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Vida y Milagros de un Informático
Vivencias de un informático y parado en ciernes al comienzo de su carrera profesional.
Prólogo
Incording people since april the 17th 2005
Sindikatua
 
Se conduce como una bicicleta y otras petisoperías

Eso es lo que dijo el piloto de pruebas del A******, ya sabéis, el elefante ese de los cielos que como tenga un accidente ya puede caer lejos de donde vivais. Y yo me pregunto: ¿a este tío le pusieron ruedines en el tren de aterrizaje la primera vez que pilotó un avión? Porque si es tan fácil como dice me acerco al Decathlon y me compro uno: -Oiga, ¿a cuanto tienen el A******?
Dependiente: -A unos 14.500 millones de €; pero, si lo prefiere, tenemos el B****** en oferta. Es que están en quiebra, ¿sabe?

Pues oye, si es que algún día tengo dinero para viajar en un mamotreto de esos, y no en una aerolínea de bajo coste, a lo mejor me planteo subirme, aunque moverse por dentro debe de ser como ir por primera vez al Corte Inglés (las escaleras que quieres usar siempre van en el otro sentido).

Pero la frase exacta del piloto fue: se vuela como una bicicleta; entonces ¿qué pasa?, una de dos: o el tío no sabe decir cometa, o ha visto demasiadas veces "E.T. el Extraterrestre", porque, al menos que yo sepa, la mayoría de la gente que vuela en bicicleta no vive para contarlo. Otra de las frases lapidarias de uno de los pilotos de pruebas fue: vamos a sacarle hasta la última gota de jugo; ¡muy bien colega! pero intenta que te quede algo para volver al aeropuerto, que los cacharros de tropecientas toneladas planean muy malamente.

Además, entre los ingenieros que probaban el artilugio había uno que se llamaba Fernando Alonso (si al final va a resultar que hay que llamarse así para ser español y saltar a velocidad absurda (Nota: véase "La Loca Historia de las Galaxias"). E incluso tiene bares de cocktail para cocerse en caso de sobrecarga en los reactores (shit little parrot).

Un dato que me ha parecido muy de resaltar ha sido el de que consume tres litros de queroseno por pasajero (dependerá de la gordura del mismo) a los cien kilómetros; más o menos lo mismo que el Zippo de un adicto al cannabis por semana.

El presidente de la compañía afirma que ya tiene 154 encargos, pero que necesitan aproximadamente 300 para cubrir gastos, ya que el proyecto superó en unos 1.500 millones de € los costes previstos. Este pequeño detalle vuelve a lanzar mi imaginación a lugares y tiempos insospechados y me lleva a situarme en el despacho del "Presi" de A****** cuando se le presentó el/la director/a del proyecto:

Director/a: -(TOC TOC)
Presi: -Adelante, adelante.
Director/a: -Buenos días.
Presi: -Buenos días. Dígame ¿qué quería?
Director/a: -Mire, es que hemos tenido un pequeño problemilla con el cacha... con el Proyecto Aeronáutico de Puntera Tecnología.
Presi: -Dígame, dígame.
Director/a: -Es que hemos superado ligeramente los presupuestos y... pues...
Presi: -Dígame hombre/mujer, dígame ¿cuánto ha sido?
Director/a: -Pues sobre 1.500 millones de €.
Presi: -¿Sólo eso? Sin problema hombre/mujer, tiren de cartilla que paga el inversor.
Director/a: -¿En serio? (suspiro) Me quita usted un peso de encima.
Presi: -Pero hombre/mujer ¡no me diga que estaba preocupado/a por eso!
Director/a: -Pues yo... esto...
Presi: -No pasa nada, tendremos que vender 300 cach... Aparatos Aeronáuticos de Puntera Teconología en vez de 200.
Director/a: -¡Cuánto sabe usted señor, debe de ser usted una de las mentes preclaras más alucinantes de la humanidad desde el inventor de la Baticao!
Presi: -Venga, venga. Ala siga trabajando que tenemos unos plazos que cumplir.
Director/a: -Muchas gracias señor Presi, muchas gracias. Hasta Luego (CLACK)
Presi: -(TI TU TI TO TO TA TE TI)
Secretaria: -¿sí, señor Presidente?
Presi: ¿Podría indicarme cuánto cobra el/la director/a del P.A.P.T.?
Secretaria: -Novecientos Setecientos Chiquicientos y Mil €, señor Presidente.
Presi: -Pues váyale descontando mes a mes 1.500 millones de € durante cincuenta años.
Secretaria: -Entendido señor Presidente ¿desea algo más?
Presi: -Sí, encárgueme dos efebos de 1,90 vestidos de cuero para las 21:00.
Secretaria: -Entendido señor.
Presi: -(CLICK)
Secretaria: -(CLICK) Pervertido hijode...

