Peter Pan y el pederasta.
He soñado con un desconocido y con un grupo de personas a las cuales él tenía retenidas en una especie de taller. Entre ellas había varios niños.
Me he despertado súbitamente. No de espanto, ni de miedo. El profundo asco que me ha producido cierta situación me ha hecho abrir los ojos.
No sé qué hora sería, pero me era difícil volver a conciliar el sueño sin borrar de mi mente la ultrajante imagen de un trío formado por mí, el infecto personaje y una criatura de apenas seis años. Niño para ser más exacta.
Peter Pan, que así era el nombre del muchachito, me miraba y me sonreía, creía que todo era un juego.
El amable señor le hablaba y le brindaba mimos, le agasajaba y explicaba muy despacio y con claridad lo que estaban haciendo en ese lugar.
La cara sonrosada de Peter, su cabello lacio, rubio, cayéndole un mechón hacia la mitad de la frente, sus manos delgadas y su gesto tierno y confiado, me inspiraban una gran tristeza.
-Peter.- Le preguntó este hombre de mediana edad, de tez clara, rasgo duro y complexión fuerte.
- ¿Quieres a papá?-
- Sí- Contestó el niño.
- Pues ya sabes el juego preferido de papá y está amiga mía va a jugar también con nosotros. ¿Te apetece qué juguemos un rato, mientras esperamos a esos señores?-
-Bueno- Accedió el niño
¡Es su padre!. Sorprendida me horroricé y alzando mi mirada le mostré mi despreció. ¡Maldito hijo de puta! .
Le dió una serie de instrucciones al pequeño y a mí me amenazó. Me susurró al oído algo que no recuerdo y una vez que nos dispuso a su antojo; formando un circulo, si no recuerdo mal, me introdujo su mano en la bragueta del pantalón.
-¡Nunca has tocado nada parecido,¿eh?!. - Orgulloso de mostrar su potencial, magreó mi mano y mecánicamente dejó de pertenecerme. Pero, eso no era lo peor. Faltaba un eslabón en la cadena: Peter Pan.
Él con mucha naturalidad se medio desvistió y se puso a la altura de su amado padre y protector. Mostrándole su delicada piel, sus indefensas piernas, su pequeño miembro.
Yo volví la cabeza, no daba crédito a lo que iba a suceder. Volví a estar pendiente de mi mano, la cual él había soltado. – No pares, guapa. Y acércate más-.
El querido benefactor del menor, lo atrajo hacia sí. Lo elevó,
subiéndolo a un taburete dando comienzo a la función.
Aquí mi sueño se interrumpió. ¿Qué tendrá la moral?. Si hasta el subconsciente siente aberración por lo que condenamos en la realidad...
Soñando, a veces me ha ocurrido no distinguir entre el bien y el mal. Pero al tratarse de seres indefensos como los niños o los animales, es cuando se despierta mi humanidad, mis ganas de matar a quien les hiere y un profundo dolor por el género humano, más bestia que cualquier salvaje animal.
Peter Pan, algún día crecerá y de su niñez entre otras cosas quedará el recuerdo de una ingrata paternidad, siendo eso lo menos grave.
!Cuántos padres, amantes de sus hijos, quienes nunca aprendieron a amar, seguirán destrozando infancias y vidas.!
Me he despertado súbitamente. No de espanto, ni de miedo. El profundo asco que me ha producido cierta situación me ha hecho abrir los ojos.
No sé qué hora sería, pero me era difícil volver a conciliar el sueño sin borrar de mi mente la ultrajante imagen de un trío formado por mí, el infecto personaje y una criatura de apenas seis años. Niño para ser más exacta.
Peter Pan, que así era el nombre del muchachito, me miraba y me sonreía, creía que todo era un juego.
El amable señor le hablaba y le brindaba mimos, le agasajaba y explicaba muy despacio y con claridad lo que estaban haciendo en ese lugar.
La cara sonrosada de Peter, su cabello lacio, rubio, cayéndole un mechón hacia la mitad de la frente, sus manos delgadas y su gesto tierno y confiado, me inspiraban una gran tristeza.
-Peter.- Le preguntó este hombre de mediana edad, de tez clara, rasgo duro y complexión fuerte.
- ¿Quieres a papá?-
- Sí- Contestó el niño.
- Pues ya sabes el juego preferido de papá y está amiga mía va a jugar también con nosotros. ¿Te apetece qué juguemos un rato, mientras esperamos a esos señores?-
-Bueno- Accedió el niño
¡Es su padre!. Sorprendida me horroricé y alzando mi mirada le mostré mi despreció. ¡Maldito hijo de puta! .
Le dió una serie de instrucciones al pequeño y a mí me amenazó. Me susurró al oído algo que no recuerdo y una vez que nos dispuso a su antojo; formando un circulo, si no recuerdo mal, me introdujo su mano en la bragueta del pantalón.
