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Vida y Milagros de un Informático
Vivencias de un informático y parado en ciernes al comienzo de su carrera profesional.
Prólogo
Incording people since april the 17th 2005
Sindikatua
 
The Borja Person's Project y otras petisoperías

Hoy me he levantado relativamente temprano para ir a la facultad a entregar el proyecto. Bueno, la verdad es que primero tuve que ir a comprar un tipo de encuadernación en concreto (exigida por la normativa del centro), de la cual desconocía el nombre por completo, y eso que me lo habían repetido hasta la saciedad. Es lo que tiene el Alzheimer. Cuando por fin llegué a la facultad con mis cinco copias del manual y la memoria, las encuadernaciones pertinentes (que por cierto se llaman chanel) y los cinco sobrecitos para cedés (sí, uno con cada copia, serán sibaritas), me encuentro, de pura potra, con el tutor del proyecto que accede amablemente a echarme unas firmillas en cada copia (requisito indispensable para entregar) y me indica que en la biblioteca me montan las encuadernaciones esas por la face.

Tiro para el lugar y el bibliotecario me dice cómo se utiliza la prensa de encuadernar (al final trabajan los de siempre). Así que, aún a riesgo de mi propia vida (hay que ponerle un toque de acción, que eso les mola a las churris) trinco las cinco copias contra sus respectivos canutillos de acero y les aplico una solución a base de celo u/o fixo para pegar las fundas de los cedés. Y ahora un briconsejo de jardinería...

Termino por fin, después de aprender más sobre papelería en una semana que en los 23 años de vida anteriores, y cargo con todo el material hasta secretaría para terminar con uno de suplicios más gordos de mi existencia (o al menos con una buena parte). Le doy los tochos a la señorita de Secretaría, relleno los papelotes pertinentes y me suelta:

Personal de Administración y Servicios --Es que le has cambiado el nombre al proyecto, necesitas una autorización firmada de tu tutor.
Yo --Ya, pero se da el casual de que mi señor tutor está ahora mismo en la defensa de una tesis doctoral y va a ser que no va a poder atenderme; además sólo he añadido el nombre del programa al título original.
PAS --Sí, pero sigues necesitando una autorización del tutor, además de firmar la de la biblioteca, la del proyecto, la del anteproyecto y un análisis de ADN de tu tatarabuelo por línea materna.
Yo (iracundo) --Pues creo que voy a volver otro día.
PAS --Acuérdate de que el plazo termina el viernes.
Yo (por lo bajini) --No me lo recuerdes que aún va a correr la sangre.

O sea, que después de hacerme pagar todos los gastos del proyecto (a pesar de aforar su consecuente matrícula a principio de curso), unos 50 € sin contar la gasolina y los peajes; me dicen que tengo que volver otro día porque a un título de veintipico palabras le he añadido la palabra que da nombre al proyecto ¡Cómo se me pasaría por la cabeza! No me voy a cagar en la madre del decano porque probablemente no tuvo culpa de enamorarse de su primo.

En resumidas cuentas, tendré que volver mañana o pasado a entregar el proyecto in extremis porque la gente que define la burocracia de mi facultad tiene ganas de un asiento en la Real Academia. Menos mal que al menos les resulto útiles a mis compañeros y de paso que pringo de vuelta por Coruña les miro las notas (alguien tenía que salir beneficiado de este asunto, como pasa con todo). Eso sí, como los de secretaría me vuelvan a decir otra tontería del calibre de la de hoy, se la suelto en plan Terminator (momento "volveré") y aparezco al día siguiente con una recortada dispuesto a cometer una barbaridad (será por ganas).

Cuanto más lo pienso más me doy cuenta de lo mucho que voy a echar de menos el infierno ese. Y es que por mucho sádico, hijo de perra y capullo que haya, he encontrado gente por la que merecía pasar por todo eso y más (aún voy a soltar unas lágrimas, cago en la leche). Espero encontrar un trabajillo en las proximidades y poder seguir disfrutando, al menos un par de añitos más, de su grata compañía. A todos aquellos de los que no me pudiera despedir, simplemente un hasta pronto si Dios quiere y si no quiere me da igual.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nastardes.

