Requiem para la mujer del mar Sabines decía que en una semana se podían juntar todas las palabras de amor y se les podía prender fuego. Bastaron sólo dos semanas para que mi corazón entendiera que habías huído para siempre. Al final corriste como cobarde, de mis brazos para tí, los que tanto te aman. Requiescat in pace, mi querida mujer del mar tal vez te vuelvas una flor y dejes de huir de tí misma. O quizás una estrella, justo como has dicho la ultima vez que supe de ti. Y entre las estrellas te confundas, te pierdas y que nadie más te encuentre, y te vuelvas sólo un rumor en el viento. Que la memoría del universo se olvide de tí, Requiescat in pace, mujer del mar. 9/feb/2006