-¡Nunca has tocado nada parecido,¿eh?!. - Orgulloso de mostrar su potencial, magreó mi mano y mecánicamente dejó de pertenecerme. Pero, eso no era lo peor. Faltaba un eslabón en la cadena: Peter Pan.
Él con mucha naturalidad se medio desvistió y se puso a la altura de su amado padre y protector. Mostrándole su delicada piel, sus indefensas piernas, su pequeño miembro.
Yo volví la cabeza, no daba crédito a lo que iba a suceder. Volví a estar pendiente de mi mano, la cual él había soltado. – No pares, guapa. Y acércate más-.
El querido benefactor del menor, lo atrajo hacia sí. Lo elevó,
subiéndolo a un taburete dando comienzo a la función.
Aquí mi sueño se interrumpió. ¿Qué tendrá la moral?. Si hasta el subconsciente siente aberración por lo que condenamos en la realidad...
Soñando, a veces me ha ocurrido no distinguir entre el bien y el mal. Pero al tratarse de seres indefensos como los niños o los animales, es cuando se despierta mi humanidad, mis ganas de matar a quien les hiere y un profundo dolor por el género humano, más bestia que cualquier salvaje animal.
Peter Pan, algún día crecerá y de su niñez entre otras cosas quedará el recuerdo de una ingrata paternidad, siendo eso lo menos grave.
!Cuántos padres, amantes de sus hijos, quienes nunca aprendieron a amar, seguirán destrozando infancias y vidas.!
En mi memoria (I)
Mi juventud, apenas diecinueve años. Su alegría. Mis ganas de vivir. Sus ganas de vivir. Mi atrevimiento pícaro. Su valentía. Mi confianza en ella. Su asombro por lo que sentía.
Corrimos riesgos. Me marché. Hallé en sus brazos mi residencia. Me enamoré. Me enamoró. Aún me ama,lo sé. Yo, no.
Todo fue al cien por cien. Mi otra obsesión fue duradera y tardé en olvidar. En ella me centré y al principio le confesé : "ni tres años duraré aquí." Mentí. Mas de diez en su cama descansé,lloré, reí. Crecí y maduré.
Su cómplice fuí. Mi sombra , mi piel fue.
Duros comienzos que se sobrellevaban con mucha risa, mucho sexo y una incertidumbre que nos hacía felices. Juntas lo podíamos todo. ¿Todo?. Eso creí yo.Hasta que apareció otra vida en mi interior.
Eramos casi perfectas. Casi...puesto que mi insatisfacción siempre rondaba mi cabeza. No conseguía serme fiel ni a mi misma. Perseguía fantasmas que me desvelaran tantos "por qués"...
Nunca encontré más seguridad que en sus palabras. El alivio a mis angustias eran sus bromas. Me hacía reír e ilusionarme por la vida.
No podía contener mis ganas , las horas no tenían orden para mí, dándome igual la noche o el día y ella me confesó que con ningún hombre de tal manera se descubrió. Se reinventó y ya no era sólo sexo ni amor, era juego, diversión. Sin perfección, pero para ella suficiente.
¿Y cuándo empecé a perderme por las sombras yo?. Si ella era mi luz, trasparente y sincera. Era la otra página de mi diario. Era mi cayado, mi refuerzo.
¿Qué me pasó?................
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Corrimos riesgos. Me marché. Hallé en sus brazos mi residencia. Me enamoré. Me enamoró. Aún me ama,lo sé. Yo, no.
Todo fue al cien por cien. Mi otra obsesión fue duradera y tardé en olvidar. En ella me centré y al principio le confesé : "ni tres años duraré aquí." Mentí. Mas de diez en su cama descansé,lloré, reí. Crecí y maduré.
Su cómplice fuí. Mi sombra , mi piel fue.
Duros comienzos que se sobrellevaban con mucha risa, mucho sexo y una incertidumbre que nos hacía felices. Juntas lo podíamos todo. ¿Todo?. Eso creí yo.Hasta que apareció otra vida en mi interior.
Eramos casi perfectas. Casi...puesto que mi insatisfacción siempre rondaba mi cabeza. No conseguía serme fiel ni a mi misma. Perseguía fantasmas que me desvelaran tantos "por qués"...
Nunca encontré más seguridad que en sus palabras. El alivio a mis angustias eran sus bromas. Me hacía reír e ilusionarme por la vida.
No podía contener mis ganas , las horas no tenían orden para mí, dándome igual la noche o el día y ella me confesó que con ningún hombre de tal manera se descubrió. Se reinventó y ya no era sólo sexo ni amor, era juego, diversión. Sin perfección, pero para ella suficiente.
¿Y cuándo empecé a perderme por las sombras yo?. Si ella era mi luz, trasparente y sincera. Era la otra página de mi diario. Era mi cayado, mi refuerzo.
¿Qué me pasó?................
