Entre dos mundos
Pablo ya es preso de la locura. No distingue el mundo real de su mundo imaginario. Las horas en soledad se han adueñado de su inocencia y de su cordura. No es capaz de discernir entre lo que piensa, imagina, habla y cree. Sus monólogos dejaron de ser razonables soliloquios para convertirse en diálogos cerrados entre lo que era y lo que es, con personajes creados a medida para contrarrestar lo que no tiene, lo que ha perdido, lo que siempre ha deseado y se le ha negado.
Pablo no se explica cómo ha perdido el norte con tanta facilidad; siempre se había considerado de voluntad fuerte, que su debilidad no era más que fruto de las circunstancias pero el día a día le ha superado.
- !Silencio!. !Silencio coño!. !Así no hay quien se concentre!-
Rara vez sus ojos despuntaban ojeras. Rara vez. Y ahora se encuentra con su otro yo, el más temido, el tercero, frente al espejo y se queda espantado porque no se reconoce.
- !Maldito, maldito!. ¿Quién eres tú?. ¿Qué hiciste con él?. ¿Dónde te lo llevaste?.
Los libros inundan las mesas, mesillas y butacas. Ya no queda espacio como antes para sus dibujos y poemas; el monstruo que acampó en su casa y en su cama lo llena ahora todo . La música no encuentra tono ya en su garganta, no hay brillo en su mirada, ni amor que sostenga un rato su pesada carga.El amor se esfumó despavorido. !Quién querría abrazar a un lunático que cree que las sombras son ausentes que acompañan a los perdidos!.
La vorágine en la que sin saber como perdió su calma, le roe poco a poco las entrañas y ya no tiene humor, sólo duelo, odio y ombligo. Sobre todo ombligo para mirarse como Cíclope y embriagarse en su locura, locura por querer y no poder, por andar sin ver el camino, por soñar y despertar en falsa realidad.Siempre empapado en un sudor frío. Sintiéndose hermano de la noche. Queriendo ser el novio de la muerte para descubrir que es el chico del olvido.
- !Te mataré!.Lo haré. Y dejarás de perseguirme.-
Pablo, preso y condenado a su propio destino ya no tiene corazón. Bien se ha encargado la perfecta maquinaria social de darlo en adopción a los padres de la patria, dejándole huérfano de sentimiento .
Pablo, un sentenciado por amor, yace sin redención en una oscura celda de presiones, exigencias e intolerancias que le han aplastado la alegría y la fé a cambio de un futuro mejor.
No hay pena mayor que perder el sentido común por una obsesión,
no hay peor enajenación que darse cuenta del acecho de la locura y no mostrarle oposición.
- Y, ¿Cuándo acabe todo?.¿Dónde iré a buscar mi yo?.-
Pablo no se explica cómo ha perdido el norte con tanta facilidad; siempre se había considerado de voluntad fuerte, que su debilidad no era más que fruto de las circunstancias pero el día a día le ha superado.
- !Silencio!. !Silencio coño!. !Así no hay quien se concentre!-
Rara vez sus ojos despuntaban ojeras. Rara vez. Y ahora se encuentra con su otro yo, el más temido, el tercero, frente al espejo y se queda espantado porque no se reconoce.
- !Maldito, maldito!. ¿Quién eres tú?. ¿Qué hiciste con él?. ¿Dónde te lo llevaste?.
Los libros inundan las mesas, mesillas y butacas. Ya no queda espacio como antes para sus dibujos y poemas; el monstruo que acampó en su casa y en su cama lo llena ahora todo . La música no encuentra tono ya en su garganta, no hay brillo en su mirada, ni amor que sostenga un rato su pesada carga.El amor se esfumó despavorido. !Quién querría abrazar a un lunático que cree que las sombras son ausentes que acompañan a los perdidos!.
La vorágine en la que sin saber como perdió su calma, le roe poco a poco las entrañas y ya no tiene humor, sólo duelo, odio y ombligo. Sobre todo ombligo para mirarse como Cíclope y embriagarse en su locura, locura por querer y no poder, por andar sin ver el camino, por soñar y despertar en falsa realidad.Siempre empapado en un sudor frío. Sintiéndose hermano de la noche. Queriendo ser el novio de la muerte para descubrir que es el chico del olvido.
- !Te mataré!.Lo haré. Y dejarás de perseguirme.-
Pablo, preso y condenado a su propio destino ya no tiene corazón. Bien se ha encargado la perfecta maquinaria social de darlo en adopción a los padres de la patria, dejándole huérfano de sentimiento .
Pablo, un sentenciado por amor, yace sin redención en una oscura celda de presiones, exigencias e intolerancias que le han aplastado la alegría y la fé a cambio de un futuro mejor.
No hay pena mayor que perder el sentido común por una obsesión,
no hay peor enajenación que darse cuenta del acecho de la locura y no mostrarle oposición.
- Y, ¿Cuándo acabe todo?.¿Dónde iré a buscar mi yo?.-