 
Crímenes ferpectos y otras petisoperías

Estaba leyendo en la página de Enhiro una crítica comparativa sobre las series CSI Las Vegas y CSI Miami. Estaba bastante de acuerdo con él, en general. Mientras que en la primogénita se nos muestra un equipo de freakys que acaba encontrando culpables utilizando la técnica deductiva del ensayo y error; en CSI Las Vegas aparece el todopoderoso teniente Horatio Caine, que conoce los entresijos del crimen nada más ocurre. En líneas generales el comienzo de cada caso viene a ser:

CSI Las Vegas: Alguien muere, se detiene un/a sospechos@ que es llevado a un interrogatorio frente al insectófilo de Gil Grissom que, por norma general, queda gratamente sorprendido del nivel académico del/la acusad@. Se evalúan unas u otras pruebas y finalmente se mandan los datos a la fiscalía para que la justicia americana opere con su habitual eficiencia.

CSI Miami: Alguien muere, se detiene un/a sospechos@ que es llevado a un interrogatorio frente al teniente H.C. que, por normal general, lo acusa hasta de haber robado un chupa-chupp en el jardín de infancia. Se evalúan unas u otras pruebas, el/la acusad@ inicial resulta absuelto y finalmente se encuentra al verdadero culpable, no sin que el ex-artificiero metido a típico madero chulo le diga al/a primer/a sospechos@ que acabará por cogerlo, haga lo que haga y donde lo haga.

Tiene razón Enhiro al decir que los personajes y métodos de la primera serie resultan más reales desde el punto de vista científico. En su heredera todo lo resuelve el pelirrojo de oro aplicando dios sabe que principios deductivos que habrían dejado a Arthur Conan Doyle estupefacto. Y eso por no hablar de los argumentos, que hacen aguas por todos lados.

De todas formas, tampoco CSI Las Vegas estaba libre de errores y/o curiosidades. Por ejemplo, recuerdo que en la primera temporada encontraban rastros semen en casi todos los capítulos (algo increíble en una producción americana), y claro, eso me llevaba a pensar:

-- Los americanos atracan una licorería y mientras esperan a que el dependiente les dé la pasta, se la pelan.

Eso por no hablar de las ocasiones en que encontraban un gorgojo de la patata en la garganta de una víctima de violación y el infalible entomólogo de acero enunciaba:

-- Es un espécimen de "Escarabaius traviesus", sólo vive en las glotis de mujeres jóvenes que hayan sido recientemente violadas.

Incredible, my friend; este señor sabe más de bichos que la abeja maya. ¿Os imagináis qué habría pasado si hace 20 años se conociesen esos métodos de investigación? El juez Klaus examinaría las sábanas de los trolls en busca de fluidos corporales y otras cochinaditas varias; y Sherlock Holmes versión perruna sacaría un análisis de ADN tras otro para descubrir que siempre era Moriarty el que se la intentaba meter doblada.

Además ¿quién se cree que en los E.E.U.U. se llevan las investigaciones tan a fondo? Había un capítulo en el que mataban a un chicano en una cárcel y los del CSI iban a estudiar el caso y todo. ¿Quién se traga eso? Si un inmigrante muere en una cárcel americana le echan la culpa a una pelea de bandas y punto en boca, para qué preocuparse. Yo me imagino lo que pasaría realmente en el caso:

Grissom -- Ese es el culpable, no hay duda.
Ayudante -- Pero jefe las huellas y el ADN no concuerdan, y además tiene coartada.
Grissom -- Sí, pero mírale la cara, ese tío es culpable seguro.
Ayudante -- Pero es que el verdadero culpable ya se ha entregado.
Grissom -- Seguro que es un tarado que quiere llamar la atención, un rojo o un marica.
Ayudante -- Pero es que el ADN y las huellas concuerdan y además hay una grabación en vídeo en la que el asesino saluda a la cámara.
Grissom -- Sí, sí, todo eso está muy bien, pero este es negro.
Ayudante -- Ya sé que es de color señor, pero es que además el otro dejó un mensaje con amenazas en el contestador de la víctima.
Grissom -- Que sí, que sí, pero este es más oscuro que el otro, es malo fijo.
Ayudante -- Pero es que es Worrick, señor.
Grissom -- Lo sé, nunca me fié de ese negro ludópata.

A mi el personaje que más me gusta de las dos series (con mucha diferencia) es el poli de Las Vegas: es descarado sin llegar a ser chulo y duro sin ser prepotente; no como el teniente Horatio "el Duro", tédax frustrado metido a Mario Cobretti que se dedica a tirar los trastos a la viuda de su hermano (que está como un queso) entre coacción y coacción: si es que no se puede ser más en menos espacio. La verdad es que los padres deben estar contentísimos: un hijo les sale madero corrupto y se mete drogas hasta que el cuerpo le dice basta, y el otro disfruta más con un fusco entre las manos que con una buena teta, porque mucho usar la lengua para el palique, pero muy poco para el resto.

