Otro post feliz: El miedo a la felicidad
Creo que es un tema viejo, pero lo que se dice, ya se ha tratado de decir en otras ocasiones...
Comencemos con el miedo: el sistema moral y económico actual sigue basándose en el miedo, igual que hace unos mil años; a través del miedo podemos mover al "rebaño", puedo también hacer que "se porten bien" mis alumnos, a través del miedo nos han educado nuestros padres, el miedo es la vena principal de las "leyendas urbanas" para evitar que las personas hagan cualquier cosa "indebida". Nos dicen: "Ya no hay agua", "Se acaba el petróleo", "Viene el fin del mundo", "Te va a llevar el coco", "Te salen pelos en la mano", "Vas a salir embarazada", "Te dejo", y un largo etcétera.
El problema es que el miedo acaba por internalizarse (que hueva tener a nuestros padres o la autoridad sobre nosotros) y generalizándose en el peor de los neuróticos, perdón, de los casos. El miedo se vuelve medida de nuestras vidas; Freud tenía razón en ese entonces y aún la tiene con esta forma de dirigir al mundo. Comenzamos a soñar con "castraciones" y corríamos al cuarto de nuestros padres muertos del susto, entonces nuestra madre nos acogía y todo lo demás importaba poco.
El miedo sólo nos sirve para enfrentar peligros inmediatos, lo demás se vuelve "distress", el miedo no nos sirve para valorar o estimar las consecuencias futuras de nuestros actos, para eso planeamos, pero al fin es el riesgo que tenemos que considerar (no temer) para poder vivir y disfrutar... Si vamos con temor, o visualizamos nuestros temores, éstos acabarán por realizarse. Por eso "lo nuevo" es visualizar cosas buenas, "verse" con el objetivo realizado; si tanto amamos ese objetivo ¿por qué no se cumple?, y digo amamos porque es así: pensamos en nuestra persona ideal, la casa ideal, el coche ideal, nuestro plan de vida. Así como deseamos abrazar al amor platónico debemos asumir el gusto por lo que deseamos, que el miedo siga siendo una reacción para el peligro y nada más...
¿Y si se cumple lo que deseo, qué hay más allá? No hay problema, más deseos, mejores logros, y la satisfacción de descubrir que podemos lograr lo que se nos antoje; y Cristo ya dió la formula: El amor. Y no el amor de los novios, sino el amor a la vida, aunque se escuche redundante, el amor a lo que realmente amamos.
El miedo a la felicidad es el miedo a quedarnos sin nada más que desear, por eso mejor nos volvemos personas "deseantes" pero que nunca logramos el objetivo, y eso se vuelve un Status quo. Y parodiando a Freud diria que el miedo a la felicidad es el miedo a nuestro propio placer, pero creo que por ahí va la cuestión.
¿Qué hay más allá de mi deseo cumplido? La vida, la satisfacción de haberlo realizado...
Hasta luego
Comencemos con el miedo: el sistema moral y económico actual sigue basándose en el miedo, igual que hace unos mil años; a través del miedo podemos mover al "rebaño", puedo también hacer que "se porten bien" mis alumnos, a través del miedo nos han educado nuestros padres, el miedo es la vena principal de las "leyendas urbanas" para evitar que las personas hagan cualquier cosa "indebida". Nos dicen: "Ya no hay agua", "Se acaba el petróleo", "Viene el fin del mundo", "Te va a llevar el coco", "Te salen pelos en la mano", "Vas a salir embarazada", "Te dejo", y un largo etcétera.
El problema es que el miedo acaba por internalizarse (que hueva tener a nuestros padres o la autoridad sobre nosotros) y generalizándose en el peor de los neuróticos, perdón, de los casos. El miedo se vuelve medida de nuestras vidas; Freud tenía razón en ese entonces y aún la tiene con esta forma de dirigir al mundo. Comenzamos a soñar con "castraciones" y corríamos al cuarto de nuestros padres muertos del susto, entonces nuestra madre nos acogía y todo lo demás importaba poco.
El miedo sólo nos sirve para enfrentar peligros inmediatos, lo demás se vuelve "distress", el miedo no nos sirve para valorar o estimar las consecuencias futuras de nuestros actos, para eso planeamos, pero al fin es el riesgo que tenemos que considerar (no temer) para poder vivir y disfrutar... Si vamos con temor, o visualizamos nuestros temores, éstos acabarán por realizarse. Por eso "lo nuevo" es visualizar cosas buenas, "verse" con el objetivo realizado; si tanto amamos ese objetivo ¿por qué no se cumple?, y digo amamos porque es así: pensamos en nuestra persona ideal, la casa ideal, el coche ideal, nuestro plan de vida. Así como deseamos abrazar al amor platónico debemos asumir el gusto por lo que deseamos, que el miedo siga siendo una reacción para el peligro y nada más...
¿Y si se cumple lo que deseo, qué hay más allá? No hay problema, más deseos, mejores logros, y la satisfacción de descubrir que podemos lograr lo que se nos antoje; y Cristo ya dió la formula: El amor. Y no el amor de los novios, sino el amor a la vida, aunque se escuche redundante, el amor a lo que realmente amamos.
El miedo a la felicidad es el miedo a quedarnos sin nada más que desear, por eso mejor nos volvemos personas "deseantes" pero que nunca logramos el objetivo, y eso se vuelve un Status quo. Y parodiando a Freud diria que el miedo a la felicidad es el miedo a nuestro propio placer, pero creo que por ahí va la cuestión.
¿Qué hay más allá de mi deseo cumplido? La vida, la satisfacción de haberlo realizado...
Hasta luego





