<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[Delirios de mi alma]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/perlasdemialma/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Misceláneas de Sentires. Macedonia de Palabras. Cóctel de Rimas. Popurri de Delirios.]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[Insurrección]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/perlasdemialma/c_20.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/perlasdemialma/files/Tristeza_en_el_corredor.jpg" alt="" border="0" width="270" height="334"/><br/><br/><b><center>Estoy cansada de poner buen perfil al mal tiempo. De sonreír sempiternamente a las afueras. De encender cada nueva alborada las luces de mi fachada, cuando apenas la llama de una vela alumbra mis adentros.<br/><br/>Estoy agotada de disfrazar mis desalientos. De rellenar con humo mis vacíos. De plantarle férrea cara al huraño destino. De lidiar, huérfana de armas, contra este ejército de potentes sombras que me violentan.<br/><br/>Y quiero exigir mis derechos.<br/><br/>Exijo poder llorar a mi capricho sin que nadie me instale en los ojos un pañuelo para amordazar mis lágrimas. Exijo la plena libertad para revolcarme en mis miserias; para regodearme en mis dolores.<br/>Exijo la paz para esta ofensiva de contratiempos.<br/><br/>Exijo mi derecho a derrumbarme, estoy hastiada de tener que mostrar firmeza ante los elementos que me azotan. Por una vez, hoy, quiero sumergirme libremente en el túnel de las tinieblas y dejar de simular que soy un ser irreductible.<br/><br/>Quiero, al menos en este día, portar orgullosa la bandera nívea de la rendición, sin que nadie me tache de desertora que ya optaré yo, libremente, el momento de reemprender mi lucha.<center/><br/><br/>©Trini Reina</b><br/>]]></description><author><![CDATA[Trini Reina]]></author></item><item><title><![CDATA[...Y Selene se hizo selenita]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/perlasdemialma/c_19.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/perlasdemialma/files/amor_de_aire.jpg" alt="" border="0" width="243" height="320"/><br/><br/><br/><center><b>Selene suspiraba por abrazar al Sol, era su anhelo primordial. Y mientras, estaba ocupada en esas cuitas, para nada rebosadas en amarguras, tan sólo en añoranzas. De ningún modo se percató de lo próxima que estaba a  la caverna del averno. Por eso Selene, aunque derramó mil lágrimas por una quimera inabordable, jamás emitió ni tan siquiera un gemido de temor cuando fue acorralada por el tridente de Satán.<br/><br/>Y un día Selene, perdida en sus delirios, se envolvió en gasas multicolores, levitó y  emprendió un vuelo radiante hacía la Luna, apartándose definitivamente de las garras de las tinieblas que amenazaban subyugarla. Y allí habitará  por toda la eternidad. Selene se hizo selenita. <br/><br/>Cada amanecer, desde la lejanía, se consuela saludando a su amado Sol. Con esa nimiedad se embelesa.<br/> <br/>Y en las noches de verano, cuando la Luna rellena su cara, desde la remota Tierra se divisa la  aureola de Selene; mientras, el silbido del viento nos acerca su cantinela de amor, que se  confunde con el murmullo de las olas en el vaivén de las mareas…<br/><br/>Trini Reina</b><center/>]]></description><author><![CDATA[Trini Reina]]></author></item><item><title><![CDATA[Miel y limón]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/perlasdemialma/c_18.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/perlasdemialma/files/Mujer_abanico_negro.jpg" alt="" border="0" width="238" height="320"/><br/><br/><br/><b><center>Su amor no tiene nombre. Oculto lo lleva en el cofre de los secretos... Mas, cada amanecer abre el candado y ojea la magia de los sueños. Y advierte como entre roja seda, ese amor sin nombre, para ella resplandece, y  con la estela pinta de colores su  semblante. Las chispitas que se desbordan ornamentan sus pupilas.