En sintonía
Roble, acero, césped y aguacero. Mis ojos, las manos, tuyas, por ejemplo. Un saco y una risa, despierta y sin prisa, porque ya no quiero correr y el tiempo está en mi bolsillo y en el saco el olvido.
Cae la tarde, llueve, llueve exageradamente. Mi mente, se escapa y se vuelve, ya no idea, ni pensamiento, más sí un vaivén que no cesa hasta que encuentre la armonía entre el gris y la alegría.
Tres sombreros y un apunte. Noche abierta en cien ventanas que se abren a la luz de la más nombrada y deseada.
Carne quieta, trémula danza, fuego que avisa que la tempestad amaina y no llegan las palabras a endulzar mi té y se esperan desquiciadas las auroras de mis días con las tardes censuradas.
Desatino en el silencio de un nombre que no llama, trayendo la desdicha a una blanca y fiel muchacha, que le espera y lo evoca como en otro tiempo le soñara.
Más la suerte está en el aire y riega la cabeza de unos pocos, empolvada con estrellas que iluminan a escogidos que sin querer son dueños más que de fortuna del destino.
Y sigo siendo naturaleza muerta, pero viva en los instintos. Rojo viento, hoja seca, mar desierto, boca llena de esperanza y promesa
que se desboca como un relámpago en su constante ausencia.
Cae la tarde, llueve, llueve exageradamente. Mi mente, se escapa y se vuelve, ya no idea, ni pensamiento, más sí un vaivén que no cesa hasta que encuentre la armonía entre el gris y la alegría.
Tres sombreros y un apunte. Noche abierta en cien ventanas que se abren a la luz de la más nombrada y deseada.
Carne quieta, trémula danza, fuego que avisa que la tempestad amaina y no llegan las palabras a endulzar mi té y se esperan desquiciadas las auroras de mis días con las tardes censuradas.
Desatino en el silencio de un nombre que no llama, trayendo la desdicha a una blanca y fiel muchacha, que le espera y lo evoca como en otro tiempo le soñara.
Más la suerte está en el aire y riega la cabeza de unos pocos, empolvada con estrellas que iluminan a escogidos que sin querer son dueños más que de fortuna del destino.
Y sigo siendo naturaleza muerta, pero viva en los instintos. Rojo viento, hoja seca, mar desierto, boca llena de esperanza y promesa
que se desboca como un relámpago en su constante ausencia.





