Margarita Negra
Miércoles, 23 Abril 2008 / 22:34
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Hoy me siento poco creativo y cero imaginativo, así que voy a tirar de clichés. Tengo 23 años, una carrera, un (casi) trabajo, una colección de buenos amigos que me apoyan, una familia encantadora y una rica vida interior. ¿Que le falta a un chico como yo en un mundo como este? Nada. ¿Que creo que me falta para ser feliz? Amor. Como dije antes, esto es un cliché, pero es obvio que a mi edad (y con todo el tiempo libre que tengo) no puedo evitar pensar en al posiblidad de compartir mi vida con otra persona. Además, en ocasiones pienso que ya me toca, es más, que me merezco una bonita historia de amor, con sus más y sus menos, sus discusiones, reconciliaciones, etc. Pero claro, todo esto tiene un inicio....
Mi polo azul a rayas (el de la suerte), mis vaqueros y mi mejor perfume. Tal vez hoy tenga suerte. Por lo menos en al foto parecia guapo, muy bajito para mi gusto, pero guapo al fin y al cabo y con el tiempo que llevo sin mojar.... mejor no hacer ascos. Miro la gente a mi alrededor. Trabajadores que caminan con la cabeza gacha y que piensan unicamente en volver pronto a casa y dormir un rato en el sofá mientras su mujer, novia, compañera o rollete de turno, les da un rato la lata. ¿Como han podido caer en eso? Seguro que ellos tiene menos vida sexual que yo, y eso es mucho decir. Entre el elenco de marionetas cabizbajas destaca un motorista, muy guapo, que cruza la mirada conmigo un segundo en actitud bastante arrogante. Hay motorista... la que te daba yo. Miro el movil, llevo 5 minutos esperando y nada. ¿Por qué la gente no puede ser puntual? Yo tampoco lo soy, pero ese no es el caso. Igual se ha arrepentido.
- Hola, ¿tu eres Aficionado no? - El motorista esta frente a mi, mirandome con sonrisa picara, mientras a mi se me descompone la cara, se me caen los pelos del sombrajo y pienso que me ha tocado la loteria.
- Ey, ¿que tal guapo? - Digo zampandole dos besazos a ambos lados de la cara - ¿Te apetece un café? - Ole, ole y ole, viva la reacción rápida. Espero que no se de cuenta de que no paro de mirarle el paquete...
La tarde dió para café, copa, puro y un sin fin de conversaciones, cada vez más interesantes. Seré un iluso, pero empecé a pensar que, tal vez, este motorista de tez blanquecina y acento valenciano podría ser un buen candidato a ocupar el puesto vacante en mi corazón. La tarde pasó tan rapido, que antes de que me diese prisa nos estabamos despidiendo.
- Bueno guapo, ya sabes donde vivo, así que quedamos cuando quieras, ¿vale? - Dijo con voz firme, la misma que había mantenido durante toda la tarde.
- Me encantaría volver a verte pronto, lo he pasado bien y pareces un buen tipo - Dije yo, plantandole un solo beso en los labios y dejandolo esta vez, por fin, sin palabras. -
Dicen que trás la tormenta siempre llega la calma. En mi opinión, lo único que oculta la calma es una nueva tormenta. Llevo dos días pensando tonterias de todos los tipos y dimensiones. No se si es el momento, no se si es el lugar, no se si estoy preparado y peor aún, no se que carajo piensa el. ¿Enamorado? No. ¿Ilusionado? Puede. ¿Perdido? Seguro. Solo espero que pase lo que pase, se haga bien y no deje demasiadas marcas. Bienvenido a mi vida.
Mi polo azul a rayas (el de la suerte), mis vaqueros y mi mejor perfume. Tal vez hoy tenga suerte. Por lo menos en al foto parecia guapo, muy bajito para mi gusto, pero guapo al fin y al cabo y con el tiempo que llevo sin mojar.... mejor no hacer ascos. Miro la gente a mi alrededor. Trabajadores que caminan con la cabeza gacha y que piensan unicamente en volver pronto a casa y dormir un rato en el sofá mientras su mujer, novia, compañera o rollete de turno, les da un rato la lata. ¿Como han podido caer en eso? Seguro que ellos tiene menos vida sexual que yo, y eso es mucho decir. Entre el elenco de marionetas cabizbajas destaca un motorista, muy guapo, que cruza la mirada conmigo un segundo en actitud bastante arrogante. Hay motorista... la que te daba yo. Miro el movil, llevo 5 minutos esperando y nada. ¿Por qué la gente no puede ser puntual? Yo tampoco lo soy, pero ese no es el caso. Igual se ha arrepentido.
- Hola, ¿tu eres Aficionado no? - El motorista esta frente a mi, mirandome con sonrisa picara, mientras a mi se me descompone la cara, se me caen los pelos del sombrajo y pienso que me ha tocado la loteria.
