PISTOLEROS SIN CABALLO NI SOMBRERO
Si algo me gustaban de los westerns cuando era niña, además del Séptimo de Caballería; esos soldados tan de azul y amarillo, con ese uniforme tan elegante de botones dorados y el impresionante sombrero de ala, eran por supuesto, los Pieles Rojas. No menos exóticos en su vestir, con tanta pluma de águila y colgantes de diente de oso, exhibiendo cabelleras en su cintura como si de perdices se tratara . Contradictorio,
¿verdad?, porque, o estás de una parte o de otra. Ya alguien famoso dijo hace 2006 años: “puesto que no eres ni frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”, fue Cristo.
¡Qué bien nos sabían vender la moto con esos filmes!, siempre creí que el malo era Jerónimo, y la historia, cuando una se preocupa de saber un poco más, te descubre tanta mentira... ¿Quiénes fueron los verdaderos americanos?. ¿ Los rojos o los blancos?. Unos luchaban por lo suyo y el resto se ocupaba de arrebatarles lo que se creían en derecho de poseer.
En nuestra querida España, Hispania, para las románticas , ¿qué está ocurriendo?.
Ahora la tierra de todos empieza a tener terratenientes y lo más inexplicable es que unos pocos quieren hacerse con el rancho a base de tiros injustificados y muertes sin sentido. El Gran Jefe, ha de negociar con los de la chapela. Con esos que quieren parte de nuestra tierra e intentan comprarla con mala voluntad a base de sangre y luto. ¿Se ha de considerar siquiera su oferta?¿Qué palabras nuevas inventarán, para que el Gran Jefe olvide tanta tierra sagrada ensangrentada?.¿Su sentir es tan diferente del nuestro ?, debe serlo, dicen que no somos un mismo pueblo. ¿Sus tradiciones, acontecimientos, nos son tan ajenos? .Y aún así, si al menos dejaran de ser pistoleros y llenar de cenizas los cementerios, tanto hedor se disiparía y conoceríamos su aliento, su voz, su razón y sus sueños. Porque la tierra no ha de tener precio, ni los pueblos estar a subasta, ni sus gentes al devenir del deseo de una minoría irracional. ¿Venderá el Gran Jefe nuestros mares, nuestros ríos y montañas por razones políticas e injustas?.
Estos pistoleros sin caballo ni sombrero, que se ajustan a la ley del más fuerte y no respetan la estrella de cinco puntas, universal y justa, pretenden cabalgar a pelo como salvajes por las veredas del derecho. Quieren su propio cielo, su propia mar, que el verde del valle les pertenezca, que sin haber fronteras se denominan ya como País. ¿Y qué he de decir yo al Gran Jefe acerca de esa compraventa?: Cuidado con los sueños de los chapelas, cuidado con arrendar nuestra tierra a miserables que no atienden a pensamientos de unidad sino de superioridad, cuidado con los ases de la manga, el doble chaleco y el polvorín siempre oculto a nuestras miradas pero tan evidente como una bala. Quisiera pensar que el Gran Jefe reconoce que es aquel un pueblo distinto, con alma y que se merecen volar y hacer nidos de águila pero compartiendo la cima de la montaña con el resto de los habitantes de Hispania.
¿verdad?, porque, o estás de una parte o de otra. Ya alguien famoso dijo hace 2006 años: “puesto que no eres ni frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”, fue Cristo.
¡Qué bien nos sabían vender la moto con esos filmes!, siempre creí que el malo era Jerónimo, y la historia, cuando una se preocupa de saber un poco más, te descubre tanta mentira... ¿Quiénes fueron los verdaderos americanos?. ¿ Los rojos o los blancos?. Unos luchaban por lo suyo y el resto se ocupaba de arrebatarles lo que se creían en derecho de poseer.
En nuestra querida España, Hispania, para las románticas , ¿qué está ocurriendo?.
Ahora la tierra de todos empieza a tener terratenientes y lo más inexplicable es que unos pocos quieren hacerse con el rancho a base de tiros injustificados y muertes sin sentido. El Gran Jefe, ha de negociar con los de la chapela. Con esos que quieren parte de nuestra tierra e intentan comprarla con mala voluntad a base de sangre y luto. ¿Se ha de considerar siquiera su oferta?¿Qué palabras nuevas inventarán, para que el Gran Jefe olvide tanta tierra sagrada ensangrentada?.¿Su sentir es tan diferente del nuestro ?, debe serlo, dicen que no somos un mismo pueblo. ¿Sus tradiciones, acontecimientos, nos son tan ajenos? .Y aún así, si al menos dejaran de ser pistoleros y llenar de cenizas los cementerios, tanto hedor se disiparía y conoceríamos su aliento, su voz, su razón y sus sueños. Porque la tierra no ha de tener precio, ni los pueblos estar a subasta, ni sus gentes al devenir del deseo de una minoría irracional. ¿Venderá el Gran Jefe nuestros mares, nuestros ríos y montañas por razones políticas e injustas?.
Estos pistoleros sin caballo ni sombrero, que se ajustan a la ley del más fuerte y no respetan la estrella de cinco puntas, universal y justa, pretenden cabalgar a pelo como salvajes por las veredas del derecho. Quieren su propio cielo, su propia mar, que el verde del valle les pertenezca, que sin haber fronteras se denominan ya como País. ¿Y qué he de decir yo al Gran Jefe acerca de esa compraventa?: Cuidado con los sueños de los chapelas, cuidado con arrendar nuestra tierra a miserables que no atienden a pensamientos de unidad sino de superioridad, cuidado con los ases de la manga, el doble chaleco y el polvorín siempre oculto a nuestras miradas pero tan evidente como una bala. Quisiera pensar que el Gran Jefe reconoce que es aquel un pueblo distinto, con alma y que se merecen volar y hacer nidos de águila pero compartiendo la cima de la montaña con el resto de los habitantes de Hispania.





