ENTRE OTRAS CULTURAS
No son ni las nueve de la mañana y ya está el personal discutiendo por la calle. Lo más llamativo de esta discusión es que es entre un grupo de negros y de negras; tres o cuatro. No me resulta curioso el hecho de que sean negros los que ardientemente se enzarcen a discutir, sino porque antes, aquí, en mi barrio, los que siempre discutían tempranito, eran los míos y , quisieras o no, como tampoco podías hacerte la sorda ; ya que a estas horas sólo se oye el canto de los gorriones, mirlos y golondrinas, las voces inoportunas de mis adorados vecinos, acaban por despertarte y taladrarte los oídos, enterándote, sin querer, de las miserias de tu prójimo y, por consiguiente, de los motivos de la bronca.
Hoy en día, con esto de la “interculturalidad”, yo, ya no me entero de nada.
Aquí en mi reducido mundo, donde los rumanos, polacos, moros, negros, blancos, intentamos convivir todos juntos, lo intentamos; que no es poco..., esta mezcolanza de lenguas, se hace inentiligible cuando se convierten en las voces que se oyen por los patios de luces o por las calles, y mis queridos convecinos extranjeros, regresan a altas horas de la madrugada a su casa, excesivamente alegres, hablando a viva voz cuando yo ya tengo la oreja plegada. O cuando aparece una pareja de negros, a las cinco de la mañana cuando regreso de marcha y espero el ascensor y en su idioma emiten sonidos que me dejan flipada, porque encima se ríen dejándome mosca, ¡loquita por saber, qué coño se dicen!, total, cómo ahora; que les oigo discutir a esta panda de morenos y no sé, de qué va la vaina. Ignorando si se insultan o si se amenazan de muerte, o si se acuerdan de sus respectivas madres.
¡Qué ignorancia la mía, desconocer la lengua de quienes me rodean!. ! Claro, tanta presión por aprender el puto inglés!, y ahora resulta que si supiera polaco, árabe o africano, habría triunfado. Seguro que ya estaba colocada en alguna Ong. ¡No se puede saber de todo !.
Al grano. Tan temprano y ya hay gente que está de mal humor. La verdad que no te faltan motivos para comenzar el día amargada. ¡Pero, joder, que me den un poco de cuartelillo!, que por las mañanas, lo único que deseo es tomarme mi cafecito sin oír a ningún "bicho" viviente que no sean los pajaritos, al menos un ratitín, hasta que empiecen a sonar despertadores y el ambiente se haya impregnando de olor a cafetera y pan tostado.
INTERCULTURALIDAD, ¡Que palabro!, ¿no?. ¿Y que nos quieran hacer creer que en España hay interculturalidad?.Pero, ¡si no miramos más, que las plazas de las guarderías ocupadas por quienes no son nuestros niños! o ¡los pisos que entrega el IVIMA a quienes no somos nosotros! o ¡el trabajo que nosotros no queremos desempeñar porque pagan mal y lo realizan quienes no queremos que lo realicen!. Y para que voy a seguir, se me va a tachar de lo que quizá soy y hasta hoy ni me he dado cuenta... ¡Es que todo se pega!.... hasta las opiniones injustas...
Lo cierto, es que a veces, ni comemos ni dejamos comer.
Es complicado hablar de interculturalidad a nuestros hijos, hermanos, cónyuges, amigos, cuando resulta que la televisión te bombardea, ciertamente o no, vaya usted a saber, con que los índices de delincuencia aumentaron este trimestre pasado con la masiva venida de inmigrantes de tal o cual país.
Es triste, pero lo que se nos graba de esta interculturalidad, de este vivir entre otras culturas es lo peor de cada una de ellas, inclusive la nuestra. Que aparte de la envidia, nuestro deporte nacional , tenemos otras cualidades no mejores, que fluyen como el agua entre los más pequeños: polaquitos, moritos, rumanitos, etc; esos que deberían estar aprendiendo lo mejor que tenemos y enriqueciéndose de la variedad, pues, resulta que se vuelven como nosotros, diluyendo entre lo suyo y lo nuestro, su identidad. Eso, ¿es la interculturalidad?
Hoy en día, con esto de la “interculturalidad”, yo, ya no me entero de nada.
Aquí en mi reducido mundo, donde los rumanos, polacos, moros, negros, blancos, intentamos convivir todos juntos, lo intentamos; que no es poco..., esta mezcolanza de lenguas, se hace inentiligible cuando se convierten en las voces que se oyen por los patios de luces o por las calles, y mis queridos convecinos extranjeros, regresan a altas horas de la madrugada a su casa, excesivamente alegres, hablando a viva voz cuando yo ya tengo la oreja plegada. O cuando aparece una pareja de negros, a las cinco de la mañana cuando regreso de marcha y espero el ascensor y en su idioma emiten sonidos que me dejan flipada, porque encima se ríen dejándome mosca, ¡loquita por saber, qué coño se dicen!, total, cómo ahora; que les oigo discutir a esta panda de morenos y no sé, de qué va la vaina. Ignorando si se insultan o si se amenazan de muerte, o si se acuerdan de sus respectivas madres.
¡Qué ignorancia la mía, desconocer la lengua de quienes me rodean!. ! Claro, tanta presión por aprender el puto inglés!, y ahora resulta que si supiera polaco, árabe o africano, habría triunfado. Seguro que ya estaba colocada en alguna Ong. ¡No se puede saber de todo !.
Al grano. Tan temprano y ya hay gente que está de mal humor. La verdad que no te faltan motivos para comenzar el día amargada. ¡Pero, joder, que me den un poco de cuartelillo!, que por las mañanas, lo único que deseo es tomarme mi cafecito sin oír a ningún "bicho" viviente que no sean los pajaritos, al menos un ratitín, hasta que empiecen a sonar despertadores y el ambiente se haya impregnando de olor a cafetera y pan tostado.
INTERCULTURALIDAD, ¡Que palabro!, ¿no?. ¿Y que nos quieran hacer creer que en España hay interculturalidad?.Pero, ¡si no miramos más, que las plazas de las guarderías ocupadas por quienes no son nuestros niños! o ¡los pisos que entrega el IVIMA a quienes no somos nosotros! o ¡el trabajo que nosotros no queremos desempeñar porque pagan mal y lo realizan quienes no queremos que lo realicen!. Y para que voy a seguir, se me va a tachar de lo que quizá soy y hasta hoy ni me he dado cuenta... ¡Es que todo se pega!.... hasta las opiniones injustas...
Lo cierto, es que a veces, ni comemos ni dejamos comer.
Es complicado hablar de interculturalidad a nuestros hijos, hermanos, cónyuges, amigos, cuando resulta que la televisión te bombardea, ciertamente o no, vaya usted a saber, con que los índices de delincuencia aumentaron este trimestre pasado con la masiva venida de inmigrantes de tal o cual país.
Es triste, pero lo que se nos graba de esta interculturalidad, de este vivir entre otras culturas es lo peor de cada una de ellas, inclusive la nuestra. Que aparte de la envidia, nuestro deporte nacional , tenemos otras cualidades no mejores, que fluyen como el agua entre los más pequeños: polaquitos, moritos, rumanitos, etc; esos que deberían estar aprendiendo lo mejor que tenemos y enriqueciéndose de la variedad, pues, resulta que se vuelven como nosotros, diluyendo entre lo suyo y lo nuestro, su identidad. Eso, ¿es la interculturalidad?





