que pena
El infierno está dentro de nosotros. El infierno somos nosotros.
¿Qué nos ha pasado?. ¿Qué me está pasando?. Hubiera dado mi vida si me lo hubieran pedido por ti. Antes, no hace apenas mucho tiempo hubiera creído que el amor lo puede todo. Pero, claro, el amor mutuo. No debe de contar el amor de forma unilateral. Porque ya no es amor, son intereses.
Todos los espacios me recuerdan a tantas cosas y a tantos momentos. Me pongo nostálgica y se me humedecen los ojos cuando recuerdo en lo felices que hemos sido y ahora, nos separa un abismo, o el abismo lo estamos creando nosotras mismas por dinero.
Cada viaje sin ti, es un suspiro porque hubiese sido de forma diferente. Las dos lo hacíamos todo diferente y ahora no queda ni un milígramo de cordura en esta convivencia.
No acabo de sentirme bien, no acabo de liberarme de mis errores, no acabo de secar mis ojos porque sé que me deseas lo peor. Yo, sigo sin poder corresponderte en el mismo deseo, puedo asegurarte que podrás dejarme sin nada, podrás hacerme daño con tus palabras, podrás amargarme la existencia, hacerme sentir culpable por respirar, pero no, yo no me someteré al odio para sacar valor y enfrentarme a ti. Me cubriré de respeto, de verdad y de coherencia. Me apoyaré en los que me quieren y tendrás lo que te mereces, me atrevo a decir que ya estás pagando por el daño que me haces, por el daño que te hago.
Amar sin ser correspondido, amar cuando se ha sido amada y ya no, sé que es peor que morir, que yo estaría muerta en vida.
No sé que lenguaje habla tu corazón. Escucho a menudo mucho rencor, no sé si rabia, y la mayoría de las veces reproche trás reproche.
Me miento a mí misma y me sigo diciendo al oído que tu no eres así, pero el resto del mundo se encarga de quitarme la venda de los ojos y ayudarme a cubrirme las espaldas.
Por una casa. Tanto dolor , ¿por una casa?.
Me iría ahora mismo y todo, todo, para ti. Irme con mi guitarra, como tu dices y mis libros y mi silla de parvulario. Irme y empezar a vivir sin deberte nada, sin tener que escuchar que fuiste mi tabla de salvación. Aprendí a reir a tu lado y dejé de ser yo, para fundirme en una mezcla de ti y tu pareja. Tu fuiste desde madre hasta novia, pasando por todos los estadios, y a mí me gustaba. Me dejé querer, envolver y te quise y te envolví.Y ninguna de las dos fuimos libres.
Cuando yo crea que de verdad has cambiado, quizá dejaré de sufrir y sacaré los dientes. !Qué Dios me protega hasta entonces, porque me cuesta creer que va a empezar una guerra!. Qué pena que se acabara y de esta manera. Que pase el tiempo y me siga dando pena. Como la Niña Pastori, te digo, qué pena cari, que pena, con lo que nos hemos querido y terminar como dos desconocidos.!
¿Qué nos ha pasado?. ¿Qué me está pasando?. Hubiera dado mi vida si me lo hubieran pedido por ti. Antes, no hace apenas mucho tiempo hubiera creído que el amor lo puede todo. Pero, claro, el amor mutuo. No debe de contar el amor de forma unilateral. Porque ya no es amor, son intereses.
Todos los espacios me recuerdan a tantas cosas y a tantos momentos. Me pongo nostálgica y se me humedecen los ojos cuando recuerdo en lo felices que hemos sido y ahora, nos separa un abismo, o el abismo lo estamos creando nosotras mismas por dinero.
Cada viaje sin ti, es un suspiro porque hubiese sido de forma diferente. Las dos lo hacíamos todo diferente y ahora no queda ni un milígramo de cordura en esta convivencia.
No acabo de sentirme bien, no acabo de liberarme de mis errores, no acabo de secar mis ojos porque sé que me deseas lo peor. Yo, sigo sin poder corresponderte en el mismo deseo, puedo asegurarte que podrás dejarme sin nada, podrás hacerme daño con tus palabras, podrás amargarme la existencia, hacerme sentir culpable por respirar, pero no, yo no me someteré al odio para sacar valor y enfrentarme a ti. Me cubriré de respeto, de verdad y de coherencia. Me apoyaré en los que me quieren y tendrás lo que te mereces, me atrevo a decir que ya estás pagando por el daño que me haces, por el daño que te hago.
Amar sin ser correspondido, amar cuando se ha sido amada y ya no, sé que es peor que morir, que yo estaría muerta en vida.
No sé que lenguaje habla tu corazón. Escucho a menudo mucho rencor, no sé si rabia, y la mayoría de las veces reproche trás reproche.
Me miento a mí misma y me sigo diciendo al oído que tu no eres así, pero el resto del mundo se encarga de quitarme la venda de los ojos y ayudarme a cubrirme las espaldas.
Por una casa. Tanto dolor , ¿por una casa?.
Me iría ahora mismo y todo, todo, para ti. Irme con mi guitarra, como tu dices y mis libros y mi silla de parvulario. Irme y empezar a vivir sin deberte nada, sin tener que escuchar que fuiste mi tabla de salvación. Aprendí a reir a tu lado y dejé de ser yo, para fundirme en una mezcla de ti y tu pareja. Tu fuiste desde madre hasta novia, pasando por todos los estadios, y a mí me gustaba. Me dejé querer, envolver y te quise y te envolví.Y ninguna de las dos fuimos libres.
Cuando yo crea que de verdad has cambiado, quizá dejaré de sufrir y sacaré los dientes. !Qué Dios me protega hasta entonces, porque me cuesta creer que va a empezar una guerra!. Qué pena que se acabara y de esta manera. Que pase el tiempo y me siga dando pena. Como la Niña Pastori, te digo, qué pena cari, que pena, con lo que nos hemos querido y terminar como dos desconocidos.!