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a l@s que nadie cuida
heterogeneo
Acerca de
Siempre en guardia.....vivir por ti y para ti.
 
Otro capítulo.
- Yo, con 23 años tengo más conocimiento que tú -. Recriminaba Lucía a Sophie. - ¿En qué estabas pensando?. ¡Joder, tienes que controlar esos arrebatos que te dan!. ¡Ya no eres una niña!.
Sophie, apoyada en el radiador escuchaba a su hermana con los ojos aún hinchados de haber permanecido toda la noche llorando. Lucía se vestía para salir y Sophie no podía evitar mirar a su hermana y preguntarse por qué ella no había heredado su coraje, su fuerza, su seguridad.
- Mira, la cagaste y tienes que apechugar con las consecuencias. En su momento, no pensaste bien las cosas y lo estás pagando ahora. Pero, !no eches más piedras sobre tu tejado, por el amor de Dios!. De verdad, no te veo centrada.! . ¡Qué distintas somos!. Yo recibí la mala leche de nuestro padre y tú, su sentimentalismo. ¡Te compadezco!. Con lo fácil que es decir: Se acabó. Y tirar hacia delante. Ni comes, ni dejas comer, hermana. -
Lucía, hablaba a su hermana con dureza pero con la ternura que le caracterizaba.
- No te entiendo. ¿Se puede saber si lo tienes claro?- Le preguntó.
- Cristalino. - Contestó Sophie.
- ¿Y por qué te afecta tanto lo que te dice?. Tú tendrías que estar por encima de ese tipo de comentarios.-
- Lo sé. Pero me duele. Quizá, porque antes de insultar a nadie yo tengo presente el sentimiento que a mí me produce y no lo hago. Me cuesta discutir. Y soy incapaz de insultar cuando discuto. Es rara la vez que de forma intencionada profiera insultos con la idea de machacar a la otra persona. Si no es significativa para mí, puede haberse dado el caso , pero con ella, sin ir más lejos, soy incapaz de descargar mi ira, diciéndole barbaridades, que sé que le van a doler. También, porque no sé controlarme y en momentos de presión elijo muy bien las palabras y me vuelvo muy cruel. Yo, sí siento lo que digo y cuando lo digo es porque quiero decirlo. No deseo sacar lo peor de mí con ella. Ya me conoces, la brisa más leve me araña, pero en el fondo también mi corazón sabe volverse de granito, frío, calculador y tirano. Esta dicotomía es agotadora y mantener el equilibrio, es una tarea en la que llevo invertido lo que llevo de vida. Sacar lo peor de mí, es tan ruin. No puedo. No quiero. Debe haber otras formas -.
Terminaba Sophie de hablar a Lucía sin creerse mucho el discurso que acababa de soltar a su hermana.
- Vale. Tú misma. No, si lo que yo te digo. Eres tonta perdida., ¡como no espabiles...! Yo, me la comía. ¡A mí me va a venir con esas! . En serio. Vete. Pero vete de una vez. Y si tú no quieres irte, no te dejes apabullar. Y si tanta incomodidad le produces, pues ya sabe... carretera y manta.-
Lucía responde rotundamente a Sophie mientras se termina de ajustar un suéter amarillo.
- Bueno, hermanita. Me voy a marchar. Dame un beso. Y cuídate. Yo, no puedo hacerlo por ti-
Se despedía Lucía mientras Sophie, recogía sus cosas y se disponía a salir por la puerta.

La tarde iba avanzando y Sophie continuaba incrédula a lo que el día anterior le había acontecido. Mientras conducía camino a su casa, la cabeza le bullía y los pensamientos se mostraban confusos. Cuando le ocurre eso, desea reencarnase en rocas, ya que ni sienten ni padecen; pero eso sería lo más fácil , engañarse a una misma diciéndose que aquí no pasa nada, que hay que mirar hacia delante y que lo único que importa es el bienestar de una misma.
Sophie, perdió la fe hace ya mucho tiempo, pero en aquellos años, en que leía de forma apasionada obras éticas y morales, se grabaron en su cerebro no más de cuatro pautas en las que hoy en día se apoyan sus principios. Dice no ser religiosa y se niega a reconocer que en vidas anteriores le sostenía la oración y que hoy sería la respuesta a sus decepciones personales. La búsqueda de la racionalidad y de otras verdades le hace andar en la cuerda floja continuamente. Cree en la psicología de la gestalt, en la filosofía griega, en el reencuentro entre mente y energía. En la Iluminación. Cree en todo, menos en sí misma. Porque se sabe imperfecta, y mientras ocupa su tiempo en descubrir las claves de la felicidad y la plenitud de una misma, la vida se le escapa de las manos como el agua que se derrama. Todos saben lo que debería hacer, menos ella. Siempre con un por qué en la boca, un quizá y un no sé. Ni fría ni caliente.
La carretera deja de ser un punto de atención y de forma mecánica el coche circula por inercia. Ella está en otro planeta y sin saber se le escapa una sonrisa y empieza a cantar. Siempre le ha gustado cantar. Se quedó sin voz a los diecinueve años. Cantaba por encima de su tono hasta que sus cuerdas vocales no dieron más de si. Pero su pérdida, no le ha impedido seguir tarareando las canciones que más le gustan y le impulsan a seguir. Son un soplo de aire fresco, le revitalizan, le conducen a otro escenario en el que se crece.
Y comienza a reír y pensar en los cuentos que leyó hace unos días y en su proyecto de aprender a narrar. Piensa que la vida es un cuento con final feliz que cada una ha de escribir. Que somos felicidad nosotros mismos ya de por sí y que a pesar de las contrariedades que el vivir te presenta siempre te queda el don más preciado que nos da la naturaleza: Nuestra inteligencia.
 
