EL SENTIDO DEL DEBER.
A todos nos toca tarde o temprano defender lo nuestro y reconocer, más vale tarde que nunca, que otros lo hacen constantemente, pese a quien pese, y jugándose el tipo diariamente. De nada vale volver la cabeza. Hay maridos, novios, novias, primos, hijas. Miles de personas que defienden nuestras libertades simplemente porque es su deber.
Ocurre que mi corazón no palpita cuando oigo los acordes de nuestro himno. Ni se me encoge el estómago hablando de la patria. No me avergüenzo por ello. Tampoco alardeo de ser ciudadana del mundo. Intento en la medida en la que he aprendido, a ser, al menos, respetuosa, aunque no sea mi sentir el popular.
Sin imaginarme que dentro de muy poco, yo seré un pequeño eslabón de esa cadena que componen tantos otros y otras en guardar la seguridad del resto, me pregunto si será entonces cuando nazca en mí el sentido del deber con los demás.Que veré con otros ojos y empezaré a comprender mejor ciertas posturas.
Dentro de la admiración que siento por ella. Del respeto que he empezado a tener por su trabajo. De la preocupación que me produce a veces cuando hace intervenciones y de la seguridad que tengo en que actúa con justicia y que no abusa de su poder. Tengo que decir que estoy de su parte. Sin romper con mi criterio y no creyéndome apenas nada de lo que se dice o quieren que nos creamos.
Somos un equipo, contradictorio, pero un equipo.
Ella dice que la verdad sólo tiene un camino. Yo siempre he pensado que la verdad somos todos. Cada uno tiene un trocito de esa VERDAD universal que conjuga el día a día. Y cómo a veces también pienso que la verdad no existe, porque al estar nosotros en evolución y en continuo cambio, la verdad es tan cambiante como la vida, pues... no tengo más alternativa que seguir buscándola; fuera y dentro de mí.
Lo que he aprendido con mi vivir es que una no debe hablar sin conocer, porque es casi seguro cuando se falta a la verdad.
Se muere por cumplir con el deber y se vive por amor a cumplirlo bien.
El sentido del deber, hasta tirando maletas es necesario.!Qué verdad tan grande!.
Decía Gandhi “La diferencia entre lo que hacemos y lo que seríamos capaces de hacer, bastaría para resolver la mayor parte de los problemas del mundo”.





