Yo y mis circunstancias
Mis circunstancias son las que me hacen de alguna manera ser como soy. Hay circunstancias que me hacen crecer. Otras circunstancias que sacan lo peor de mí. Otras que me vencen.Las mejores circunstancias son aquellas que ponen a prueba mi paciencia, mi valor, mi templaza, mi saber estar.
Hay que tener categoría para saber estar. Para saber perder y hay que saber ganar. Mis circunstancias no sólo son mías, son de quien me quiere, me acompaña, me valora, me acepta y las acepta, no teniendo que asumirlas,porque son mías, pero sí siendo generoso o generosa y comprender que mis circunstancias generalmente sobrevenidas, otras condicionadas, y muy pocas elegidas, son hoy por hoy las que van conformando mi vida.
Los seres humanos, mejor dicho las personas, que es lo mismo pero no es igual, nos vamos forjando a golpe de circunstancia, solos o acompañados, pero las situaciones ahí están, nos gusten o no.
Me veo a veces como una "tabula rasa" donde cualquiera puede dejar su marca, su huella, su enseñanza. No pongo límite a mi aprendizaje y si algo valoro enormemente, desde siempre, es a las personas que tienen algo que comunicar y se desprenden por enseñarte.
Soy adulta de cuerpo, muy infantil a veces, inmadura casi siempre, pero mi humana naturaleza de la comparación con mis iguales no se libra y de vez en cuando, ésta, me sorprende y me descarga un alto voltaje de autoestima. Siendo como soy , muy imperfecta,descubro que personas que de apariencia simulan ser adultas y muy seguras de sí mismas, frente a circunstancias ajenas, son débiles e indefensas, víctimas de un egoísmo que les ciega y les hace temer por su seguridad.
Busco insaciablemente de quien aprender, con franqueza, en mi búsqueda soy sincera, apasionada, entregada, a veces atropello, otras dejo sin aliento, pero no hay malicia, ni doblez, sí miedo, porque ser aceptada es para el otro un esfuerzo, un abandono, un respeto.
Siento que mis circunstancias limiten tu vuelo junto a mi vuelo.
Lo siento, más que tú, puesto que desplegadas ya tenía las alas y me cortaste los pies por mis circunstancias.
Hay que tener categoría para saber estar. Para saber perder y hay que saber ganar. Mis circunstancias no sólo son mías, son de quien me quiere, me acompaña, me valora, me acepta y las acepta, no teniendo que asumirlas,porque son mías, pero sí siendo generoso o generosa y comprender que mis circunstancias generalmente sobrevenidas, otras condicionadas, y muy pocas elegidas, son hoy por hoy las que van conformando mi vida.
Los seres humanos, mejor dicho las personas, que es lo mismo pero no es igual, nos vamos forjando a golpe de circunstancia, solos o acompañados, pero las situaciones ahí están, nos gusten o no.
Me veo a veces como una "tabula rasa" donde cualquiera puede dejar su marca, su huella, su enseñanza. No pongo límite a mi aprendizaje y si algo valoro enormemente, desde siempre, es a las personas que tienen algo que comunicar y se desprenden por enseñarte.
Soy adulta de cuerpo, muy infantil a veces, inmadura casi siempre, pero mi humana naturaleza de la comparación con mis iguales no se libra y de vez en cuando, ésta, me sorprende y me descarga un alto voltaje de autoestima. Siendo como soy , muy imperfecta,descubro que personas que de apariencia simulan ser adultas y muy seguras de sí mismas, frente a circunstancias ajenas, son débiles e indefensas, víctimas de un egoísmo que les ciega y les hace temer por su seguridad.
Busco insaciablemente de quien aprender, con franqueza, en mi búsqueda soy sincera, apasionada, entregada, a veces atropello, otras dejo sin aliento, pero no hay malicia, ni doblez, sí miedo, porque ser aceptada es para el otro un esfuerzo, un abandono, un respeto.
Siento que mis circunstancias limiten tu vuelo junto a mi vuelo.
Lo siento, más que tú, puesto que desplegadas ya tenía las alas y me cortaste los pies por mis circunstancias.





