Fragilidad
¿Quién no se ha sentido frágil alguna vez?. Frágil, vulnerable, rompible. Sí, rompible. Las personas también nos rompemos. A veces, yo estoy rota por ti y por ti también, aunque apenas me conozcas y tampoco te conozca yo a ti. Rota, porque me duele lo tuyo sintiéndolo mío. A veces todo nos hiere, hasta la brisa más ligera. Una brizna de hierba nos puede arañar, un gesto mal interpretado, matar. Me rompo, cuando nadie cuida a nadie. Me rompo, cuando la locura toma el asiento central de mi mesa y gobierna sin orden ni concierto mis actividades diarias. Me rompo, cuando no te entiendo y tengo que morir a mí y dejar de ser yo para que continúes conmigo. Me rompo, cuando hieren a los animales, cuando la persona deja de ser persona y ser humano para convertirse en esa especie primigenia que no razonaba y que solo su instinto guiaba. Me rompo con facilidad porque la esperanza está camuflada de buenas intenciones. Más ¿eso es la fragilidad?.