- Ey, ¿que tal guapo? - Digo zampandole dos besazos a ambos lados de la cara - ¿Te apetece un café? - Ole, ole y ole, viva la reacción rápida. Espero que no se de cuenta de que no paro de mirarle el paquete...
La tarde dió para café, copa, puro y un sin fin de conversaciones, cada vez más interesantes. Seré un iluso, pero empecé a pensar que, tal vez, este motorista de tez blanquecina y acento valenciano podría ser un buen candidato a ocupar el puesto vacante en mi corazón. La tarde pasó tan rapido, que antes de que me diese prisa nos estabamos despidiendo.
- Bueno guapo, ya sabes donde vivo, así que quedamos cuando quieras, ¿vale? - Dijo con voz firme, la misma que había mantenido durante toda la tarde.
- Me encantaría volver a verte pronto, lo he pasado bien y pareces un buen tipo - Dije yo, plantandole un solo beso en los labios y dejandolo esta vez, por fin, sin palabras. -
Dicen que trás la tormenta siempre llega la calma. En mi opinión, lo único que oculta la calma es una nueva tormenta. Llevo dos días pensando tonterias de todos los tipos y dimensiones. No se si es el momento, no se si es el lugar, no se si estoy preparado y peor aún, no se que carajo piensa el. ¿Enamorado? No. ¿Ilusionado? Puede. ¿Perdido? Seguro. Solo espero que pase lo que pase, se haga bien y no deje demasiadas marcas. Bienvenido a mi vida.
Recapitulo y Reivindico!!!
Miércoles, 5 Marzo 2008 / 18:27
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Vale, lo se, soy muy pesado y no actualizo nunca, pero últimamente todo esta cambiando. Para que os hagáis una idea (si es que alguien sigue leyendo el blog) os pongo en situación:
- En el pueblo aguante un verbo (un mes y unos cuantos días), me llamaron para trabajar (de lo mío, jupi!!!) y no lo dudé, con lo cual, estoy de nuevo en Málaga.
- El trabajar de nuevo implicaba mudarme y el mudarme nuevos compañeros y esto, a su vez, una nueva aventura en el bonito mundo de compartir piso. Pues bien, no debería de quejarme porque sigo viviendo con mi ángel de la guardia (este comentario no se volverá a repetir....) y además trabajo con el (lo que es un orgullo) y aunque en (muchas) ocasiones escasea la limpieza (no por parte de todos.... sino de 1 y medio particularmente...) creo que vuelvo a encontrarme en mi sitio.
- Sigo pendiente de la ultima asignatura de la carrera y parece que mi querido profesor (por si no lo habéis notado hay mucho retintín en la frase) no quiere ponerme la nota. Una vez terminados mis (eternos) estudios quiero hacer un master (creo que el más caro del mercado, que ojo que tengo), aunque no descarto la posibilidad de trabajar en el extranjero, que posibilidades hay (mientras no tenga que hablar en inglés....).
- Los habitantes del piso (vendita avenida de Plutarco) nos hemos disgregado y aunque nos vemos a menudo, ya no es lo mismo. Siento que se cerró una etapa (necesariamente claro) y a veces hecho la vista atrás y siento cierta nostalgia. Tal vez no agradecí lo suficiente el cariño que recibí, aunque creo que saben de sobra que los quiero con locura.
- En cuanto a mi vida sentimental (si es que existe) dejaremos claro que no hay nada a la vista ni creo que lo haya en un largo tiempo. No es que me niegue, sino que el mercado cada vez esta peor (y quien opine lo contrario que venga y me lo explique). Hasta los mismos de escaparatistas, dependientes, camareros, vagos y maleantes (y lo digo con todo el respeto) paso por el momento de complicarme la existencia, aunque no me cabe duda que alguien aparecerá para que tenga que rectificar (mira que les gusta demostrar que me equivoco).
Ha día de hoy me siento un poco extraño, no me siento solo, pero si algo desubicado. Es normal después de 4 meses en Puerto Rico y casi 3 en Málaga.... imagino que será cuestión de tiempo. Las tardes se me hacen eternas, así que estoy buscando soluciones y la más practica es el pluriempleo (con el ángel de la guardia también, vamos a acabar hasta los webs....). También me he tomado en serio el actualizar más a menudo y retomar mi actividad literaria (si es que en algún momento la hubo). Espero que todos os encontréis bien, muchos besitos y mucho ánimo.
Vuestro Periodista Aficionado
Pd: cambio compañer de piso por botijo en mal estado.... totalmente en serio.
- En el pueblo aguante un verbo (un mes y unos cuantos días), me llamaron para trabajar (de lo mío, jupi!!!) y no lo dudé, con lo cual, estoy de nuevo en Málaga.
