ERC pide móviles de última generación en Catalán
Con todo el respeto a los catalanoparlantes...ME PARTO!!!!
Nos la siguen colando...
Acabo de escuchar en la radio la siguiente "noticia": Las asociaciones de usuarios reclaman a la industria farmacéutica que incluya en sus pruebas a las mujeres. El hecho viene provocado por una estadística que alerta sobre el elevado número de mujeres adolescentes que abortan debido al uso de fármacos. La conclusión es que sólo hacen las pruebas con hombres y claro, no tienen en cuenta los posibles efectos sobre las mujeres...
...A ver...
1.- ¿Estás sugiriendo que se hagan ensayos farmacológicos sobre mujeres embarazadas? ¡Ya os vale!
2.- el 99,9% de los medicamentos incluyen una frasecita en su prospecto que dice "contraindicado en caso de embarazo" o "en caso de embarazo consulte a su médico". Pocos médicos dejan a una embarazada tomar otra cosa aparte de paracetamol.
3.- A ver si dejáis algún día de tomarnos el pelo.
4.- Que conste que no siento simpatía alguna por la industria farmacéutica.
He dicho.
Católicos
Menudos pollos montan los católicos...Estoy otra vez por Madrid, y me he sorprendido al encontrar una valla publicitaria que anuncia el "150 aniversario del dogma de la Inmaculada Concepción".
Me parto.
He estado reflexionando sobre el concepto de "Inmaculada Concepción". Para el que no esté al loro ni haya pasado por colegio de curas (tocamientos incluidos o no), comentar que el dogma establece que María, madre de Jesús, está libre de pecado desde su mismísima concepción.
Porque claro, todos venimos ya al mundo con la carga del pecado... TE CAGAS. A todo el que haya sostenido un recién nacido en brazos, le reto a que me convenza de que ese ser viene al mundo manchado por la ignominia y la culpa.
Lo cachondo es que la Inmaculada Concepción, como tantos otros pifostios de los católicos, no se menciona en la Biblia (fuente que también puede resultar discutible si partimos de la base de que NINGUNO DE LOS EVANGELISTAS CONOCÍO A JESÚS EN VIDA...Si, si, tal como lo estáis leyendo...¿A que eso no lo contaban en clase de "Reli"?).
Lo dicho, vaya pollos que se montan...Y prefiero no hablar de la infalibilidad del Papa...¡¡Juaaaaas!!
Pim, plum, plas, mañana más...
Noticias...
¡Guiropp-ppaaaaa! Semana y media sin escribir, no tengo verguenza ni tengo ná...
Me ha llamado la atención en estos días el nivel informativo de nuestros telediarios...Por bajo, of course, ¿Qué os pensabais? Hace una semanita, ni había hambre en Etiopía, ni guerras civiles en media África, ni los USA seguían expoliando el gas del mar caspio pasando por el gaseoducto Afgano, ni la mitad de este pais había vuelto al control de los talibanes (o taliban, en plan académico), ni la gasolina seguía por las nubes, ni el IPC era más falso que un duro azul. No. Lo importante de veras era que "El Feng-Shui se impone como moda en la decoración" y que a siete de noviembre estabamos todos como gilipollas comprando turrones.
Y lo que de verdad tiene miga es esta última noticia. No por que seamos gilipollas (perdón, "seais", que uno aqui donde lo veis es filósofo e ingeniero). No. Lo cachondo es que la noticia debería ser "Los centros comerciales ya han puesto sus lucecitas y han desplegado sus trampas consumistas en forma de mostradores, cual pringosa y engordosa tela de araña para ávidos merluzos". Pero no. No vayamos a morder la mano de quien (literalmente) nos da de comer. Mejor decir que el público es idiota pero obviando al malvado que tima al tonto.
Y lamentablemente en este caso no se trata del timo de la estampita. El tonto es tonto, y los billetes billetes.
A la vuelta de la esquina
Nos acostumbramos a perder ante el gigante. O al menos a ser una oveja más del rebaño de polifemo. El proceso de disonancia cognitiva entra en funcionamiento, y nuestras neuronas se reordenan en busca de una realidad soportable...¡Toma Matrix!
En plata: Es mucho más fácil autoconvencernos de que podíamos haber triunfado, pero que elegimos no hacerlo. "Podía haber aceptado ese empleo en el extranjero, pero claro, la familia...". "Si no hubiera sido por esa lesión...". "Tenía talento para esto, pero quién tiene tiempo, los estudios, los amigos...". Y así poco a poco creamos un entorno que nos nos hace enfrentarnos cada día a nuestras derrotas. Salvo en la hora de los fantasmas, claro está. Si hombre, ese momento entre la vigilia y el sueño en el que nuestros temores, enemigos, cadaveres abandonados y frustraciones vienen a visitarnos.
Hoy os entrego dos armas. La primera es el amor a la derrota. Curiosamente, de entre los millonarios mas ricos del planeta muchos de ellos se han arruinado al menos un par de veces durante su carrera (que se lo pregunten a Donald Trump). Pero nos vemos bombardeados con el tan americano arquetipo de los ganadores y los perdedores, y asumimos que el que trinufa lo hará siempre y el que pierde ya puede ir buscándose un sucio antro de carretera en el que llorar sus penas hasta el fin de los días. Pues no.
Y la segunda es el amor al triunfo. Siempre hay tiempo aun para triunfar. Mozart era un genio a los nueve. Orson Welles dirigió Ciudadano Kane con 26 años. Arthur Miller empezó a triunfar después de cumplir los treinta. Chiquito de la Calzada no alcanzó la inmortalidad hasta la sesentena. Kafka y Van Gohg no se comieron un rosco hasta después de muertos.
Pos eso. A darle duro.
PD: Más sobre la disonancia cognitiva en próximos artículos. Curioso fenómeno este, pardiez...
La Felicida-ah-ah-ah-aaad...
Sobre la búsqueda y el secréto de la felicidad podríamos decir que existen dos grandes corrientes filosóficas: La minimalista y la maximalista.
La minimalista es la que comparten muchas religiones, pero probalmente tiene su mayor exponente en el Tao y las filosofías orientales. Su posicionamiento parte de la base de que todos los sufrimientos humanos provienen de nuestras necesidades insatisfechas, por lo que contra menos necesidades tengamos, mas dificil es ser infelices. El hombre que no necesita de nada es el más feliz.
La maximalista, como degeneración de la anterior,dice "muy bien, lancémosnos pues a la satisfacción de todas nuestras necesidades: Gastemos, compremos, saciemosnos en un interminable banquete". Puede parecer un perogrullo visto así, pero al fin y al cabo es la filosofía bajo la que vivimos, bautizada como "consumismo": Comprar os hará libres y felices. Trabajáis, sufrís y os esforzáis para comprar. Si de paso estimulamos con ello la economía y hacemos mas ricos a los ricos...¡Vaya! Todos contentos...
Lo cual me lleva a ¿Que habéis hecho el uno de NOviembre? ¿Cuantos de vosotros habéis pasado por los centros comerciales, nuestras nuevas y fascinantes catedrales?
Venga, todos conmigo: "BEEEEEEEEE!".





