No puedo librarme.....de la dicotomía y el pensamiento absurdo
Como lianas mis brazos se descuelgan buscando agarrar nada más que lo que tu les quieras dar. Pacientes y lánguidos se descuelgan sin nadie a quien rodear ni atar ni columpiar ni ayudar a trepar o bajar.
Mi pecho es la verja que te deja pasar si así lo deseas.Protectora de mi corazón, se abre de par en par cada mañana y cada noche para acoger o a tu talle o a tu sombra tras la esquina y en secreto, guardar lo que al oido tu voz me quiera susurrar. ¿Dónde estás vida mía?. No puedo más.
Mi rostro tiene mil costuras selladas con lágrimas por tu ausencia y abandono y es que ni detrás ni delante de la puerta puedo ya esconder mi soledad.
Los lamentos son acciones que me avergüenzan, más si mi dueña me ha dado manga ancha y entre punto y punto me voy perdiendo y enredando sin ver con claridad su cara,¿qué quieres que yo haga?, la vida me pasa de largo y me hace muecas,me muestra letreros y me hace cientos de cortes de manga y yo mientras a callarme. Siempre a callarme.El sol de tanto mirarme me está cegando apagando la poca fe que me queda en su amor. No hay noches para mí, ni besos furtivos, ni fuerzas, ni fuego en el cuerpo.
Creo que es hora de hablar más de socialismo y menos de amor,porque el amor me tiene perdida y de tal no puedo librarme y mis manos no bailan en la noche solo con el deseo de acariciar sino con otro más poderoso como es el de volar. Acariciar las alturas, tanto de madrugada como al amanecer. Sustituir tantas pequeñeces por todas esas cosas que se quedan presas en mi boca sin oirlas nadie.Quiero salvarme. Salvarme.
Quiero dejar de preguntar si se me ama.Quiero enloquecer en otra realidad, la del otro, la de la justa causa.
La lombriz del cementerio me devora el alma.No siento ni calor ni frío. No espero a los amigos ni temo a los enemigos ya que el escozor de nunca estar me sobrepasa.
Si las rayas de mi mano se me revelasen y me despertaran a la verdadera utopía, esa que es posible sólo con hacer la mitad de lo que soy capaz, si la lluvia me empapara y calara hasta las entrañas, si me pasara horas escuchando en silencio, por ejemplo a mi madre, la que siempre fue vulnerable. Si me deleitara de la serenidad de un sólo ser,pero ¿dónde encontrarlo?.Mezclo, pasión y socialismo, sí mezclo la primavera con el rojo de la lucha, porque si mi dueña me mueve a hacer el resto de lo que yo no creo poder, mis ideas me mueven más allá de cualquier amor, porque es un motor que no busca alimentarse de satisfacciones, tan sólo funcionar, echar a andar por la razón básica de la igualdad.
Nunca he creido tocar fondo y sin embargo conozco las profundidades, el infierno, la miseria, la oscuridad de la nada de uno mismo,la alegría constante de quien no teme perder nada porque ya no tiene nada que perder.
He de limpiar estas gafas que me muestran solo lo que quiero ver y en aumento me muestran al molino convertido en gigante. Vivo el tiempo que me ha tocado pero a veces parece que me quedé empujando mis sueños que nunca termino por coger.
Hoy estoy cansada. Echo de menos a mi madre.
Mi pecho es la verja que te deja pasar si así lo deseas.Protectora de mi corazón, se abre de par en par cada mañana y cada noche para acoger o a tu talle o a tu sombra tras la esquina y en secreto, guardar lo que al oido tu voz me quiera susurrar. ¿Dónde estás vida mía?. No puedo más.
Mi rostro tiene mil costuras selladas con lágrimas por tu ausencia y abandono y es que ni detrás ni delante de la puerta puedo ya esconder mi soledad.
Los lamentos son acciones que me avergüenzan, más si mi dueña me ha dado manga ancha y entre punto y punto me voy perdiendo y enredando sin ver con claridad su cara,¿qué quieres que yo haga?, la vida me pasa de largo y me hace muecas,me muestra letreros y me hace cientos de cortes de manga y yo mientras a callarme. Siempre a callarme.El sol de tanto mirarme me está cegando apagando la poca fe que me queda en su amor. No hay noches para mí, ni besos furtivos, ni fuerzas, ni fuego en el cuerpo.
Creo que es hora de hablar más de socialismo y menos de amor,porque el amor me tiene perdida y de tal no puedo librarme y mis manos no bailan en la noche solo con el deseo de acariciar sino con otro más poderoso como es el de volar. Acariciar las alturas, tanto de madrugada como al amanecer. Sustituir tantas pequeñeces por todas esas cosas que se quedan presas en mi boca sin oirlas nadie.Quiero salvarme. Salvarme.
Quiero dejar de preguntar si se me ama.Quiero enloquecer en otra realidad, la del otro, la de la justa causa.
La lombriz del cementerio me devora el alma.No siento ni calor ni frío. No espero a los amigos ni temo a los enemigos ya que el escozor de nunca estar me sobrepasa.
Si las rayas de mi mano se me revelasen y me despertaran a la verdadera utopía, esa que es posible sólo con hacer la mitad de lo que soy capaz, si la lluvia me empapara y calara hasta las entrañas, si me pasara horas escuchando en silencio, por ejemplo a mi madre, la que siempre fue vulnerable. Si me deleitara de la serenidad de un sólo ser,pero ¿dónde encontrarlo?.Mezclo, pasión y socialismo, sí mezclo la primavera con el rojo de la lucha, porque si mi dueña me mueve a hacer el resto de lo que yo no creo poder, mis ideas me mueven más allá de cualquier amor, porque es un motor que no busca alimentarse de satisfacciones, tan sólo funcionar, echar a andar por la razón básica de la igualdad.
Nunca he creido tocar fondo y sin embargo conozco las profundidades, el infierno, la miseria, la oscuridad de la nada de uno mismo,la alegría constante de quien no teme perder nada porque ya no tiene nada que perder.
He de limpiar estas gafas que me muestran solo lo que quiero ver y en aumento me muestran al molino convertido en gigante. Vivo el tiempo que me ha tocado pero a veces parece que me quedé empujando mis sueños que nunca termino por coger.
Hoy estoy cansada. Echo de menos a mi madre.