<br/><br/>Cuando el invierno a su alrededor aúlla, con ese amor sin nombre se abriga del interno frío que la desuela. Y en verano, cuando el aire da besos de fuego a diestra y siniestra, ese sin nombre amor le broncea el alma; infinitamente más que todos los soles del universo.<br/><br/>Su amor no tiene nombre, cautivo tras sus labios lo lleva enmudecido y  sólo lo suspira en taciturnas soledades.<br/>Mas, a causa de ese amor que no tiene nombre, cuando se manifiesta la primavera, le florecen rosas en el pecho; aromatizándole el corazón de ternura, de pasión  el vientre y la piel de deseos.<br/><br/>No posee nombre su amor, mas, a sus oídos, en otoño, disimulado entre el crujir de hojas lo grita el viento; sólo para sus sentidos, apaciguando sus tormentos. No tiene nombre su amor pero; a ella, como campanillas  le repica por todo   el cuerpo. <br/> <br/>Innombrable y oscuro amor navegando por la sangre de sus venas.<br/>Amor de  miel y limón. Amor de  Menta y canela.<center/><br/><br/>©Trini Reina</b>]]></description><author><![CDATA[Trini Reina]]></author></item><item><title><![CDATA[Dime...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/perlasdemialma/c_17.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/perlasdemialma/files/mujermardearena.jpg" alt="" border="0" width="239" height="281"/><br/> <br/><br/><b>Cuánto hace que no te abrazan. Qué unas manos presurosas no se enredan en  tu cintura. Qué unos  dedos curioseando no se pierden entre las hebras de  tu cabello denso.<br/>Cuánto hace que no sientes otra piel pasear por tu piel con ansias. Cuánto hace que nadie te besa las heridas que te surcan las entrañas. O esos  labios encendidos de carmines y de ganas.<br/><br/>Casi lo has olvidado, sin embargo, no niegas la sonrisa a tu boca amarga, y en tus ojos la tristeza se oculta tras las pestañas entornadas, para que nadie la divise y piadosa te devuelva la mirada.<br/><br/>No emites un reproche, a ti misma en soledad te abrazas, cierras los ojos y a medias, sonríes consolada. Con tu mano acaricias el semblante, soñando que  otras manos se detengan en tu cara.<br/><br/>Pero nadie te estrechará entre sus brazos<br/>ni reparará en las señales que tu espíritu lanza.  Ni en la desazón que te recorre el seno que de tan copiosa espera prende llama. <br/>Ni en que tu corazón sigue latiendo y tu cuerpo padece y ama.<br/><br/>Intentas dormirlo todo, obviar la amargura… ese  puñal que en tu vientre se ensaña; mas en las noches de insomnio la interina soledad su país reclama. <br/><br/>Y disculpas lo imperdonable y sumas márgenes de confianzas; al amanecer será otro día… tal vez me quiera mañana…<br/><br/>Y va pasando el tiempo,  se estrían las esperanzas, el amor poco a poco perece… el desamor, a gigantes pasos, en el infinito se dilata. <br/>El orgullo embadurna de lodo la vida, un  toxico que todo lo mancha. Las lágrimas se solidifican,  los dolores, de tanto doler se cansan.<br/><br/>Ya nada importa te repites, todo perdió importancia, el vacío llenó los espacios; la indiferencia se apoderó del alma.<br/><br/>© Trini Reina</b>]]></description><author><![CDATA[Trini Reina]]></author></item><item><title><![CDATA[Hoy...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/perlasdemialma/c_16.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/perlasdemialma/files/mujer_de_rojo.jpg" alt="" border="0" width="299" height="367"/><br/><br/><b><center>Hoy quise escribirte un último poema, y mis dedos, inermes, no atinan a esgrimir la pluma; mientras el alma naufraga en el tintero.<br/><br/>Hoy quise dedicarte un último soneto. Poner el colofón a esta infructuosa historia con unos versos supremos; mas el silencio en la garganta se ha instaurado, y la voz se quiebra antes de emanar.<br/><br/>Hoy quise liberarme de ti con un poema. Una postrera estrofa, la rima final, la despedida… Mas las rebeldes letras, como adolescentes enamoradas, se niegan  a fluir.<br/><br/>Hoy pretendí dedicarte un adiós hecho poesía, y lo único que brota de mi mente son palabras de amor. Bienvenidas envueltas en versos.  Parabienes con rimas azucarados.