Lo mejor fue la manera subrepticia en que introdujeron a la policía científica en "El Comisario" para aprovechar el tirón de la serie americana, aunque claro, con unos medios mucho más próximos a nosotros. La verdad es que no me sorprendería ver que un día meten las pruebas de ADN en un bote de salsa boloñesa Gallo reutilizado (hay que ver las cosas que aprende uno de su madre), o que comprueben las muestras de semen a través del sabor, cosas veredes, Sancho.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nasnoches.

 
Candidato útil y otras petisoperías

Ayer Vikiña me pidió que la acompañase a un mítin del B.N.G. Y yo, que a veces soy demasiado sociable (por no decir tonto) acepté, con todas sus consecuencias. No es que tenga algo en contra de los nacionalistas, ni mucho menos, dado que hasta hace relativamente poco comulgaba muy bien con sus ideas. El problema surge cuando, de un tiempo a esta parte, me doy cuenta de que siempre he sido, soy y más que probablemente seré, un comunista convencido y bastante utópico, por qué no decirlo. Ahora no es que crea que los diferentes pueblos del mundo no deben defender su entidad nacional, no me malinterpretéis, es sólo que no entiendo que si el fin último de marxismo es unir a todo el mundo se vaya a llegar a ningún lado dividiéndonos. Pero todo eso que os cuento seguro que os importa un güevo, así que empiezo a contar la historia tal y como ocurrió (si Viki os la cuenta de otra manera ni puto caso).

Érase una vez una pequeña ciudad al lado del mar en la que se celebró un mítin del Bloque Nacionalista Galego con motivo de las más que cercanas elecciones autonómicas. A esas alturas un dios del sexo reencarnado en perito informático ya tenía su elección hecha: haría voto útil al partido mencionado a pesar de ser un votante convencido de Izquierda Unida. Esa es la principal razón de que no me importara ir al acto en cuestión; bueno eso y que no tenía nada que hacer en casa (uno no puede estar pelándosela cada dos por tres).

Comenzó el acto y los diferentes especímenes que componían la organización se acercaban para intentar endosarme el merchandising (gratuito, eso sí) del acto. Finalmente y por no escuchar más polleces sobre lo bien que iba a quedar en televisión y tal, decidí ponerme la camiseta: típico pedazo de algodón de tan mala calidad que puedes ver a través de él, en el que "Impresiones Olegario" había estampado el logotipo del partido. Por si las flies me la puse por encima de la que ya llevaba no fuera a coger una sínfilis o una gonorreda. Apenas cinco minutos después ya había adelgazado cuatro kilos a base de sudar, y lo que me esperaba.

Entonces el personaje de la megafonía empezó a sacudirnos un discursillo en plan campo de fútbol: con el número 10 Leonor Gasmo, con el número 9 Alberto de Piernas... así hasta llegar al candidato a presidente, Anxo Quintana, un tipo joven y con bastante percha, de esta gente que cae bien sólo con verle la cara (en eso aventaja bastante a los otros dos, desde luego). El séquito empieza a acercarse desde la parte trasera del auditorio (nosotros en quinta o sexta fila), me viene una especie de flash en plan Matrix, y le digo a mi amiga:

-- ¿Qué te apuestas a que me toca a mi?

Dicho y hecho, en cuanto se acerca, el tío se para y estrecha la mano del que se sienta detrás de mi para continuar en plan dominó, con el de delante... flashes, cámaras de televisión y medio auditorio mirando como un candidato a la Xunta le da la mano a un votante de otro partido; si es que no se puede tener una personalidad tan magnética (vivir para ver).

Los primeros actos fueron de gente más o menos sin importancia, a saber: concejales, enésimos en las listas y tal; puestos ahí para hacer bulto sobre todo. Al final sube el candidato al estrado y suelta una hora y pico (al menos a mi me pareció eso) de discurso político; aunque he de reconocer que fue uno de los mejores soliloquios que he oído. Lo de siempre:

-- ¿Hoy toca Ferrol?
-- Sí, señor candidato.

De lo que se deduce que hay que construir una charla basada en la reforma del sector naval, el paro, la segunda fase del Puerto Exterior y el asquito que dan los alrededores de la ciudad; como si fueran los objetivos principales del partido. Ya se sabe que esas cosas se hacen a medida: en Padrón, pimientos, y en Pamplona, toros. Éche o que hai, Misae.

Acaba el mítin y respiro aliviado, por fin me puedo quitar la camiseta, minutos antes de que se me escalfasen los güevos. Al atravesar la puerta a la pobre Viki le quitan la bandera, con la ilusión que le hacía quedársela; se ve que están concienciados con aquello del reciclaje.

