Vuelta a los orígenes
Si, personillas, mañana me largo de campo de trabajo. Me voy a pasar 20 días en un pueblo de 250 habitantes buscando dinosaurios. Me apetece mucho, siempre me han gustado esos bichos. Pero si por algún motivo me encantan los campos de trabajo es por la gente.
Yo, como informático desengañado, odio esta sociedad moderna. En serio, me gusta vivir en la ciudad, pero creo que tantos avances técnicos están perjudicando la comunicación humana. Actualmente y a pesar de todos los avances que hay mucha gente se siente sola. Yo mismo cuando he estado con las oposiciones me pasaba demasiado tiempo conectado a Internet. Era capaz de leerme cuatro periódicos al día, estaba sobreinformado. Lo peor es que nunca me sentía satisfecho y vivía con una permanente angustia.
Ahora voy a pasar unos días sin conexión a Internet y sin cobertura para el móvil. Y no lo echaré de menos. Si todo va como creo, mi entretenimiento consistirá en hablar hasta las tantas de la madrugada con personas reales, no a través de un ordenador, porque lo importante de hablar no son sólo las palabras, son también los gestos,el momento y el lugar, ¿quien no se acuerda perfectamente del lugar dónde dijo te quiero por primera vez? Esas palabras, muchas veces vacías de contenido, cobran otra dimensión cuando las recordamos junto al lugar donde fueron pronunciadas o con la cara de alegría o sorpresa que puso la persona a la que se lo dijimos.
Pero no sólo de hablar vive el hombre. Mi experiencia me dice que no todo está perdido. Me acuerdo de cuando era pequeño, mi juguete favorito no era el mas caro, muchas veces prefería jugar con algo mas sencillo que te permitiera crear tu propio mundo. Veinte jóvenes aislados en un pueblo a mil metros de altitud son capaces de inventar miles de cosas para divertirse, no hace falta mas que un poco de imaginación. Aún me acuerdo de como saltábamos a la piscina desnudos a las tres de la mañana, los concursos de lanzamientos de azada, las visitas a los cementerios las tardes de tormenta o las decenas de bromas privadas que nos gastábamos entre todos.
Cuando la gente merece la pena, no hace falta nada mas para pasárselo bien. No necesitamos ni la décima parte de las cosas que quieren que compremos, podemos ser felices con mucho menos. Cuando éramos jóvenes podíamos pasarnos tardes enteras con un paquete de pipas ¿porque ahora necesitamos quedar a tomar algo para ver a alguien? todo es mucho mas sencillo, no hace falta enviar miles de mensajes al móvil para que una persona crea que le aprecias. Antes yo no quedaba con la gente, simplemente salía a la calle y me encontraba con mis amigos.
Mañana volveré a sentir todo eso.
Yo, como informático desengañado, odio esta sociedad moderna. En serio, me gusta vivir en la ciudad, pero creo que tantos avances técnicos están perjudicando la comunicación humana. Actualmente y a pesar de todos los avances que hay mucha gente se siente sola. Yo mismo cuando he estado con las oposiciones me pasaba demasiado tiempo conectado a Internet. Era capaz de leerme cuatro periódicos al día, estaba sobreinformado. Lo peor es que nunca me sentía satisfecho y vivía con una permanente angustia.
Ahora voy a pasar unos días sin conexión a Internet y sin cobertura para el móvil. Y no lo echaré de menos. Si todo va como creo, mi entretenimiento consistirá en hablar hasta las tantas de la madrugada con personas reales, no a través de un ordenador, porque lo importante de hablar no son sólo las palabras, son también los gestos,el momento y el lugar, ¿quien no se acuerda perfectamente del lugar dónde dijo te quiero por primera vez? Esas palabras, muchas veces vacías de contenido, cobran otra dimensión cuando las recordamos junto al lugar donde fueron pronunciadas o con la cara de alegría o sorpresa que puso la persona a la que se lo dijimos.
Pero no sólo de hablar vive el hombre. Mi experiencia me dice que no todo está perdido. Me acuerdo de cuando era pequeño, mi juguete favorito no era el mas caro, muchas veces prefería jugar con algo mas sencillo que te permitiera crear tu propio mundo. Veinte jóvenes aislados en un pueblo a mil metros de altitud son capaces de inventar miles de cosas para divertirse, no hace falta mas que un poco de imaginación. Aún me acuerdo de como saltábamos a la piscina desnudos a las tres de la mañana, los concursos de lanzamientos de azada, las visitas a los cementerios las tardes de tormenta o las decenas de bromas privadas que nos gastábamos entre todos.
Cuando la gente merece la pena, no hace falta nada mas para pasárselo bien. No necesitamos ni la décima parte de las cosas que quieren que compremos, podemos ser felices con mucho menos. Cuando éramos jóvenes podíamos pasarnos tardes enteras con un paquete de pipas ¿porque ahora necesitamos quedar a tomar algo para ver a alguien? todo es mucho mas sencillo, no hace falta enviar miles de mensajes al móvil para que una persona crea que le aprecias. Antes yo no quedaba con la gente, simplemente salía a la calle y me encontraba con mis amigos.
Mañana volveré a sentir todo eso.
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