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a l@s que nadie cuida
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Siempre en guardia.....vivir por ti y para ti.
 
LA BELLA DURMIENTE Y SIN PRINCIPE AZUL
-¿La despierto? ¿Qué decía la leyenda?
-Algo de darle un beso de amor para que saliera de un sueño de cien años.
-¿Un beso ?. ¿Un maldito beso?. ¿Ah, eso no! .¿Tú la has visto bien?. ¿Qué mortal se conformaría con un beso?.
-Es lo que hay. ¿Qué esperabas?
-No esperaba nada, pero, es preciosa.
-Por algo le llaman Bella durmiente.
-Siempre me toca lo peor. Despertar a la vida, y que otro se lleve la mejor parte. Lo primero que verán sus ojos cuando se abran a la luz, será a mí. ¡Qué ingrata es mi labor!
-Recuerda, que para que despierte, el beso que le has de dar, ha de ser de amor.
-Sin conocerla ya la amo
-¡Siempre exagerando!. ¡Ni que fuera la primera!.
-Bella durmiente, sí. Las anteriores no eran tan bellas.
-Ante todo, eres un profesional. Ya sabes….
-¿Será tan bella por dentro como lo es por fuera?
-Déjalo ya. ¿Quieres?. No te va el papel de Bestia
-¿Tú crees que podría fijarse en mí, al fin y al cabo….
-¡La vas a besar de una vez!.
-¡Bien, bien, tranquilo! Allá voy.
-¡Espera!.
-¿Qué pasa ahora?.
-¡No puedes besarla!.
-¡Qué tonterías dices!, ¡claro que puedo!.
-¡No puedes! .¿Eres acaso un príncipe?.
-¿Príncipe?. ¿Qué príncipe, ni qué niño muerto?. ¿Quieres hacerlo tú, verdad?
-Ganas no me faltan, pero no es eso... Ahora recuerdo más cosas sobre la leyenda. La Bella durmiente, despertará de su sueño, cuando un joven príncipe le de su primer beso de amor.
-¡No jodas!, pues a Felipe, yo no lo cedo el puesto….¡Cómo va a ser eso! .¿Estás seguro, un príncipe ha de besarla?.
-¡Sí, sí. Segurísimo!
-¡Pues acabáramos, ahora sí que se jodió el invento!. Tiene que haber algo que podamos hacer. Burlar al destino... Yo soy un profesional en la materia. Llevo años desempeñando el oficio, y ahora me sales con estas…
-Si la leyenda habla de un príncipe, es que ella debe ser una princesa. Nunca has despertado a la vida a ninguna princesa. Las condiciones como ves, cambian.
-Anda qué...¡ Cómo se está poniendo el temita! .Pues cómo empecemos así, que si princesas y príncipes, ya me veo despertando a la alta aristocracia. ¿Darán cursillos intensivos para ser príncipe? Si está condenada a dormir cien años, tengo tiempo de sacarme el título; así ya lo tengo para cuando surja otro trabajito de iguales características. No debe ser difícil, total; algo de pose, sonrisa, mano y reverencia…lo demás, quizá me lo convaliden con la experiencia.
-No sé, no sé. Hay otro problemilla…
- ¿Qué problemilla?.
- Tu sangre.
-Mi sangre. ¿Mi sangre?.¡Qué carajo pasa con mi sangre!.
-Que no es azul.
-¡Azul!. ¿Me has visto cara de pitufo? ¡Tú te estás quedando conmigo! . Mira, pase que no sea príncipe, pero no me jodas; ¿la sangre azul?
-La leyenda, la leyenda. ¿Qué quieres que te diga?
-Pues, amigo mío, ahora sí que lo tengo crudo. ¿Qué puedo hacer yo ahora? Ni príncipe, ni sangre azul. Ni na, de na.
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Le veo. Él, no se da cuenta. ¡Claro, piensa que estoy dormida! .Pero, y si estoy dormida, ¿cómo es que le veo?. Cierto es, que los ojos no puedo abrirlos, pero le veo. A él y al otro. Los oigo.