Una cosa que sí me parece increíble es el gafe que tengo con la política: me tiro toda la vida votando al B.N.G. sin que tuvieran ningún tipo de programa electoral, excepto el darle caña al fascista de Fraga; y cuando decido votar a otro partido presentan cosas que me agradan sobremanera, y me describen objetivos que tienen sentido, como son crear X puestos de trabajo en cuatro años, y no X*10000 como dicen algunos. A mi lo que más me ha gustado de la política siempre es la gente que tiene los pies sobre la tierra; aunque aún disfruto cuando los partidos mayoritarios se tiran los trastos a la cabeza por un quítame allá esa comisión de investigación.

De todas formas supongo que seguiré votando al BNG en las elecciones autonómicas hasta el fin de mis días, por aquel simple principio que, aunque ya había escuchado anteriormente, me recordó Vikiña con una frase corta y directa, como el polvo de un eyaculador precoz:

-- Yo creo que un partido nacionalista siempre va a tirar más por el bien de su tierra.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nastardes.

 
Holocausto churrasco y otras petisoperías

Acabo de volver de pasar un hermoso día de playa con una resaca de tres pares de cojones y me he dado cuenta de que tengo los hombros ligeramente tostadillos. Lo que me faltaba ya después de haber dormido menos de tres horas era no poder conciliar bien el sueño por culpa de las sábanas, así que he pasado por el supermercado a comprar cosas de esas que se echan las mujeres: a saber un bote industrial de body milk (a mi ese nombre siempre me ha sonado a título de película porno) con el que me he embadurnado de arriba abajo, cual pene con una propuesta anal.

Las quemaduras solares constituyen un auténtico abanico de sensaciones, a cada cual más dolorosa. Bueno, al menos no estoy muy churrascado, que podría ser peor. Nunca me ha agradado demasiado la idea de morir de cáncer de piel. En realidad nunca me ha agradado demasiado la idea de morir, sea del modo que sea. Porque uno es un ateo convencido que sabe que más allá de la vida no hay nada, y que todo lo que hemos conocido, odiado y amado desaparecerá con nosotros ¿qué bonito verdad? Pero eso no es lo que importa, la cuestión es que además de joder un güevo, las quemaduras solares son un boleto con premio casi asegurado como lo es fumarse un paquete al día o trabajar con tóxicos químicos.

Aunque esas dolorosas hijas de la gran puta también reportan momentos graciosos, porque ¿quién no ha tocado nunca los hombros de un/a amig@ que estuviera como un camarón para regocijo de los asistentes? ¿Y habéis visto alguna vez quemarse a los guiris en las playas del Mediterráneo? Primero son blancos como folios, luego se ponen rosas como cerdos y dos días después vuelven a parecer Casper ¡ni que no tuvieran melanina! Porque pecas y lunares sí que tienen, los jodidos.

Desde luego que lo de protegerse del sol (como todo) queda en manos del que lo escoge. Una amiga mía dice que ya sabe de lo que va a morir (curiosamente es la misma que la de las sandalias) y prefiere cocerse cual gambón a la plancha antes que carecer de un tono de piel a la moda, antes muerta que blanquilla que diría la niña repelente esa (tú no cachoperra, sino la cantante). En cambio tengo otra amiga que finalmente se ha unido al Club de la Responsabilidad y ha decidido comprarse un bote de protector solar (cada día somos máis), lo cual es muy loable por su parte.

Todavía recuerdo las quemaduras que tuve cuando hice la prueba de socorrismo: primer día de playa del año, un sol de justicia, y yo a cuerpo descubierto durante cinco horas... me duraron diez días. Era una de esas sensaciones indescriptibles que marcan momentos inolvidables en la vida: como cuando te das cuenta de que la comida picante tiene efecto de entrada-salida, o cuando te pillas la polla con la cremallera por primera vez. Definitivamente un recuerdo imborrable; desde entonces gasto los botes de protección solar como quien come pipas, y aún me parece poco.

Hoy creo que me voy a echar a dormir bastante pronto, porque se me caen los párpados y eso que son las 19:30. ¿Cómo estaré a las diez? No creo que llegue a ver acabar "The Italian Job", aunque como ya la vi y me pareció un aútentica m...... no es algo que me quite el sueño. Parece que ya he superado la fase resaquil, porque ya no me duele ni la cabeza ni el estómago; para entrar en la fase post-maratón, que es aquella en que te duelen todos los músculos del cuerpo. No tengo ganas ni de jugar a cinco contra el calvo, y el público masculino sabe que no hay que estar precisamente en plena forma para eso.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nastardes.