- El trabajar de nuevo implicaba mudarme y el mudarme nuevos compañeros y esto, a su vez, una nueva aventura en el bonito mundo de compartir piso. Pues bien, no debería de quejarme porque sigo viviendo con mi ángel de la guardia (este comentario no se volverá a repetir....) y además trabajo con el (lo que es un orgullo) y aunque en (muchas) ocasiones escasea la limpieza (no por parte de todos.... sino de 1 y medio particularmente...) creo que vuelvo a encontrarme en mi sitio.
- Sigo pendiente de la ultima asignatura de la carrera y parece que mi querido profesor (por si no lo habéis notado hay mucho retintín en la frase) no quiere ponerme la nota. Una vez terminados mis (eternos) estudios quiero hacer un master (creo que el más caro del mercado, que ojo que tengo), aunque no descarto la posibilidad de trabajar en el extranjero, que posibilidades hay (mientras no tenga que hablar en inglés....).
- Los habitantes del piso (vendita avenida de Plutarco) nos hemos disgregado y aunque nos vemos a menudo, ya no es lo mismo. Siento que se cerró una etapa (necesariamente claro) y a veces hecho la vista atrás y siento cierta nostalgia. Tal vez no agradecí lo suficiente el cariño que recibí, aunque creo que saben de sobra que los quiero con locura.
- En cuanto a mi vida sentimental (si es que existe) dejaremos claro que no hay nada a la vista ni creo que lo haya en un largo tiempo. No es que me niegue, sino que el mercado cada vez esta peor (y quien opine lo contrario que venga y me lo explique). Hasta los mismos de escaparatistas, dependientes, camareros, vagos y maleantes (y lo digo con todo el respeto) paso por el momento de complicarme la existencia, aunque no me cabe duda que alguien aparecerá para que tenga que rectificar (mira que les gusta demostrar que me equivoco).
Ha día de hoy me siento un poco extraño, no me siento solo, pero si algo desubicado. Es normal después de 4 meses en Puerto Rico y casi 3 en Málaga.... imagino que será cuestión de tiempo. Las tardes se me hacen eternas, así que estoy buscando soluciones y la más practica es el pluriempleo (con el ángel de la guardia también, vamos a acabar hasta los webs....). También me he tomado en serio el actualizar más a menudo y retomar mi actividad literaria (si es que en algún momento la hubo). Espero que todos os encontréis bien, muchos besitos y mucho ánimo.
Vuestro Periodista Aficionado
Pd: cambio compañer de piso por botijo en mal estado.... totalmente en serio.
Y ahora....... que???
Lunes, 24 Diciembre 2007 / 19:18
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Me aburro!!!!!!!! Esta situación es desesperante.... Hace unas 2 semanas que volví de Puerto Rico y me he encontrado en un punto muerto. Resulta que estoy a puertas de acabar la carrera (la acabaré cuando me dejen acabarla los muy puñeteros....) y necesito empezar a trabajar o hacer un master o doctorarme o largarme a la luna, pero coño, quiero hacer algo!!! El caso es que mi primera intención es trabajar en mi tierra para ahorrar unas perrillas, pero claro, eso significa vivir de nuevo po Pa y Ma, a lo cual no estoy acostumbrado tras 5 años haciendo mi santa voluntad. El caso es que estas dos semanas han sido como un acercamiento a lo que creo que me espera casi 12 meses y, aunque espero que cambie, la cosa no va precisamente bien. Resulta que mi madre es una persona maravillosa y encantadora, pero se piensa que su hijo tiene todavía 15 años. Me hace la cama, la comida, me lava la ropa e incluso quiere decidir que ropa debo de ponerme..... He perdido las riendas de mi vida, porque claro, cuando intentas marcar territorio y pararle los pies a tu madre, te mira con esa carita de cordero degollado (estoy convencido que las madres hacen un curso de tortura sicológica durante nuestra infancia) y te reprocha tu actitud alegando que ya no la quieres como antes y que desde que te has ido algo ha cambiado en ti, por lo que ya ni te reconoce. Es imposible no ceder a sus exigencias..... si es que no hay manera de no sentirse culpable leñe!!! Total, que ante esta falta de terreno, capacidad de decisión y autoridad, te ves relegado a decir, "por lo menos me queda el ambito profesional", a lo que tu madre, que tambien tiene opinión en este campo, que para eso te ha criado, te dice: "Tu lo que tienes que hacer es irte a la televisión, pero nada de programas chabacanos, no hijo no, tu lo que tienes que hacer es presentar las noticias de canal sur, para que tu madre te vea ( y de paso presuma delante de sus vecinas)". Obviamente no estas dispuesto a dejarte controlar, pero antes de abrir la boca a tu madre se le ocurre comentar que "Si le dieras gusto en eso" estaría muy orgullosa de ti y sería la madre más feliz y orgullosa que hubiese en el mundo.
