<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/rss20.xml"><title><![CDATA[Diario de un periodista aficionado]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/periodistaficionado/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Este es el principio del sueño de un chico que quiere ser periodista]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hourly]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[1]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_28.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_27.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_26.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_25.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_24.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_23.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_22.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_21.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_20.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_19.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_28.htm"><title><![CDATA[Margarita Negra]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_28.htm]]></link><description><![CDATA[Hoy me siento poco creativo y cero imaginativo, así que voy a tirar de clichés. Tengo 23 años, una carrera, un (casi) trabajo, una colección de buenos amigos que me apoyan, una familia encantadora y una rica vida interior. ¿Que le falta a un chico como yo en un mundo como este? Nada. ¿Que creo que me falta para ser feliz? Amor. Como dije antes, esto es un cliché, pero es obvio que a mi edad (y con todo el tiempo libre que tengo) no puedo evitar pensar en al posiblidad de compartir mi vida con otra persona. Además, en ocasiones pienso que ya me toca, es más, que me merezco una bonita historia de amor, con sus más y sus menos, sus discusiones, reconciliaciones, etc. Pero claro, todo esto tiene un inicio....<br/><br/><br/>Mi polo azul a rayas (el de la suerte), mis vaqueros y mi mejor perfume. Tal vez hoy tenga suerte. Por lo menos en al foto parecia guapo, muy bajito para mi gusto, pero guapo al fin y al cabo y con el tiempo que llevo sin mojar.... mejor no hacer ascos. Miro la gente a mi alrededor. Trabajadores que caminan con la cabeza gacha y que piensan unicamente en volver pronto a casa y dormir un rato en el sofá mientras su mujer, novia, compañera o rollete de turno, les da un rato la lata. ¿Como han podido caer en eso? Seguro que ellos tiene menos vida sexual que yo, y eso es mucho decir. Entre el elenco de marionetas cabizbajas destaca un motorista, muy guapo, que cruza la mirada conmigo un segundo en actitud bastante arrogante. Hay motorista... la que te daba yo.  Miro el movil, llevo 5 minutos esperando y nada. ¿Por qué la gente no puede ser puntual? Yo tampoco lo soy, pero ese no es el caso. Igual se ha arrepentido. <br/><br/>- Hola, ¿tu eres Aficionado no? - El motorista esta frente a mi, mirandome con sonrisa picara, mientras a mi se me descompone la cara, se me caen los pelos del sombrajo y pienso que me ha tocado la loteria. <br/><br/>- Ey, ¿que tal guapo? - Digo zampandole dos besazos a ambos lados de la cara - ¿Te apetece un café? - Ole, ole y ole, viva la reacción rápida. Espero que no se de cuenta de que no paro de mirarle el paquete...<br/><br/>La tarde dió para café, copa, puro y un sin fin de conversaciones, cada vez más interesantes. Seré un iluso, pero empecé a pensar que, tal vez, este motorista de tez blanquecina y acento valenciano podría ser un buen candidato a ocupar el puesto vacante en mi corazón. La tarde pasó tan rapido, que antes de que me diese prisa nos estabamos despidiendo. <br/><br/>- Bueno guapo, ya sabes donde vivo, así que quedamos cuando quieras, ¿vale? - Dijo con voz firme, la misma que había mantenido durante toda la tarde.<br/><br/>- Me encantaría volver a verte pronto, lo he pasado bien y pareces un buen tipo - Dije yo, plantandole un solo beso en los labios y dejandolo esta vez, por fin, sin palabras. -<br/><br/>Dicen que trás la tormenta siempre llega la calma. En mi opinión, lo único que oculta la calma es una nueva tormenta. Llevo dos días pensando tonterias de todos los tipos y dimensiones. No se si es el momento, no se si es el lugar, no se si estoy preparado y peor aún, no se que carajo piensa el. ¿Enamorado? No. ¿Ilusionado? Puede. ¿Perdido? Seguro. Solo espero que pase lo que pase, se haga bien y no deje demasiadas marcas. Bienvenido a mi vida. <br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_27.htm"><title><![CDATA[Recapitulo y Reivindico!!!]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_27.htm]]></link><description><![CDATA[Vale, lo se, soy muy pesado y no actualizo nunca, pero últimamente todo esta cambiando. Para que os hagáis una idea (si es que alguien sigue leyendo el blog) os pongo en situación:<br/><br/>- En el pueblo aguante un verbo (un mes y unos cuantos días), me llamaron para trabajar (de lo mío, jupi!!!) y no lo dudé, con lo cual, estoy de nuevo en Málaga. <br/><br/>- El trabajar de nuevo implicaba mudarme y el mudarme nuevos compañeros y esto, a su vez, una nueva aventura en el bonito mundo de compartir piso. Pues bien, no debería de quejarme porque sigo viviendo con mi ángel de la guardia (este comentario no se volverá a repetir....) y además trabajo con el (lo que es un orgullo) y aunque en (muchas) ocasiones escasea la limpieza (no por parte de todos.... sino de 1 y medio particularmente...) creo que vuelvo a encontrarme en mi sitio. <br/><br/>- Sigo pendiente de la ultima asignatura de la carrera y parece que mi querido profesor (por si no lo habéis notado hay mucho retintín en la frase) no quiere ponerme la nota. Una vez terminados mis (eternos) estudios quiero hacer un master (creo que el más caro del mercado, que ojo que tengo), aunque no descarto la posibilidad de trabajar en el extranjero, que posibilidades hay (mientras no tenga que hablar en inglés....). <br/><br/>- Los habitantes del piso (vendita avenida de Plutarco) nos hemos disgregado y aunque nos vemos a menudo, ya no es lo mismo. Siento que se cerró una etapa (necesariamente claro) y a veces hecho la vista atrás y siento cierta nostalgia. Tal vez no agradecí lo suficiente el cariño que recibí, aunque creo que saben de sobra que los quiero con locura. <br/><br/>- En cuanto a mi vida sentimental (si es que existe) dejaremos claro que no hay nada a la vista ni creo que lo haya en un largo tiempo. No es que me niegue, sino que el mercado cada vez esta peor (y quien opine lo contrario que venga y me lo explique). Hasta los mismos de escaparatistas, dependientes, camareros, vagos y maleantes (y lo digo con todo el respeto) paso por el momento de complicarme la existencia, aunque no me cabe duda que alguien aparecerá para que tenga que rectificar (mira que les gusta demostrar que me equivoco). <br/><br/>Ha día de hoy me siento un poco extraño, no me siento solo, pero si algo desubicado. Es normal después de 4 meses en Puerto Rico y casi 3 en Málaga.... imagino que será cuestión de tiempo. Las tardes se me hacen eternas, así que estoy buscando soluciones y la más practica es el pluriempleo (con el ángel de la guardia también, vamos a acabar hasta los webs....). También me he tomado en serio el actualizar más a menudo y retomar mi actividad literaria (si es que en algún momento la hubo). Espero que todos os encontréis bien, muchos besitos y mucho ánimo. <br/><br/><br/>Vuestro Periodista Aficionado<br/><br/><br/>Pd: cambio compañer de piso por botijo en mal estado.... totalmente en serio.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_26.htm"><title><![CDATA[Y ahora....... que???]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_26.htm]]></link><description><![CDATA[Me aburro!!!!!!!! Esta situación es desesperante.... Hace unas 2 semanas que volví de Puerto Rico y me he encontrado en un punto muerto. Resulta que estoy a puertas de acabar la carrera (la acabaré cuando me dejen acabarla los muy puñeteros....) y necesito empezar a trabajar o hacer un master o doctorarme o largarme a la luna, pero coño, quiero hacer algo!!! El caso es que mi primera intención es trabajar en mi tierra para ahorrar unas perrillas, pero claro, eso significa vivir de nuevo po Pa y Ma, a lo cual no estoy acostumbrado tras 5 años haciendo mi santa voluntad. El caso es que estas dos semanas han sido como un acercamiento a lo que creo que me espera casi 12 meses y, aunque espero que cambie, la cosa no va precisamente bien. Resulta que mi madre es una persona maravillosa y encantadora, pero se piensa que su hijo tiene todavía 15 años. Me hace la cama, la comida, me lava la ropa e incluso quiere decidir que ropa debo de ponerme..... He perdido las riendas de mi vida, porque claro, cuando intentas marcar territorio y pararle los pies a tu madre, te mira con esa carita de cordero degollado (estoy convencido que las madres hacen un curso de tortura sicológica durante nuestra infancia) y te reprocha tu actitud alegando que ya no la quieres como antes y que desde que te has ido algo ha cambiado en ti, por lo que ya ni te reconoce. Es imposible no ceder a sus exigencias..... si es que no hay manera de no sentirse culpable leñe!!! Total, que ante esta falta de terreno, capacidad de decisión y autoridad, te ves relegado a decir, "por lo menos me queda el ambito profesional", a lo que tu madre, que tambien tiene opinión en este campo, que para eso te ha criado, te dice: "Tu lo que tienes que hacer es irte a la televisión, pero nada de programas chabacanos, no hijo no, tu lo que tienes que hacer es presentar las noticias de canal sur, para que tu madre te vea ( y de paso presuma delante de sus vecinas)". Obviamente no estas dispuesto a dejarte controlar, pero antes de abrir la boca a tu madre se le ocurre comentar que "Si le dieras gusto en eso" estaría muy orgullosa de ti y sería la madre más feliz y orgullosa que hubiese en el mundo. <br/><br/>Total, que se abren cincuenta caminos delante de mi, pero ninguno de ellos es viable, porque sin un duro no se puede ir uno a ningún sitio y como tenga que depender de lo que me pagan en comunicación..... lo mismo me compro un piso en mi proxima vida. Total, que pienso pedirle a los reyes mucho dinerito para este año que entra, un trabajo digno y que me manden de corresponsal a carabanchel alto, por lo menos..... <br/><br/>Así están las cosas y así las hemos manipulado. <br/><br/>Felices Fiestas!!!!]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_25.htm"><title><![CDATA[Contraindicaciones de un Cambio]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_25.htm]]></link><description><![CDATA[<i>En la vida de toda persona hay cosas inevitables y una de esas cosas son los cambios. Hay cambios para bien, para mal, cambios inesperados, deseados, cambios por fortuna y por desventura, pero ante todo cambios son. La gente se pasa la vida esperando que algo cambie. Que la fortuna les sonría, que el amor les sea correspondido,  que sus pecados y errores les sean perdonados o simplemente, que lleguen tiempos mejores. La experiencia, sabia consejera, advierte que los cambios siempre tienen consecuencias y, por tanto, hace suya la frase, mejor que me quede como estoy. </i><br/><br/>-&#9;¿Esta usted segura? – fue lo único que se me ocurrió articular a través del teléfono,  visiblemente afectado por el sueño, tras una noche dando vueltas en una cama demasiado grande para mi solo. <br/>-&#9;Si es usted <i>Don Periodista Aficionado</i>, si. Ha sido usted seleccionado, felicidades. <br/><br/>Durante los últimos 6 meses mi vida había experimentado demasiados cambios, alguno de los cuales todavía no me había dado tiempo a digerir. Primero, a principios de enero y coincidiendo casi con la víspera de mi cumpleaños fue la llegada de mi primer trabajo en condiciones. Este se debía a la correcta utilización de una beca de trabajo de mi querida universidad. Un miércoles lluvioso afronté mi primera entrevista de trabajo con alegría y con más nervios que vergüenza. Al día siguiente estaba contratado en una radio puntera de la pequeña ciudad costera donde residía. Al principio estaba encantado y aunque fuesen muchas horas, mucho estress y muy, muy, muy poco dinero, me sentía el hombre más afortunado de este mundo (y de muchos otros). Pero claro, empezar a trabajar en pleno enero tuvo sus consecuencias. <br/><br/>La primera y más notable, que me quedasen asignaturas como churros, porque a mi me gusta mucho cumplir con mis obligaciones y estaba deseando terminar mi carrera, pero claro, trabaja tu 10 horas diarias y estúdiate un precioso libro sobre métodos de investigación científica aplicados al periodismo, entre