 
Haciendo campaña y otras petisoperías

Me he apuntado al concurso de blogs del diario 20 Minutos y, aunque sé que no me va a votar ni dios, os ruego encarecidamente que lo hagáis (es mucho dinero lo que está en juego). A fin de cuentas no creo que escriba tan mal, al menos no cometo demasiadas faltas de ortografía y sé utilizar los signos de puntuación.

Si finalmente se os ablanda el corazón pulsad aquí para Votarme, probablemente os pida que os registréis y tal, así que enga sed buenos. Por cierto, sólo se permite votar una vez por día (aunque a mi con que me votéis una sola vez me llega abondo).

Por cierto, no sé si sabíais que los petisos carambanales que honran con su nombre a esta página poseen su propio alfabeto. Si queréis escribir como ellos podéis descargar el tipo de letra; copiadlo (en el caso de que uséis Windows) al directorio "C:\WINDOWS\FONTS" y asunto concluído. Pues ahí va la despedida de hoy tal como la escribirían esos entrañables canijos ectoplásmicos:

 
Himno del Real Club Celta de Vigo

Hala Celta a demostrar,
por tu historia y tradición,
que tu lema es noble juego,
valentia y corazón.

Cuando juegas con tesón
vibra toda la afición
Hala Celta gritamos
hala Celta campeón.
Celta, Celta, ra, ra, ra.

 
Las sandalias del pecador y otras petisoperías

El viernes de noche decidí superar mis pequeñas desgracias personales como hace el común de los mortales, esto es: cociéndome como un cerdo. Aunque al final no ingerí cantidades de alcohol fuera de lo normal, lo cierto es que me llegaron y bien. Me acosté a las nueve de la mañana y eso que había llegado a casa a las siete, pero no me encontraba en condiciones ni de dormir. La solución fue firme a la par que estúpida: jugar al ordenador para reducir la alcoholemia. Hay que ver lo difícil que es matar orcos jugando a "El Retorno del Rey" cuando no te acuerdas de la disposición del teclado.

Al comienzo de la noche y, cuando las cantidades se medían en centímetros cúbicos como en los coches, una amiga tropezó con una acera, rompiendo una de las sandalias en el proceso. No voy a negar que me descojoné de la risa como el más cruel de los humoristas andaluces, pero así es la vida Carlota (no espero que entendáis esta última frase ya que se corresponde con una anécdota de mi infancia). Ella le echa la culpa al estado de las calles de Ferrol, todas levantadas por obras que parezca que vivo en Sarajevo; aunque la verdad es otra: tropezó en la única acera de todo el centro de la ciudad que no está en obras... triste pero cierto.

Esto último no quita lo desastroso de la situación; entiendo que en época de elecciones se hagan esas cosas y tal, pero lo que no entiendo es por qué se necesitan ocho meses para poner una acera o colocar unos adoquines; joder, ni que fueran diamantes. La calle en la que vivo ha resultado la "mejor parada", han decidido levantar una manzana sí y otra no y claro, casualidades de la vida, a mi sí me ha tocado. O sea que hace cuatro meses que vivo en una trinchera en vez de en una calle. Si mañana entran unos tanques a tomar el ayuntamiento probablemente no me sorprenda, sólo espero que no sea temprano, que últimamente tengo muy mal sueño.

Todo este sarao empezó cuando el anterior gobierno municipal decidió levantar un tercio de las calles como excusa para quitar la estatua de Franco que había a la entrada de la ciudad; cosa que nunca entenderé: si querían quitar al burro y al caballo pues se tiraba de grúa y punto, no veo por qué hay que andar jodiendo al personal llenándoles las casas de barro y agrietándoles los cimientos. Lógicamente les costó la elección, y ahora volvemos a tener al PP; la verdad es que ya me da igual, en esta ciudad SÍ es cierto eso de que todos los políticos son iguales, y eso que soy una persona socialmente concienciada. Ahora mismo sólo me preocupa el 19 de junio y ese famoso Hai que Botalos! que espero que se cumpla, eso obviando la resaca que voy a tener durante la jornada electoral.

Volviendo al tema nocturno, la cosa es que el sarao continuó a pesar del accidente (muy loable por su parte) hasta que la actuación se empezó a medir en litros, como la lluvia. Hacía un buen trecho que no salía (exceptuando la despedida de mi hermano el sábado anterior) y fue una muy buena terapia de choque. Quedarse en casa no es lo mismo que envenenarse el cuerpo con garrafón, aunque al día siguiente desees no haber salido y prometas no volver a ingerir alcohol en lo que te queda de vida. Hay que ver lo hipócritas que llegamos a ser con nosotros mismos. De todas formas tampoco bebí tanto, después de tanto tiempo de abstención no necesito mucho ron para ver el mundo desde otra perspectiva: exactamente 45º con respecto a la normal.