EL VELO EN LAS MUJERES ORIENTALES 1.
La función del velo, “hidshab”, que en árabe literal quiere decir “cortina”, es evitar la transparencia, velar o esconder determinados asuntos. Está claro que no me refiero al velo con el que una mujer por propia voluntad, sin recibir presiones políticas, religiosas o sociales , decide con él, cubrirse la cabeza o la cara. Ese , el otro velo, el que intrínsecamente está relacionado con la política, es de uso obligatorio, el impuesto por las autoridades políticas y religiosas quienes por decreto (1980, Ley del Hidshab) obliga al uso del velo a todas las mujeres que trabajan para el Estado de Arabia Saudí.
En Arabia Saudí las mujeres no pueden salir a la calle sin cubrirse el cabello; incluso las extranjeras tienen que cumplir este mandato. Bien mirado, el velo y el terror tienen mucho en común; son dos fenómenos que se producen en lugares donde la libre expresión es censurada cruelmente, donde los políticos han optado deliberadamente por bloquear el proceso democrático para asegurarse su propia supervivencia. La obligatoriedad del velo como una política de Estado se apoya en la religión. Sin perseguir un objetivo espiritual y dirigido contra el sexo.

La Hijab, cubre mediante un pañuelo el cabello y la nuca de la mujer, considerados como los máximos exponentes femeninos de provocación para el hombre. Lo utilizan mujeres jóvenes y lo acompañan con un amplio vestido que disimula las formas del cuerpo.
El Djilbab, traje de tejido grueso y color oscuro cubre la cabeza escondiendo frente y cabellos, puede acompañarse con un pañuelo en la cara, uso de guantes y medias negras. Es el preferido de los integristas islámicos.
El Nikab, un djilbab llevado al extremo. Ocultación total del rostro y de color negro. Utilizado en el Golfo y en Yemen.
El Burka de Afganistán, fue obligatorio para las mujeres por ley. Túnica que consta de una sola abertura a la altura de los ojos, dificultando la visibilidad además de todas las connotaciones represivas que representa en el papel social que la mujer desempeña y el atentando a sus derechos fundamentales. No llevarlo significaba el castigo con látigo e inclusive la pena de prisión.
El Chador usado en Irán, Irak, Siria y el Líbano generalmente por la etnia chiíta. Es un manto negro, color distintivo de esa comunidad por referencia espiritual al yerno de Alá.
El Hayek, propio de los países mediterráneos y usado todavía por las ancianas. Es un manto de color marfil a veces negro que se utiliza junto con un pequeño pañuelo rectangular para tapar la boca.
El Sari utilizado en la India y Pakistán. Es una gasa de llamativos colores combinado con túnica y pantalón a juego.
La Melfa. Tela de vistosos colores que cubre el cuerpo de la mujer saharaui, mauritana, de Malí y Argelia. Con ella se cubren toda la cabeza sirviendo a la vez de manto que cubre el cuerpo.

2. ¿VELO, A QUÉ?