Total, que se abren cincuenta caminos delante de mi, pero ninguno de ellos es viable, porque sin un duro no se puede ir uno a ningún sitio y como tenga que depender de lo que me pagan en comunicación..... lo mismo me compro un piso en mi proxima vida. Total, que pienso pedirle a los reyes mucho dinerito para este año que entra, un trabajo digno y que me manden de corresponsal a carabanchel alto, por lo menos.....
Así están las cosas y así las hemos manipulado.
Felices Fiestas!!!!
Total, que se abren cincuenta caminos delante de mi, pero ninguno de ellos es viable, porque sin un duro no se puede ir uno a ningún sitio y como tenga que depender de lo que me pagan en comunicación..... lo mismo me compro un piso en mi proxima vida. Total, que pienso pedirle a los reyes mucho dinerito para este año que entra, un trabajo digno y que me manden de corresponsal a carabanchel alto, por lo menos.....
Así están las cosas y así las hemos manipulado.
Felices Fiestas!!!!
Contraindicaciones de un Cambio
Jueves, 19 Julio 2007 / 01:29
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En la vida de toda persona hay cosas inevitables y una de esas cosas son los cambios. Hay cambios para bien, para mal, cambios inesperados, deseados, cambios por fortuna y por desventura, pero ante todo cambios son. La gente se pasa la vida esperando que algo cambie. Que la fortuna les sonría, que el amor les sea correspondido, que sus pecados y errores les sean perdonados o simplemente, que lleguen tiempos mejores. La experiencia, sabia consejera, advierte que los cambios siempre tienen consecuencias y, por tanto, hace suya la frase, mejor que me quede como estoy.
- ¿Esta usted segura? – fue lo único que se me ocurrió articular a través del teléfono, visiblemente afectado por el sueño, tras una noche dando vueltas en una cama demasiado grande para mi solo.
- Si es usted Don Periodista Aficionado, si. Ha sido usted seleccionado, felicidades.
Durante los últimos 6 meses mi vida había experimentado demasiados cambios, alguno de los cuales todavía no me había dado tiempo a digerir. Primero, a principios de enero y coincidiendo casi con la víspera de mi cumpleaños fue la llegada de mi primer trabajo en condiciones. Este se debía a la correcta utilización de una beca de trabajo de mi querida universidad. Un miércoles lluvioso afronté mi primera entrevista de trabajo con alegría y con más nervios que vergüenza. Al día siguiente estaba contratado en una radio puntera de la pequeña ciudad costera donde residía. Al principio estaba encantado y aunque fuesen muchas horas, mucho estress y muy, muy, muy poco dinero, me sentía el hombre más afortunado de este mundo (y de muchos otros). Pero claro, empezar a trabajar en pleno enero tuvo sus consecuencias.
La primera y más notable, que me quedasen asignaturas como churros, porque a mi me gusta mucho cumplir con mis obligaciones y estaba deseando terminar mi carrera, pero claro, trabaja tu 10 horas diarias y estúdiate un precioso libro sobre métodos de investigación científica aplicados al periodismo, entre otras lindezas.
La segunda consecuencia también era de esperar. Mi vida se vio reducida, casi en su totalidad, al trabajo y al estudio, con lo llegado de marzo tenia media depresión cuajada y la cosa apuntaba a ir en aumento. Eso si, una vez me hice con el trabajo y pasó la época de exámenes pude retomar mi vida social.
La tercera y más problemática vino al darme cuenta de que mi tiempo de estudiante estaba casi agotado y que, por tanto, en un corto espacio de tiempo debería decidir a que dedicaría mi vida futura, por lo menos a corto plazo. Eso me asustó. Lo reconozco sin apenas ruborizarme, porque más de la mitad de los futuros pequeños licenciados que me acompañaban en el camino se encontraban en la misma situación. Lo curioso del tema es que conseguí evadirme por completo de esta última cuestión centrándome principalmente en mi actual rutina.
Por supuesto, mi vida sentimental también había cambiado. Ya no tenía (ni tengo) tiempo para tonterías. Eso no significa que no intentase (he intente cada vez más) tener algo estable, porque oportunidades no me faltan y de las buenas. El caso es que con el poco tiempo del que disponía más que conocer a los chicos les hacia un escáner, los catalogaba, etiquetaba y decidía que hacer con ellos. Un perfecta disección, que daba como resultado que no me aguantasen ni el primer asalto.
La cuenta corriente aumentó durante 5 meses, pero tal como vino, se fue. Respecto a este tema lo tengo bien claro, si sois periodistas o pretendéis serlo:
a) Jamás os paséis a contrato con vuestro móvil.
b) Bajo ningún concepto lo digáis en la empresa.
c) Haced vuestra la norma, si no llego a las 11 ya llegaré a las 11:30 (creo que nunca en mi vida me he dejado tanto en taxi).
