Resaca post-fallas
Supongo que la mayoría de vosotros se habrá enterado que estos últimos días se han celebrado las Fallas. Yo llevaba dos años sin poder disfrutar de las fiestas. En el primero, un virus estomacal hizo que no puediera alejarme demasiado del baño durante todos esos días, mientras que en el segundo estaba viviendo en Irlanda. Este año parecía que por fin podría aprovechar totalmente las fiestas, pero como me han enviado a trabajar a Alicante sólo he podido ir el fin de semana, fastidiandome incluso algún que otro plan (Jenny, al año que viene no fallo).
Por tanto llegué el viernes con todas las ganas de comerme el mundo. No lo voy a negar, lo que son Fallas no he visto muchas, me he dedicado a irme de fiesta y a disfrutar del ambiente. He oído que han sido las Fallas mas multitudinarias de la historia, y desde luego creo que es verdad. Durante todo el fin de semana estuvieras donde estuvieras y fuera la hora que fuera te sentías rodeado por una marea de gente.
Todo empezó el viernes con un ligero problema. La encargada de la óptica se equivocó al pedirme las lentillas, así que como solución de emergencia me dio unas que tenía de muestra, que me sirvieron para salir del trance, pero que tenían bastante menos graduación de la que yo gasto (mas o menos una dioptría y media de miopía y otra de astigmatismo por ojo, ¿os he dicho que pasarse el tiempo mirando al ordenador no es bueno para la vista?) así que me pasé toda la noche diciéndole al Rizos y al Calata que le entrarámos a un par de chavalas cuando en realidad eran un chica y un chico con el pelo largo (vale, lo admito, puede que las cervezas a un euro también influyeran en que no viera bien). La cosa continuó con problemas. Mientras pasaba por encima de una valla para no tener que dar una vuelta de diez metros, se me enganchó el pantalón que tanto me costó comprarme , así que me pasé toda la noche con medio culo al aire (por suerte llevaba mis mejores calzoncillos). Por si acaso, os aviso, no sirve de nada decirle a una chica que te toque el culo, así no se liga. El caso es que la noche estuvo bastante bien, y si no hablé con 30 chicas diferentes no hablé con ninguna. Eso sí, yo de racista nada, hubo valencianas, colombianas, italianas, francesas, inglesas, suecas, de todo. Es mas, a última hora de la noche me pasé mas de una hora hablando con una peruana muy simpática y, por que no decirlo, muy guapa. Espero volver a verla, ya que vive en Valencia y se por donde se mueve.
Nos despedimos a eso de las seis con la promesa de estar a la una en la puerta del ayuntamiento para ver la mascletà. Por suerte, al día siguiente sobre las doce y media de la mañana me llegó un mensaje del Rizos diciéndome que no se podía levantar y que mejor quedábamos a las cinco de la tarde. Dicho y hecho, a las cinco estábamos todos en un bar del centro, con una jarra de medio litro de cerveza en la mano. El tiempo fue pasando entre cerveza y cerveza hasta que se hizo la hora de la nit del foc, el castillo de fuegos artificiales mas importante de todas las fiestas. Así que nos fuimos al antiguo cauce a verlo, nosotros y otras 600.000 personas. No puedo decir si estuvo bien o mal, ya que estábamos lejos y unos árboles nos impidieron verlo.
Después la marea humana nos arrrastró hacia el Carmen. Allí probamos varias verbenas, pero había tanta gente que era imposible moverse. Al final acabamos en una verbena detrás de la Lonja. Allí, para variar, mis dotes seductoras funcionaron de nuevo, pero parece que estoy gafado. Cuando estaba a punto de lanzar el ataque definitivo, ella se fue a mear con una amiga. Estaba todo controlado, porque se habían quedado otras dos amigas, así que iban a volver. Lo malo es que en ese momento se acabó la verbena (un encargado del ayuntamiento se subió a una escalera y cortó el cable de la luz) y se puso a llover, así que cuando me quise dar cuenta las había perdido de vista ¡mierda!
Ya con el ánimo un poco mas bajo seguimos buscando un sitio dónde divertirnos y vaya si lo encontramos. Alguien había tenido la genial idea de sacar unos altavoces al balcón y había creado una fiesta ilegal en plena calle bolsería. Cuando llegamos la calle estaba totalmente colapsada y a eso de las siete cuando nos fuimos hartos del peligro de avalancha seguía exactamente igual. Lo mejor de todo era la cara de alucinados que ponían los guiris.
Al día siguiente me levanté como pude y me vine a Alicante a trabajar. Parece que no descansé lo suficiente, porque hoy o no ha sonado la alarma o me he dormido, así que he llegado tres horas tarde al trabajo. Da la casualidad que los martes tengo tres horas de clase y una guardia, así que mi día ha sido bastante ligero. Por suerte nadie se ha dado cuenta. Un compañero le ha abierto el aula a mis alumnos y se han pasado todo el rato jugando al ordenador, criaturas.
