Debo estar en Brasil
¡Mira qué hora es y flipo!.
Con sueño pero sin poder dormir. Mi barrio parece Sao Paulo. No sé quien coño está tocando tambores con la que está cayendo y como si fuesen las siete de la tarde.La gente está un poquito pasada de vueltas, ¿no?.
Hoy ha llovido a mares. No ha cesado. No me disgusta la lluvia, me gusta su olor cuando empapa mi pelo, porque desprende el aroma que voy acumulando del agua de fresas con el que me rocío generalmente cuando no llevo perfume. Me gusta olerme, manías.

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Cuando regreso del pozo en el que me escondo de la realidad;descanso. Descanso de mí misma, porque hasta yo me agoto de tanto estrés y tanta adrenalina mal repartida.
Cuando regreso de la nada y miro de frente a la vida, veo lo cerca que estoy del cielo y que aún los pies me cuelgan del asiento, no llegando a alcanzar el duro suelo.
Tengo la suerte de saber cómo regresar, me sé también el camino...y aunque el brocal a veces me juega malas pasadas, porque se vuelve resbaladizo, termino asomando la cabeza, apoyar mis brazos y de una zancada colocarme en lo alto y dar un respiro.
Yo tengo un pozo muy particular, muy privado. Nunca. Oyeme, nunca nadie ha entrado. No tiene reservados, tan sólo que en su oquedad no hay más sitio que para colgar mis harapos. Harapos, porque de "queen" no tengo más vestido que el invisible;aquel que tejieron especialmente para mí y para las ocasiones excepcionales, como cuando la visito. Entonces, me pongo ese, mi mejor vestido, el invisible, dejando desnuda mi alma para ella , a quien le gusta verme con mis mejores galas.
Con sueño pero sin poder dormir. Mi barrio parece Sao Paulo. No sé quien coño está tocando tambores con la que está cayendo y como si fuesen las siete de la tarde.La gente está un poquito pasada de vueltas, ¿no?.
Hoy ha llovido a mares. No ha cesado. No me disgusta la lluvia, me gusta su olor cuando empapa mi pelo, porque desprende el aroma que voy acumulando del agua de fresas con el que me rocío generalmente cuando no llevo perfume. Me gusta olerme, manías.

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Cuando regreso del pozo en el que me escondo de la realidad;descanso. Descanso de mí misma, porque hasta yo me agoto de tanto estrés y tanta adrenalina mal repartida.
Cuando regreso de la nada y miro de frente a la vida, veo lo cerca que estoy del cielo y que aún los pies me cuelgan del asiento, no llegando a alcanzar el duro suelo.
Tengo la suerte de saber cómo regresar, me sé también el camino...y aunque el brocal a veces me juega malas pasadas, porque se vuelve resbaladizo, termino asomando la cabeza, apoyar mis brazos y de una zancada colocarme en lo alto y dar un respiro.
Yo tengo un pozo muy particular, muy privado. Nunca. Oyeme, nunca nadie ha entrado. No tiene reservados, tan sólo que en su oquedad no hay más sitio que para colgar mis harapos. Harapos, porque de "queen" no tengo más vestido que el invisible;aquel que tejieron especialmente para mí y para las ocasiones excepcionales, como cuando la visito. Entonces, me pongo ese, mi mejor vestido, el invisible, dejando desnuda mi alma para ella , a quien le gusta verme con mis mejores galas.