otras lindezas. <br/><br/>La segunda consecuencia también era de esperar. Mi vida se vio reducida, casi en su totalidad, al trabajo y al estudio, con lo llegado de marzo tenia media depresión cuajada y la cosa apuntaba a ir en aumento. Eso si, una vez me hice con el trabajo y pasó la época de exámenes pude retomar mi vida social. <br/><br/>La tercera y más problemática vino al darme cuenta de que mi tiempo de estudiante estaba casi agotado y que, por tanto, en un corto espacio de tiempo debería decidir a que dedicaría mi vida futura, por lo menos a corto plazo. Eso me asustó. Lo reconozco sin apenas ruborizarme, porque más de la mitad de los futuros pequeños licenciados que me acompañaban en el camino se encontraban en la misma situación. Lo curioso del tema es que conseguí evadirme por completo de esta última cuestión centrándome principalmente en mi actual rutina. <br/><br/>Por supuesto, mi vida sentimental también había cambiado. Ya no tenía (ni tengo) tiempo para tonterías. Eso no significa que no intentase (he intente cada vez más) tener algo estable, porque oportunidades no me faltan y de las buenas. El caso es que con el poco tiempo del que disponía más que conocer a los chicos les hacia un escáner, los catalogaba, etiquetaba y decidía que hacer con ellos. Un perfecta disección, que daba como resultado que no me aguantasen ni el primer asalto. <br/><br/>La cuenta corriente aumentó durante 5 meses, pero tal como vino, se fue. Respecto a este tema lo tengo bien claro, si sois periodistas o pretendéis serlo:<br/><br/>a)&#9;Jamás os paséis a contrato con vuestro móvil. <br/>b)&#9;Bajo ningún concepto lo digáis en la empresa. <br/>c)&#9;Haced vuestra la norma, si no llego a las 11 ya llegaré a las 11:30 (creo que nunca en mi vida me he dejado tanto en taxi). <br/><br/>Llegado mayo acabé mi trabajo, retomé lo que quedaba de curso, recuperé las asignaturas de febrero y volvieron a quedarme en junio (que cruz, por favor...) y cuando casi empezaba a asimilar los cambios de mi vida, el destino volvió a usarme cual marioneta y me pegó un último revés. <br/><br/>-&#9;¿Diga? – Respondí al teléfono con la misma voz que Carmen de Mairena tras la manifestación del orgullo gay. -<br/>-&#9;Buenos días. ¿Hablo con <i>Don Periodista Aficionado</i>? – Al oír el “Don” pensé automáticamente en televenta. –<br/>-&#9;Si, soy yo, pero señorita, no estoy interesando en comprar nada, ni en cambiarme de compañía telefónica, ni.... – Mi voz oscilaba ahora entre MA Barrakus (componente del Equipo A) y un gato encerrado en un piano. <br/>-&#9;No, tranquilo- empecé a oír risas ahogadas a través del auricular-  llamo de la oficina de cooperación internacional, ha sido usted seleccionado para la beca de movilidad con ibero América con destino a Puerto Rico. Me llamo Sofía y soy su coordinadora. <br/><br/><br/><i>Todo el mundo espera durante toda una vida que las cosas cambien, pero la mayoría de la gente no sabe como afrontar el cambio una vez que este se produce. <br/></i>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_24.htm"><title><![CDATA[Más hijoputas que botellines]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_24.htm]]></link><description><![CDATA[Jueves noche. Son las 9 y estoy francamente aburrido. Mis compañeros murmuran algo en el salón, mientras yo decido cual será mi cena y poso de nuevo mis ojos sobre la pantalla del ordenador. Alex, mi compañera de piso, decide asomar su cabecita por mi cuarto y, tras mucho andarse por las ramas, me pide que la acompañe a Safo, conocido bar lésbico de la ciudad donde resido. Tras mis negativas de costumbre y su terca insistencia, acepto de mala gana, bajo la promesa de regresar pronto. <br/><br/>En 20 minutos ceno, me visto, me miro en el espejo y me dedico un par de piropos. Antes de darme cuenta, hemos atravesado media ciudad y me encuentro en una especie de zulo de 60 metros cuadrados, rodeado de mujeres que se miran entre ellas con bastante agrado. Camino del pub me iba convenciendo de que en el lugar donde pensábamos pasar la noche no habría personal masculino y en caso de haberlo no sería de mi interés. Ya dentro del local me di cuenta de lo grave de mi error. Allí estaba él, un chico misterioso con pinta de alternativo dejado y gorra de marca. Enseguida me fijé en el y, por el rabillo del ojo, pude notar que era correspondido. 40 minutos más tarde, dos copas y 40 miradas furtivas, mi compañera y amiga decidió taxativamente que había que irse, por lo que no me quedó más remedio que dedicarle al chico misterioso una ligera mirada lasciva y largarme por donde había venido. Camino a casa me arrepentí de no haber provocado el acercamiento con cualquier excusa tonta, pero dejé que el sueño pronto mitigase mi culpa. <br/><br/>Al día siguiente volvimos a salir los amigos de siempre, al pub de costumbre, dentro del horario establecido, pero esta vez había algo diferente. Allí estaba el chico misterioso, con su misma pinta de alternativo dejado y su gorra de marca. Esta vez la respuesta por mi parte no se hizo esperar. El pertinente saludo, las miradas, el alcohol y los roces voluntarios contribuyeron a que, en menos de 30 minutos, acabásemos descubriendo a que sabía la boca del otro. A las 4 y tras el cierre del pub, decidimos pasarnos por Torremolinos y seguir la fiesta. Camino a la siguiente discoteca, el chico misterioso pasó a ser un malagueño llamado Juan, cuyo padre había muerto recientemente y cuyo negocio acababa de heredar (un bar) y tenia que estar abierto a las 7 de la mañana. Obviamente no aguantamos mucho en la discoteca y yo propuse a eso de las 5 y media irnos a dormir a su casa (con todas las puntas hechas). <br/><br/>A las 6 llegamos a su casa y comenzaron las sorpresas. Mientras subíamos las escaleras de su casa, Juan me contó que a sus mejores amigos los habían echado de su casa por la vente de la misma y que se estaban refugiando en la suya, pero que como solo había un cuarto estaban durmiendo allí, con lo que un nórdico y seis cojines sirvieron de lecho para nuestros juegos nocturnos, mientras llegaban las 7 de la mañana y nos vestíamos a toda prisa. Puesto que tiendo a sensibilizarme con las causas ajenas, decidí acompañar a Juan a su bar, por si necesitaba ayuda (y de paso me tomaba un café). <br/><br/>Impresionante. Las 7 y cuarto de la mañana 3 tres señores mayores esperando en la puerta (vamos a ver, esta gente no duerme???!!!).  