No hay dos lugares
Mi alma pertenece al Sur, mi espíritu al Norte. Ni roja ni azul , soy del lugar en el que habito.
El sur, que me cala hasta los huesos porque de cal se trata y de blanco y de verde y de luz. Que mi alma está en Granada, que allí se quedó, que la perdí por la Alhambra. El Sur y sus colores y sus aromas y sus sabores. Del Darro y del Genil son los pasos que anduve una noche de calor hasta el mirador de San Miguel. Y cené mi pescaíto y brindé con manzanilla por la salud de Andalucía. Por sus gentes y por el testigo que los de piel canela, oración, jardines y agua nos legaron en custodia.
!Qué hacer daré a mis ojos, que no tienen otra misión que fijar la mirada en las arcadas, azulejos, escayolas y portadas musulmanas!. !Qué lejos se encuentra mi alma de su casa y del azul de sus playas!, más mi espíritu la reconforta entre picos, pueblos medievales, Ampurias y la Costa Brava. Dejándola volar entre el gótico y el modernismo, haciéndola crecer con Dalí y las últimas vanguardias. Llevándola al sosiego con la tradición de un efímero gran reino que hoy lanza su proclama y agitándola como un volcán de la Garrotxa. aunque apagado, fiero en sus entrañas.
Pero más abajo del Sur, abajo, más abajo, donde se revela mi alma está también la miseria, el abandono, el coraje de ser sin tener nada y luchar por conquistar cada mañana. Arañando a ese mi norte , que esclaviza mi mente, un bocado, unas migajas . Arriba, muy arriba . Mi norte, sin el que yo no daría voz a estas palabras, voces de denuncia por atropello, voces de alegría por tanto invento, voces de protesta por tanto dinero y voces silenciosas por tanto miedo.
He visto media cara al sur y media cara al norte y si he de elegir ,hipócrita sería, si negara que a pesar de tanta generosidad, bondad, alegría por una vida que no es vida, lucha eterna y continua por emerger de las cenizas, sería falso si no declaro, que cada noche agradezco haber nacido arriba, aunque haya más frío, aunque la muerte se sirva sola. Aunque sin dinero, tu vida no le importe a casi nadie, pero donde la vida es vida. Donde la mujer lee, piensa y edifica. Pasemos del Norte al Sur lo que éste reivindica. Regalemos al norte una sola caricia de humildad y gallardía.
No soy del sur ni del norte. Soy de donde mi alma y mi espíritu habitan.
El sur, que me cala hasta los huesos porque de cal se trata y de blanco y de verde y de luz. Que mi alma está en Granada, que allí se quedó, que la perdí por la Alhambra. El Sur y sus colores y sus aromas y sus sabores. Del Darro y del Genil son los pasos que anduve una noche de calor hasta el mirador de San Miguel. Y cené mi pescaíto y brindé con manzanilla por la salud de Andalucía. Por sus gentes y por el testigo que los de piel canela, oración, jardines y agua nos legaron en custodia.
!Qué hacer daré a mis ojos, que no tienen otra misión que fijar la mirada en las arcadas, azulejos, escayolas y portadas musulmanas!. !Qué lejos se encuentra mi alma de su casa y del azul de sus playas!, más mi espíritu la reconforta entre picos, pueblos medievales, Ampurias y la Costa Brava. Dejándola volar entre el gótico y el modernismo, haciéndola crecer con Dalí y las últimas vanguardias. Llevándola al sosiego con la tradición de un efímero gran reino que hoy lanza su proclama y agitándola como un volcán de la Garrotxa. aunque apagado, fiero en sus entrañas.
Pero más abajo del Sur, abajo, más abajo, donde se revela mi alma está también la miseria, el abandono, el coraje de ser sin tener nada y luchar por conquistar cada mañana. Arañando a ese mi norte , que esclaviza mi mente, un bocado, unas migajas . Arriba, muy arriba . Mi norte, sin el que yo no daría voz a estas palabras, voces de denuncia por atropello, voces de alegría por tanto invento, voces de protesta por tanto dinero y voces silenciosas por tanto miedo.
He visto media cara al sur y media cara al norte y si he de elegir ,hipócrita sería, si negara que a pesar de tanta generosidad, bondad, alegría por una vida que no es vida, lucha eterna y continua por emerger de las cenizas, sería falso si no declaro, que cada noche agradezco haber nacido arriba, aunque haya más frío, aunque la muerte se sirva sola. Aunque sin dinero, tu vida no le importe a casi nadie, pero donde la vida es vida. Donde la mujer lee, piensa y edifica. Pasemos del Norte al Sur lo que éste reivindica. Regalemos al norte una sola caricia de humildad y gallardía.
No soy del sur ni del norte. Soy de donde mi alma y mi espíritu habitan.





