Divagación Interna
Sábado, 22 Octubre 2005 / 20:31
Enlace Permanente
Enlace Permanente
Y es que últimamente nada sale bien. Las hojas de los arboles pierden su color y yo, sin embargo, no me resigno a perder mi forma, a recordar mi pasado, a aceptar mi futuro. Que palabra más fea. Resignación. Imagino que me parece tan fea porque no estoy acostumbrado a usarla o simplemente porque planteármela, en mi caso, es sentir la derrota.
No está mi alma para muchos trotes. Tal vez el invierno hiele por fin mis sentidos y construya un iglú cercando mi corazón. Benditos sentimientos, siempre serán mi asignatura pendiente, aunque espero que el profesor no me pille manía, porque muchas veces me lo gano a pulso.
Tengo ganas de volver a casa, aunque el panorama es desolador. Siempre pensé que el amor entre las personas mayores era tan fuerte que pensar en acabar la comedia romántica sería imposible, pero nada es imposible y la más tierna película de amor puede acabar siendo Hamlet.
Debo controlar mis hormonas. Tengo que estar en fase de desarrollo porque me acaban empujando a decir cosas que no se deben decir y mucho menos hacer. Desde luego esta afición mía por la visceralidad me va a causar muchos problemas pero, sin embargo, no puedo negar que vengo directamente del mono porque tengo unos instintos primarios que no hay quien los domine.
Ultimamente salgo de marcha y no encuentro mi sitio. Tal vez sea que nunca hubo dicho sitio o simplemente que cambié y no me di cuenta. Pues oye, debo estar más atento porque un día de estos me miro en el espejo y me muero del susto. Así pues, nota mental, quitar los espejos de casa.
Siempre me ha gustado pensar en abstracto, sin forma, ni conexión, eso sí, nunca pensé acabar escribiendo en abstracto. Ultimamente me estoy planteando demasiadas cosas y no por exceso de tiempo libre, que también, sino porque mi perspectiva está destrozada. Me parece que ya es hora de que salga del jardín de infancia, dejar de esconderme debajo del pupitre, tomar decisiones y agitar mi vida. Es hora de que lo haga yo y no sea ella la que me agite a mí. Por cierto, tengo que matar a mi puñetera conciencia, porque es insoportable, todo el día mandando. Seguro que se aburre, la muy jodía, y por eso está siempre dando por saco.
Cambiar. Nunca he pensado en cambiar, aunque reconozco que no me gustan esos infartos emocionales que me dan. Me veo capaz de todo, de eso tiene la culpa mi ego, pero en la practica es distinto. Tal vez solo consista en matizar las formas o las actitudes. Aún así, suena complicado.
Tengo que llamar a mi hermana. Ella siempre me saca una sonrisa, aun cuando ella no esté mejor que yo. Es curioso como se hecha de menos lo que siempre estuvo ahí, cuando estamos muy lejos.
Es tarde. Tendré que dormir. Necesito descansar. Mañana clase. Que pocas ganas...
No está mi alma para muchos trotes. Tal vez el invierno hiele por fin mis sentidos y construya un iglú cercando mi corazón. Benditos sentimientos, siempre serán mi asignatura pendiente, aunque espero que el profesor no me pille manía, porque muchas veces me lo gano a pulso.
Tengo ganas de volver a casa, aunque el panorama es desolador. Siempre pensé que el amor entre las personas mayores era tan fuerte que pensar en acabar la comedia romántica sería imposible, pero nada es imposible y la más tierna película de amor puede acabar siendo Hamlet.
Debo controlar mis hormonas. Tengo que estar en fase de desarrollo porque me acaban empujando a decir cosas que no se deben decir y mucho menos hacer. Desde luego esta afición mía por la visceralidad me va a causar muchos problemas pero, sin embargo, no puedo negar que vengo directamente del mono porque tengo unos instintos primarios que no hay quien los domine.
Ultimamente salgo de marcha y no encuentro mi sitio. Tal vez sea que nunca hubo dicho sitio o simplemente que cambié y no me di cuenta. Pues oye, debo estar más atento porque un día de estos me miro en el espejo y me muero del susto. Así pues, nota mental, quitar los espejos de casa.
Siempre me ha gustado pensar en abstracto, sin forma, ni conexión, eso sí, nunca pensé acabar escribiendo en abstracto. Ultimamente me estoy planteando demasiadas cosas y no por exceso de tiempo libre, que también, sino porque mi perspectiva está destrozada. Me parece que ya es hora de que salga del jardín de infancia, dejar de esconderme debajo del pupitre, tomar decisiones y agitar mi vida. Es hora de que lo haga yo y no sea ella la que me agite a mí. Por cierto, tengo que matar a mi puñetera conciencia, porque es insoportable, todo el día mandando. Seguro que se aburre, la muy jodía, y por eso está siempre dando por saco.