Sin querer, me vi bajando sillas, montando la terraza, limpiando tazas… vamos, que acabé trabajando con el. A esto que estoy fregando unas tacitas de café cuando una chica, bastante mona me llega por detrás y me pregunta quien soy. Yo me supongo que será una camarera y le digo que soy amigo de Juan y ella me responde que encantada y que es su hermana. Mi cara lo decía todo. Ella siguió preguntándome que de que conocía a su hermano y tal y al darse cuenta de que era el ligue de esa noche de su querido hermano, me hizo un chequeo completo, que ríete tú de los tes sicológicos de gran hermano. Cuando creía que ya no podría sentirme más incomodo, la vida volvió a demostrarme que cada 2 por 3 me equivoco, puesto que a media mañana llegó la madre de Juan. Para mi suerte, era una mujer encantadora que se limitó a darme dos besos, expresar lo guapo que le parecía y hacerme un café y un par de tostadas. ¡Pero que encanto de mujer! A las 11 y cuarto decidí que era hora de salir de allí (que listo yo!) y tras pasarnos los teléfonos, regresé a casa, con una sonrisa en la cara y con la espalda molida por el trabajo. <br/><br/>Un par de semanas bonitas, quedando cuando el tiempo lo permitía (por su trabajo y mis estudios) dieron para afianzar la confianza y contarnos nuestra vida en prosa, en verso, del derecho y del revés. <br/><br/>La última vez que estuvimos juntos, nada hacia presagiar el rumbo que tomarían los acontecimientos para mi desesperación. Recogía a Juan a las 11 y media del trabajo, cenamos y el pobre se quedó dormido, con lo que a la 1 me fui de su casa, con rumbo a la mía. El jueves le mandé un mensaje bonito, muy propio de mí, para sacarle una sonrisa. No hubo respuesta. Intenté llamarle. No hubo respuesta. Lo intenté al día siguiente. No hubo respuesta. <br/><br/>Me pasé llamándole todo el fin de semana y enviándole mensajes de preocupación, pero no hubo respuesta., así que el lunes le mandé un mensaje muy educado en el que mostraba yo mi tristeza por su ignorancia y le deseaba lo mejor del mundo. Tampoco hubo respuestas, y me quedé esperando toda la semana. Como los viscerales funcionamos por impulsos, decidí una semana más tarde que debía verlo, con lo que no lo dudé dos veces y ayer lunes me planté en su casa. <br/><br/>Toqué a la puerta y me abrió su compañero de piso, que por el cariño que me tiene me dijo que subiese. Empezamos a hablar y yo pregunté por Juan, a lo que el respondió que no estaba, pero que regresaría en seguida. Intenté zafarme de la espera, para que no me encontrase en casa cuando llegase, pero entre unas cosas y otras llegó. Entro en la casa, seguido de su compañera de piso, me vio, puso mala cara, subió las escaleras, me dio dos besos, cogió un par de cosas y le anunció a sus compañeros que se iba y que tenía prisa. Mientras me decía adiós conseguí articular con un hilo de voz que necesitaba hablar con el, a lo que el respondió que no tenia tiempo y tenia demasiada prisa. <br/><br/>No se cuantos sentimientos pudieron recorrer mi mente mientras oía como se cerraba la puerta y me sentía solo y observado por los ojos de los compañeros de piso de Juan. Tampoco ahora, mientras hablo con Alex, se muy bien lo que siento, pero hay una frase de mí querida Alex que se me ha quedado grabada a fuego esta noche:<br/><br/>-&#9;Pero Aficionado, mira que eres imbecil, parece mentira que todavía no hayas aprendido que en el mundo hay más hijoputas que botellines. <br/><br/>No sabes cuanta razón tienes, querida Alex, no imaginas cuanta. <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_23.htm"><title><![CDATA[Más amor y menos Prozac]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_23.htm]]></link><description><![CDATA[Es curioso como todas las sensaciones nos afecta, pero si hay algo curioso es como nos afecta el amor. Podemos pasar diez años junto a una persona con la que discutimos a diario y sin embargo, tras una bronca digna de lo que el viento se llevó, siempre hay una reconciliación que suele acabar en polvo (si si, reiros, pero sabeis que tengo razón). Somos capaces de perdonar e incluso olvidar despistes, olvidos, malos dias, malos gestos, malas caras, infidelidades, desconfianzas, obsesiones compulsivas, incomprensiones, celos desmedidos y una larga lista de defectos propios del ser humano, por el simple hecho de amar, de estar con esa persona. <br/><br/>Cumpido nos cambia, nos hace crecernos o nos hace sumisos, nos hace sufrir, llorar, reir, soñar, vivir... Todos nos pasamos la vida buscando el amor y justo cuando lo hemos encontrado, nos damos cuenta de lo mucho que lo necesitamos. <br/><br/>Lo más curioso del caso es que cuando hablamos de amor no nos referimos a un punto en concreto dentro de una ruta inviseblemente trazada sino que nos referimos a un todo dentro de un cosmos inexplicable e ininteligible. Existen tantas formas de amar como de enamorarse. Existe el amor carnal, el amor valiente, el amor ingrato, el amor cortés, pero si hay alguno que realmente me guste ese es el amor platónico. Este tipo de amor, tan puro y casto, tiene normalmente dos formas, aunque obviamente pueden surgir variantes. Una de ellas es el amor platónico idealista, que es bonito porque somos conscientes de su imposibilidad, pero nos encanta visualizar como seria nuestra vida cerca de esa persona. Creo que este amor resulta tan bonito y recurrente, porque mezcla dos sensaciones muy distintas, la esperanza de saberse felices en los brazos de esa persona y a la vez la frustración de aceptarlo por imposible. Una dulce tortura, que ataca principalmente a corazones romanticos y soñadores. <br/><br/>También existe el amor platónico sensato. Lo bueno de este tipo de amor platónico es que sabes que existe una posibilidad, por remota que sea, de que este amor deje de ser platónico y pase a ser real. El contrapunto es saber que si eso sucediese, esa persona tendría la fuerza del huracán Katrina, en el paso por nuestra alma y nos destrozaria, con lo que se encienden todas las alarmas internas de nuestra mente y decidimos cuidarnos en salud. <br/><br/>Es la primera vez que he sentido el amor platónico en su vertiene sensata, y me ha dejado tal sabor de boca que mi alma solo anhela repetir esta pequeña muerte en vida que tan