
Bien, queridos TODOS que me leéis, llevo exactamente 21 días, desde mi operación, cagandomeentosmismuertos, (que ha sido lo más parecido a “19 días y 500 noches” que cantaba mi querido Sabina), quejándome de esto, de lo otro, y de lo de más allá, mientras veía impotente, como mi casa era asaltada por
“los indios ocupas que acampan con sus banderas en la ribera del Pupas. Qué manera de aguantar, qué manera de crecer, qué manera de vivir, qué manera de soñar, qué manera de aprender, qué manera de sufrir, qué manera de palmar, qué manera de vencer, qué manera de morir…”,
que cantaban a dúo, Panchito y Joaquín, (léase por ocupas, en este caso, microorganismos asquerosos llamados ácaros del polvo y otros…), como mi nevera se quedaba más vacía que la despensa del Carpanta de Escobar, y como mi querido Súper Bólido iba palideciendo de color, (tengo que decir que mi coche era negro, y digo era, porque ahora es gris plomizo empolvado) mientras yo dependía de todo el mundo para entrar, salir, ir o venir.
Estaba hasta… (Antes siempre decía, ¡Hasta los ovarios! A partir de ahora diré, ¡Hasta las tetas!, ¿no creéis?). Pues eso… ¡Hasta las tetas! de esa situación de inactividad supina que me estaba matando, por lo que, la semana pasada, cuando recibí el sms de La Divina, no me lo pensé dos veces y me dije un ¡ea! De esos que se dice a sí mismo nuestro querido grelinno y que tan famoso le han hecho ya, y pensé…
“Esta es mi ocasión, si puedo llegar hasta La Capi, Capital del reino, (frase esta también, popular donde las haya, producto también de nuestro querido gurú) también podré empezar a hacer cositas con esta indolente vida que llevo, quesquemevamatar… ¡Oiga Usted!”
Dicho y hecho. Superado el primer reto, porque aunque no lo creáis, es un reto salir de casa, sola, finde a cuestas, y pirarse una pa los Madriles, con la sensación de que una es manca… ¿que digo manca?... ¡Tullida de brazos! Eso sí, con dos protuberancias que le abrían a una el camino que no veas. (Ya os contaré algún día el extraño estrabismo repentino que se apoderó del taxista que me llevó hasta la casa de La Divina). Superado decía yo, al llegar de nuevo al Hogar… Dulce hogar, (que no es lo mismo que “Hotel, dulce hotel” que cantaría, de nuevo, mi adorado Maestro, u otros…) Me dije otro ¡ea! Al más puro estilo grelinno y aquí estoy… Limpiando mi casita como una posesa, antiinflamatorio va y analgésico viene, súper aspirador en mano, tragándome a todos ácaros, bichos, papeles, trastos y recuerdos, (Sobre todo… malos recuerdos), que se precien, mientras canto cual ratita presumida, eso de “Limpio mi casita … tralaralarita…” (A ver si limpiando, limpiando… Me encuentro algún Bin Laden Morao)
Me alegra que por fin hayáis coincidio Gilda y tú y haya ido tan bien la cosa.
Besos tetas.
ah y que querias que hiciera? que durmiera en la calle 2 dias? eso ya no...
CAMBIME LOS ENLACES!!!
Besos tetas.
ah y que querias que hiciera? que durmiera en la calle 2 dias? eso ya no...



