<br/> Hoy quería irme de ti... y como siempre me he quedado…<center/><br/><br/>©Trini Reina</b>]]></description><author><![CDATA[Trini Reina]]></author></item><item><title><![CDATA[Mi soledad y yo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/perlasdemialma/c_15.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/perlasdemialma/files/Ahora2.jpg" alt="" border="0" width="327" height="297"/><br/><br/><br/><b>Yo y mi soledad hace tiempo que firmamos una alianza de no agresión: testigos fueron su malasombra y mi hastío.<br/><br/>Ella hizo voto de no tiranizarme con su insidia. Y yo, me comprometí a no dejarme balancear al alcance de sus zarpas.<br/><br/>De vez en cuando, me dejo arrastrar hacía su recóndito silencio y ella, leal, me zarandea recordándome nuestro convenio.<br/><br/>Otras, es ella, olvidadiza, quien se cuela por las rendijas de mis puertas; viscosa y muda, y yo, para que no me seduzca le cierro todos mis recovecos.<br/><br/>Cuando en mis alrededores la algarabía hiere mis apetencias de sosiego, la reclamo, y ella a mí acude engalanada de gris. Y entonces yo, cansada, me dejo acariciar por sus arrulladoras manos…<br/><br/>Pero, cuando sin requerirla aparece de negro paño vestida, antes de que macule mí alma; extraigo de mi seno el pacto sellado, y le recuerdo su compromiso; y aunque ella se empecine, y pretenda quedarse en mis estancias más de lo legalmente autorizado, yo me armo de voluntad y la desdeño.<br/><br/>Mi soledad y yo… Llevamos años gozando de una tolerable coexistencia.<br/>Trini Reina</b>]]></description><author><![CDATA[Trini Reina]]></author></item><item><title><![CDATA[Cómplices]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/perlasdemialma/c_14.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/perlasdemialma/files/Abrazo.jpg" alt="" border="0" width="383" height="251"/><br/><br/><b><center>Cómplices. En los amaneceres de azules matices y en los crepúsculos malvas. Cómplices difuminando las tinieblas de los densos días. Cómplices, siempre cómplices; incluso en las largas ausencias.<br/><br/>Cómplices en las sobrecargadas rutinas y en las livianas aventuras de los días en común y los años aunados. Cómplices en esta historia que, de ilusiones y esfuerzos, en nuestra intima acuarela vamos esbozando.<br/><br/>Cómplices en las risas, que, por sí solas, se desatan cuando, a solas, frente a frente, nos miramos con el deseo brillando en los ojos y las ganas derramándose en las manos.<br/><br/>Cómplices de corazón desnudo, de alma y cuerpo entregados, de pudores e impudicias, de tiernas caricias y besos apasionados.<br/><br/>Cómplices en las lágrimas, que secas a besos si me encuentras llorando. Cómplices en las desilusiones, las alegrías y los ratos amargos; que, a medias, pesan menos y bastante menos se tarda en endulzarlos. Cómplices en este reñido amor de cumbres y tajos.<br/><br/>Cómplices de acuerdos y divergencias, de pactos de concordia y miradas de soslayo. Cómplices, a pesar de que, a veces, por ajenas tristezas, en aceras distintas nuestros pasos marcamos. Mas, un  leve gesto, una palabra dulce, un perdón suspirado, nos vuelve al presente y en un cómplice abrazo desembocamos.<br/><br/>Atados por invisibles lazos, cómplices nos nombró el destino y al azar es inútil desafiarlo.<center/><br/><br/>©Trini Reina</b>]]></description><author><![CDATA[Trini Reina]]></author></item><item><title><![CDATA[No la busques en las afueras]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/perlasdemialma/c_13.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/perlasdemialma/files/Mujer_fuego.jpg" alt="" border="0" width="366" height="250"/><br/><br/><b><center>No la busques al borde del mar, en aquella playa que  a  tanto frecuentabais, salpicada de gaviotas.<br/>Tampoco en la ribera del verde río,<br/>confundida con los naranjos, bañada de azahares.<br/><br/>No la busques en las yermas cumbres ceñidas de nieves.  Ni en las laderas tapizadas de arcaicos olivos. <br/>No la busques en las aceras del epicentro de su mundo. Ni en los suburbios grises de tus dominios.