¡Qué mente más sucia la mía! Yo aquí convirtiendo a este señor en un monstruo terrible y a lo mejor resulta que es el mejor jefe, marido y padre de Europa; discúlpenme si los he ofendido, pero sólo pretendía ironizar sobre un aspecto que me supera: gastar y hablar de cifras desorbitantes como si fueran calderilla, y eso que hay gente que se muere de hambre.

El Presidente de la compañía dice que un avión que consume tan poco y que puede trasladar a cantidades tan ingentes de personas con mucho dinero es una apuesta ecológica. Bueno, yo no dudo de que los aviones modernos consuman mucho y tal y cual; pero me cuesta mucho creer que un parato que quema queroseno (que es uno de los combustibles más contaminantes y por ende, peligrosos) pueda ser ningún tipo de "garantía ecológica, más que les pese. Y además, por lo visto, deberíamos de estar con el culo hecho gaseosa porque parte de las piezas se fabrican en España; pues ya ves, los SEAT se fabrican en Martorell y no por ello el mayor sueño de mi vida es tener uno; por no hablar de que el diario "La Razón" también se fabrica en este país. Otro de los dones del cacharro por lo visto es el de que "descongestionará las vías aéreas y reducirá los costes de operación en un 20%", ya veremos si ocurre lo mismo con los billetes de un par o tres de compañías que yo me conozco.

Pero ante todo, hay que ser optimistas y no prejuzgar al aparatillo antes de verlo volar: puede que el día que estén en pleno funcionamiento exista un mecanismo para salvar la vida de 555 a 822 pasajeros en caída libre.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nastardes.

 
...y mañana fulfo con fatatas (y otras petisoperías)

Hoy toca hablar de sexo que, a fin de cuentas, es algo de lo que a todo el mundo le gusta hablar, exceptuando quizás a un alemán con muy mala leche que antes iba disfrazado de regla y ahora va de leche desnatada. Y empezamos...

Para tod@s aquell@s que no hayan querido (o más probablemente) podido, sobretodo en el caso de ellos, que sepáis que SÍ, es tan bueno como dicen, siempre que se haga bien y NO, el tamaño sí que importa. Hay gente que lo describe de muy diversas maneras: algunos dicen que es como ir hasta arriba de psicotrópicos, otros lo comparan con recibir un masaje durante tres días seguidos, algunos argumentan que es cómo salirse de uno mismo (generalmente a la altura de la polla), y los que levamos tanto tiempo sin practicarlo que no nos acordamos ya casi de cómo es, pues nos jodemos y aceptamos las descripciones del resto, esperando a que de nuevo suene la flauta, que al ritmo que voy en vez de colocarle un condón a mi josealfredo lo voy a exponer en el Museo Arqueológico de Madrid.

Posiblemente el sexo sea el tema del que se escuchen decir más despropósitos y barbaridades, aunque algunas puedan ser más ciertas de lo que parecen, creedme. Todo aquello que os cuenten sobre posturas, inserción de objetos, reinos animales y vegetales, quizás no sea cierto en el ser humano que os lo cuenta, pero alguien lo habrá practicado ya. Yo, por ejemplo, sería feliz con la chorra en caliente 24 horas al día (en una mujer), si no me hiciera falta comer, dormir, hacer el proyecto y todas esas guarradas típicas que la sociedad nos cuelga de la chepa. Pero hay gente que no; que se podría tirar meses (y no hablo de curas, precisamente) sin hundir el churrete o alimentar la almeja, cosa que nunca podré entender. Otros símplemente lo consideran una cosa buena más en la vida, ni mejor ni peor que las otras cosas buenas de la vida y, por tanto, ni menos ni más reemplazable (inaudito).

