Pre- Nombre
Mis ilusiones tienen nombre
y mis deseos
y mis pasiones.
Casi todo en mí esta categorizado.
Se puede controlar,
se puede hasta medir y contar.
Casi todo...
Mi pasado, presente y futuro
tienen nombres.
Mi crecimiento, mis amarguras,
las lágrimas de mis ojos,
hasta la carcajada imprevista,
tiene nombre.
Pero, no hay nada perfecto
y la naturaleza es sabia
en este desconcierto humano.
Aún, rodeada desde mi nacimiento por nombres
y más nombres;
reconocidos y amados.
Aprendidos y olvidados.
Ultrajados y odiados.
Envidiados y enterrados.
Usados y gastados.
Inolvidables.
Tan solo uno se resiste
a ser pronunciado,
el más querido y odiado.
El más presente y palpable.
A veces real otras ficticio.
Más, la naturaleza fue sabia
al dejarnos incompletos,
al dejarnos al desnudo
en esta maldita tierra
de millones de nombres
que nos visten y disfrazan
para actuar a su antojo.
Con todos ellos me atrevo,
aunque se me vaya el alma.
Menos con uno.
El nombre que me sacó de la nada
para lanzarme al abismo.
Callo al oírlo
y oírlo no quiero.
Más resuena en mí
ensordeciendo al resto.
Unas veces fiero,
otras mostrándose ajeno
al resto de compañeros.
Si lo pronuncian, atiendo.
Si lo omiten, yo muero.
Que sobre él no tengo control
ni lo deseo.
Es solamente pensarlo
y desaparezco.
y mis deseos
y mis pasiones.
Casi todo en mí esta categorizado.
Se puede controlar,
se puede hasta medir y contar.
Casi todo...
Mi pasado, presente y futuro
tienen nombres.
Mi crecimiento, mis amarguras,
las lágrimas de mis ojos,
hasta la carcajada imprevista,
tiene nombre.
Pero, no hay nada perfecto
y la naturaleza es sabia
en este desconcierto humano.
Aún, rodeada desde mi nacimiento por nombres
y más nombres;
reconocidos y amados.
Aprendidos y olvidados.
Ultrajados y odiados.
Envidiados y enterrados.
Usados y gastados.
Inolvidables.
Tan solo uno se resiste
a ser pronunciado,
el más querido y odiado.
El más presente y palpable.
A veces real otras ficticio.
Más, la naturaleza fue sabia
al dejarnos incompletos,
al dejarnos al desnudo
en esta maldita tierra
de millones de nombres
que nos visten y disfrazan
para actuar a su antojo.
Con todos ellos me atrevo,
aunque se me vaya el alma.
Menos con uno.
El nombre que me sacó de la nada
para lanzarme al abismo.
Callo al oírlo
y oírlo no quiero.
Más resuena en mí
ensordeciendo al resto.
Unas veces fiero,
otras mostrándose ajeno
al resto de compañeros.
Si lo pronuncian, atiendo.
Si lo omiten, yo muero.
Que sobre él no tengo control
ni lo deseo.
Es solamente pensarlo
y desaparezco.