La pobreza tiene rostro de mujer. Las victimas de las guerras tienen rostro de mujer. Las injusticias se recrean en la mujer. La violencia hace su nido en el vientre de la mujer. El trabajo se vuelve una condena en la mujer. El amor siembra desconfianza en el corazón de la mujer ; y aún así, a ella le tapan el mundo.
Pongo un velo a quienes obligan con pretextos engañosos y condenatorios a ocultar los más bellos encantos que la naturaleza dona a la mujer . Pongo un velo a esta cultura patriarcal y temerosa , quito el velo para que la mujer sea exponente que afiance formas de vida diferentes y siembre más esperanza que las que por costumbre estamos heredando, una cultura y una historia que crea el velo que oprime, que niega, que anula. Pero el velo llevado con dignidad y libertad es un símbolo de belleza para la mujer oriental. Símbolo de discreción, pureza, hasta de elegancia cuando ella así lo decide.
Pero hay otro velo del que nadie habla, el que no solo te tapa los ojos o la cara, sino el alma y la razón. Es el velo del poder ideológico, el dinero, el poder y el terror.
Es el velo que los medios de comunicación de masas nos extienden abiertamente y que de forma escandalosa damos la bienvenida y acogemos en nuestras vidas y en nuestra casa diariamente.
Qué peligro tiene el velo de la ignorancia, de la sumisión, de la indiferencia y la apatía. Más peligro que un demente o un asesino, puesto que esta sociedad en la que se discute por tapar la naturaleza humana, sorprendentemente nos exhibe sin pudor a grandes y pequeños, con alarde de orgullo ,la crueldad y la malicia de nuestros semejantes.
 
26-12-03
Entretenerme. Ir despacio, siempre me ha gustado. Entretenerme. De arriba a abajo. No tengo prisa. Prisa. ¿De qué?. ¿Para qué?. ¿Por qué habría de tenerla?.
Como una hormiguita trabajo y trabajo al servicio de mi reina; en este caso no hay comunidad que se beneficie del esfuerzo, tan sólo mi reina. Es un placer individual, personal, el que me produce atenderla.
Un trabajo delicado y hecho a conciencia. Labor en la que palmeo y toco y deslizo y acaricio, sumergiéndome en sus curvas, recovecos y oquedades. No me fatiga ni me cansa trabajar para mi reina.
Es una letanía la que repito una y otra vez de manera rítmica y melodiosa en sus oídos a la vez que me sonrío ingenua e inocentemente de la dicha que me aviene.
En mi tarea los dedos se alargan, se encogen, se esconden y ofrecen a mi reina la miel de la cual saciarse. Silabeo en su espalda recitando mis poemas con susurros y palabras entrecortadas. Esta hormiguita, trabaja que trabaja como geisha esclava a su danza y a su espectador.
Sé tanto del lenguaje amoroso como mi reina de la vida y mostrando mis lecciones bien aprendidas voy desplegándolas en placeres bajo su atenta mirada de guardiana. Entre mis funciones, está planear estrategias en su cuerpo, bella alfombra libidinosa. Desorientar sus sentidos, siendo cada vez más ella y menos yo, estando más en ella y menos en mí.
Por eso, no entiendo de prisas, sino del trabajo bien hecho. Ni admito razones más allá que las que no hagan estallar sus venas con el azúcar de mis labios. No existe el tiempo ni el espacio, dimensiones absurdas para mi artesanal trabajo, moldear palmo a palmo su piel. Me resultaría imperdonable desperdiciar ni tan siquiera una gota de mi sudor sino es en el quehacer para mi reina. No quiero prisas, ni que me condenen a la oscuridad temporal de las horas cuando toco su nuca, elevo su cabello y cierro sus ojos con mis besos.
Esta hormiga no quiere empequeñecer el amar con un breve momento, porque eso no es amor, es tan sólo sexo.
 