El sexo, como uno de los pilares sociales que es (aunque en menor medida visible y comentable), sufre los cambios del mundo como los sufre su población, y puede verse convertido en el peor de los tabúes, o en el más amplio de los placeres; y en consecuencia, aporta riqueza a todos los aspectos de la vida, no solo el sensorial, incluídas la política, la lengua (no seáis malpensados, hablo de esa de la Academia y las sillitas con letras), las artes e incluso los deportes. El sexo enriquece nuestras vidas y nos ensancha las miras, nos permite conocer mejor a nuestros allegados, siempre que entren al trapo, y nos convierte en seres más humanos, dado que aceptamos todos nuestros aspectos. Pero igual que puede ser un don maravilloso, también puede ser una losa, si no se trata con cuidado; por ejemplo, tengo un amigo (el sabe sobradamente quién es, y posiblemente alguno más también se dé cuenta) que tardó más de la cuenta en probar las mieles de la gloria, y ahora se dedica a opositar para la gonorrea con una chati distinta cada vez que sale de farra. No nos engañemos amig@s, todos los excesos son malos, porque el sexo, como cualquier cosa placentera, engancha y es muy difícil asimilar una vida sexual muy parsimoniosa cuando se ha jodido más y más rápido que los conejos. Nota: tío, eso no va por ti, que ya sabes que yo no me dedico a decirle a nadie cómo debe vivir su vida.

Así que a partir de ahora cuando algún convencido del sistema capitalista os diga que el dinero lo compra todo y es el único motor de la sociedad ya podéis decirle que no, que vosotros habéis leído en el diario de un capullo que no tiene nada mejor que hacer que con el sexo también se compra de todo, desde un aprobado en la Universidad hasta un puesto de debatista en Crónicas Marcianas pasando por un solio pontificio en el país más pequeño del mundo. Incluso podéis hacer asociaciones políticas y manifestaciones a favor de la Educación Sexual en la enseñanza pública (siempre he soñado con ser el ideólogo de algún movimiento que escandalizara a la derecha europea) si eso va a hacer que os sintáis mejor con vosotros mismos. Seguro que hay maneras peores de perder el tiempo, como picar código o ser sexador de pollos; siempre se puede pensar que hay miles y miles de personas en el mundo que comen, duermen y follan menos que tú: "mal de muchos....

En el universo heterosexual sólo existe una única verdad, ellas deciden y eso es lo que nos lleva (a los hombres) a andar quentes coma cans como decimos los gallegos. Sí, seguro que alguna mujer, si es que me lee alguna, me pone a parir por haber dicho eso, pero las verdades ofenden. La naturaleza es sabia, y como sabía que el hombre es hijoputa per se y que la mujer suele tener una paciencia infinita en algunos aspectos, supo que más tarde o más temprano las sociedades humanas serían un universo machista en el que ellas se viesen discriminadas en muchos y muy diversos ambientes, por eso dotó a la mujer de capacidad de decisión en el aspecto sexual, lo que le confiere un poder infinito sobre el temperamento masculino (siempre que no hablemos de tarugos) y, en menor medida sobre la capacidad reproductiva de la población humana.

Desde luego que se pueden encontrar muchas y muy diversas maneras de describir el sexo, pero ninguna es completamente acertada a los oídos de los que no las han pronunciado; hacer una definición de diccionario para el sexo es como intentar medir el amor de una madre, irreal. Por eso os digo que nadie espere que leyendo estas líneas va a descubrir los entresijos freudianos de la libido (no soy yo precisamente Nacho Vidal para dar consejos) y que va a tener un mojo como el de Austin Powers.

Así que, en resumidas cuentas, podéis seguir devanándoos los sesos para intentar saber qué responderle a vuestra novia cuando os pregunte: ¿Me ves más gorda?, o cuando vuestro novio os interrogue: ¿Tú crees que la tengo pequeña?. NO AMIGOS, esto no es jauja y aquí no se dan respuestas que yo no soy Lorena Berdún, la doctora Ochoa ni el doctor en Alaska.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nasnoches.

 
El inexorable devenir cronológico y otras petisoperías

El año próximo van a cumplirse veinte años desde que me vine a vivir a Ferrol, y eso me ha hecho pararme a pensar; nunca me había planteado la posibilidad de que mi vida llegase a medirse en veintenas de años, y sé que esto puede parecer una estupidez teniendo en cuenta que ya hace un rato que cumplí las dos décadas. Pero no es lo mismo decir que tienes veinte años que decir hace veinte años que estaba en...; a eso se le llama "El Inexorable Devenir Cronológico" o lo que es lo mismo, hacerse viejo.
Cuando me paro un momento a ver la tele con mi ahijado que ahora cuenta unos cinco años, me escucho hablar tal y como hablaban mis hermanos hace unos años: joder, las series infantiles de ahora no le llegan ni a la suela de los zapatos a las que había cuando yo era pequeño; pero ahí radica el principal problema; en el "cuando yo era...", pero ya no lo eres, macho.

