Más poemas de otras
Acaricia despacio
vida mía
este poema
que tengo miedo
a que el roce de tos ojos
se clave, como una lágrima,
en el borde de mis ojos.
Vengo de otro lugar
con el alma rota
y ya te soñaba
y presentía tu cuerpo
sin querer buscarte.
Te reconocí enseguida,
más era entrada la noche
y se evaporó, como una gota,
el tiempo de las palabras.
A través de lo oscuro
te amo ciegamente.
Libera mi pasión,
el silencio de cristal
que nos envuelve;
dentro estalla el deseo
pero yo te quiero detrás;
tan cierto es amarte.
Ahora
nada debes decir,
ya no importan las respuestas,
quizá porque tu amor
habite tan lejos
que el mío no pueda oírle,
o porque ambos sean,
de tanto quererse,
un solo amor.
De R.F.L

87.
Por buscarte
han quedado mis besos
como lluvia congelada;
cuchillos de vidrio
aguardando descolgarse
para herirte con su filo azul.
Si el tibio calor
de tus labios
fundiera su cuerpo inerte,
!caerían libres
sobre tu pelo,
derramados
como dulce caricia
de amante,
hasta empapar el suelo
que te sostiene!
Gotas que impregnan mis sábanas
trás desfallecer el deseo
adormecido en su blancura.
!Acaba tú
con este dolor sangriento!.
En la oscuridad centelleas
como una luciérnaga
¿Dónde hallaré mi consuelo?.
La crueldad de tu belleza
me parte en dos la mirada
!Qué soledad me depara
tu silencio de ahora!
Eres tibio aroma
de un clavel dormido
en el horizonte,
así mis manos viajan
como gaviotas
a conquistarte.
Sólo agua nos separa,
de cristal quieto y helado.
A través suyo
a veces te he visto pasar.
Un día me miraste
con ojos velados
desde no sé que extraño paraje.
Sigo detrás del agua
esperando que vuelvas el rostro,
te aguardo impaciente y dócil
como las nubes al viento.
Cuando una gota invisible muera de besarte la frente,
y, al mirar, no me hallaras,
ya sólo seré lluviá
detenida a lomos del aire,
sólo el silencio que calló tu boca.
De R.F.L
87.
Hablarte
es sentir
cuán vulnerable finitud
oprime el cuerpo sonoro
de la palabra.
Quiero presa mi voz
antes de verla morir
en tus oídos.
Escribirte
es arracarte de mí
después de haber
tenido tu amor,
emborronar
mi soledad blanca
con el néctar del fracaso.
Mirarte
es adivinar tu alma
herida de un dolor distinto
y tan bravo
que mi amor no lo atraviesa
Evocarte
es el abandono
de la sinrazon,
haber olvidado
para siempre
lo que tú eres,
lo que para mí nunca serás.
De R.F.L
vida mía
este poema
que tengo miedo
a que el roce de tos ojos
se clave, como una lágrima,
en el borde de mis ojos.
Vengo de otro lugar
con el alma rota
y ya te soñaba
y presentía tu cuerpo
sin querer buscarte.
Te reconocí enseguida,
más era entrada la noche
y se evaporó, como una gota,
el tiempo de las palabras.
A través de lo oscuro
te amo ciegamente.
Libera mi pasión,
el silencio de cristal
que nos envuelve;
dentro estalla el deseo
pero yo te quiero detrás;
tan cierto es amarte.
Ahora
nada debes decir,
ya no importan las respuestas,
quizá porque tu amor
habite tan lejos
que el mío no pueda oírle,
o porque ambos sean,
de tanto quererse,
un solo amor.
De R.F.L

87.
Por buscarte
han quedado mis besos
como lluvia congelada;
cuchillos de vidrio
aguardando descolgarse
para herirte con su filo azul.
Si el tibio calor
de tus labios
fundiera su cuerpo inerte,
!caerían libres
sobre tu pelo,
derramados
como dulce caricia
de amante,
hasta empapar el suelo
que te sostiene!
Gotas que impregnan mis sábanas
trás desfallecer el deseo
adormecido en su blancura.
!Acaba tú
con este dolor sangriento!.
En la oscuridad centelleas
como una luciérnaga
¿Dónde hallaré mi consuelo?.
La crueldad de tu belleza
me parte en dos la mirada
!Qué soledad me depara
tu silencio de ahora!
Eres tibio aroma
de un clavel dormido
en el horizonte,
así mis manos viajan
como gaviotas
a conquistarte.
Sólo agua nos separa,
de cristal quieto y helado.
A través suyo
a veces te he visto pasar.
Un día me miraste
con ojos velados
desde no sé que extraño paraje.
Sigo detrás del agua
esperando que vuelvas el rostro,
te aguardo impaciente y dócil
como las nubes al viento.
Cuando una gota invisible muera de besarte la frente,
y, al mirar, no me hallaras,
ya sólo seré lluviá
detenida a lomos del aire,
sólo el silencio que calló tu boca.
De R.F.L
87.
Hablarte
es sentir
cuán vulnerable finitud
oprime el cuerpo sonoro
de la palabra.
Quiero presa mi voz
antes de verla morir
en tus oídos.
Escribirte
es arracarte de mí
después de haber
tenido tu amor,
emborronar
mi soledad blanca
con el néctar del fracaso.
Mirarte
es adivinar tu alma
herida de un dolor distinto
y tan bravo
que mi amor no lo atraviesa
Evocarte
es el abandono
de la sinrazon,
haber olvidado
para siempre
lo que tú eres,
lo que para mí nunca serás.
De R.F.L
Comentario:
Hola!
Que bien que te gusta mi foto =)))
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