la mala pata
La intuición es un sexto sentido del que debería hacer mayor uso.El destino es caprichoso, al igual que una servidora. Los Reyes Magos me dejaron regalos femeninos. Una mujer de cincuenta años, fibrosa,buena esquiadora, no tanto como instructora,para mi pesar,profesora de francés, una estación de esquí pobladita de polvo blanco,que resultó ser mortal para tres intrépidos un día antes, una novata como yo, una pista sencilla , un bastón desviado y mi rodilla. El regalo menos deseado pero que inevitablemente me tocó. Ligamentos rotos y mi sueño desvanecido en un segundo. Ahora, en aburrido reposo, convivo con la mujer que más obstáculos me ha puesto para una convivencia. No por la convivencia en sí, que no es fácil, pero se sobrelleva,sino por su especial estar.
Aunque el susodicho refrán de "no hay mal que por bien no venga",no sé como acabará en esta historia,sí es, una prueba de fuego, tenerme día y noche casi inmovilizada, y ella haciendo un sobreesfuerzo para no agobiarse, estresarse y ser una pareja algo normal.
Sin destino todavía, evito pensar en mis males y consolarme con un "podría haber sido peor". Mi tiempo es devorado por la lectura, el pensamiento y sobredosis de televisión, alguna conversación de política, que odio tener con ella, porque siempre acaba por afectarnos de manera personal y la espera.
Deshauciada, en mi casa mi canario no sabe nada y quien lo cuida, tampoco.Mis nervios no soportan tener que hacer equilibrios a la pata coja y malabarismos en la ducha pero aún me cuesta abrir ciertas fronteras.
Cómo soy una nena que fija en su retina aquellas de las piedras que le han hecho por el camino caer, y agachando la cabeza y dando la razón a la intuición, en esta lección, te aseguro, que no volveré a suspender.
Aunque el susodicho refrán de "no hay mal que por bien no venga",no sé como acabará en esta historia,sí es, una prueba de fuego, tenerme día y noche casi inmovilizada, y ella haciendo un sobreesfuerzo para no agobiarse, estresarse y ser una pareja algo normal.
Sin destino todavía, evito pensar en mis males y consolarme con un "podría haber sido peor". Mi tiempo es devorado por la lectura, el pensamiento y sobredosis de televisión, alguna conversación de política, que odio tener con ella, porque siempre acaba por afectarnos de manera personal y la espera.
Deshauciada, en mi casa mi canario no sabe nada y quien lo cuida, tampoco.Mis nervios no soportan tener que hacer equilibrios a la pata coja y malabarismos en la ducha pero aún me cuesta abrir ciertas fronteras.
Cómo soy una nena que fija en su retina aquellas de las piedras que le han hecho por el camino caer, y agachando la cabeza y dando la razón a la intuición, en esta lección, te aseguro, que no volveré a suspender.





