logotipo

img_google
a l@s que nadie cuida
heterogeneo
Acerca de
Siempre en guardia.....vivir por ti y para ti.
 
Misericordia
Te conocí después de una reunión con los jóvenes de tu parroquia. Esa parroquia olía a revolución. Su fresco, enorme, me mostraba de pared a pared, a un cristo moreno menos atormentado que el que se nos muestra muy a menudo en nuestras iglesias de España. Alrededor suyo, se repartían las injusticias, la expropiación, la pobreza que desencadena el capitalismo, la ignorancia, la prepotencia y la deuda externa, entre otras muchas cosas y sucesos que habían empobrecido tu tierra.Se me paró el tiempo haciendo ese recorrido tan lleno de color e historia.
Tenías diecinueve años y una mirada con hambre de conocer. Preguntabas por todo y de todo. Se te adivinaba curioso. Sonriente, hablabas y te mostrabas más inteligente que el resto de tus compañeros. Te interesaste por mí, perdón, más que por mí, por mi estilo de vida. No te cansabas de escuchar y descubrí en tu intención que querías volver a quedar.
- Pienso mucho en las cosas- Me dijiste.
-Ya lo veo. Demasiado según mi opinión.-
Nos vimos en más de una ocasión. Me condujiste por los rincones más oscuros de La Paz. Me enseñaste el barrio donde vivías y tu casa.
Me presentaste a tu madre y a tus sobrinos, esos enanos, que no hacían más que jugar, ajenos a su futuro; a su incierto futuro.
-Misericordia, con los que quieren ser alguien en la vida-. Suplicabas en voz alta. Pedías a gritos una oportunidad; una ayuda. Que alguien te tendiera una mano y poder echar a volar, salir de allí. Estudiar. Mejorar la calidad de vida de tus seres queridos, poder bautizar a tus sobrinos para que tuvieran una verdadera identidad social, porque hasta ser oveja del Gran Pastor, allí cuesta platita.
Me llamaste hermana porque te escuché. Me emocionó verte comer por primera vez en un chino y como humildemente pediste al camarero que te guardaran la mitad de la cena en cajitas para llevarlas a casa y que tu familia probara esa comida,se nos hacía tarde , y no la terminamos. Volver al Alto pasadas las diez de la noche, era jugarse más que los cuartos, sufrir un infortunio.
Ahora, trás cuatro años de mi viaje por Bolivia, recuerdo que te dejé por regalo apenas cuarenta euros y unos libros. Me sigues llamando hermana y me comentas que te has hecho seminarista para salir del hoyo, para obtener algo de formación y poder ganar lo suficiente para una tener una casa mejor. Me alegro de que sigas teniendo inquietudes. A pesar de los tiempos revueltos por los que estáis pasando; malos tiempos para los pobres. ¿Los hubo alguna vez buenos?, pues a pesar de todo eso, te imagino sonriéndole a la vida y luchando por la tuya.
Tú prefieres quedarte allí, y no te asustan los cambios.
¿Se acabó la misericordia de los que iban a ayudarte?.
Las medias velas de tu iglesia, ¿en verdad van a alumbrar tu camino?.
Que la esencia de la vida es vivir, ya sea de mala manera, porque no hay para más; eso nadie mejor que tu, lo sabe; la alegría del barrio.
Llevo ya para más de cuatro años y no te puedo olvidar, ¿cómo hacerlo?.Aunque hace meses que no te escribo, ni volví a oír tu voz. Sólo una foto tuya me recuerda que seguimos teniendo una ligazón especial. El mundo no va a parar, nosotros tampoco.
Dejé de creer en la misericordia de las personas. Creo en tu esfuerzo, en tu trabajo, en tu voluntad, en tu amor por los tuyos y en tu coraje.

No