando el año pasado curré en un instituto (si, ese instituto de valencia en el que meten a todos los que no tienen remedio y los hacinan ahí para que no estorben y puedan delinquir en familia...). Los baños de las profesoras también estaban cerrados con llave, y se suponía que a mi debían entregarme una para el baño que estaba justo al lado de donde yo trabajaba. Pero tardaron más de mes y medio en hacerme una copia, y mientras tanto me tocó subir dos plantas, al baño de las alumnas...excuso comentar la de cosas que me encontré por allí...Y conste que tengo más cosas para comentar con respecto a este post, pero si me descuido va a ser más largo que lo que has escrito tú, así que, me callo.
PD: Yo vivo por esa zona pijaaaa!
No