<br/><br/>No la esperes que no surgirá de las alas del viento. Ni comparecerá embrujando a la noche, ni galanteando a la mañana. No la hallarás platicando con  la luna, ni vagando por las aristas de un lucero.<br/><br/>No la aguardes... que partió a otra tierra a reverenciar  a otros dioses.<br/><br/>No la busques en las afueras.  Tantéala en los recovecos de tu alma, que su esencia dentro de ti habita.<br/><br/>No la verán de nuevo tus ojos, mas su imagen pervive en la alcoba de tu retina y, a veces, para dañarte, se despereza, lacerándote con su hermosura.<br/>No volverás a palparla, pero tu piel al evocarla se entibiará de gozo, hasta que, con un ramalazo, se percate de la soledad que la vulnera.<br/><br/>Aún sin atreverte a exhalar, presientes que te besa una  sombra de humo vestida. Y la huella helada de esos labios que dejaron de besar a los tuyos, para siempre desertará de tu boca.<br/><br/>Tal vez alguna tarde, cuando desfile el crepúsculo, la brisa silbando reavive en tus oídos su voz y un escalofrío espoleará tus sentidos. Imaginarás que es ella, la que se fue, que por tu lado pasa; pero no la escudriñes en las afueras, porque ya sólo reside en ti fundida.<center/><br/><br/>©Trini Reina</b>]]></description><author><![CDATA[Trini Reina]]></author></item><item><title><![CDATA[Despertares]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/perlasdemialma/c_12.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/perlasdemialma/files/despertares10.jpg" alt="" border="0" width="360" height="279"/><br/><br/><br/><b><center>El reloj interior tañe su campana, despidiendo al sueño con sinfonías de adioses. Las pestañas se desperezan y descorren las cortinas de seda, para que penetre la luz de un nuevo albor.<br/><br/>Una ráfaga, una estela fugaz se  cruza por la mente, salpicándola de instantáneas  sobre remotos recuerdos. Reminiscencias que, perturban las brumas de la memoria. La nostalgia lacerante de  lo ausente.<br/>El alma se eleva desde su seno reclamando un abrazo ajeno, que nunca tendrá, porque jamás tuvo.<br/><br/>Las dimensiones de la estancia, poco a poco recobran el tamaño razonable; la visibilidad idónea.  Los ojos totalmente abiertos ya, aceptan al día que se inicia.<br/> Oscureciendo al  corazón, una nube retarda su evaporación, impidiendo por unos minutos que estalle el sol mostrando su esférica silueta.<br/>En el resto del cuerpo la última brizna de pereza le dice adiós a su crisálida de acogedoras sábanas y conmina  a los pies a emprender el camino hacia esta jornada que abre sus puertas, dónde sin remisión obligado está a  lidiar, con las luces y las sombras del orbe privado.<center/> <br/>©Trini Reina</b>]]></description><author><![CDATA[Trini Reina]]></author></item><item><title><![CDATA[Tan poquita cosa]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/perlasdemialma/c_11.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/perlasdemialma/files/duende.jpg" alt="" border="0" width="210" height="285"/><br/> <br/><br/><br/><b><center>Poquita cosa soy<br/>en los contornos de tu mundo:<br/>una gota diluida en la corriente,<br/>que tu río absorbe en un segundo:<br/>una huella transparente,<br/>el aura que macula un espejo.<br/><br/>Poco soy:<br/>un pétalo huérfano de flores<br/>en tu jardín inmenso...<br/>que se deshace sin núcleo,<br/>zarandeado por el viento.<br/><br/>Poquita cosa  soy:<br/>estrella sin resplandor,<br/>cara oculta de luna,<br/>el silencio que ciñe<br/>las cuerdas de una guitarra,<br/>un corazón que no admite<br/>melodías de lágrimas<br/>y al alma redime de morir<br/>en pantanos de salitre.<br/><br/>Poquita cosa soy<br/>en los aledaños de tu feudo:<br/>un beso enmarañado<br/>que impulsa la brisa<br/>y nadie recibe, pues nadie espera.<br/><br/>Sólo soy<br/>una libélula en invierno,<br/>añorando la primavera.<center/></b><br/><br/>©Trini Reina<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Trini Reina]]></author></item></channel></rss>