De vez en cuando hago algo para mí.
No tengo 18 años, ni 23, ni 35 y mi cuerpo se despliega y se abre como un abanico a la primavera, ignorante a que dejó de ser adolescente, se resiste a la costumbre.
No entiende de dolores, ni de hora. No se amolda a circunstancias y quiere todo, ya. El rocío mañanero es minúscula gota de agua, frente al manantial que me inunda a destiempo. Esta carne impaciente, intranquila e insaciable que aúlla a la luna llena y al cuarto menguante, no se siente ausente, sí un poco canalla, por hacer del tiempo su aliado seguro. Nunca le falla.
¡Humedad, humedad que de reojo se instala sin preguntar!.
Me sirvo entretanto copas de lujuria y sin sobresaltos preparo mi imaginación. Bella durmiente, esperando en el mundo de los vivos a que alguien le despierte. Ni marineros, ni caballeros, ni amantes, ni poetas bohemios aparecen, ni siquiera su amor viene a besarle la boca. Al olvido de todos, carga su fardo de deseo y desencantada de lo real se sumerge en lo onírico.
Cuerpo que anda a su aire. Barro – dijo alguien-, barro que arrastra a las pasiones más bajas. Hoy rechazo tal bajeza y lleno de mariposas, de colores, de aromas y de sabores, mi cama, porque mi cuerpo tiene sabor, del que no me privo. Salado, y más que sal, algo más intenso en el cual desvanezco, ebria de olor.
Sin mapas, me oriento entre laberintos, abismos y oquedades. No me paran los vientos ni los mares y lejos muy lejos de los mortales , de mañana o de tarde, que me importa, mis manos me mecen y explorándome como selva inhóspita me abordan y me arrancan el tesoro mejor guardado entre encajes.
Sólo fijo momentos en mis pupilas, no sé como miran mis ojos, porque no adivino a ver nada. Escucho a mi silencio gritándome ¡aguanta, aguanta!, y la aventura no cesa, muy al contrario mi cara se relaja y una sonrisa llena de agua me ahoga. Quiero quedarme a vivir con mi cuerpo, éste que no descansa y vuela a la par con las golondrinas y se retuerce como planta exótica.
Entre cuestas, arenales y valles, me voy perdiendo, cada vez más entusiasta y dejando a los ruiseñores anidar en mi oído y llenarme la cabeza con sus trinos. Invado tejados ajenos y garabateo en el aire mi nombre, y lo repito y me muerdo los labios y aquellos otros, los hijos de un dios menor, se ensanchan y aprietan. Como joven virgen me ruborizan, iluminando mis mejillas la estancia como farolillos rojos. No hay sol que caliente más mis sábanas que el del sur de mi cuerpo y más marea que inunde mis dedos que el fluir de mi otro llanto, el que nadie ha visto, ni yo misma, pero que derramo desconsolada y sin consuelo entre piernas y manos desbocadas.
Escalo el pico más alto, cabalgo sin montura y aún así me mantengo, pero llegado el momento me resisto a seguir en guardia. Más bien, abandono al pensamiento y de forma autómata mi cuerpo funciona por sí mismo. No obedece órdenes y sin leyes, ni trabas, ni jueces, él y yo nos batimos a muerte. ¡Dios!. ¡Morir al deseo!. Muertos yacemos y quedamos. Con la garganta seca y el cabello mojado. Ya solo resta un digno entierro, un sueño infinito y placentero. Sin luto. Puesto que en cualquier momento se produce un nuevo renacer como brote nuevo en éste, mi cuerpo.
 
Más poemas de otras
Acaricia despacio
vida mía
este poema
que tengo miedo
a que el roce de tos ojos
se clave, como una lágrima,
en el borde de mis ojos.

Vengo de otro lugar
con el alma rota
y ya te soñaba
y presentía tu cuerpo
sin querer buscarte.

Te reconocí enseguida,
más era entrada la noche
y se evaporó, como una gota,
el tiempo de las palabras.

A través de lo oscuro
te amo ciegamente.
Libera mi pasión,
el silencio de cristal
que nos envuelve;
dentro estalla el deseo
pero yo te quiero detrás;
tan cierto es amarte.

Ahora
nada debes decir,
ya no importan las respuestas,
quizá porque tu amor
habite tan lejos
que el mío no pueda oírle,
o porque ambos sean,
de tanto quererse,
un solo amor.

De R.F.L


87.
Por buscarte
han quedado mis besos
como lluvia congelada;
cuchillos de vidrio
aguardando descolgarse
para herirte con su filo azul.

Si el tibio calor
de tus labios
fundiera su cuerpo inerte,
!caerían libres
sobre tu pelo,
derramados
como dulce caricia
de amante,
hasta empapar el suelo
que te sostiene!

Gotas que impregnan mis sábanas
trás desfallecer el deseo
adormecido en su blancura.

!Acaba tú
con este dolor sangriento!.
En la oscuridad centelleas
como una luciérnaga
¿Dónde hallaré mi consuelo?.
La crueldad de tu belleza
me parte en dos la mirada
!Qué soledad me depara
tu silencio de ahora!

Eres tibio aroma
de un clavel dormido
en el horizonte,
así mis manos viajan
como gaviotas
a conquistarte.

Sólo agua nos separa,
de cristal quieto y helado.
A través suyo
a veces te he visto pasar.
Un día me miraste
con ojos velados
desde no sé que extraño paraje.

Sigo detrás del agua
esperando que vuelvas el rostro,
te aguardo impaciente y dócil
como las nubes al viento.

Cuando una gota invisible muera de besarte la frente,
y, al mirar, no me hallaras,
ya sólo seré lluviá
detenida a lomos del aire,
sólo el silencio que calló tu boca.

De R.F.L

87.
Hablarte
es sentir
cuán vulnerable finitud
oprime el cuerpo sonoro
de la palabra.
Quiero presa mi voz
antes de verla morir
en tus oídos.