¿No deberían las autoridades controlar la calidad del bebercio? Siempre escuchas aquello de los inspectores que toman muestras de los cubatas y tal. Me pregunto si no serán leyendas urbanas, porque en Ferrol no hay garito que se precie que no sirva bebidas de 95 octanos para arriba, y luego se quejan de que exista el botellón. Joder, es que si al menos fueran baratos, pero no, l@s tí@s te cobran la bebida como si te sirvieran Don Perignon, pero te ponen naftalina con salfumán y tan anchos. Hay que ver lo caros que deben de estar los polvos de whisky o ron, porque no gano para intoxicarme.

Y es que Ferrol es especial: la marcha es una mierda, la ciudad cae a pedazos y hay más parados que trabajadores. Hace más de diez años que Los Limones dijeron aquello de vivo en una ciudad, en un lugar donde perder es lo normal y las cosas no es que no hayan cambiado no, es que han ido a peor. A pesar de todo lo anterior no creo que encuentre nunca otro sitio donde me encuentre mejor; eso aunque tenga que marcharme para trabajar y haga mi vida en otro lado. Hasta Dorothy quería volver a casa, y eso que era en blanco y negro y en el País de Oz tenía unos zapatos de charol rojo muy chulos. Si es que la gente no está contenta en ningún lado: probablemente es por eso que en los últimos años he decidido cambiar mi habitual político-escepticismo por un optimismo leve (sin comprometerme con nada ni nadie, eso sí).

Hasta aquí el capítulo de hoy, nastardes.

 
Reducción al absurdo y otras petisoperías

En este mundo han habido, hay y habrán cosas que nunca podré explicar, lo cual no deja de ser lógico ya que, como dijo Sócrates, sólo sé que no sé nada, y uno no nace sabido. Pero yo no me refiero a todo ese universo de cosas mundanas regidas por las leyes de la física, sino a esos pequeños detalles que nos lega el tiempo (sobretodo el tiempo) y que, aunque a veces puedan parecer mentira, pueden ser tan ciertas como que el sol sale por el este (sólo a veces).

La historia es probablemente el campo que más anécdotas aporta al ideario del absurdo, pero claro, hay que tener en cuenta que ha tenido mucho más tiempo para perfeccionarse que otras opciones. La cultura romana nos ha dejado un par de leyendas que siempre me han llamado la atención, sobretodo porque tienen base en Galicia (y la tierra tira mucho), a saber: se cuenta que cuando las tropas romanas llegaron a la orilla del río Limia los soldados se negaron a cruzarlo aduciendo que aquellos que atravesaban sus aguas perdían la memoria; entonces el líder de las fuerzas, un tal Décimo Junio Bruto, atravesó a caballo el curso y llamó por sus nombres uno por uno a cada soldado, lo que permitió al ejército conquistar la Gallaecia, acto el cual le aportaría al susodicho líder el sobrenombre de Gallaico. Todo esto está muy bien, y le da un toque fantástico a la romanización de mi tierra, pero ahora utilicemos el método deductivo para saber en qué falla el razonamiento:

- Los romanos decían que aquellos que cruzaban el río perdían la memoria.
- Luego si alguien cruzaba el río acaba amnésico.
- Ergo nadie que hubiese cruzado el río podría volver para contar que había atravesado el Limia.

La otra anécdota relativa a los romanos en tierras gallegas es aquella que versa sobre el por qué del nombre de Finisterre. Bueno, según relatan los escritos de la época, los romanos que llegaron a la costa atlántica de la Gallaecia vieron ponerse el sol en el mar, y quedaron tan impresionados que dedujeron que esa costa que pisaban era el último punto de tierra antes del océano que se precipitaba al abismo donde acababa el mundo. Esta tampoco tiene nada de desdeñable, e incluso es una historia bonita; ahora hagamos de Sherlock otro poco:

- Los romanos cruzaron medio mundo (al menos lo que ellos pensaban que era medio mundo) para llegar a una tierra bañada por el mar del oeste.
- Los romanos vieron ponerse el sol en la costa atlántica gallega y les pareció sorprendente.
- Y además la costa italiana del Mar Tirreno está orientada al oeste.
- Ergo los romanos veían Valencia desde Italia.