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Llegaste radiante. Tus ojos hablaban por sí solos. ¿Te quedaron maravillas por ver o visitar?. Arquerías sorprendentes, fuentes. Luces de ensueño. Agua, exotismo, novedad, lujo. Algunos universos en uno solo. Olores, colores, formas, mujeres, lugares, texturas, otros tiempos. Música, semblantes ocultos, religión.Mil sueños y mil noches. Dulzores, sabores, excitación, elegancia, notas sofisticadas. Paraíso artificial.
Cuéntame que soñaste en cada cama. Nárrame historias nocturnas del Dubai prohibitivo.
Susúrrame que se cuentan los mármoles y dorados de los templos del dinero.
Cántame como canta el mar pausado y tranquilo. Salado, muy salado.
Descúbreme qué manjares y delicias te hicieron sucumbir.
Enamórame con pasiones nuevas y vigorosas como el desierto arábigo .
Cuéntame que soñaste en cada cama. Nárrame historias nocturnas del Dubai prohibitivo.
Susúrrame que se cuentan los mármoles y dorados de los templos del dinero.
Cántame como canta el mar pausado y tranquilo. Salado, muy salado.
Descúbreme qué manjares y delicias te hicieron sucumbir.
Enamórame con pasiones nuevas y vigorosas como el desierto arábigo .
Otra canción.
Amanece y pienso en ti.
Tengo ganas de vivir.
Recuerdo tu risa y tu forma de andar
y cuando me miras y empiezo a temblar.
El futuro en mi interior
es un mundo aún sin descubrir
y tengo la suerte de que en mi camino
mis pasos se aferren fuerte a tu destino.
Creyendo que existe un lugar
donde sin esconder tu vida y la mía,
aparezca y me haga entender
que únicamente y con esperanza,
tú quieres conmigo sentir
el amor otra vez.
Mil canciones olvidé
y hace tiempo que no escribo
en ningún papel todo lo que siento
Tuve miedo de perder
la ilusión de estar contigo
y renovaste en mí la fe que dejé
y quiero pensar que no me he dormido.
Paro el tiempo en mi reloj
y contemplo a esa mujer que sigue creciendo
y no tiene miedo a ser como es
y a amar por entero,
sin restar ni poner excusas de duelo.
Abierta de par en par
las ventanas de mi piel,
escucho impaciente tus manos llegar,
sembrando caricias y anunciando tu paz.
Desenvuelvo el corazón
y te doy sin esperar mi historia
pasada y presente
en forma de rocío impaciente
que te hace vibrar.
Y no quiero luchas
ya ganadas bajo tu cuerpo.
Tan sólo palabras
que marquen nuestros nombres
en la esfera del gris y el coral;
haciedo saber a la tierra
que el calor que tu me das
ni el sol más luminoso
me lo brinda al despertar.
Tengo ganas de vivir.
Recuerdo tu risa y tu forma de andar
y cuando me miras y empiezo a temblar.
El futuro en mi interior
es un mundo aún sin descubrir
y tengo la suerte de que en mi camino
mis pasos se aferren fuerte a tu destino.
Creyendo que existe un lugar
donde sin esconder tu vida y la mía,
aparezca y me haga entender
que únicamente y con esperanza,
tú quieres conmigo sentir
el amor otra vez.
Mil canciones olvidé
y hace tiempo que no escribo
en ningún papel todo lo que siento
Tuve miedo de perder
la ilusión de estar contigo
y renovaste en mí la fe que dejé
y quiero pensar que no me he dormido.
Paro el tiempo en mi reloj
y contemplo a esa mujer que sigue creciendo
y no tiene miedo a ser como es
y a amar por entero,
sin restar ni poner excusas de duelo.
Abierta de par en par
las ventanas de mi piel,
escucho impaciente tus manos llegar,
sembrando caricias y anunciando tu paz.
Desenvuelvo el corazón
y te doy sin esperar mi historia
pasada y presente
en forma de rocío impaciente
que te hace vibrar.
Y no quiero luchas
ya ganadas bajo tu cuerpo.
Tan sólo palabras
que marquen nuestros nombres
en la esfera del gris y el coral;
haciedo saber a la tierra
que el calor que tu me das
ni el sol más luminoso
me lo brinda al despertar.
La isleña ausente
Nunca se fue.
Pero la olvidé.
Sin probar la sal de su mar llegó a secarse mi boca, quedándose sin palabras.
Las noches fueron huecas e insulsas. Largas y de simple mortal.
Mi playa acogió mil arenas blancas , más entre sus granos , ella: un rayo de sol. Que regresó a llenar mi piel de luna nueva .
Pero la olvidé.
Sin probar la sal de su mar llegó a secarse mi boca, quedándose sin palabras.
Las noches fueron huecas e insulsas. Largas y de simple mortal.
Mi playa acogió mil arenas blancas , más entre sus granos , ella: un rayo de sol. Que regresó a llenar mi piel de luna nueva .