Llegado mayo acabé mi trabajo, retomé lo que quedaba de curso, recuperé las asignaturas de febrero y volvieron a quedarme en junio (que cruz, por favor...) y cuando casi empezaba a asimilar los cambios de mi vida, el destino volvió a usarme cual marioneta y me pegó un último revés.
- ¿Diga? – Respondí al teléfono con la misma voz que Carmen de Mairena tras la manifestación del orgullo gay. -
- Buenos días. ¿Hablo con Don Periodista Aficionado? – Al oír el “Don” pensé automáticamente en televenta. –
- Si, soy yo, pero señorita, no estoy interesando en comprar nada, ni en cambiarme de compañía telefónica, ni.... – Mi voz oscilaba ahora entre MA Barrakus (componente del Equipo A) y un gato encerrado en un piano.
- No, tranquilo- empecé a oír risas ahogadas a través del auricular- llamo de la oficina de cooperación internacional, ha sido usted seleccionado para la beca de movilidad con ibero América con destino a Puerto Rico. Me llamo Sofía y soy su coordinadora.
Todo el mundo espera durante toda una vida que las cosas cambien, pero la mayoría de la gente no sabe como afrontar el cambio una vez que este se produce.
- ¿Esta usted segura? – fue lo único que se me ocurrió articular a través del teléfono, visiblemente afectado por el sueño, tras una noche dando vueltas en una cama demasiado grande para mi solo.
- Si es usted Don Periodista Aficionado, si. Ha sido usted seleccionado, felicidades.
Durante los últimos 6 meses mi vida había experimentado demasiados cambios, alguno de los cuales todavía no me había dado tiempo a digerir. Primero, a principios de enero y coincidiendo casi con la víspera de mi cumpleaños fue la llegada de mi primer trabajo en condiciones. Este se debía a la correcta utilización de una beca de trabajo de mi querida universidad. Un miércoles lluvioso afronté mi primera entrevista de trabajo con alegría y con más nervios que vergüenza. Al día siguiente estaba contratado en una radio puntera de la pequeña ciudad costera donde residía. Al principio estaba encantado y aunque fuesen muchas horas, mucho estress y muy, muy, muy poco dinero, me sentía el hombre más afortunado de este mundo (y de muchos otros). Pero claro, empezar a trabajar en pleno enero tuvo sus consecuencias.
La primera y más notable, que me quedasen asignaturas como churros, porque a mi me gusta mucho cumplir con mis obligaciones y estaba deseando terminar mi carrera, pero claro, trabaja tu 10 horas diarias y estúdiate un precioso libro sobre métodos de investigación científica aplicados al periodismo, entre otras lindezas.
La segunda consecuencia también era de esperar. Mi vida se vio reducida, casi en su totalidad, al trabajo y al estudio, con lo llegado de marzo tenia media depresión cuajada y la cosa apuntaba a ir en aumento. Eso si, una vez me hice con el trabajo y pasó la época de exámenes pude retomar mi vida social.
La tercera y más problemática vino al darme cuenta de que mi tiempo de estudiante estaba casi agotado y que, por tanto, en un corto espacio de tiempo debería decidir a que dedicaría mi vida futura, por lo menos a corto plazo. Eso me asustó. Lo reconozco sin apenas ruborizarme, porque más de la mitad de los futuros pequeños licenciados que me acompañaban en el camino se encontraban en la misma situación. Lo curioso del tema es que conseguí evadirme por completo de esta última cuestión centrándome principalmente en mi actual rutina.
Por supuesto, mi vida sentimental también había cambiado. Ya no tenía (ni tengo) tiempo para tonterías. Eso no significa que no intentase (he intente cada vez más) tener algo estable, porque oportunidades no me faltan y de las buenas. El caso es que con el poco tiempo del que disponía más que conocer a los chicos les hacia un escáner, los catalogaba, etiquetaba y decidía que hacer con ellos. Un perfecta disección, que daba como resultado que no me aguantasen ni el primer asalto.
La cuenta corriente aumentó durante 5 meses, pero tal como vino, se fue. Respecto a este tema lo tengo bien claro, si sois periodistas o pretendéis serlo:
a) Jamás os paséis a contrato con vuestro móvil.
b) Bajo ningún concepto lo digáis en la empresa.
c) Haced vuestra la norma, si no llego a las 11 ya llegaré a las 11:30 (creo que nunca en mi vida me he dejado tanto en taxi).
Llegado mayo acabé mi trabajo, retomé lo que quedaba de curso, recuperé las asignaturas de febrero y volvieron a quedarme en junio (que cruz, por favor...) y cuando casi empezaba a asimilar los cambios de mi vida, el destino volvió a usarme cual marioneta y me pegó un último revés.
