La ficción que no era ficción, jo jo jo
Columbo lo soñó desde días antes, y no era nada bueno...
Escribió un telegrama a Justina comentándole sobre su sueño y la sensación horrible que traía entre las tripas. Justina a su vez le llemó por teléfono para preguntar acerca de su telegrama, pero Columbo le dijo que no era nada de que preocuparse de más, que ya hablarían en la noche.
Cuando se volvieron a hablar, ella le dijo que "tenían que hablar", pero no por teléfono; si Columbo hubiera sido mujer, o por lo menos hubiera sabido qué significaba esa maldita frase, se hubiera preocupado. Para entonces, el sueño aquel ya era historia.
Columbo había invitado a Justina a una fiesta, sin embargo, Justina tenía otros planes; así que a la mitad de la fiesta Justina se llevó a Columbo a donde fuera. Llegaron a la estación del tren y tomaron uno que los llevase a la casa de Justina. Cuando encontraron un asiento, Justina sacó una pistola de su bolso y le propinó un cachazo a Columbo en la sien, que lo dejó gravemente aturdido, ella dijo que se lo debía, pero él no podía hilar dos palabras.
Justina bajó del tren a Columbo casi a rastras, fue en el pasillo de salida cuando por fin ella se atrevió a darle dos balazos a Columbo en el pecho, sin embargo él, atudido y baleado, pudo resistir de pie todo aquello. Ella lo jaló hasta un coche de alquiler y emprendió la huida. Llegó a su casa y llamó a varios amigos, Columbo seguía aturdido y sin habla aguardando lo peor.
Cuando llegaron los amigos de Justina y los vieron tirado en un rincón, les hizo mucha gracia pincharlo con un palo en las costillas; así se lo llevaron al restaurante donde cenarían en honor a Justina. Alguna vez Columbo preguntó a su padre quñe eran los "perros de paja", pero su padre no supo qué eran; ahora Columbo lo suponía: tal vez lo quemaran vivo y lo tiraran por la cuneta de la carretera. En el fragor del festejo y a petición de sus conpinches, Justina dió el tiro de gracia al pendejo de Columbo. La fiesta siguió un rato más, pero el cuerpo de Columbo empezaba a apestar. En el camino de regreso, Justina se estuvo manoseando con uno de sus amigos sobre el cuerpo de Columbo. Al día siguiente, Justina se iría de paseo y aprovechó la vuelta para, efectivamente, tirarlo en la cuneta.
Fue en el camino cuando Justina empezó a extrañar a Columbo, pero ya nada quedaba por hacer. Columbo fue encontrado y sepultado cerca de donde suelen aullar los coyotes. Se cuenta que en ocasiones se suele escuchar una tétrica mentada de madre, que suele erizar los pelos de la nuca a quien lo escucha, donde viven familias que poseen canes hembras. (???)
P.d. Esta historia está inspirada en "Almuerzo al Desnudo" de William S. Burroughs y de algunas leyendas salidas en el Manual del Perfecto Cabrón, totalmente inéditas.
P.d.2 Todavía no entiendo cómo es que la gente puede cagar las cosas al estilo vaca (es decir en grande, pero en GRANDE) y después negar que es suya, si apestan a supropia mierda....
Au revoir
Escribió un telegrama a Justina comentándole sobre su sueño y la sensación horrible que traía entre las tripas. Justina a su vez le llemó por teléfono para preguntar acerca de su telegrama, pero Columbo le dijo que no era nada de que preocuparse de más, que ya hablarían en la noche.
Cuando se volvieron a hablar, ella le dijo que "tenían que hablar", pero no por teléfono; si Columbo hubiera sido mujer, o por lo menos hubiera sabido qué significaba esa maldita frase, se hubiera preocupado. Para entonces, el sueño aquel ya era historia.
Columbo había invitado a Justina a una fiesta, sin embargo, Justina tenía otros planes; así que a la mitad de la fiesta Justina se llevó a Columbo a donde fuera. Llegaron a la estación del tren y tomaron uno que los llevase a la casa de Justina. Cuando encontraron un asiento, Justina sacó una pistola de su bolso y le propinó un cachazo a Columbo en la sien, que lo dejó gravemente aturdido, ella dijo que se lo debía, pero él no podía hilar dos palabras.
Justina bajó del tren a Columbo casi a rastras, fue en el pasillo de salida cuando por fin ella se atrevió a darle dos balazos a Columbo en el pecho, sin embargo él, atudido y baleado, pudo resistir de pie todo aquello. Ella lo jaló hasta un coche de alquiler y emprendió la huida. Llegó a su casa y llamó a varios amigos, Columbo seguía aturdido y sin habla aguardando lo peor.
Cuando llegaron los amigos de Justina y los vieron tirado en un rincón, les hizo mucha gracia pincharlo con un palo en las costillas; así se lo llevaron al restaurante donde cenarían en honor a Justina. Alguna vez Columbo preguntó a su padre quñe eran los "perros de paja", pero su padre no supo qué eran; ahora Columbo lo suponía: tal vez lo quemaran vivo y lo tiraran por la cuneta de la carretera. En el fragor del festejo y a petición de sus conpinches, Justina dió el tiro de gracia al pendejo de Columbo. La fiesta siguió un rato más, pero el cuerpo de Columbo empezaba a apestar. En el camino de regreso, Justina se estuvo manoseando con uno de sus amigos sobre el cuerpo de Columbo. Al día siguiente, Justina se iría de paseo y aprovechó la vuelta para, efectivamente, tirarlo en la cuneta.
Fue en el camino cuando Justina empezó a extrañar a Columbo, pero ya nada quedaba por hacer. Columbo fue encontrado y sepultado cerca de donde suelen aullar los coyotes. Se cuenta que en ocasiones se suele escuchar una tétrica mentada de madre, que suele erizar los pelos de la nuca a quien lo escucha, donde viven familias que poseen canes hembras. (???)
P.d. Esta historia está inspirada en "Almuerzo al Desnudo" de William S. Burroughs y de algunas leyendas salidas en el Manual del Perfecto Cabrón, totalmente inéditas.
P.d.2 Todavía no entiendo cómo es que la gente puede cagar las cosas al estilo vaca (es decir en grande, pero en GRANDE) y después negar que es suya, si apestan a supropia mierda....
Au revoir





