Este es el principio del sueño de un chico que quiere ser periodista
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Esta blogs trata de las andanzas de un chavalin con un ansia tremenda de convertirse en un buen periodista. Inmerso en esta tarea intentara abrir su mente, su corazón y su alma, sin perder el norte por el camino.
Sindicación
 
La Gran Quedada
Lunes, 26 Septiembre 2005 / 23:56
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Este fin de semana ha sido toda una aventura. Empezando por los mil y un cambios en el itinerario (empezamos por llegar a la capital en autobús, después pasamos al coche, horas antes de irnos se suprimió el coche y volvimos al autobús, pero claro, no quedaban plazas, por lo que optamos por un tren, vamos, lo normal) pero la cosa se complica al llegar a Madrid (destino incierto!!!). Finalmente acabamos en casa de Divinisa Gilda, que gentilmente nos acoge (a Moteropizzero y al que suscribe). Entonces conocí a mi osito de peluche preferido (Von Fede) y empezamos a charlar toooooodaaaaa la tarde. Llega la hora de arreglarse y nos adereza la fiesta el mejor Lagarto, que nos sacó la sonrisa a todos y nos ayudó con el transporte.

Primer destino, el restaurante cubano. Nervios, preguntas trascendentales (me conocerán??, encajaré??, como serán??). Llegamos de los primeros y tomé asiento frente a Gilda y rodeado de la mejor compañía, mencionando especialmente a Blanchepatra (querida, que bien me lo pasé contigo!!). La cena dio para mucho, entre otras cosas para encontrarme con la que se ha convertido en un referente (Sonia, te quiero, te admiro y te respeto profundamente). No quiero terminar mi referencia a la cena (donde dicho sea de paso, comí como un condenado) sin citar a mis niñas catalanas (Mis mujeres, si señores, mis mujeres porqué si no me he casado ha sido por falta de cura, porque si no me caso. Eva, keixa, os quiero).

Segundo destino, “Fulanita de tal”. Ni que decir tiene que a mí la música “pachanguera” es mi fuerte y me sentí como en casa. Entran ahora en acción tanto Femme Fatale, como mi querido Skype. Tanto una como el otro son un encanto y me quedaría parco en palabras si intentase adornar estas frases. Mucha música, mucha hembra, mucho mimo e incluso accidentes (Gilda cariño, te quieren hasta las puertas).

Llega el momento de la despedida, triste despedida. Salimos de la disco y nos besamos, nos agarramos, nos estrechamos y nos dividimos. Mi querida Sonia nos ofreció su casa a Von Fede y a este su súbdito y obviamente, complacidos, nos fuimos con ella.

Demostrado queda que tres personas en una cama duermen perfectamente, sobretodo si tienes al lado una mujer de la talla de la que yo tuve al lado. Besitos, caricias, ronquidos, espasmos y hasta gatos campeones de salto olímpico (no preguntéis). Una mañana tranquila en casa de Gilda, comimos pizza y pusimos rumbo a la estación. Estancia breve, pero intensa.

Hacer una última referencia a las personas que no he mencionado (Calamity, Angel, Dawu, Nico, Afrodita,...) que aunque no os he mencionado os tengo todavía en la retina y en cuanto tenga tiempo, os haré una visitilla.

Como conclusión saco unas cuantas cosas:
- A veces soy un imbécil y necesito que me den toques de atención sobre mi actitud y, aunque duelen, son la única manera que hay para que despierte de una puñetera vez y saque la cabeza del agujero
- Necesito mucho, mucho tiempo para neutralizar mi corazón y cerrar sus compuertas de escape. No se me entienda mal, no me niego al amor, pero necesito descansar un poquito mental y psicológicamente. Necesito que me metan algo de caña, porque estoy harto de no controlar ni siquiera mi llanto
- Quiero empezar a trabajar, si puede ser en algo relacionado con lo que hago, si no en lo primero que enganche
- Existen los ángeles de la guardia y el mío tiene nombre y apellido
- No he visto nunca tanto talento junto como el sábado en la cena


Un beso enorme desde el fondo del océano
 
Fin De Una Tragicomedia
Lunes, 19 Septiembre 2005 / 19:42
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“Para empezar, diré que es el final. No es un final feliz, tan solo es un final...”

Hace ya cuatro meses me sumergí en una vorágine amorosa, en la que sigo inmerso, que ahora toca a su fin.

Todo comenzó un 29 de Mayo, con el típico chaval en el que yo no me fijaría y que, casualidades de la vida, acabó por llamarme la atención. Tras ver “Moulin Rouge”, película que sin querer se convertiría en banda sonora de mi relación, decidimos pasar a mayores y tras una semana de ensueño, di rienda suelta a todos esos sentimientos que viven atados con cadenas y bajo llave junto al corazón.

Pienso que “la llave” fue su ternura y sobre todo su capacidad para escucharme. Poco a poco, y sin motivo aparente, empecé a notarlo más frío y en pleno Junio tuvimos la primera, y típica, conversación de “que somos?”.