Cambiar. Nunca he pensado en cambiar, aunque reconozco que no me gustan esos infartos emocionales que me dan. Me veo capaz de todo, de eso tiene la culpa mi ego, pero en la practica es distinto. Tal vez solo consista en matizar las formas o las actitudes. Aún así, suena complicado.
Tengo que llamar a mi hermana. Ella siempre me saca una sonrisa, aun cuando ella no esté mejor que yo. Es curioso como se hecha de menos lo que siempre estuvo ahí, cuando estamos muy lejos.
Es tarde. Tendré que dormir. Necesito descansar. Mañana clase. Que pocas ganas...
Maldito Cronos
Martes, 11 Octubre 2005 / 18:43
Enlace Permanente
Enlace Permanente
¿Nunca os habéis planteado que será de vuestra vida en un tiempo no muy lejano? Que caminos tomareis, que obstáculos tendrá este y que nos aguarda al final. Todos paramos nuestra vida alguna vez y nos hacemos preguntas trascendentales del tipo ¿Quién soy?, ¿Qué busco?, ¿Cómo?, ¿Por qué? Siempre nos gusta ver las fotos de cuando éramos niños y nos reímos al recordar nuestras fantasías o incluso nos gusta encontrarnos con gente a la que no vemos hace mucho y ver que ha sido de ellos. Mantenemos una conversación alegre, tras un reencuentro de película y cuando finalmente nos despedimos nos queda el amargor que da la pregunta: ¿Porqué hace tanto tiempo que no nos vemos? ¿Qué pasó? La respuesta es sencilla: nos quedamos sin tiempo.
Hoy en día somos esclavos. Esclavos de un trabajo que paga facturas, esclavos de una hipoteca que nos tiene en casa, esclavos de relaciones sociales que no nos conviene perder, esclavos de relaciones sentimentales (bien concluidas, bien inconclusas, bien tormentosas o simplemente masoquistas) esclavos de los hijos, esclavos de los padres, esclavos incluso de nuestros hobbies, en definitiva, esclavos de nuestras vidas.
¿Será que Cronos se ríe de nosotros? ¿Es esto lo que llaman madurez? ¿Es esto lo que llaman responsabilidad? Me niego señores, me niego. No acepto que crecer signifique estandarizarnos y convertirnos en una sombra a merced de nuestro destino ¿Dónde quedaron los sueños de adolescentes? ¿Dónde vive Peter Pan? No suelo plantearme estas preguntas normalmente, pero comienzo a abrir los ojos y los pájaros de mi cabeza mueren de inanición y contemplo, realmente frustrado, como el panorama que ante mi se extiende es desolador.
Tal vez son cosas de niño o la última pataleta de esta mi adolescencia, que se niega a abandonar los reinos de mi cuerpo y mi mente. Yo no quiero un porvenir pactado con Cronos, donde mi meta sea llegar a fin de mes y poder conseguir un par de días libres, vía sindicato (que me consta, no es nada fácil).
Yo administro mi tiempo y lo diversifico en función de mis necesidades y, a veces, por simple capricho. Os propongo algo. Me gustaría que me contaseis que hacéis en vuestro tiempo libre y si estáis contentos con él o, por el contrario, cambiaríais algo.
Creo que mientras el destino retarde la fecha para darme responsabilidades, yo seguiré jugando con Peter Pan y abusando de Cronos.
Un saludo desde el inconformismo de mi océano
Hoy en día somos esclavos. Esclavos de un trabajo que paga facturas, esclavos de una hipoteca que nos tiene en casa, esclavos de relaciones sociales que no nos conviene perder, esclavos de relaciones sentimentales (bien concluidas, bien inconclusas, bien tormentosas o simplemente masoquistas) esclavos de los hijos, esclavos de los padres, esclavos incluso de nuestros hobbies, en definitiva, esclavos de nuestras vidas.
¿Será que Cronos se ríe de nosotros? ¿Es esto lo que llaman madurez? ¿Es esto lo que llaman responsabilidad? Me niego señores, me niego. No acepto que crecer signifique estandarizarnos y convertirnos en una sombra a merced de nuestro destino ¿Dónde quedaron los sueños de adolescentes? ¿Dónde vive Peter Pan? No suelo plantearme estas preguntas normalmente, pero comienzo a abrir los ojos y los pájaros de mi cabeza mueren de inanición y contemplo, realmente frustrado, como el panorama que ante mi se extiende es desolador.
Tal vez son cosas de niño o la última pataleta de esta mi adolescencia, que se niega a abandonar los reinos de mi cuerpo y mi mente. Yo no quiero un porvenir pactado con Cronos, donde mi meta sea llegar a fin de mes y poder conseguir un par de días libres, vía sindicato (que me consta, no es nada fácil).
