Blogs.ya.com Quitar publicidad
Por mi que no quede...
...vamos a hacer inventario...
Acerca de
Para algunos vivir es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos. Yo, más humilde soy, y sólo quiero que la ola que surge del último suspiro de un segundo, me transporte mecido hasta el siguiente. Santos Isidro Seseña
Sindicación
 
Vértigo...
No voy a mirar hacia abajo. Siento aire fresco de libertad acariciando mis mejillas y no voy a mirar hacia abajo. Planto los pies, uno detras de otro... con decisión; peldaño tras peldaño... Lo que antes me parecía una cuerda insegura, hoy resulta ser una escalera de obra… estrecha y sin barandilla, pero firme como la roca. Subo… sigo subiendo. ¿Por qué no me recordasteis lo bello que resultaba el cielo desde aquí arriba?... Un peldaño mas… dos, tres, cuatro… soy incapaz de parar, pero aún no veo el fin… cinco, seis… Mis pulmones arden llenos de oxigeno puro y escapan, por fin, del aire viciado e irrespirable de la monotonía… siete, ocho… No se cuanto me queda… ni me importa; por esta vez guardare la curiosidad en el bolsillo de atras de mis pantalones. Quizá el camino sea largo... seguro que me resulta dificil... tal vez tarde algún tiempo en recorrerlo; pero espero veros a todos ahí arriba…
 
A quien pueda interesar...
Alimento de pasado mis noches de soledad… Cubro de lunas nuevas mi redescubierto camino… Esbozo sonrisas-cortina ante un futuro incierto… Aún solo se libre de llantos los momentos de compañía absoluta… Quiebro con cincel preciso el ambiguo perfil de mi agonía y lo moldeo a imagen de un presente imperfecto… Enturbio de colores básicos la realidad oculta… pero estoy dispuesto a desnudarme ante el espejo de tu mirada si eres capaz de liberar tu percepción de juicios, de guardar en tu mente la imagen limpia que dibuja tu retina: Sin adornos, velos o comparaciones… así solo seré lo que veas; nunca lo que ya hayas visto.
 
Terreno accidentado...
Oculto en la oscuridad de mi cuarto estudio la cartografía de mi alma. He llegado a la conclusión de que cualquier esfuerzo por modificarla será en vano. Desde hoy me limito a conocerla… además; ¿Qué puede cambiar uno de sí mismo? Y de poder hacerlo ¿merecería la pena? Las vivencias dejan sus cicatrices y practicar cirugía sobre ellas no hará que desaparezcan… solo las disimulará. Soy consciente de todo lo que me pierdo durante mi introspección, pero espero, a no tardar, tener preparados mis mapas para el proceso de impresión: El político para el terreno social y laboral, el geográfico para mi vida emocional, el cartográfico para esos momentos de piel contra piel… guardaré las fotos aéreas para mí… hay cosas que es mejor no mostrar… ¿Quién no tiene su alijo de armas de autodestrucción masiva?
 
Ataque melancólico...
Recuerdo aquel día que nos reencontramos. Recuerdo tu risa al otro lado del espejo. Lo que mas llamó mi atención fue el brillo de tus ojos… esa mirada que tantas veces había visto antes pero que, en cuestión de horas había cambiado por completo. Me bañé es su reflejo durante largo tiempo. Creí haber descubierto el misterio de los mares, de la infinidad del espacio, de la profundidad del alma… sentía como mía la felicidad del mundo y como resueltos los problemas de este. Me vi protagonista de todas las películas en tus carnes, que no dejaban de ser las mías… carnes, se suponía, con menos inocencia, pellejo con más sudor y vivencia… con todas las experiencias del mundo… pero más inocentes que nunca… solo habías compartido tu primera experiencia de madurez, ¿te acuerdas?… Aún eras joven… muy joven… Y ahora mírate: Usado como vieja habitación de hotel, lleno de historias y anécdotas, incapaz de contarlas en cientos de veladas por falta de tiempo, pudor o memoria. Marcado por cicatrices tanto en cuerpo como en alma… y más perdido que nunca… más inocente… más dentro de ti… Vuelve viejo amigo: Esta vez no te lo pide nadie ajeno a tu habitación… sino tu sombra... tu reflejo… ese que nunca te ha dejado solo ni aún deseándolo con toda su obscura alma… ese que está condenado a vivir pegado a ti dando igual lo que piense… vuelve… ahora te lo pido por las buenas… no me jodas y no me hagas entrar en ese tu cuarto con aguja e hilo para coserte a mis pies…

 
Y sin embargo...
La oportunidad se me presentaba como lo habia hecho durante todos los dias desde hacia ya varios años. Estaba claro: LA FELICIDAD ME MIRABA A LOS OJOS SIEMPRE QUE ME APETECIA VERLA, EL DOLOR SE ESCONDIA BAJO UN MANTO DE OLVIDO CUANDO DESEABA IGNORARLO, LOS HECHOS RESULTABAN MAS PLACENTEROS LAS VECES QUE OPTE POR DISFRUTARLOS, LA ALEGRIA ADORNABA MIS SENTIDOS CON SOLO LLAMARLA... Nunca falto nada: NADA! -salvo aquellas veces en las que decidí que faltase-... Y sin embargo, en algún momento, por no se bién que razones y siendo solo yo la causa, decidí vivir...