feliz me hace por unos instantes. <br/><br/>Y es que aunque pensemos y seamos animales racionales, cada día la naturaleza se encarga de repetirnos que el ser viscerales es un regalo divino que debemos aprovechar. <br/><br/>Un saludo desde el fondo de mi océano de sentimientos. <br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_22.htm"><title><![CDATA[Por la boca muere el pez]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_22.htm]]></link><description><![CDATA[Nunca pensé que la frase “eres un completo desconocido para mi” pudiese tener efectos tan mortales. <br/><br/>El Espacio<br/><br/>Mi ordenador, mi habitación y yo, son los componentes fundamentales de lo que yo suelo llamar mi mundo. Me encontraba perdiendo el tiempo, uno de mis pasatiempos más usados últimamente, cuando a las 1:30 de la noche me da por conectarme al Messenger y observar quien está y quien no. Imagino que esta acción también es causa de mi nuevamente desarrollado aburrimiento. Un par de conversaciones intrascendentes y el exceso de nicotina acabaron por aburrirme del todo, pero de repente, ahí estaba el. <br/><br/>El detonante<br/><br/>Unas horas antes, esa tarde, volví a encontrarme ha ese torpe encantador que ha conseguido retener toda mi atención durante ocho meses. Comenzaba la tarde como casi todas las de este mes de Marzo, que ha conseguido que mi ordenador y yo formemos parte de una sola unidad.<br/><br/>&#9;Al principio todo iba como siempre, pero sin saber acababa de escribir en la pantalla del ordenador una de mis “joyas semánticas”: “Eres un completo desconocido para mí” y como parecía que se me quedaba corta la frasecita, decidí agregar “y para el resto de tus amigos”. <br/><br/>&#9;Afortunadamente, creo yo, no pude ver su cara a través del ordenador, que en ese momento imagino igual que un dibujito manga con la gotita colgando. A mi comentario, en vez de seguirle un “y a ti que coño te importa como sea o deje de ser yo” le siguieron preguntas como “¿Porqué piensas eso?”, “¿Quien más lo piensa?” o “¿En qué te basas para pensarlo?” y yo seguí tirando de esa arrogancia heredada de mi madre (es en este momento donde reflexiono sobre lo mucho que quiero a mi madre…) y me permití el lujo de opinar sobre como era él, en un psicoanálisis digno de Jorge Bucay. Sus defectos, sus problemas internos o incluso su actitud eran campos perfectos para tratar en una tarde lúgubre de un marzo pasado por agua. <br/><br/>&#9;Casi sin querer tenía planteado un campo de batalla al que yo acudía con dos armas muy simples: mi verbo y mi ego. Estas armas, bastante desarrolladas en mi persona, son inútiles si tenemos en cuenta que lucho contra un peso pesado del pensamiento (que mal suena esto) y que lo mío es más el “piensa y miento”. <br/><br/>El coitus interruptus<br/><br/>&#9;Sumidos ambos en este orgasmo léxico, semántica y morfosintáctico, analizando nuestros defectos y virtudes mentales, fuimos interrumpidos por un buen amigo que necesitaba urgentemente una poderosa terapia de choque, la terapia “calla y escucha, coño! Así que yo, ni corto ni perezoso, decidí poner un abrupto final a la conversación escrita, dejando casi con la palabra en la boca y más liado que una calabaza, a mi interlocutor. <br/><br/>El cazador cazado<br/><br/>&#9;Tras la conversación con mi amigo, una copiosa cena y una horrorosa película con vísceras, sangre y cosas de esas tan bonitas y didácticas, me descubrí a mi mismo sin sueño y tome como resolución volver a mi querido cuarto, para seguir abusando de mi primoroso ordenador. Obviamente, mi querido torpe encantador seguía por el “ciberespacio”  y lo que yo pensaba que seria un cordial “buenas noches, duerme bien, un beso”, se convirtió en “tira para mi casa, que hoy estoy guerrero y tenemos una conversación pendiente, que me vas a explicar ciertas cosas”. <br/> <br/>Y digo yo, ¿en que mente cabe que el que suscribe, a las 3:30 de la mañana, se va a enfundar en sus zapatillas de deporte, va a salir de su casa con un aire que ni en “Lo que el viento se llevó”, va a recorrer el trocito de Groenlandia que existe entre su casa y la mía y se va a plantar de su casa? Pues en la suya, queridos míos. Y al parecer, también en la mía, aunque por mi mente rondase la frase, te has metido en un jardín que no es tuyo y van a jugar contigo al tiro al plato. <br/><br/>La tortura<br/><br/>Llego a su casa, llamo, me abre, subo y cierro la puerta de su casa tras de mi. Nos saludamos con rigurosa educación inglesa y nos quedamos en su cuarto. Comienza el asedio:<br/><br/>-&#9;¿Se puede saber como eres capaz de decirme que soy un completo desconocido para ti y para mis amigos?<br/><br/>Durante dos horas aproximadamente (perdí la noción del tiempo, la cordura, el punto de vista y por poco la integridad física) me sentía algo así como caperucita roja, con rabo y pelos en las piernas, huyendo a través del bosque del lobo feroz. El caso es que durante toda la conversación salí bastante airoso de todas las preguntas, explicaciones y demás cuestiones hasta que la tortilla dio la vuelta. <br/><br/>-&#9;Pues que sepas que no me estas diciendo nada. No saco nada en claro de todo esto, todo se resume a lo que tú ves, consideras y crees, pero no aportas hechos ni soluciones. ¿No crees que tu arrogancia es un defecto muy feo que deberías corregir?<br/><br/>Premio.<br/><br/>&#9;A partir de ese momento adopté una actitud a la defensiva de la que no había manera de sacarme que rianse ustedes de la pasionaria, solo que en este caso era con mis defectos.  <br/><br/>El tratado de paz<br/><br/>&#9;Mi querido torpe encantador no tardó en percatarse de lo poco que me gusta hablar de mis defectos de que, aunque los tengo asumidos, me cuesta bastante superarlos. Decidimos dejar la conversación vencidos por el sueño y casi podíamos decir que todo acabó en tablas, aunque para mi sorpresa quedó en los aires una pregunta que típica cuando termina una relación. <br/><br/>-&#9;¿Crees que esto no ha funcionado porque realmente no funciona o porque la hemos ido cagando a base de bien?