Lenguaje sexista
Resulta que varios ayuntamientos se han subido al carro de lo paritario y lo anti-sexista editando un manual para el uso de un lenguaje “políticamente correcto” en los comunicados oficiales. Como muestra, un botón.
Hasta aquí el pescado está ya vendido.Se sigue hablando del “sexismo lingüistico” como una “realidad insoslayable”. Me encanta: Por si a alguien se le ocurre intentar razonar o debatir las tesis presentadas, le advertimos que son “insoslayables”. Me recuerda a la película “Algunos Hombre Buenos”:
Pues eso: Insoslayable. El castellano es una lengua que condena al ostracismo, la desaparición y el olvido abengado a todo el género femenino. Y, como perdonándole la vida al castellano por su “insoslayable” sexismo al utilizar el masculino para denominar colectivos neutros o heterogéneos, conceden que “la lengua castellana en su riqueza es capaz de un uso no-sexista sin alteración de sus normas gramaticales”. Toma nísperos, que diría aquel.
No se me alteren, no intenten explicarles a estos capullines de alelí que las reglas gramaticales del castellano respecto al género son claras y manifiestas: Ellos les contestarán: “Si, pero, ¿Quién hizo esas reglas? ¿En qué época? ¿En que sociedad?”. Y claro, aquí solo queda descojonarse o mandarlos a la mierda, en ambos casos salidas poco dignas para un cínico de pro.
Como novedad, esta vez no se aboga ya por el uso del famoso y manío “ciudadanos y ciudadanas”, “concejales y concejalas” o “jóvenes y jóvenas” (verídico, oiga). No. Ya por fin han llegado a la conclusión de que estas formulas resultan como mínimo pueriles y reiterativas. Ahora pues, defienden el uso de términos colectivos que no aludan al género, verbigracia, “la ciudadanía”, “la concejalía” o “la juventud”. Muy ingenioso, señora. Como si el uso del artículo femenino "la" careciera o careciese de género. Mu bien.
Pero se sigue hablando de Médicas, Juezas... Y digo yo, ¿Por qué no se aboga también por diferenciar claramente a los cerdos machistas opresores y hablamos de Futbolistos, taxistos, policíos…
Bueno, pues todo esto que da tanta risa se paga con sus impuestos y los míos, amigo lector. Además, como leí hace poco en otro blog (ojalá recordara donde para poner el link), solucionen ustedes primero los trece mil quinientos problemas más urgentes que tiene nuestra sociedad y luego, si quieren, les dejamos jugar a papas y mamas con el lenguaje…
Y digo yo, ¿Por qué no cambian de lengua materna por otra como el inglés, que al carecer de artículo masculino y femenino quizás consiga que no se sientan constantemente insultados? No, claro, tendríamos que cambiar todos de idioma para no mancillar sus oidos, ¡Que barbaridad! Pero...Espera...¿Es una barbaridad que cambiemos todos de idioma pero no que reescribamos las reglas del propio? Ummmm...
Artículo pendiente: La discriminación positiva y la gilipollez paritaria.
Hasta aquí el pescado está ya vendido.Se sigue hablando del “sexismo lingüistico” como una “realidad insoslayable”. Me encanta: Por si a alguien se le ocurre intentar razonar o debatir las tesis presentadas, le advertimos que son “insoslayables”. Me recuerda a la película “Algunos Hombre Buenos”:
Pues eso: Insoslayable. El castellano es una lengua que condena al ostracismo, la desaparición y el olvido abengado a todo el género femenino. Y, como perdonándole la vida al castellano por su “insoslayable” sexismo al utilizar el masculino para denominar colectivos neutros o heterogéneos, conceden que “la lengua castellana en su riqueza es capaz de un uso no-sexista sin alteración de sus normas gramaticales”. Toma nísperos, que diría aquel.
No se me alteren, no intenten explicarles a estos capullines de alelí que las reglas gramaticales del castellano respecto al género son claras y manifiestas: Ellos les contestarán: “Si, pero, ¿Quién hizo esas reglas? ¿En qué época? ¿En que sociedad?”. Y claro, aquí solo queda descojonarse o mandarlos a la mierda, en ambos casos salidas poco dignas para un cínico de pro.
Como novedad, esta vez no se aboga ya por el uso del famoso y manío “ciudadanos y ciudadanas”, “concejales y concejalas” o “jóvenes y jóvenas” (verídico, oiga). No. Ya por fin han llegado a la conclusión de que estas formulas resultan como mínimo pueriles y reiterativas. Ahora pues, defienden el uso de términos colectivos que no aludan al género, verbigracia, “la ciudadanía”, “la concejalía” o “la juventud”. Muy ingenioso, señora. Como si el uso del artículo femenino "la" careciera o careciese de género. Mu bien.
Pero se sigue hablando de Médicas, Juezas... Y digo yo, ¿Por qué no se aboga también por diferenciar claramente a los cerdos machistas opresores y hablamos de Futbolistos, taxistos, policíos…
Bueno, pues todo esto que da tanta risa se paga con sus impuestos y los míos, amigo lector. Además, como leí hace poco en otro blog (ojalá recordara donde para poner el link), solucionen ustedes primero los trece mil quinientos problemas más urgentes que tiene nuestra sociedad y luego, si quieren, les dejamos jugar a papas y mamas con el lenguaje…
Y digo yo, ¿Por qué no cambian de lengua materna por otra como el inglés, que al carecer de artículo masculino y femenino quizás consiga que no se sientan constantemente insultados? No, claro, tendríamos que cambiar todos de idioma para no mancillar sus oidos, ¡Que barbaridad! Pero...Espera...¿Es una barbaridad que cambiemos todos de idioma pero no que reescribamos las reglas del propio? Ummmm...
Artículo pendiente: La discriminación positiva y la gilipollez paritaria.





