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a l@s que nadie cuida
heterogeneo
Acerca de
Siempre en guardia.....vivir por ti y para ti.
 
Una historia de impotencia
Le vio llegar. Se fijó en la expresión de su cara y se vino abajo.
Disimulaba con el ordenador, pero olió su perfume y se derrumbó.
Mientras él dejaba sus cosas y preparaba su pijama para darse una ducha, ella aprovechó para meterse en su habitación y desaparecer de su vista.
El agua muy caliente le abrasaba la piel y distendía sus músculos relajando su cuerpo y empezándole a adormecer.
Estaba nervioso, la mañana fue frustrante, los resultados que esperaba después de una semana de estudio no le satisfacían; la tarde, quien se lo iba a decir, se presentó cuanto menos curiosa. Conoció a la madre de su amante. Se sentía raro, porque la situación surgió sin esperarla, sin prepararla. Aunque corta y fugaz la visita a su chica , al menos le dejó con un beso en los labios, un momento de ternura y la certeza de que se aman, a pesar de los contratiempos.
Mientras conducía de regreso a casa, se mezclaban en su cabeza sentimientos controvertidos, aún habiendo terminado con su esposa hace ya algún tiempo, las ligaduras invisibles en algunos momentos se hacían tan palpables...conocer a la madre de ella, le trajo a la mente otros recuerdos.
Dispuesto a aprovechar la noche y con la cabeza bulléndole, se metió en el estudio y abrió sus libros, puso música, la de su intérprete favorita e intentó concentrarse, tenía mucho trabajo pendiente y el tiempo del que disponía para hacerlo era mínimo.
Ella comenzó a llorar. Se la oía desde el cuarto. Él se desencajó. No sabía si entrar y preguntarle que le ocurría, aún a sabiendas que conocía el motivo de tan repentino llanto. No sabía qué hacer. No podía hacer nada, aparte de sentirse mal y torturarse por seguir todavía en esa casa.
Ella había tenido una semana muy dura. Su sobrino ingresaba en el hospital por una herida de cinco puntos en la pierna y terminaba en la UCI, por imprudencia profesional con una infección de caballo que por poco se lo lleva al otro barrio. Veinte años y la fuerza de vivir han echo que hoy ya se encuentre en planta y lo pueda contar.
Ella se había encargado de todo, lo había cuidado y pasando muchas horas a su lado, consiguió levantar el ánimo del muchacho.
Él, trás ver su agotamiento cada noche, hizo lo que estuvo en su mano para que su descanso fuera lo más tranquilo y relajado. Le daba masajes en las piernas, la atendía en la cama, la cuidó en esa semana, y ahora, al escuchar su llanto trás la puerta reconoce que todo ese acercamiento no resultó ser más que un paso atrás, porque sus lágrimas reclamaban lo que él ya no podía darle: su amor.
Ahora, frente a sus libros, no sabe cómo enfrentarse al estudio. Intenta ser una pieza de hormigón, aislarse y hacer oídos sordos a su dolor, pero no puede.
-¡Qué dios me perdone!- Se repite una y otra vez. - No puedo ayudarla.-
Le entran ganas de emborracharse, largarse donde fuera y con la primera que encontrase.Sabe que esa no es la solución y sin embargo la idea de huir se le hace muy presente.
Se arma de coraje, se contempla a sí mismo y también llora. Demasiado tiempo, demasiados momentos, demasiado lo vivido para no inmutarse.
Tiene el corazón en un puño, a veces lo abre y lo observa en la palma de su mano. ¡Qué dolor más absurdo!.
La noche transcurre, los sollozos de ella de diluyen entre las sábanas; él escribe y escribe mecánicamente, sacando fuerzas de lo que le mueve.
Al final, ella un poco más serena sale a ver la televisión y él desconcertado por la situación sólo piensa en una sola cosa: acabar cuanto antes con este dolor tan irracional. Que ella pueda encontrar la paz que necesita y él construir su nuevo hogar.
 
Comentario:
se dice hetero,no?jajaja
la vida es dura
 
Comentario:
quien sabe.........no soy hetereo
 
Comentario:
A ti te esta pasando esto?
 
Comentario:
...
Muy dura la historia...
No se que haría en esa situación porque, seguramente, no seguían bajo el mismo techo por gusto, sino más bien por obligación del tipo que sea.
Hay que ser fuerte te traiga lo que te traiga la vida, pero es cierto que a veces aprieta tant oque te quedas sin respiración... aun lo recuerdo...
Mil besos
 
Comentario:
Como siempre, te felicito porlo bien que escribes.No quisiera estar en los zapatos, de ninguno de los personajes.
¡Dios! tiene que ser terrible. Me preocupa pensar que yo misma pudiera estar por compromiso con mi pareja y no darnos cuesta.
un beso
c.v.
No