- ¿Diga? – Respondí al teléfono con la misma voz que Carmen de Mairena tras la manifestación del orgullo gay. -
- Buenos días. ¿Hablo con Don Periodista Aficionado? – Al oír el “Don” pensé automáticamente en televenta. –
- Si, soy yo, pero señorita, no estoy interesando en comprar nada, ni en cambiarme de compañía telefónica, ni.... – Mi voz oscilaba ahora entre MA Barrakus (componente del Equipo A) y un gato encerrado en un piano.
- No, tranquilo- empecé a oír risas ahogadas a través del auricular- llamo de la oficina de cooperación internacional, ha sido usted seleccionado para la beca de movilidad con ibero América con destino a Puerto Rico. Me llamo Sofía y soy su coordinadora.
Todo el mundo espera durante toda una vida que las cosas cambien, pero la mayoría de la gente no sabe como afrontar el cambio una vez que este se produce.
Más hijoputas que botellines
Martes, 27 Junio 2006 / 15:16
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Jueves noche. Son las 9 y estoy francamente aburrido. Mis compañeros murmuran algo en el salón, mientras yo decido cual será mi cena y poso de nuevo mis ojos sobre la pantalla del ordenador. Alex, mi compañera de piso, decide asomar su cabecita por mi cuarto y, tras mucho andarse por las ramas, me pide que la acompañe a Safo, conocido bar lésbico de la ciudad donde resido. Tras mis negativas de costumbre y su terca insistencia, acepto de mala gana, bajo la promesa de regresar pronto.
En 20 minutos ceno, me visto, me miro en el espejo y me dedico un par de piropos. Antes de darme cuenta, hemos atravesado media ciudad y me encuentro en una especie de zulo de 60 metros cuadrados, rodeado de mujeres que se miran entre ellas con bastante agrado. Camino del pub me iba convenciendo de que en el lugar donde pensábamos pasar la noche no habría personal masculino y en caso de haberlo no sería de mi interés. Ya dentro del local me di cuenta de lo grave de mi error. Allí estaba él, un chico misterioso con pinta de alternativo dejado y gorra de marca. Enseguida me fijé en el y, por el rabillo del ojo, pude notar que era correspondido. 40 minutos más tarde, dos copas y 40 miradas furtivas, mi compañera y amiga decidió taxativamente que había que irse, por lo que no me quedó más remedio que dedicarle al chico misterioso una ligera mirada lasciva y largarme por donde había venido. Camino a casa me arrepentí de no haber provocado el acercamiento con cualquier excusa tonta, pero dejé que el sueño pronto mitigase mi culpa.
Al día siguiente volvimos a salir los amigos de siempre, al pub de costumbre, dentro del horario establecido, pero esta vez había algo diferente. Allí estaba el chico misterioso, con su misma pinta de alternativo dejado y su gorra de marca. Esta vez la respuesta por mi parte no se hizo esperar. El pertinente saludo, las miradas, el alcohol y los roces voluntarios contribuyeron a que, en menos de 30 minutos, acabásemos descubriendo a que sabía la boca del otro. A las 4 y tras el cierre del pub, decidimos pasarnos por Torremolinos y seguir la fiesta. Camino a la siguiente discoteca, el chico misterioso pasó a ser un malagueño llamado Juan, cuyo padre había muerto recientemente y cuyo negocio acababa de heredar (un bar) y tenia que estar abierto a las 7 de la mañana. Obviamente no aguantamos mucho en la discoteca y yo propuse a eso de las 5 y media irnos a dormir a su casa (con todas las puntas hechas).
A las 6 llegamos a su casa y comenzaron las sorpresas. Mientras subíamos las escaleras de su casa, Juan me contó que a sus mejores amigos los habían echado de su casa por la vente de la misma y que se estaban refugiando en la suya, pero que como solo había un cuarto estaban durmiendo allí, con lo que un nórdico y seis cojines sirvieron de lecho para nuestros juegos nocturnos, mientras llegaban las 7 de la mañana y nos vestíamos a toda prisa. Puesto que tiendo a sensibilizarme con las causas ajenas, decidí acompañar a Juan a su bar, por si necesitaba ayuda (y de paso me tomaba un café).
