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¡Qué dura se vuelve la noche sin su regazo y sin su espalda!.
!Qué larga y qué fría!. Ni desnuda ni vestida la luna me acompaña.
Tanto desconsuelo, tanto echar de menos....Por más que me interrogo, el misterio no descubro y tan sólo me desvelo.
Echo mano de la fe y no la encuentro.
Lanzo mis gemidos al silencio y me quedo sin fuerzas para luchar porque las fuerzas con ella se me fueron.
Y no es tanta la distancia, ni lejanas sus palabras que mis oídos oyeron, más esta melancolía no se satura al no disfrutar de su pupila y quedarme sólo con su recuerdo.
Mi cuerpo está sin corazón porque huye de mi pecho para refugiarse en su pelo, allá donde duerme y viaja sola por la tierra o por el cielo.
Mis manos en la noche se aburren de ensayar en el aire las caricias que en su cuerpo no terminan de ajustarse.
Creo sentir sus pies fríos y recorrer inquietos el abismo de sábana que nos separa y me gustaría en ese momento atraparlos como si de mariposas se tratara para leer en sus líneas los pasos que han dado hasta llegar a mí.
!Quédate conmigo!. Prometo dar más risas a tus días y hacer de tu tiempo una eterna primavera .
Tengo miedo de quedarme nuevamente huérfana de ti y si te odié alguna vez es mi amor tan poderoso que ahoga cualquier llanto, justo o ingrato.
Mi amor, que a gritos te llamo y no escuchas a quien te quiere tanto.
Ya no me da igual estar sin ti. Sin ti, sin embargo, todo me da igual y por nadie me cambio.
!Qué larga y qué fría!. Ni desnuda ni vestida la luna me acompaña.
Tanto desconsuelo, tanto echar de menos....Por más que me interrogo, el misterio no descubro y tan sólo me desvelo.
Echo mano de la fe y no la encuentro.
Lanzo mis gemidos al silencio y me quedo sin fuerzas para luchar porque las fuerzas con ella se me fueron.
Y no es tanta la distancia, ni lejanas sus palabras que mis oídos oyeron, más esta melancolía no se satura al no disfrutar de su pupila y quedarme sólo con su recuerdo.
Mi cuerpo está sin corazón porque huye de mi pecho para refugiarse en su pelo, allá donde duerme y viaja sola por la tierra o por el cielo.
Mis manos en la noche se aburren de ensayar en el aire las caricias que en su cuerpo no terminan de ajustarse.
Creo sentir sus pies fríos y recorrer inquietos el abismo de sábana que nos separa y me gustaría en ese momento atraparlos como si de mariposas se tratara para leer en sus líneas los pasos que han dado hasta llegar a mí.
!Quédate conmigo!. Prometo dar más risas a tus días y hacer de tu tiempo una eterna primavera .
Tengo miedo de quedarme nuevamente huérfana de ti y si te odié alguna vez es mi amor tan poderoso que ahoga cualquier llanto, justo o ingrato.
Mi amor, que a gritos te llamo y no escuchas a quien te quiere tanto.
Ya no me da igual estar sin ti. Sin ti, sin embargo, todo me da igual y por nadie me cambio.