Dando un pequeño salto nos situamos en Europa en la baja Edad Media, cuando entre las clases pudientes de los grandes poderes del momento se puso de moda el consumir remedios magistrales provenientes de los lugares más recónditos del mundo (hay que recordar que era la época en que se abrían las vías de comercio con Oriente). Uno de esos "mágicos e infalibles" remedios era el polvo de momia proveniente de Egipto. Los nobles europeos pagaban sumas exorbitantes por consumir los restos de los grandes faraones del país del Nilo. Hasta aquí todo muy bonito; repugnante, pero bonito. El fallo del razonamiento aquí era:

- En la época en cuestión las técnicas arqueológicas no estaban tan depuradas como en la actualidad, y no se conocían ni de lejos la multitud de sepulcros y necrópolis que se conocen a día de hoy.
- Los médicos judíos y árabes del Egipto momificaban a esclavos, mendigos y prisioneros (algunos de ellos cristianos provenientes de las Cruzadas) muertos principalmente por pestes.
- Ergo la aristocracia occidental se comía a sus coetáneos enfermos, en vez de a las viejas glorias añoradas.

El siguiente paso nos coloca en la Segunda Guerra Mundial, durante la invasión aliada de Italia. Durante la práctica totalidad de un año (entre 1943 y 1944) los alemanes resistieron el embite aliado en las colinas del sur de Roma. En uno de estos promontorios, llamado Montecasino, existía una abadía benedictina, auténtica joya de la arquitectura, y en la que se guardaban innumerables obras de arte de todo tipo, incluido el considerado primer escrito en lengua italiana. Pues bien, el hombre al mando de las tropas nazis, el mariscal Kesserling, católico practicante, decidió abandonar las posiciones en los alrededores de la mencionada construcción para salvarla de los combates, llevándose gran parte de las obras al Vaticano. No así el ejército aliado: algún espécimen del mando americano cuyos padres probablemente estaban directamente emparentados dió orden de arrasar la colina. Durante tres días las fortalezas volantes y la artillería americana bombardearon sin tregua la abadía (vacía) hasta reducirla a unos escombros irrecuperables; entonces el ejército alemán retornó a Montecasino, perdida ya toda opción de salvar nada más, para proteger sus posiciones (el lugar es estratégicamente blindado, desde el punto de vista bélico), lo que le costaría la vida a la práctica totalidad de las tropas nazis y a varias decenas de miles de soldados aliados. Expuestos los dados tenemos:

- El mando alemán decide abandonar la abadía de Montecasino y evacuar buena parte de las obras de arte a Ciudad del Vaticano.
- El mando americano ordena bombardear la colina hasta no dejar piedra sobre piedra.
- Los alemanes vuelven al lugar y se hacen fuertes en las ruinas.
- Se pierden decenas de miles de vidas humanas.
- Ergo para una vez que había un nazi listo, se topó con el más tonto de los aliados. Resultado: una de las pérdidas, tanto humana como cultural, más terribles del siglo XX. A eso de le llama el American Way of Life.

Y ya por último, dentro del tema histórico, encontramos otra genial intervención de los E.U.A. llamada conflicto Irán-Irak. Comienza la historia allá por finales de los años 70 y comienzos de los 80: Irán sufría una violenta revolución integrista que deponía al Sha (emperador) de lo que por entonces todavía se llamaba Persia, y como no, a los americanos no les hizo ni puta gracia, dado que el citado gobernante era uno de esos déspotas títeres que siempre gustaron de mantener por todo el globo. Poco tiempo después, y merced a las presiones estadounidenses que les estaban inflando los innombrables, el gobierno iraní del ayatollah Jomeini decide secuestrar la embajada americana en Teherán con todos los que había dentro. Ahora reconstruyamos paso a paso lo que supusieron estos antecedentes y como influyeron en la política internacional hasta el día de hoy:
- La Unión Soviética mantiene una guerra de desgaste (que finalmente perderían) en Afganistán, con el fin de instaurar un régimen comunista bajo el control del Pacto de Varsovia.
- Los americanos sostienen el gobierno despótico de Persia para tener una base de operaciones próxima a la guerra afgana.
- El Sha de Persia, monarca absoluto y represor terrible; es derrocado por el movimiento islamista radical liderado por el ayatollah Jomeini (de Guatemala a Guatepeor).
- El presidente americano del momento llama al líder espiritual en cuestión y le dice: malo, malo; y decide imponer sanciones económicas al recíen fundado Irán.
- Hay un cambio de gobierno en los E.U.A. y resulta elegido Jimmy Carter, probablemente el presidente más progresista y liberal de las historia del país; aunque esto no quiere decir que fuera un santo, ni mucho menos.
- "Terroristas" iraníes toman la embajada americana, secuestrando a todo el personal allí presente.
- Jimmy Carter, desesperado por la presión pública y mediática decide intervenir a la manera americana: la recién creada Delta Force, unidad de infantería de élite, es lanzada en paracaídas con el fin de liberar la embajada. Un fallo de cálculo hace que los desdichados soldados caigan en el medio del desierto persa, a cientos de kilómetros de su destino. No hace falta ni decir que les dieron pal pelo.
- Jimmy Carter pierde la reelección y es elegido presidente Ronald Reagan (cágate lorito!).
- Reagan decide hacerle la guerra a Irán a través de sus vecinos, para ello aportan dinero y armas durante casi diez años al gobierno dictatorial de Irak (sí, sí, el de Saddam).
- La Guerra Irán-Irak cuesta cientos de miles de vidas humanas.
- Un periodista liberal americano pregunta a George Bush (padre) por entonces jefe de la CIA: ¿Cómo pueden apoyar a Saddam Hussein si es un hijo de puta? (literalmente). El progenitor del tarado borracho responde: Sí, pero es "nuestro" hijo de puta.
- Al poco de comenzar el mandato presidencial del señor Bush, Irak invade Kuwait y estalla la Guerra del Golfo.

