EL ARTE DE AMAR pero sin Ovidio
Con demasiada frecuencia me topo con historias de encuentros y desencuentros entre mujeres, que imitan comportamientos de varones. Los estereotipos están tan marcados en nuestro cerebro a sangre y fuego que no discernimos las acciones propias, de personas propias, como somos cada uno y cada una de nosotras.
Me cuesta verme en una sola orilla, mi sino es nadar contracorriente y ciega al lado femenino o al masculino, puesto que creo en la personalidad más que en el personaje.
Inventamos escenas complicadas en las cuales no somos más que aprendices del amor.
Vivimos en la decadencia. La falta de genialidad es evidente.. Lo repetitivo, mediocre, aburrido y disfrazado, nos inunda y bombardea. ¡Qué hostil me parece el lugar en el que habito!.
Me llamo Sofía y estoy llena de sensaciones inabarcables. Los finales trágicos son habituales en mis andanzas, no solo amorosas, sino en el devenir de mis días; la pauta está marcada por la infelicidad.
Busco la solución, aquella fórmula mágica o conjuro que me devuelva la fe. Fe en que existe pureza en las relaciones, aquellas que se forjan contra viento y marea, las que son certeras, no de cuento de hadas, sino las que derriban los miedos, animan el alma y duran sin sometimiento a nada ni a nadie.
Me cuesta verme en una sola orilla, mi sino es nadar contracorriente y ciega al lado femenino o al masculino, puesto que creo en la personalidad más que en el personaje.
Inventamos escenas complicadas en las cuales no somos más que aprendices del amor.
Vivimos en la decadencia. La falta de genialidad es evidente.. Lo repetitivo, mediocre, aburrido y disfrazado, nos inunda y bombardea. ¡Qué hostil me parece el lugar en el que habito!.
Me llamo Sofía y estoy llena de sensaciones inabarcables. Los finales trágicos son habituales en mis andanzas, no solo amorosas, sino en el devenir de mis días; la pauta está marcada por la infelicidad.
Busco la solución, aquella fórmula mágica o conjuro que me devuelva la fe. Fe en que existe pureza en las relaciones, aquellas que se forjan contra viento y marea, las que son certeras, no de cuento de hadas, sino las que derriban los miedos, animan el alma y duran sin sometimiento a nada ni a nadie.





