Sus caras
Me miro en sus caras, en las del campesino quemado por el sol del altiplano, en la del guía del desierto, en la de la mujer que desde hora temprana extiende su aguayo en el suelo y esperanzada mira al cielo pidiendo que ese día pueda llevar algo de comer a casa.Me miro en la pequeña que arrebata de los platos los despojos que otros no quieren. Me contemplo en el infeliz muchacho que intenta demostrar su hombría desafiando a unos padres temerosos por su alarde de violencia. Remiro los ojos de aquellos que miran los míos preguntándose si los rechazo.
De forma altiva miro los rostros de la imaginería sacra, tan sólo agacho mi cabeza ante la nada, que se me hace poderosamente respetuosa y ante el silencio del templo que parece observarme y con invisible dedo acusador, me interpela y me llama al arrepentimiento.
Miro de frente por lo general a mi enemigo mostrándole ojos sangrientos que rezuman compasión y odio a la vez..
Me contemplo en la mirada de mi amada, que es descanso para mis huesos, la alegría de mi alma, a veces mi tormento otras mi paz y seguridad. De soslayo vigilo a mi oponente y le muestro la cara que no me identifica pero que se adelanta ante la puñalada.
¿Y al amigo?,la más franca de mis miradas.
Sus rostros convergen en el mío y se graban en mi retina sus caras y en mi pensamiento sus vidas.
Nuestro dios revolucionario, amiga, ¿qué rostro tendrá?. Si de tantas miradas y vidas ha de cuidar. No soy capaz de imaginar tan grandiosa cara, si de existir, existiera la revolución como dios. !Qué milagro para los pobres poder ver de frente esa cara!
De forma altiva miro los rostros de la imaginería sacra, tan sólo agacho mi cabeza ante la nada, que se me hace poderosamente respetuosa y ante el silencio del templo que parece observarme y con invisible dedo acusador, me interpela y me llama al arrepentimiento.
Miro de frente por lo general a mi enemigo mostrándole ojos sangrientos que rezuman compasión y odio a la vez..
Me contemplo en la mirada de mi amada, que es descanso para mis huesos, la alegría de mi alma, a veces mi tormento otras mi paz y seguridad. De soslayo vigilo a mi oponente y le muestro la cara que no me identifica pero que se adelanta ante la puñalada.
¿Y al amigo?,la más franca de mis miradas.
Sus rostros convergen en el mío y se graban en mi retina sus caras y en mi pensamiento sus vidas.
Nuestro dios revolucionario, amiga, ¿qué rostro tendrá?. Si de tantas miradas y vidas ha de cuidar. No soy capaz de imaginar tan grandiosa cara, si de existir, existiera la revolución como dios. !Qué milagro para los pobres poder ver de frente esa cara!





