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Memorias de un informático desengañado
Vida, vivencias e idas de olla de un informático desilusionado
Acerca de
Los pensamientos de un informático desengañado que ahora mismo está intentando el sueño de todo español, ser funcionario.
Mientras tanto dedica su vida a intentar pasarlo lo mejor posible durante los días existentes entre viaje y viaje.
Sindicación
 
Estúpida justicia
Esta es la historia de un joven que siempre había tenido un sueño. Desde que era pequeño había querido ayudar a los más débiles. Nunca le gustó que los más mayores actuaran como matones en el campo de fútbol que había al lado de su casa, si ellos habían llegado antes los mayores deberían esperar a que acabaran de jugar para ponerse ellos. O como mínimo podían preguntarles si jugaban juntos, pero no. ellos llegaban y los echaban de allí a balonazos. Ese día lo decidió, de mayor sería juez. Los jueces eran unos señores serios vestidos de negro que tenían un mazo con el que hacían callar a todos. Y cuando decidían algo todos estaban obligados a hacerle caso.

Así que dicho y hecho, que no es poco. Tras aprobar con nota el bachiller nuestro amigo empezó como tantos y tantos miles de españoles la carrera de derecho. Pero a diferencia de muchos él si tenía vocación por lo que con las dificultades lógicas acabó sacando la carrera con buena nota tras muchas horas de estudio. Pero su proyecto no acababa ahí, aún le quedaba un largo trecho que recorrer. Le tocaba enfrentarse con unas oposiciones. Si de normal este proceso de selección es duro (que me digan a mi) en el caso de las oposiciones a juez la dificultad se dispara. Yo no soy un experto en este tema, pero si que conocí a alguien que se las estaba preparando. Como muestra de la dificultad que tienen mi amigo (que aprobó derecho con casi un nueve de nota media) me dijo que necesitaba casi un año y medio para estudiarse todo el temario, y que aún así tampoco lo tenía estudiado a fondo. Vamos que presentarse a estas oposiciones con sólo dos años de estudio exclusivo es un poco arriesgado. Sin embargo nuestro protagonista lo intentó; es mas lo logró.

Ya había conseguido realizar el sueño de su niñez, impartir justicia. Desde ese momento se dedicó a ayudar a los más necesitados y desfavoridos. Siempre le gustaron los casos que le hacían sentirse útil: maltrato contra mujeres y niños, tráfico de drogas, prostitución, etc. Sin embargo no era suficiente. En estos casos podía ayudar a determinadas personas en situaciones puntuales. Él quería ir a la raíz del problema: no quería encarcelar a un camello de tres al cuarto, quería que cayera toda la banda entera. Por eso, siguió preparándose y al final llegó a la Audiencia Nacional. Esto si que era lo que había soñado desde pequeño. Aquí podría intentar hacer un mundo mejor.

Tras realizar su sueño, su vida discurría tranquilamente hasta que un día cuando llegaba al trabajo vio una expectación inusual a la puerta de su juzgado. Enseguida empezó a imaginar que tipo de caso le esperaba dentro. Seguro que era alguno de mucha repercusión, tal vez había caído una mafia de tráfico de mujeres, o un cártel de narcotraficantes, quien sabe. Llegó impaciente a su despacho y le pidió a su secretaria que le informara de todo.

Cuando se enteró del caso que había de tratar se le cayó el alma a los pies. Un equipo de fútbol quería que no se continuara jugando un partido que se había suspendido porque una moneda de cinco céntimos había golpeado a un linier. Era absurdo que se hiciera actuar a la justicia (tan sobrecargada de trabajo verdaderamente importante) para resolver esta nimiedad. Absurdo, poco ético e hipócrita. Porque además el club que presentaba el recurso no dijo nada cuando en su campo una moneda de 25 pesetas golpeó a un árbitro unos años atrás, ni cuando el asta de una bandera de poco golpea a un portero rival apenas un año antes. Los abogados que presentaron ese recurso sabían de antemano que no iban a poder ganarlo, pero aún así lo hicieron.

Entonces el juez se acordó de cuando era un niño. Había veces que sus padres lo castigaban cuando no se portaba bien (cuando le quitaba los juguetes a su hermano pequeño, por ejemplo). Él se enfadaba aunque sabía que no tenía razón y se ponía a llorar y a gritar. Por suerte los suyos fueron unos buenos padres y nunca cedieron al chantaje de una pataleta infantil.

Por suerte él es un buen juez y tampoco ha cedido a la pataleta de un presidente de un club de fútbol, aunque por desgracia ha tenido que gastar una parte de su preciado tiempo en resolver una disputa tan estúpida como frívola.

Nunca hemos de olvidar la diferencia entre la vida real y un espectáculo.
 
Comentario:
De querellas contra famosos y famosillos está el juzgado lleno....que vergüenza...
 
Comentario:
tio, mi hermano estuvo 4 años estudiando a saco (=de 9 a 2 y de 4 a 9 seis días a la semana) para secretario judicial (el hermano pequeño del juez) que también se las trae, y no aprobó en las dos veces que se presentó. Menuda frustración...
Mucho ánimo a los opositores! :P
 
Comentario:
Tienes toda la razón, con toda la justicia que necesita ser impartida y una estupida disputa por una nimiedad, robando cámaras.

Un beso
 
Comentario:
poooo zí.....si señor, tiene ud toda la razón
 
Comentario:
Pues anda que no está dando de si la polémica...y todo al módico precio de 5 céntimos. Soy de la misma opinión, bastante tienen los jueces con los casos que realmente afectan de manera vital a gente, como para irse ocupando de esas chorradas o de que la spice pija haya llamado pedazo de mierda excremento a la obregón.
No