Una amiga mía me mandó hace unos días uno de estos típicos emails chorras que se manda todo dios cuando no tiene nada mejor que hacer como trabajar o estudiar (y no quiero decir con esto que ella sea una vaga, ojo, que todo se malinterpreta). El titulo del citado correo era "Después de los 25" y tenía gracia el jodido. Pero dentro de todas las paridas y chistes que componían el esquema (rima asonante las pares y quedan libres las impares) había una frase que me caló hondo: "la gente que entró este año en la universidad nació en 1986", y ya me chilla la neurona de turno diciéndome te han cojido tío, y eso que ni siquiera tengo 25 años.

Y me fijo también en el detalle de que, cuando chico, los días (y en consecuencia las vacaciones como agrupaciones de tales que son) me parecían larguíííííííííísimos, y en sólo 15 o 16 horas que pasaba despierto por jornada podía hacer un millón de cosas; nada más lejos de mi imagen actual, sentado 8 horas al día delante del generador de cáncer ocular, picando código hasta altas horas de la mañana.
A veces mis compañeros de facultad y yo quedamos para echar una pachanguita al fútbol: al comenzar todo son carreras por la banda, centros al área e intentos de remate... a los tres cuatros de hora cualquier parecido con una agrupación deportiva lo aporta el esférico.
Y no es que me queje de los años, téngase en cuenta, me quejo de cómo los desperdicio, porque a mi, personalmente, siempre me ha gustado cumplir años e ir alejándome de la salud para internarme en la decrepitud. Aquí cada uno tiene su hobby, el mío es hacerme viejo, y otros chupan candados.

A mi lo único que realmente me molesta del pasar del tiempo es ir perdiendo a la gente (en tódolos sentidos): primero pierdes a los del colegio (en mi caso no demasiado, y me he quedado con los mejores gracias a dios), acto seguido a los del instituto (aquí sí que se me han escapado unos cuantos, por desgracia), después a los de la universidad (momento que estoy viviendo actualmente, y que sé que tiene difícil solución, puesto que cada uno venimos de una parte distinta de la rosa de los vientos) y finalmente, a los tuyos, cosa para la que creo que nadie nace preparado, pero aprende a preparase, porque c'est la vie como dicen los gabachos. En el fondo, no hay que dejarse llevar por la melancolía que es cosa mala en grandes dosis y disfrutar del mundo, que es ancho y diverso: cosas veredes, Sancho.

Hace unos minutos, cuando me lancé a tirar líneas en esta pequeña bitácora, estaba pensando en escribir algo con un tonillo de humor, pero se ve que el humor es como los pedos, sale cuando le apetece, y no siempre llueve a gusto del espectador. Otro día intentaré exprimirme más la galleta para que aquellos de vosotros que os recorráis el texto no quitéis la vista de la pantalla deprimidos, sino al menos tan felices como os habías sentado ante el ordenador o artefacto similar que utilicéis para conectaros a la red.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nastardes.

 
Petisoperías

Finalmente me he decidido a colgar unas palabrillas aquí para que os podáis reír todos a gusto de lo mal que se me da el escribir.
Para aquellos que os preguntéis el porqué del título del blog os recomiendo que le echeis un vistacillo a la colección de cómics de Superlópez que hasta el momento nos ha legado el maestro Jan, y esperemos que caigan muchos más.

Como buena masa ectoplásmica antromorfa (eso es lo que viene siendo un petiso) desconozco el complejo funcionamiento de la psique humana, y eso es probablemente lo que hace que no me jale un rosco. Pero a estas alturas de la vida (y eso que soy relativamente joven) y habiendo estado a punto de tirar la toalla en un par de ocasiones, me he dado cuenta de que hay que vivir para ver, y no al contrario, lo que hace que disfrute de cada momento, me acarree esto las consecuencias que me acarree.

Dejo esa línea que me estoy poniendo trascendente y no quiero dar una falsa imagen de intelectualoide que desde luego no quiero tener.
Informo a aquellos pobres descarriados que no tienen nada mejor que hacer en todo el día y encuentran un minutejo para caerse por esta web de los contenidos: "Vida, Obra y Milagros de un perito informático (si dios quiere) y parado en ciernes al comienzo de su vida profesional". Para todos aquellos que os sintáis identificados conmigo sólo una cosa: lo siento, desde luego TU VIDA tiene que ser muy jodida para que veas algo similar en la mía; soy un joven freaky tendiente a la depresión y, por lo que podéis apreciar recorriendo estas líneas, con mucho tiempo libre (al menos por lo de ahora).

Hasta aquí el capítulo de hoy, nasnoches.