ECHO DE MENOS SOÑAR!!!
 
Os aseguro que existe el pais de Nunca Jamas... pero tambien el de Ninguna Parte...
Todos hemos pensado alguna vez eso de “que paren el mundo, que yo me bajo aquí”. Pues bien; dicho y hecho –soy impulsivo y suelo hacer las cosas mucho antes de saber que alguna vez podré imaginarlas-. Un día, no hace mucho, me apeé en el andén de la indiferencia. Tras este acto el mundo siguió girando a mi espalda pero yo, indiferente, simplemente lo ignoré. Caminé sin rumbo –es lo que tiene la indiferencia: Te la trae floja donde esta el este, el sur, el norte o el oeste. Dejan de ser direcciones para convertirse en nombres de cosas que te traen recuerdos del camino que un día recorriste. Perdido –y sin importarme-, seguí no buscando nada, no viendo nada, pues nada me importaba, no disfrutando de nada – ¿Para que? Si me era indiferente pasarlo mal, bien, estar a gusto a disgusto…-. Hasta que, de repente, me di de bruces con una “parada” del mundo. Sin darme cuenta y desde la indiferencia, había llegado a la estación más importante: LA ESTACION CENTRAL. Su nombre era: “Día a día”. Eché un vistazo indiferente y me vi solo, sin nadie ni nada con que interactuar. Lo único que había era una puerta transparente y, sobre ella, un cartel enorme que decía “ESTA SOLO LA PUEDES ABRIR TÚ” y del otro lado el mundo girando… sin moverse del sitio, sin parar –pues nunca a parado por nada ni por nadie-, avanzando pero solo en el tiempo, no en el espacio… En ese momento la envidia me invadió; ya nada me era indiferente. Todos continuaban con sus vidas, hacían y/o deshacían sus caminos, disfrutaban o sufrían con las consecuencias de los actos propios o ajenos, mientras yo, cual niño tras el escaparate de una pastelería, apretaba mis narices contra el cristal. En una de las vueltas pude distinguir un hueco… un lugar en el mundo solo, sin nadie, rodeado de gente que me era familiar… ¿familiar? ¡Y tanto!... Era mi gente… mi familia, mis amigos, algún que otro conocido que yo no consideré antes pero que desde ese momento entró a formar parte de mi circulo –ese exclusivo circulo que custodiaba mi “lugar en el mundo”-. Yo, antes de ver eso, no sabia si iba a volver –repito que me era indiferente-, pero ellos si, o, si alguna vez lo ignoraron, guardaron en sus bolsillos un pedacito de un material valiosísimo que resulta fácil de encontrar pero cuesta mucho retener: “esperanza”… Y, aquí me tenéis de nuevo; en el reencontrado “día a día”, intentando averiguar como funciona el mecanismo de esta maldita puerta que no tiene tirador, cerradura ni bisagras... pensando en un futuro próximo; planeando mi salto al mundo -pues ni paró para que yo bajara, ni lo hará para que suba de nuevo-… pero decidido a volver a entrar –cueste lo que cueste-. TENERME PACIENCIA, QUE ESTOY VOLVIENTO…

A más leer…
 
La serpiente y la luciernaga...
No hace mucho leí por la red una historia acerca de una serpiente y una luciérnaga... decía algo así:

Una vez, una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía rápidamente, pero la serpiente no cesaba en el intento.
Huyo uno, dos días y nada...Al tercer día, cansada del esfuerzo, la luciérnaga se poso frente a la serpiente y dijo:

- Bicho: ¿Puedo hacerte un par de preguntas?

- No tengo precedentes de algo parecido, pero como te voy a devorar, pregunta...

- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?

- No

- ¿Yo te hice algo?

- No

- Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?

- Porque no soporto verte brillar...


Se nos cruzaran muchas serpientes a lo largo de nuestra vida y nos repetiremos una y otra vez la misma pregunta: "-¿Por que a mi?"... aun así; espero que nunca dejéis de brillar... no merece la pena pagar un precio tan alto... Hay un truco para evitarlo: Volar... las serpientes solo se arrastran.