Por tanto llegué el viernes con todas las ganas de comerme el mundo. No lo voy a negar, lo que son Fallas no he visto muchas, me he dedicado a irme de fiesta y a disfrutar del ambiente. He oído que han sido las Fallas mas multitudinarias de la historia, y desde luego creo que es verdad. Durante todo el fin de semana estuvieras donde estuvieras y fuera la hora que fuera te sentías rodeado por una marea de gente.
Todo empezó el viernes con un ligero problema. La encargada de la óptica se equivocó al pedirme las lentillas, así que como solución de emergencia me dio unas que tenía de muestra, que me sirvieron para salir del trance, pero que tenían bastante menos graduación de la que yo gasto (mas o menos una dioptría y media de miopía y otra de astigmatismo por ojo, ¿os he dicho que pasarse el tiempo mirando al ordenador no es bueno para la vista?) así que me pasé toda la noche diciéndole al Rizos y al Calata que le entrarámos a un par de chavalas cuando en realidad eran un chica y un chico con el pelo largo (vale, lo admito, puede que las cervezas a un euro también influyeran en que no viera bien). La cosa continuó con problemas. Mientras pasaba por encima de una valla para no tener que dar una vuelta de diez metros, se me enganchó el pantalón que tanto me costó comprarme , así que me pasé toda la noche con medio culo al aire (por suerte llevaba mis mejores calzoncillos). Por si acaso, os aviso, no sirve de nada decirle a una chica que te toque el culo, así no se liga. El caso es que la noche estuvo bastante bien, y si no hablé con 30 chicas diferentes no hablé con ninguna. Eso sí, yo de racista nada, hubo valencianas, colombianas, italianas, francesas, inglesas, suecas, de todo. Es mas, a última hora de la noche me pasé mas de una hora hablando con una peruana muy simpática y, por que no decirlo, muy guapa. Espero volver a verla, ya que vive en Valencia y se por donde se mueve.
Nos despedimos a eso de las seis con la promesa de estar a la una en la puerta del ayuntamiento para ver la mascletà. Por suerte, al día siguiente sobre las doce y media de la mañana me llegó un mensaje del Rizos diciéndome que no se podía levantar y que mejor quedábamos a las cinco de la tarde. Dicho y hecho, a las cinco estábamos todos en un bar del centro, con una jarra de medio litro de cerveza en la mano. El tiempo fue pasando entre cerveza y cerveza hasta que se hizo la hora de la nit del foc, el castillo de fuegos artificiales mas importante de todas las fiestas. Así que nos fuimos al antiguo cauce a verlo, nosotros y otras 600.000 personas. No puedo decir si estuvo bien o mal, ya que estábamos lejos y unos árboles nos impidieron verlo.
Después la marea humana nos arrrastró hacia el Carmen. Allí probamos varias verbenas, pero había tanta gente que era imposible moverse. Al final acabamos en una verbena detrás de la Lonja. Allí, para variar, mis dotes seductoras funcionaron de nuevo, pero parece que estoy gafado. Cuando estaba a punto de lanzar el ataque definitivo, ella se fue a mear con una amiga. Estaba todo controlado, porque se habían quedado otras dos amigas, así que iban a volver. Lo malo es que en ese momento se acabó la verbena (un encargado del ayuntamiento se subió a una escalera y cortó el cable de la luz) y se puso a llover, así que cuando me quise dar cuenta las había perdido de vista ¡mierda!
Ya con el ánimo un poco mas bajo seguimos buscando un sitio dónde divertirnos y vaya si lo encontramos. Alguien había tenido la genial idea de sacar unos altavoces al balcón y había creado una fiesta ilegal en plena calle bolsería. Cuando llegamos la calle estaba totalmente colapsada y a eso de las siete cuando nos fuimos hartos del peligro de avalancha seguía exactamente igual. Lo mejor de todo era la cara de alucinados que ponían los guiris.
Al día siguiente me levanté como pude y me vine a Alicante a trabajar. Parece que no descansé lo suficiente, porque hoy o no ha sonado la alarma o me he dormido, así que he llegado tres horas tarde al trabajo. Da la casualidad que los martes tengo tres horas de clase y una guardia, así que mi día ha sido bastante ligero. Por suerte nadie se ha dado cuenta. Un compañero le ha abierto el aula a mis alumnos y se han pasado todo el rato jugando al ordenador, criaturas.
Comentario:
Joer, que fiestorro, me recuerda a los carnavales de cadiz
Comentario:
Por la calle Bolsería pasé yo!!!
Si que has aprovechado bien las fallas, yo al final me he llevado algun cabreillo que otro...Y nada de nit del foc, al día siguiente trabajando...treballaora que ès una...
Besos!
Si que has aprovechado bien las fallas, yo al final me he llevado algun cabreillo que otro...Y nada de nit del foc, al día siguiente trabajando...treballaora que ès una...
Besos!