Impresionante. Las 7 y cuarto de la mañana 3 tres señores mayores esperando en la puerta (vamos a ver, esta gente no duerme???!!!). Sin querer, me vi bajando sillas, montando la terraza, limpiando tazas… vamos, que acabé trabajando con el. A esto que estoy fregando unas tacitas de café cuando una chica, bastante mona me llega por detrás y me pregunta quien soy. Yo me supongo que será una camarera y le digo que soy amigo de Juan y ella me responde que encantada y que es su hermana. Mi cara lo decía todo. Ella siguió preguntándome que de que conocía a su hermano y tal y al darse cuenta de que era el ligue de esa noche de su querido hermano, me hizo un chequeo completo, que ríete tú de los tes sicológicos de gran hermano. Cuando creía que ya no podría sentirme más incomodo, la vida volvió a demostrarme que cada 2 por 3 me equivoco, puesto que a media mañana llegó la madre de Juan. Para mi suerte, era una mujer encantadora que se limitó a darme dos besos, expresar lo guapo que le parecía y hacerme un café y un par de tostadas. ¡Pero que encanto de mujer! A las 11 y cuarto decidí que era hora de salir de allí (que listo yo!) y tras pasarnos los teléfonos, regresé a casa, con una sonrisa en la cara y con la espalda molida por el trabajo.
Un par de semanas bonitas, quedando cuando el tiempo lo permitía (por su trabajo y mis estudios) dieron para afianzar la confianza y contarnos nuestra vida en prosa, en verso, del derecho y del revés.
La última vez que estuvimos juntos, nada hacia presagiar el rumbo que tomarían los acontecimientos para mi desesperación. Recogía a Juan a las 11 y media del trabajo, cenamos y el pobre se quedó dormido, con lo que a la 1 me fui de su casa, con rumbo a la mía. El jueves le mandé un mensaje bonito, muy propio de mí, para sacarle una sonrisa. No hubo respuesta. Intenté llamarle. No hubo respuesta. Lo intenté al día siguiente. No hubo respuesta.
Me pasé llamándole todo el fin de semana y enviándole mensajes de preocupación, pero no hubo respuesta., así que el lunes le mandé un mensaje muy educado en el que mostraba yo mi tristeza por su ignorancia y le deseaba lo mejor del mundo. Tampoco hubo respuestas, y me quedé esperando toda la semana. Como los viscerales funcionamos por impulsos, decidí una semana más tarde que debía verlo, con lo que no lo dudé dos veces y ayer lunes me planté en su casa.
Toqué a la puerta y me abrió su compañero de piso, que por el cariño que me tiene me dijo que subiese. Empezamos a hablar y yo pregunté por Juan, a lo que el respondió que no estaba, pero que regresaría en seguida. Intenté zafarme de la espera, para que no me encontrase en casa cuando llegase, pero entre unas cosas y otras llegó. Entro en la casa, seguido de su compañera de piso, me vio, puso mala cara, subió las escaleras, me dio dos besos, cogió un par de cosas y le anunció a sus compañeros que se iba y que tenía prisa. Mientras me decía adiós conseguí articular con un hilo de voz que necesitaba hablar con el, a lo que el respondió que no tenia tiempo y tenia demasiada prisa.
No se cuantos sentimientos pudieron recorrer mi mente mientras oía como se cerraba la puerta y me sentía solo y observado por los ojos de los compañeros de piso de Juan. Tampoco ahora, mientras hablo con Alex, se muy bien lo que siento, pero hay una frase de mí querida Alex que se me ha quedado grabada a fuego esta noche:
- Pero Aficionado, mira que eres imbecil, parece mentira que todavía no hayas aprendido que en el mundo hay más hijoputas que botellines.
No sabes cuanta razón tienes, querida Alex, no imaginas cuanta.
En 20 minutos ceno, me visto, me miro en el espejo y me dedico un par de piropos. Antes de darme cuenta, hemos atravesado media ciudad y me encuentro en una especie de zulo de 60 metros cuadrados, rodeado de mujeres que se miran entre ellas con bastante agrado. Camino del pub me iba convenciendo de que en el lugar donde pensábamos pasar la noche no habría personal masculino y en caso de haberlo no sería de mi interés. Ya dentro del local me di cuenta de lo grave de mi error. Allí estaba él, un chico misterioso con pinta de alternativo dejado y gorra de marca. Enseguida me fijé en el y, por el rabillo del ojo, pude notar que era correspondido. 40 minutos más tarde, dos copas y 40 miradas furtivas, mi compañera y amiga decidió taxativamente que había que irse, por lo que no me quedó más remedio que dedicarle al chico misterioso una ligera mirada lasciva y largarme por donde había venido. Camino a casa me arrepentí de no haber provocado el acercamiento con cualquier excusa tonta, pero dejé que el sueño pronto mitigase mi culpa.
Al día siguiente volvimos a salir los amigos de siempre, al pub de costumbre, dentro del horario establecido, pero esta vez había algo diferente. Allí estaba el chico misterioso, con su misma pinta de alternativo dejado y su gorra de marca. Esta vez la respuesta por mi parte no se hizo esperar. El pertinente saludo, las miradas, el alcohol y los roces voluntarios contribuyeron a que, en menos de 30 minutos, acabásemos descubriendo a que sabía la boca del otro. A las 4 y tras el cierre del pub, decidimos pasarnos por Torremolinos y seguir la fiesta. Camino a la siguiente discoteca, el chico misterioso pasó a ser un malagueño llamado Juan, cuyo padre había muerto recientemente y cuyo negocio acababa de heredar (un bar) y tenia que estar abierto a las 7 de la mañana. Obviamente no aguantamos mucho en la discoteca y yo propuse a eso de las 5 y media irnos a dormir a su casa (con todas las puntas hechas).