<br/><br/>Mi respuesta fue clara. Pienso que esto no funciona porque no funciona y nada más, pero mi esperanza me dice que tal vez, si las cosas hubiesen sido distintas, si las palabras hubiesen sido más correctas y acertadas, entonces, tal vez, habría funcionado. <br/><br/>Es curioso como mi capacidad crítica con los demás se ve totalmente anulada cuando se trata de mis defectos. Vamos, que me vuelvo una fiera corrupta de esas que sueltan espuma por la boca y largan improperios al más puro estilo de la niña del exorcista. Se que tengo ciertos comportamientos que a los 21 son graves, pero que los 25 son imperdonables, pero disculpen que aclare que no me gusta fustigarme día a día con mis propios defectos y miedos. Déjenme aclarar, señores, que nadie puede enseñar a nadie a madurar, eso no se enseña, solo se aprende y perdonen mi actitud, pero sinceramente hoy no toca, aunque tranquilos, que todo llega con paciencia y buen caldo de cultivo y esta puede ser la piedra angular de mi pensamiento del mañana. Suerte que hoy por hoy, hay torpes encantadores que aún luchan conmigo y contra mi. <br/><br/>Un saludo desde el fondo del océano<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_21.htm"><title><![CDATA[Un, dos, tres, respira]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_21.htm]]></link><description><![CDATA[La tensión se respira en el aire. Observo como los bolígrafos disparan tinta a todo tren con el fin de ganarle al tiempo unos segundos, tal vez cruciales y dar las últimas pinceladas al papel del que depende gran parte de los futuros que aquí se forjan. Todos mis compañeros tienen los ojos hinchados, unas ojeras profundamente marcadas y bostezan de cuando en cuando, dejando escapar leves suspiros casi inaudibles. Por mi parte, tras el último vistazo al examen, he decidido que la suerte está echada y ya nada me impide marcharme. Entrego el examen, recojo mi abrigo, los apuntes, la cartera, el móvil y los cigarrillos. Ya en la puerta, dejo que mis ojos visualicen el ultimo vestigio de lo que han sido dos meses de estresante estudio y al pasar el umbral de la clase siento que el tiempo se desdobla y que un mundo de posibilidades toma forma ante mi en los pequeños gestos. <br/>&#9;De camino a casa dejo que el sol matice mi piel, que ha ido adquiriendo un color “moreno flexo” y devuelva el brillo a mis ojos, cansados aunque felices al saberse libres de otra noche de lectura y aprendizaje a marchas forzadas. Miro tranquilo el caminar de la gente, demasiado ocupada en cumplir con su cruz como para fijarse en un mero observador. Mi barrio no es gran cosa, ni siquiera peculiar. Se podría decir que es un barrio cualquiera, pero tiene una diferencia, que es mi barrio. Llevo 2 años recorriendo las mismas calles, leyendo los mismos rótulos de sus tiendas, incluso viendo la misma gente, pero es lo bueno de mi barrio, porque al cruzar una calle por la que hace tiempo que no pasaba descubro algo que me llama la atención y es que mi barrio sigue teniendo la capacidad de sorprenderme. <br/>&#9;Absorto en estos pensamientos me descubro en casa y, al girar la llave de la puerta se rompe el encanto del momento, devolviendo al pequeño periodista al mundo de las historias no resueltas, inacabadas o pospuestas por el inminente periodo de exámenes. Hago recuento, ordeno, clasifico y me dispongo a hacer frente a mis asuntos, más por necesidad que por ganas, para disfrutar plenamente del merecido descanso. Tres lavadoras, una compra semanal, pagos de recibos y deudas varias, siete llamadas telefónicas explicando que sigo vivo y que he salido de mi coma vegetativo-estudiantil y trescientas promesas de café, cena o desayuno pre-cotilleos más tarde, respiro profundamente y dejo que el sueño me venza, con la fugaz ilusión de una pequeña siestecita antes del almuerzo, ilusión intensa pero breve, puesto que mi compañero de piso acaba de poner música “chunta-chunta” a todo volumen. <br/>&#9;Mientras consigo que mi compañero de piso, el “chunta-chunta”, me compense del agravio cometido al despertarme preparándome un té calentito, me doy cuenta de que he atajado de un solo golpe todos los problemas materiales que dejé de lado mes tras mes, pero que aún quedan problemas que se escudan tras el “no tengo tiempo salvo para estudiar”, esos problemas internos que no quieres resolver nunca, que no te gusta afrontar porque intuyes las consecuencias, esos que provocan infartos emocionales, esos a los que llamamos problemas sentimentales. Lo curioso de estos problemas es que durante la época de exámenes, que haces de todo menos estudiar, te da tiempo de sicoanalizarlos más de cien veces, buscarles doscientas salidas distintas, a cada cual más ingenua o desesperada consecuencia de la cafeína, idear cincuenta estrategias bastante complicadas de llevar a cabo y a tomar veinticinco decisiones diarias que normalmente creemos con la solidez de una roca y tardan en olvidarse seis o siete minutos tras el examen de la materia. En mi caso todo se reduce a cifras exactas: un problema, dos salidas, una estrategia y una sola decisión consecuente. El punto crítico se presenta ahora, puesto que la decisión estaba tomada y ejecutada (si señores, justo en el periodo menos adecuando) y no era otra que asumir las consecuencias y no flaquear. <br/>&#9;Pienso marcharme unos días, no se donde, tal vez a casa, talvez de visita turística a la capital o tal vez a una pequeña casita en mitad del campo. Quizás a todos esos sitios, quizás a ninguno, lo que si he decidido es que en este pasillo por el que camino, la puerta a mis espaldas ha quedado cerrada y en la nueva puerta frente a la que me encuentro hay una nota que reza: “Entra sin llamar, depende de ti”. No se si las puertas recientemente cerradas volverán a engrasar sus goznes con el propósito de que las abra. No se si esta nueva puerta me depara más aventuras o será una habitación en la que no conviene entrar o si seguiré caminando un rato, pasillo arriba, sin querer abrir puertas, pero como suele ocurrir en estos casos, hoy ya no quedan fuerzas, ya decidiré mañana. <br/><br/>Un saludo desde el fondo del océano <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_20.htm"><title><![CDATA[21 Primaveras]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_20.htm]]></link><description><![CDATA[Ha sido un día agotador. Regalos, besos, abrazos, mensajes, sonrisas y tarta. Mi madre está encanta de que verme en la mesa, con mis 21 velas y orgullosa de cantarme de nuevo cumpleaños feliz. Mi padre me mira con orgullo, mientras mi hermana busca algo dentro de su bolso y yo me hago el sorprendido como si supiese de qué se trata. Componemos una familia tradicional, con sus más y sus menos, pero muy unida. Hace ya rato que se marcharon todos y yo hago tiempo mientras me invade el sueño, leyendo un libro cualquiera para que mi cama haga el efecto deseado. <br/><br/>Joder, que frío. Debo de haber dejado la ventana abierta. No recordaba mi cama tan pequeña. Mi cama… esta no es mi cama!! Este cuarto… anda!! Es mi cuarto del año pasado y por el frío diría que es Enero. Tengo los apuntes sobre el escritorio y un fuerte aroma a café llega desde la cocina. Mi antigua compañera se ha ido a la cama y todavía se resuena en el pasillo su característico “Good Night”. Fue un més de agobio y frustración, de ilusiones y metas cumplidas, al igual que también lo será este Enero. Pero… ¿Cómo he llegado aquí? Debo haberme quedado dormido tan profundamente que me he metido en el sueño…. Parece divertido…. Probemos a volver a la cama.  <br/><br/>Abro de nuevo los ojos. Esta sigue sin ser mi cama…. donde estoy?? Este cuarto no me suena… y esta mano?? Coño!! Hay un colega que duerme a mi lado. Que guapo es… lastima que las cosas no funcionasen. Si no recuerdo mal, estoy en Febrero.  Fue al final de este mes cuando decidí dedicar una semana a conocer Granada y a pasearme con sus gentes. Todavía tengo en la nariz el aroma del te y la albahaca. Que bonita semana. Todo el día de un lado para otro, disfrutando de buena compañía y riendo a boca llena. Me gusta este juego, voy a seguir jugando. Bien, me acurruco, cierro los ojos y respiro profundamente…<br/><br/>Cada vez me gusta mas abrir los ojos. Y este cuarto de quien es?? Esta cama es enorme, casi más grande que la mía. Esta casa… esos posters… Ostia!! No puedo quedarme!! Seguro que esto es Marzo. Nunca debí dar rienda suelta a mis hormonas y menos aún seguir bebiendo tras el último ya no puedo más! Afortunadamente mi acompañante todavía no se ha despertado, pero se despertará en breve, para preguntarme que como he dormido. Yo seré cortes, le daré un beso de despedida y prometeré llamarle a menudo. Nunca sabrá el porque desaparecí de esa manera, pero mejor así. Que agobio!! Dormir, dormir, dormir…<br/><br/>Tres, dos, uno… ¡Ojos abiertos! Y ahora donde estoy?? Mi cama?? Vuelvo a estar en el cuarto del año pasado. Se oye música, pero no es una música cualquiera… huele raro… como a muerto… Los tambores me han despertado de mi letargo y parece que hemos entrado en Abril, si, Semana Santa. Mis compañeros de piso se están vistiendo, vamos a salir. Debo haberme quedado dormido mientras los esperaba, como siempre. ¡Pero que guapo estoy! Si es que cualquier trapito me queda bien… Suena el móvil. Tengo que cogerlo?? Un mensaje. “En Paradise a las 12” Recuerdo muy bien esta noche. Lastima que solo sea un sueño, porque estaría muy bien poder revivirla. Ainss, no me queda otra que volver a la cama.  <br/><br/>Me ha despertado un dolor en el brazo. Se me ha quedado dormido. ¿Esta casa? Estoy en su casa y por lo que veo debe ser Mayo. ¡Que calor! El está medio dormido apoyado contra mi espalda. Acaba de terminar “Moulin Rouge” y en esos momentos me preguntaba, ¿lo beso o no lo beso?, ¿me dirá que me quede a dormir? Que guapo es… Que tierno estaba yo pensando que tal vez podría existir una posibilidad de algo más que un simple beso, aunque luego las circunstancias me hicieran pensar de otro modo. En ese momento es todo lo que me apetecía pensar. Parece que se mueve… no queda otra que volverse ha dormir. <br/><br/>Esto de tanto dormir me va a dejar tonto. ¿Y ahora que toca? Acaba de sonar el despertador de mi compañero de piso. Me anuncia que son las 8 y que llego tarde al examen final de Historia de Andalucía. Que ganas tenia de terminar los exámenes. Sin duda Junio. Todavía puedo oír las discusiones sobre el piso, los tira y afloja y los malos gestos. Fue un mal mes. Demasiadas decepciones juntas. Mi estado de ánimo no era el más adecuado para la fecha, pero yo solo tenia ganas de que todo terminase, pero de que terminase bien. Imagino que como yo quería. <br/>Se que no voy a levantarme. No voy a presentarme al examen, porque pensaba que para hacer el ridículo siempre hay tiempo. Visto lo visto, seguiré dormido y pasaré página.  <br/><br/>Ya?? Hemos cambiado de mes?? Vuelve a sonar el teléfono, sigo en la misma cama, pero hace un calor horrible. Probablemente será Julio. Si?? Papa?? Un trabajo?? A, no se… porque no?? Mi bendito padre acaba de enchufarme totalmente en un periódico de mi tierra natal. Se me hizo raro pensar en marcharme, porque creí que no era el mejor momento. Ahora entiendo que no había un mejor momento, las cosas estaban mal, muy mal y no iban a mejorar por mucho que yo quisiese. ¿Qué hacer? Esa era la pregunta sin respuesta de esos días y aunque suene raro, no encontré la respuesta, pero tampoco volvería atrás para intentarlo de nuevo. Lo que no puede ser, no puede ser y se deben de forzar las situaciones y muchos a las personas. Un último intento. Solo se me ocurrió eso, para retenerle, para quererle sin más y guardarlo dentro de mí para siempre. Cerrar la puerta, esa era la intención, pero nunca me percaté de que ahí puertas sobre las que no tenemos llave. Me estaba aferrando a un imposible, por eso cree este mundo. Hoy, solo lo puedo mirar desde el punto de vista positivo, gané un gran amigo, descubrí una gran persona y me saqué el carné. <br/><br/>Gritos… gritos… ¿Quién grita ha estas horas? Me llaman desde lejos. ¿Dónde estoy ahora? Ahhh… estoy en mi casa. Mi madre me llama desde la cocina de abajo a grito pelado, porque si no desayuno, me visto y salgo disparado en menos de 10 minutos, perderé el autobús que me lleva al trabajo. Que momentazos!! Como me gustaba pasearme por la redacción, sabiéndome uno más, aunque fuese mentira, aunque solo fuese temporal. Ajetreo continuo, teléfonos sonado siempre, corresponsales, teletipos, entrevistas y mucha prisa. Amigos por un tiempo, competidores para siempre, pero de bueno rollo. Mi madre sigue gritando, que pesada es la pobre!! Con lo a gusto que se esta en la camita. Si el juego va de sueño, directo a los brazos de Morfeo!!