11 de Julio. (Más desgracias)
Vacía de ideas. Sin ganas. Aplastada por el calor. Sin ganas, sin nada. A oscuras, intentando reservar en la penumbra, el frescor de mi hogar. A oscuras, sin nada, sin ganas. Contando los días, que no las horas, puesto que se hacen eternas. Estos días pasan por encima de mí, descansan sobre mí, me atropellan, con o sin sonrisas. Daría todo lo que tengo por conocer los sueños que me son escondidos.
Apenas duermo, quiero reducir la comida y alimentar mi naturaleza sólo con líquidos que aligeren este pesado mes.
Sale el sol tímidamente, nos deja mirarlo pero nos castiga con su infierno entre nubes cargadas de un agua que no regalan. Veo deambular a la gente como dormida, dirigen sus pasos hacia ninguna parte. La urbe bulle y ruge violentamente, sin paciencia disponen de todo y con urgencia actúan.
No sé que ocurre en torno a mí y sin embargo sospecho que están pasando cosas transcendentales. La política está en su peor momento porque no encuentra consenso en las cuestiones más importantes para nuestra paz social. Mi desencanto por quien me lidera es evidente, se me apagan las ilusiones y las energías me flaquean con esta oleada de vientos con temperaturas diríase que venidas del Sahara que calientan los ánimos de quienes intentan separarnos, dejándonos dolor de cabeza, asombro y con la boca abierta. ¡Con lo fácil que es hacer las cosas cuando han de ser bien hechas!. ¡Me agotan estos inútiles!. ¡Qué decadencia!. Desandan los caminos abiertos por otros sin importarles las consecuencias. No hay moral. No hay razón y sí miles de razones amorales.
Yo, sigo a lo mío, que es también asunto de ella. Puesto que es parte de un futuro común, ansiado, esperado y trabajado.
No sé que color tiene la esperanza, pero verde no. Mis campos amarillean y parte de ellos se muestran negros gracias a manos incendiarias que llegado el verano no encuentran mejor entretenimiento que el desafío a las leyes de la naturaleza. Destruyendo lo difícil de reemplazar. Hoy estoy vacía de ideas; y ¿de qué me extraño?.! Hacemos de este mundo una mierda!
Apenas duermo, quiero reducir la comida y alimentar mi naturaleza sólo con líquidos que aligeren este pesado mes.
Sale el sol tímidamente, nos deja mirarlo pero nos castiga con su infierno entre nubes cargadas de un agua que no regalan. Veo deambular a la gente como dormida, dirigen sus pasos hacia ninguna parte. La urbe bulle y ruge violentamente, sin paciencia disponen de todo y con urgencia actúan.
No sé que ocurre en torno a mí y sin embargo sospecho que están pasando cosas transcendentales. La política está en su peor momento porque no encuentra consenso en las cuestiones más importantes para nuestra paz social. Mi desencanto por quien me lidera es evidente, se me apagan las ilusiones y las energías me flaquean con esta oleada de vientos con temperaturas diríase que venidas del Sahara que calientan los ánimos de quienes intentan separarnos, dejándonos dolor de cabeza, asombro y con la boca abierta. ¡Con lo fácil que es hacer las cosas cuando han de ser bien hechas!. ¡Me agotan estos inútiles!. ¡Qué decadencia!. Desandan los caminos abiertos por otros sin importarles las consecuencias. No hay moral. No hay razón y sí miles de razones amorales.
Yo, sigo a lo mío, que es también asunto de ella. Puesto que es parte de un futuro común, ansiado, esperado y trabajado.
No sé que color tiene la esperanza, pero verde no. Mis campos amarillean y parte de ellos se muestran negros gracias a manos incendiarias que llegado el verano no encuentran mejor entretenimiento que el desafío a las leyes de la naturaleza. Destruyendo lo difícil de reemplazar. Hoy estoy vacía de ideas; y ¿de qué me extraño?.! Hacemos de este mundo una mierda!





