Los últimos días
Se me eriza la piel si pienso en sus palabras. Se me llena el corazón de ternura si recuerdo su mirada en mi costado. Esa tarde en la que me daría su primera lección, fue casi perfecta y me gustó. Abrirme a sus manos, fue abrirme a mí misma.
A lo largo de mi vida, han sido muchas las personas que me han enseñado y me han educado. Al igual que el dolor, que también enseña, el amor que sobreenseña, el olvido, la paciencia y la espera. Esperando pasé muchas noches, días. semanas, meses y años; esperando escuchar la verdad de su corazón. Y asusta, porque es sincero cuando habla.
Yo, que nunca veo los límites, ni pienso en un futuro lejano, aprendo a mirar el presente con miras al mañana cercano. Ella, que adivina casi todo mi pensamiento, y lo que aún no he pensado, divisa más allá de la eternidad y se antepone a lo venidero sin que haya muchas sorpresas incontrolables.
No sé cuántos días me quedan por estar a su lado sin que mi vida tome un derrotero distinto al que tiene, sí sé, que estos días están siendo felices. A veces creo haber nacido nuevamente.
Me hace feliz, nos hace felices el haber conseguido nuestros objetivos, superando situaciones desagradables, dolorosas, pero que nos han unido más. Aunque el amor no tiene lazos que aten los corazones de por vida. Sé que soy afortunada, porque he sido muy amada siempre y sin querer apresar las sensaciones, que van por libre, me dejo hacer, y aprendo a ser libre a su lado, fortaleciendo mis sentimientos , porque hoy es mi encuentro con ella lo que deseo, necesito y quiero.
Y son los últimos días de otra vida que quedaran en el recuerdo, en la memoria más grata. Y me impaciento por vivir otras horas, regalarnos un futuro continuado, con idas y venidas de deseo acrecentado.
A lo largo de mi vida, han sido muchas las personas que me han enseñado y me han educado. Al igual que el dolor, que también enseña, el amor que sobreenseña, el olvido, la paciencia y la espera. Esperando pasé muchas noches, días. semanas, meses y años; esperando escuchar la verdad de su corazón. Y asusta, porque es sincero cuando habla.
Yo, que nunca veo los límites, ni pienso en un futuro lejano, aprendo a mirar el presente con miras al mañana cercano. Ella, que adivina casi todo mi pensamiento, y lo que aún no he pensado, divisa más allá de la eternidad y se antepone a lo venidero sin que haya muchas sorpresas incontrolables.
No sé cuántos días me quedan por estar a su lado sin que mi vida tome un derrotero distinto al que tiene, sí sé, que estos días están siendo felices. A veces creo haber nacido nuevamente.
Me hace feliz, nos hace felices el haber conseguido nuestros objetivos, superando situaciones desagradables, dolorosas, pero que nos han unido más. Aunque el amor no tiene lazos que aten los corazones de por vida. Sé que soy afortunada, porque he sido muy amada siempre y sin querer apresar las sensaciones, que van por libre, me dejo hacer, y aprendo a ser libre a su lado, fortaleciendo mis sentimientos , porque hoy es mi encuentro con ella lo que deseo, necesito y quiero.
Y son los últimos días de otra vida que quedaran en el recuerdo, en la memoria más grata. Y me impaciento por vivir otras horas, regalarnos un futuro continuado, con idas y venidas de deseo acrecentado.





