La isleña ausente
Nunca se fue.
Pero la olvidé.
Sin probar la sal de su mar llegó a secarse mi boca, quedándose sin palabras.
Las noches fueron huecas e insulsas. Largas y de simple mortal.
Mi playa acogió mil arenas blancas , más entre sus granos , ella: un rayo de sol. Que regresó a llenar mi piel de luna nueva .
Pero la olvidé.
Sin probar la sal de su mar llegó a secarse mi boca, quedándose sin palabras.
Las noches fueron huecas e insulsas. Largas y de simple mortal.
Mi playa acogió mil arenas blancas , más entre sus granos , ella: un rayo de sol. Que regresó a llenar mi piel de luna nueva .





