POR SER TU
Sigo mi camino hacia el horizonte. Un horizonte que se presenta opaco. Aguantando la situación, intento ver el final del camino. Por ser tú, quien impulsa mis pasos, por ser tú, quien ata los cordones de mis zapatos, me mantengo en ruta sin saber si voy hacia el destino elegido. Porque la elección no tiene vuelta atrás. Sigo arrodillándome, mirando tímidamente, como perdida, la senda y su lejanía. De rodillas, pero sin tragar el polvo ni tropezar con los cantos que me obstaculizan la marcha, voy restando metros, sepultando las huellas en el terreno. Por ser tú, quien me enseñó otra vida. ¿Por qué te has ido?. Antes, no menos ingenua pero más llena de emoción y fuerza, sabía dar pasos seguros sin mirar alrededor ni buscar falsos apoyos que hoy sólo me hacen volver la vista atrás.
Por ser tú quien confía, yo me mantengo de rodillas, sí, de rodillas, cuando tú me haces pensar y de pie con la cara alta cuando mis ojos brillan y se liberan de tanto frío, de tanta soledad y de tanto ruido.
Si me espera un horizonte gris, que sepas que nada más alcanzar a tocar la línea con mi puño, en rojo ser convertirá, en rojo de sangre, de fuego, de amanecer, de resurgir. ¡Qué se cansaron mis piernas de andar por andar!, ¡qué si llego aunque sea tarde, no hace falta que te quedes a esperar!, después de tan largo camino y de tanta soledad, ¿crees que entonces te podré necesitar?.
Por ser tú quien confía, yo me mantengo de rodillas, sí, de rodillas, cuando tú me haces pensar y de pie con la cara alta cuando mis ojos brillan y se liberan de tanto frío, de tanta soledad y de tanto ruido.
Si me espera un horizonte gris, que sepas que nada más alcanzar a tocar la línea con mi puño, en rojo ser convertirá, en rojo de sangre, de fuego, de amanecer, de resurgir. ¡Qué se cansaron mis piernas de andar por andar!, ¡qué si llego aunque sea tarde, no hace falta que te quedes a esperar!, después de tan largo camino y de tanta soledad, ¿crees que entonces te podré necesitar?.