Yo administro mi tiempo y lo diversifico en función de mis necesidades y, a veces, por simple capricho. Os propongo algo. Me gustaría que me contaseis que hacéis en vuestro tiempo libre y si estáis contentos con él o, por el contrario, cambiaríais algo.
Creo que mientras el destino retarde la fecha para darme responsabilidades, yo seguiré jugando con Peter Pan y abusando de Cronos.
Un saludo desde el inconformismo de mi océano
Nostalgia Otoñal
Lunes, 3 Octubre 2005 / 18:44
Enlace Permanente
Enlace Permanente
Empieza ha hacer frío. Los días se tornan de colores pálidos, marcados por el gris de una noche temprana y el bullicio de la vuelta a la rutina. Una rutina marcada por la pereza, pereza que nos relega al plano casero, donde pasamos más tiempo con nuestra familia, amigos, conocidos y demás personas de nuestro entorno.
Es el momento idóneo para echar la vista atrás y hacer recuento de todo un año de vivencias, porque, será cuando lleguen las primeras lluvias y comencemos con los propósitos y las promesas para los próximos meses, cuando nos demos cuenta que nuestro año empieza en el momento en que los osos hibernan.
A mí, que no me gusta el frío, me encanta sentarme bajo el faldón cálido de una mesa camilla para jugar una partida de cartas o ver una película de miedo con una bolsa de palomitas saladas. Es en esta época cuando, lleno de nostalgia, vuelvo a posar mis ojos en mis antiguos albums de fotos, para recordar quien se ha ido, quien queda, quien marchó para regresar después y quien quedó instalado en el rincón del olvido. Dejo que me inunden los recuerdos ya que después de tanto tiempo, y puesto que la memoria juega a favor en esta ocasión, solo afloran los buenos momentos.
Será por ello por lo que he decidido retomar viejas amistades, por lo que quiero iniciar nuevos proyectos (alguno que otro muerto antes de ser siquiera empezado) y por ello he hecho una lista de buenos propósitos:
- Dejar de fumar (otra vez)
- Ser más considerado con las personas que me quieren
- Ser más fuerte y dejar de ahogarme en un vaso de agua (lo primero es reconocerlo ¿no?)
- Buscar un trabajo en mi terreno y empezar a realizarme como profesional (que tiemble el mundo del periodismo!!)
- Abrir mi mente a nuevos proyectos y aventuras, abrir mi alma a nuevas sensaciones y tener mi corazón cerrado y bien resguardado
- Delegar responsabilidades psíquicas y aceptar que todo el peso del universo no recae sobre mí (no se puede ser más ególatra)
- Tomarme más en serio mis estudios que, aunque no van mal, podrían ir mejor
Y vosotros??, habéis hecho vuestros nuevos propósitos ya?? Contádmelos!!
Mil besos desde el fondo del océano, impregnado del olor de la tierra mojada.
Es el momento idóneo para echar la vista atrás y hacer recuento de todo un año de vivencias, porque, será cuando lleguen las primeras lluvias y comencemos con los propósitos y las promesas para los próximos meses, cuando nos demos cuenta que nuestro año empieza en el momento en que los osos hibernan.
A mí, que no me gusta el frío, me encanta sentarme bajo el faldón cálido de una mesa camilla para jugar una partida de cartas o ver una película de miedo con una bolsa de palomitas saladas. Es en esta época cuando, lleno de nostalgia, vuelvo a posar mis ojos en mis antiguos albums de fotos, para recordar quien se ha ido, quien queda, quien marchó para regresar después y quien quedó instalado en el rincón del olvido. Dejo que me inunden los recuerdos ya que después de tanto tiempo, y puesto que la memoria juega a favor en esta ocasión, solo afloran los buenos momentos.
Será por ello por lo que he decidido retomar viejas amistades, por lo que quiero iniciar nuevos proyectos (alguno que otro muerto antes de ser siquiera empezado) y por ello he hecho una lista de buenos propósitos:
- Dejar de fumar (otra vez)
- Ser más considerado con las personas que me quieren
- Ser más fuerte y dejar de ahogarme en un vaso de agua (lo primero es reconocerlo ¿no?)
- Buscar un trabajo en mi terreno y empezar a realizarme como profesional (que tiemble el mundo del periodismo!!)
- Abrir mi mente a nuevos proyectos y aventuras, abrir mi alma a nuevas sensaciones y tener mi corazón cerrado y bien resguardado
- Delegar responsabilidades psíquicas y aceptar que todo el peso del universo no recae sobre mí (no se puede ser más ególatra)
- Tomarme más en serio mis estudios que, aunque no van mal, podrían ir mejor
Y vosotros??, habéis hecho vuestros nuevos propósitos ya?? Contádmelos!!
Mil besos desde el fondo del océano, impregnado del olor de la tierra mojada.