Creo que fue el primer toque de atención que tuvimos. Decidimos que no etiquetaríamos “lo nuestro”, que sentíamos de manera diferente y que el no quería hacerme daño, por lo que se autoimpuso una barrera que no le permitía darse por entero. Por mi parte decidí arriesgar él todo por el todo y esperar a que el destino se portase bien. En las siguientes semanas de incertidumbre tuve serios problemas con mis compañeros de piso, empecé de exámenes y sobrellevé lo mejor posible la carga sicológica de sacarme la parte practica del coche. Intenté por todos los medios adaptarme a su forma de ser, justificar todos los motivos que encontraba para “su barrera” y seguir con mi vida, pero la situación estresante que vivía me volvió hipersensible y acabó por hacerme sentir como un adorno en la vida de otra persona. Llegó un punto en el que el peso de mi vida pudo conmigo y decidí hablar con él para que intentásemos buscar una solución a este problema. Después de razonar unas cuantas horas y creo que de negarme a ver la realidad, decidimos dejarlo. Mal momento, complicado aún más si cabe porque en días posteriores continuamos con el sexo.

En los últimos días de mi estancia en la ciudad donde estudio osé pedirle que levantara la barrera, su barrera y me quisiese sin miedo a nada, ya que yo había decidido dedicar mi retiro en la tierra donde nací para olvidarlo.

Todo un largo mes de Agosto de retiro forzoso, por mi trabajo en el periódico, sirvió para que yo reflexionase, no se si de manera errónea. Pensé que exageramos las cosas, que hice una montaña de un grano de arena, que lo único que nos hacía falta era tiempo y espacio propio. En esos días decidí que lo quería y que intentaría que estuviésemos juntos, pensando que tal vez todo había ido demasiado deprisa y que mi estado de ánimo no era el adecuado.

Mi vuelta en Septiembre fue de lo más normal. Retomamos, sin necesidad de hablar, el cariño que nos unió durante los meses de verano. Durante el periodo de exámenes sentí que necesitábamos hablar y concretar nuestra situación, pero el miedo al fin y la falta de tiempo por los exámenes nos impidió hacerlo.

Hace unos días surgió la conversación y, final y racionalmente, esta odisea tocó a su fin. Por fin descubrí la causa de “su barrera”, “siento que no somos las personas adecuadas”. En tono distendido y con la sangre convertida en hiel, sentí que las razones vencían mi esperanza y que esta, cansada de navegar en una parábola inmensa, naufragaba y moría.
Estoy en proceso de adaptación a esta nueva condición impuesta, pero pienso ahora que si hay algo más fuerte que la sensación que te produce el amar, es el dolor que se siente al contemplar a cupido como un ángel caído.

Mi océano está turbio y hoy no encuentro la manera de salir de él.

PD: te quise, te quiero y querré. Lo sabes, lo siento, lo sé. Gracias por todo.
 
RECORTES DESDE EL FONDO DEL OCEANO
Martes, 6 Septiembre 2005 / 12:45
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MIS PRIMEROS PASOS (II PARTE):

Finalmente terminé mi mes de practicas. No tengo suficientes palabras para definir lo mucho que me he divertido, lo bien que lo pasé y cuanto he descubierto y aprendido. Gracias compañeros por hacerme tan fácil mi entrada en el mundo laboral. Un abrazo muy grande, os quiero.

MI AUSENCIA:

Siento mucho haber estado ausente tanto tiempo pero, ya se sabe, septiembre nos sumerge totalmente en un maremagnun de exámenes, reencuentros, despedidas y mudanzas. Tengo poco tiempo entre examen y examen y, francamente, ese tiempo se lo dedico a los míos, porque soportarme a mí en época de exámenes tiene mucho mérito. Eso sí, estoy guardando fuerzas para la gran quedada del 24.

UN ENCUENTRO FORTUITO

El contrapunto divertido al mes de Agosto lo pone nuestro querido Zappi, con el que conseguí quedar tras arriesgar mi integridad física y la de mi acompañante desplazándome a un pueblo perdido en el interior de Jaén tras llevar solo 2 días de conductor oficial. Ahora, he de reconocer que mereció la pena con creces. Simpático, guapo, amable, cariñoso, pero con carácter... vamos, un chaval muy completito, es que uno no se encuentra algo así todos los días. Gracias Zappi por regalarme esa maravillosa tarde con litros de alcohol por doquier y mucho, pero que mucho humor.

EN LA MONTAÑA RUSA

Ha llegado un punto en que no sé que espero del amor. No estoy enamorado, eso lo sé, pero he tenido que pararme y revisar mis pensamientos, mis creencias, mis ideales y sobre todo esa idea absurda y utópica del amor que, como casi todo el mundo, tenia en un principio. Tras muchas reflexiones me sigue asaltando una duda. ¿Dónde está el límite entre querer a una persona adaptándose a ella, respetándola, y respetando su espacio y quererla porque realmente nos hemos conformado? Mi odisea amorosa me depara muchos momentos, tanto malos como buenos y no sé donde me conduce. No me gusta la incertidumbre, pero a la misma vez tengo un miedo horrible a perder a la persona que quiero. Odio las dicotomías. Empiezo a entender la frase ni contigo, ni sin ti.