Todo lo anterior sin mencionar la financiación de la Contra en Centroamérica, o la Iran-Gate, que darían para muchísimo más. Y así hasta nuestros días...

Cambiando verticalmente de tema nos encontramos con las anécdotas derivadas del Séptimo Arte y la televisión, que son puchas y puy apundantes. Por ejemplo, un amigo me preguntaba el otro día que cuánto pesaba la luz. Dicho así puede sonar raro, pero si tenemos en cuenta que la segunda trilogía de StarWars está en boga, se entiende todo. Esto ya viene siendo más como el análisis sintáctico (esquemático y totalmente inútil), y es que cuando escarbas te encuentras no sólo con eso, sino con multitud de detalles más:

- Los personajillos cogen el mango del sable de luz como si fuera un paquete de pipas, pero cuando lo blanden parece que tuvieran la Tizona en las manos. A lo mejor hace mucho, mucho tiempo y en una galaxia muy, muy lejana; la luz pesaba un güevo ¿os lo imagináis? En verano te pondrías cachas sólo con ir a la playa.
- Yoda vivió 800 años, durante los cuales se convirtió en el más grande (no literalmente) de los maestros de Jedi, atesorando una sabiduría envidiable. Y yo me pregunto: si el enano verde fue tan longevo ¿no tuvo tiempo de aprender a hablar bien?
- Si en el episodio primero (el nefando y detestable episodio primero) Anakin era "demasiado mayor" para llegar a ser Jedi ¿qué pasa con Luke en la trilogía clásica? Porque a ese lo hicieron Jedi con veintipico años. A lo mejor la orden funcionaba como la universidad, y mientras tenían alumnos había nota de corte. Claro, en la época del chico (30 años después) el gremio estaba muy mal, y se entraba sólo con la Selectividad pasada.
- En el episodio segundo, la reina de Naboo ya no es Natalie Portman, sino otra tía que no pinta nada en la película. A ver, decídase señor Lucas: o es reina, o no lo es, pero el título de reina no es de quita y pon, exceptuando si te llamas Fernando y vives en España.
- ¿Por qué el combate con Obi Wan Kenobi que convirtió a Anakin Skywalker en Darth Vader le provocó asma bronquial?
- Y esta no es mía, sino de la película "Clerks" de Kevin Smith: si en el episodio sexto, "El Retorno del Jedi", la Estrella de la Muerte estaba en construcción, y teniendo en cuenta que el emperador tendría prisa en que estuviera acabada cuanto antes para divertirse reventando planetas (seguro que la tenía pequeña), entonces ¿qué culpa tenían los pobres obreros que estaban levantando el coloso? Vale que no sé como era la jornada laboral ni el calendario de festivos de la época y lugar, pero ¿qué culpa tenían ellos del conflicto y de que a los rebeldes no les gustara el panorama? Al menos ellos tenían trabajo. Me pregunto si al caer el Imperio los rebeldes otorgaron pensiones de viudedad a las mujeres de los trabajadores fallecidos en el curso de la batalla.

Y es que existen montones y montones de anécdotas relativas a muchos y muy diversos campos; así que espero que me mandéis las que vosotr@s consideréis más notables.

Gracias a Alberto de Veracruz (México) por ese primer comentario ajeno, que ya tardaba en caer: cada día somos máis que decía xabarín.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nastardes.