<br/><br/>Me duele la cara y casi no puedo abrir los ojos. Me he vuelto a quedar dormido!! Estamos en Septiembre, fijo, aunque tampoco me daré mucha prisa, porque este examen tampoco lo apruebo. Llegaré tarde y el examen será una putada. Vaya racha que llevaba. Recuerdo cuando volví a besarlo. Recuerdo la conversación. Todo quedó en nada de nuevo. Esta vez no quedó más remedio que echar mano de la sensatez. Que lastima. Con lo bonito que todo pudo ser no?? Al menos me llevé una foto suya. Por lo menos una. El tiempo y la distancia harían el resto. Me estoy poniendo de lo más ñoño, yo mejor me duermo. <br/><br/>Abro los ojos, despacio, sin prisas. Voy a patentar este juego. “Los viajes del Periodista”, viaje a su pasado y no toque nada, que se estropea!!  Estoy en mi cuarto, en Málaga y lo primero que veo es mi delantal negro. Creo que hemos llegado a Octubre. Recuerdo que la escasez de fondos me hizo despabilar por una vez y sacarme yo mismo las castañas del fuego, así que decidí buscar trabajo y encontré una pequeña teteria al lado de mi casa. Ya que no había otra cosa que hacer, decidí jugar con la hierbabuena, el cardamomo y la canela y aprender a coger una bandeja sin que las copas y demás instrumentos se fueran al suelo, eso si, no siempre lo conseguía. Recuerdo que tras unos primeros días de agobio, todo fue sobre ruedas. Hice buenos amigos, me gané la confianza y el respeto del jefe y hasta ligué!! Todavía puedo verme corriendo por la teteria, arriba y abajo, mientras la gente me miraba como diciendo “¿¿donde está mi pedido??”. Magnifico recuerdo para un magnífico mes. Todo empezaba de nuevo, los amigos volvían, la nueva casa iba tomando cuerpo y yo me sentía muy feliz. Digno de recordar. Sigo con la ronda de recuerdo, mantita, calorcito y a dormir.<br/><br/>Abro por undécima vez los ojos, los froto y me pongo las gafas, que si no, no veo nada. Llaman a mi puerta, debe ser temprano y por el fresquito que entra por la ventana, más o menos, Noviembre. Juan ha llamado a mi puerta y ha preguntado por mi hermana. Este, sin duda, es el mes de los problemas. Mis hermana, mis padres, mi abuela, algunos amigos y hasta yo mismo, pero todo terminaría en un susto. Regresaron las chaquetas, las fiestas de otoño, los atardeceres anaranjados que tanto me gustan, así como los cafés interminables contándonos, de manera pormenorizada, todos los detalles de nuestras vidas. También fue el més del descubrimiento. Descubrí el cariño de las personas de mí alrededor, el estrés que produce el trabajo, la competitividad, la perspicacia de la gente, y comprobé, más que descubrí, que soy autosuficiente. Parece que el viaje este concluyendo, cada vez los recuerdos parecen más reales y las situaciones pasan más rápido. Voy a darme prisa en dormir, que quiero disfrutar un ratito más de este regalo de cumpleaños. <br/><br/>Esta vez he abierto los ojos con decisión. Veo mucho rojo. ¿Una pizzería? Una fiesta!!! Me encuentro con los amigos del barrio de Málaga. Mucho alcohol y poca comida, debí suponerlo. Estamos, de seguro, en los últimos días de Diciembre, cuando se celebran las fiestas de empresa. Me gustó sentirme rodeado de gente tan simpática y tan buena de corazón. Recuerdo mi sol, esa niña que me saca la sonrisa sin proponérselo, pero que linda es! También esta mi osito y su novia, que anda mosqueada con el, pero seguro que de aquí a un rato se arreglan. Había tantas cámaras que no pude resistirme a la tentación de hacerme una foto con él. Porque él también estaba por allí. Recuerdo las despedidas, los besos, el “ya te llamaré en nochebuena” y todas esas cosas que se dicen, pero sin duda lo mejor fue volver a casa con los míos. ¡Que navidades! Si, si, mucho trabajo en el campo, pero eso es lo de menos. Me gusta que estemos todos juntos. Algo pasa, todo se difumina, parece que el viajecito intra-recuerdos se acaba. Oigo voces. Me están empujando!!<br/><br/>-&#9;Cariño… Cariño… Despierta…- susurraba dulcemente mi madre, a los pies de mi cama – Te has quedado dormido con la luz encendida. <br/>-&#9;Vale…- dije yo, medio dormido todavía, dejando hacer a mi madre.<br/>-&#9;Suelta el libro y túmbate del todo, para que pueda arroparte.<br/>-&#9;Gracias mami – dije yo, mientras me entregaba del todo al sueño. <br/><br/> Una vez oí que si al recordar un año este no te hacia reír o llorar, no había servido para nada. Dicho esto, puedo decir que reí siempre, que lloré cuando no pude más, que quise con el alma, que perdoné y fui perdonado y quise y fue querido, pero ante todo puedo decir, sin miedo a equivocarme, que disfruté. <br/><br/>Un abrazo enorme desde el fondo del océano<br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_19.htm"><title><![CDATA[En Navidad]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/periodistaficionado/c_19.htm]]></link><description><![CDATA[Las calles se llenan de luces. Predomina el rojo y el verde y todo luce bonito y especial. Los niños corretean por las calles tirando petardos. Los enamorados andan por la calle cogidos de la mano y la gente está más amable que de costumbre. El hombre de rojo ha llega de nuevo, como cada diciembre, con su entrañable soniquete y su reno de nariz colorada. Los “todo a cien” se forran con el amigo invisible y nosotros disfrutamos de momentos de tranquilidad en innumerables cenas. Muchos de nosotros volvemos a casa, como el chico del anuncio del turrón y nos fundimos en un abrazo con nuestros padres, hermanos, amigos, e incluso podemos encontrarnos algún reencuentro inesperado. Recorremos las calles, tranquilos, sin miedo al frío, porque sabemos que en esta época no hay prisa y al final todo se perdona. Cantamos villancicos, usamos la excusa del muerdazo, reímos sin contemplaciones y damos rienda suelta a todos nuestros sueños, con vistas al 6 de Enero. Hacemos propósitos de año nuevo que quedarán atrancados, seguramente, en la cuesta de enero, pero no nos importa, porque en estas vísperas todo está permitido. Recordamos a los que se fueron, a los que no llegaron, a los que están lejos y a los que están cerca y no lo saben y pedimos por ellos. Seré un iluso, pero yo sigo creyendo en el poder de la navidad y aunque esta ya no se celebra, sino que se compra, creo que merece la pena <br/><br/>Quiero desearos una feliz navidad y un prospero año nuevo, cargado de sueños cumplidos, de nuevas ilusiones y proyectos, de mucha salud y de muchos cariño<br/><br/>Un beso enorme y mis mejores deseos, desde el fondo del océano<br/>]]></description></item></rdf:RDF>