A las 6 llegamos a su casa y comenzaron las sorpresas. Mientras subíamos las escaleras de su casa, Juan me contó que a sus mejores amigos los habían echado de su casa por la vente de la misma y que se estaban refugiando en la suya, pero que como solo había un cuarto estaban durmiendo allí, con lo que un nórdico y seis cojines sirvieron de lecho para nuestros juegos nocturnos, mientras llegaban las 7 de la mañana y nos vestíamos a toda prisa. Puesto que tiendo a sensibilizarme con las causas ajenas, decidí acompañar a Juan a su bar, por si necesitaba ayuda (y de paso me tomaba un café).
Impresionante. Las 7 y cuarto de la mañana 3 tres señores mayores esperando en la puerta (vamos a ver, esta gente no duerme???!!!). Sin querer, me vi bajando sillas, montando la terraza, limpiando tazas… vamos, que acabé trabajando con el. A esto que estoy fregando unas tacitas de café cuando una chica, bastante mona me llega por detrás y me pregunta quien soy. Yo me supongo que será una camarera y le digo que soy amigo de Juan y ella me responde que encantada y que es su hermana. Mi cara lo decía todo. Ella siguió preguntándome que de que conocía a su hermano y tal y al darse cuenta de que era el ligue de esa noche de su querido hermano, me hizo un chequeo completo, que ríete tú de los tes sicológicos de gran hermano. Cuando creía que ya no podría sentirme más incomodo, la vida volvió a demostrarme que cada 2 por 3 me equivoco, puesto que a media mañana llegó la madre de Juan. Para mi suerte, era una mujer encantadora que se limitó a darme dos besos, expresar lo guapo que le parecía y hacerme un café y un par de tostadas. ¡Pero que encanto de mujer! A las 11 y cuarto decidí que era hora de salir de allí (que listo yo!) y tras pasarnos los teléfonos, regresé a casa, con una sonrisa en la cara y con la espalda molida por el trabajo.
Un par de semanas bonitas, quedando cuando el tiempo lo permitía (por su trabajo y mis estudios) dieron para afianzar la confianza y contarnos nuestra vida en prosa, en verso, del derecho y del revés.
La última vez que estuvimos juntos, nada hacia presagiar el rumbo que tomarían los acontecimientos para mi desesperación. Recogía a Juan a las 11 y media del trabajo, cenamos y el pobre se quedó dormido, con lo que a la 1 me fui de su casa, con rumbo a la mía. El jueves le mandé un mensaje bonito, muy propio de mí, para sacarle una sonrisa. No hubo respuesta. Intenté llamarle. No hubo respuesta. Lo intenté al día siguiente. No hubo respuesta.
Me pasé llamándole todo el fin de semana y enviándole mensajes de preocupación, pero no hubo respuesta., así que el lunes le mandé un mensaje muy educado en el que mostraba yo mi tristeza por su ignorancia y le deseaba lo mejor del mundo. Tampoco hubo respuestas, y me quedé esperando toda la semana. Como los viscerales funcionamos por impulsos, decidí una semana más tarde que debía verlo, con lo que no lo dudé dos veces y ayer lunes me planté en su casa.
Toqué a la puerta y me abrió su compañero de piso, que por el cariño que me tiene me dijo que subiese. Empezamos a hablar y yo pregunté por Juan, a lo que el respondió que no estaba, pero que regresaría en seguida. Intenté zafarme de la espera, para que no me encontrase en casa cuando llegase, pero entre unas cosas y otras llegó. Entro en la casa, seguido de su compañera de piso, me vio, puso mala cara, subió las escaleras, me dio dos besos, cogió un par de cosas y le anunció a sus compañeros que se iba y que tenía prisa. Mientras me decía adiós conseguí articular con un hilo de voz que necesitaba hablar con el, a lo que el respondió que no tenia tiempo y tenia demasiada prisa.
No se cuantos sentimientos pudieron recorrer mi mente mientras oía como se cerraba la puerta y me sentía solo y observado por los ojos de los compañeros de piso de Juan. Tampoco ahora, mientras hablo con Alex, se muy bien lo que siento, pero hay una frase de mí querida Alex que se me ha quedado grabada a fuego esta noche:
- Pero Aficionado, mira que eres imbecil, parece mentira que todavía no hayas aprendido que en el mundo hay más hijoputas que botellines.
No sabes cuanta razón tienes, querida Alex, no imaginas cuanta.