¿Por qué no me despertará de una vez?. ¡No puedo más! .¡Me matan los riñones!. ¡Estoy baldaíta!. ¿A qué espera?
¿Cuánto tiempo llevaré postrada? .Ya perdí la cuenta. ¡Esa mal nacida de Hada Madrina…! , y todo por envidia. Y ahora, ¿qué me dices…?
¡Que no se decide el mentecato! .¿Tan fea debo resultarle?. En mis últimos momentos, a mí no me lo parecía. No, si, el tiempo, está claro que no pasa en balde. Tendré patas de gallo, arrugas en la frente, y… ¡los pelos!. ¡Dios mío, qué tragedia!. Estaré atrofiada por fuera y por dentro. El caso es, que me siento jovial...
¡Quién me lo iba a decir a mí! .¡Desgraciada!. Sí, sí.:
-Hijita, tú acuéstate y ya hablaremos mañana de la boda….-
Debí imaginármelo. Siempre estaba al acecho. ¡Esa zorra!, y hasta que no logró quitarme de en medio no paró.
¿En qué habrá acabado todo?. Se iría con ella… ¡No, es imposible! Me amaba a mí.
¡Pero, a qué espera. Bésame ya, quiero despertar de esta pesadilla y recobrar mi vida!. Dormir sin estar cansada. Vivir dormida, sólo soñando con mi amor, que es lo que me condena, sólo soñar.
¡Bésame y despiértame!, que quiero ir en su busca y hacerle saber a todo el mundo que sigo estando aquí, que nunca me fui, que el engaño me sepultó en un abismo de silencio y soledad.
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-Y entonces. ¿No la puedo despertar?.
-Tú no. La única alternativa es la que ya sabes, o tienes sangre real o en el mejor de los casos tendrías que ser su enamorado.
-Sí. Si estoy enamorado, fue verla y quedar alucinado.
-Pero desconocemos quien ocupa su corazón. Puede ser algún rubiales tontaina, de esos que salen en las revistas y tienen más títulos que los cuentos de Andersen. De ser tú un príncipe, podrías tener alguna posibilidad, total ,a príncipe muerto, príncipe puesto. Uno por otro…
Si quieres despertarla debes encontrar a su enamorado, sino, esta lindeza esta condenada a pasar así la tira de años.
-Y, ¿cómo voy a saber a quien ama, si es que ama a alguien?
-Tampoco es tan difícil. Indagaremos entre su circulo de amistades y buscaremos a quien pueda resultar el más idóneo. El tío debe ser todo un Kent, viendo a Barbie princesa.
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¡Estúpidos, jamás lograre levantarme de aquí!. ¡Mil veces resucitaría Lázaro, antes que yo, salir de este letargo!.
¿Dónde esta mi amor. Dónde?. ¿Qué te aparto de mí?. ¿Qué treta cerró tus ojos y te hizo desaparecer a mi vista?. Espero, esperé y esperaré cien años si hace falta,para volver a estar contigo.
Aún recuerdo cuando cepillaba mi pelo cada noche, mesando mis cabellos, produciendo escalofríos en mi nuca. Cómo reía y se sonrojaba si yo me acercaba por detrás y cosquilleaba su espalda.
Éramos felices. Dejaste de servirme para convertirme yo en tu esclava y cuando todo lo decidimos en la noche de luna y castillo, la desdicha cayó sobre mí. Te apartaron de aquí y mi vestido de novia se convirtió en seda de lacra pesada. Todo ya fue malo, silencio y tiempo, mucho tiempo.
¡Encontrad a mi amor, traedla ante mí !. ¡Ella me despertará!. Sólo ella sabe medir su boca con la mía, alargar los besos y hacer palpitar mi corazón, haciendo que sea viernes en mi cama.
No quiero ser eterna. ¡Buscadla!. Ella sí es bella, mi niña morena.
Mi negra. No os rajéis y buscad a Eva. ¡A Eva!.
No