Escribirte
es arracarte de mí
después de haber
tenido tu amor,
emborronar
mi soledad blanca
con el néctar del fracaso.

Mirarte
es adivinar tu alma
herida de un dolor distinto
y tan bravo
que mi amor no lo atraviesa

Evocarte
es el abandono
de la sinrazon,
haber olvidado
para siempre
lo que tú eres,
lo que para mí nunca serás.

De R.F.L
 
OTRAS ME AMARON Y ESCRIBIERON PARA MÍ
I.
I`ve lose my hands
they were to search your space
but they didn´t know
they went to die.

And now
I don´t know
who am I

With my hands
I, too, lost
the desire to love someone.
Tell me if you have they
in your heart!
because
since I lost my hands.
I am not I.

De R.F.L



IMPOSIBLE DIALOGUES WITH YOUR SHADOW

Step by step
Around you.

I don´t know
Where are you come from
But my heart
Only wants to die
In your eyes.

Your love is in my mind
But true is a distant star
Watching my pain
Every nights.

De R.F.L
 
DE TERCIOPELO
Sentí tu piel de terciopelo y dejé explorar mis entrañas con tus brazos. No deseaba bajar a los infiernos sino disfrutar de un cielo compartido, no entendido a veces, ni querido, pero compartido, puesto que no pongo puertas al cariño. Me niego a que éste me lo sirvan a la carta o en plato frío. Tomé el bocado que se me antojó, lo paladeé y lo tragué. Lo tragué sin clavar mis dientes, puesto que toda su esencia me la guardé ya antes en la boca. Así como atrapé tu abrazo. Así como entendiste mi ausencia como un divertimento mientras yo saboreaba lo mejor de la cena: Tu calor y tus brazos me arrestaron en la noche.
 
SIN ARMARIOS
Me descubrí sin saber cómo. Te descubriste ante mí con mil trabas. No nos preguntamos nada. Hicimos. Nos retamos. Creímos conocernos. Tú me hiciste ver quien era. Yo nunca imaginé que fueras así. Y hoy ya no tiene remedio. No hay mutaciones. Soy lo que soy. Quiero ser quien soy. Tú siempre fuiste así.



¿Me respetarás?
¿Me comprenderás?
¿Me perdonarás?



De no ser así. ¿Qué será de mí?


 
ESTA TARDE MI BIEN
Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba;

y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía:
pues entre el llanto, que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste:
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu inquietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos,
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.

Sor Juana Ines de la Cruz


ESTE AMOROSO TORMENTO


Este amoroso tormento
que en mi corazón se ve,
se que lo siento y no se
la causa porque lo siento

Siento una grave agonía
por lograr un devaneo,
que empieza como deseo
y para en melancolía.

y cuando con mas terneza
mi infeliz estado lloro
se que estoy triste e ignoro
la causa de mi tristeza. "

Siento un anhelo tirano
por la ocasión a que aspiro,
y cuando cerca la miro
yo misma aparto la mano.
Porque si acaso se ofrece,
después de tanto desvelo
la desazona el recelo
o el susto la desvanece.

Y si alguna vez sin susto
consigo tal posesión
(cualquiera) leve ocasión
me malogra todo el gusto.

Siento mal del mismo bien
con receloso temor
y me obliga el mismo amor
tal vez a mostrar desdén.

Sor Juana Ines de la Cruz
 
.89.
Roja boca que alimentas
mis deseos más profundos.

Boca roja que sostienes en un hilo
esa esencia milagrosa.

Boca que con mi boca
inundan un manantial.

Tu boca es un infierno
donde nos abrasamos.

Mi boca es el delirio
DONDE NOS SUICIDAMOS.









 
.89.
Abrazada a ti y olvidándome del tiempo
veo con calma y apoyada en tu pecho
silenciosa la alcoba.

Vuelta te pregunto.
Besando me contestas.
Callada te miro.
Extasiada te levantas.
Desnuda me uno a ti
y sorprendida me tapas.

-Cariño- pareces decir
-te bajo enseguida la luna-
Y yo echada en tu cama
derramo en tus labios
el licor de mi urna

Tú ansiosa y abrazada a mí,
dejada por todos olvidas tu ayer.
Construyes tu ser
de nueva mujer.

Perdida me tienes
intentando regresar a tu corazón.
Reclamo tu sexo cubierto de sal
y te dejo llenar tus manos
con mis senos.

Encierra mis lágrimas de miedo.
Abrásame en esta nada.
Sondea sin temor mi almohada.
Abrázame una y otra vez.
Pégate a mi piel.
Mátame en placer.
Aunque luego te vayas.