Que se vaya del pueblo como decía Gila. El señor BorjaMari ha tenido a bien incluirme en su sección de críticas a bitácoras y me ha marcado con un "Necesita Mejorar" pero a lo fino. La verdad es que yo me alegro de que en alguna parte se hable de este blog, pero las cosas como son: maruja tu PUTA MADRE. Si no te gusta lo que se ve aquí, por mi perfecto, nunca llueve a gusto de todos, pero no descargues tu frustración sexual conmigo.
Se le ve el plumero a la legua, como no es capaz de acumular una sola historia decente ni tiene imaginación tira de los instintos más viles del ser humano recurriendo al tinte más rosa de Internet; su página recuerda a ciertos programas de sobremesa y sábado noche. La cuestión es poner a caer de un burro a gente que sólo busca entretenerse y entretener un rato para aumentar la concurrencia. No sé por qué pero me recuerda a la pandilla de energúmenos que se reúnen en el hemiciclo para darse de tortas (retóricas eso sí) a diario.
Ahora bien, las cosas como son: objetivamente eres un buen crítico, pero pecas de ácido. No sé si realmente eres así de desagradable o sólo mantienes la pose para defender tu imagen de marca (al final todo se traduce en marketing ya se sabe). Tu forma de escribir desenfadada y desconectada de "el qué dirán" le da fuerza a tus artículos, pero no por eso te creas mejor escritor que los demás ni critiques tan descaradamente los contenidos de los otros. Si no te gusta lo que pone en un blog simplemente no entres, no creo que tengas un cañón en la sien que te obligue a tragar cosas ajenas a tu gusto.
Lo que tú haces sí que es marujeo del malo: yo escribo sobre cosas que me pasan a MI, no a los demás (en general), y en cambio tu página... bueno sólo hay que verla; se alimenta de poner a parir al resto de desgraciados que padecemos tus visitas. Explícame por qué yo soy un cotilla por decirle a la gente que he ido a un mítin o un concierto y tu eres el culmen del saber humano por sacar los defectos de todo dios. Díganos oh! adalid de la buena literatura cómo debemos escribir para no afectar a lo que tú consideras buen gusto.
A partir de este momento sí que comprenderé que digas lo que quieras sobre mi, ahora que ya me conoces (en cierto modo). Sólo me queda esperar a ver si te decides a reaccionar o, por el bien de la humanidad, nos dejas a todos tranquilos y te vas a colgar a una viga, tocayo.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nasnoches.
Probablemente muchos conozcáis esa archifamosa cita del caudillo soltada en una de sus inauguraciones de pantanos anunciadas a bombo y platillo. En España no llueve desde hace dos meses y las temperaturas siguen subiendo; es algo así como la entrada del €uro, los salarios no suben, pero los precios no dejan de hacerlo. De seguir así se acaba el boom de la informática para dejar paso a los zahoríes, esos señores que con un péndulo y una varita te encuentran agua. Psé, ni que fuera para tanto, con esas mismas herramientas McGyver te hacía un transbordador espacial y tan anchos.
Esa pertinaz sequía se deja sentir en todas partes, algo así como la peste negra, y parece ser que me ha entrado en la cabeza, porque últimamente no tengo ningún tipo de idea sobre la que escribir. A lo mejor es por las vacaciones, porque antes hacía cada día una cosa distinta, pero ahora... nozing de nozing. He estado barajando opciones: un artículo sobre el proyecto (no, muy visto), uno sobre televisión (no, muy reciente), uno sobre sexo (ja, como si tuviera algo que contar), uno sobre política (no creo que la gente esté por la labor), uno sobre religión (sí, sí, sí, aunque también es política).
Evidentemente y a estas alturas supongo que ninguno de vosotros habrá pasado por alto el hecho de que lo del integrismo islámico se nos ha ido de las manos. Y digo nos porque hemos sido nosotros, el primer mundo (más concretamente americanos e ingleses) los que nos hemos dedicado a alimentar ese tipo de movimiento para frenar el auge del socialismo en el mundo islámico. Primero fue Afganistán (los americanos armaron a los talibanes para frenar a los soviéticos), después fue Pakistán (el primer país del mundo en tener una mujer primer ministro acabo convertido en una dictadura militar islamista auspiciada por los E.E.U.U.), y todo el cristo de Oriente Próximo (ex-colonias británicas a las que les puso la guinda la creación del estado de Israel).
La solución al problema es simple a la par que efectiva: prohibición de práctica pública de todas las religiones y persecución del culto no privado. Ni papas, ni mulás, ni imanes, ni prelados. Ya lo dijo Jean Anouilh: todas las guerras son santas, os desafío a que encontréis un beligerante que no crea tener el cielo de su parte. La religión es causa de todos los conflictos en mayor o menor medida. Y el matrimonio religión-política, más comunmente llamado integrismo es el lado feo del problema.
La gente se deja engañar por las mentiras de la Iglesia Católica, creyendo que han cambiado y que hoy en día ya no son lo que fueron. Perdónenme por reirme (para no llorar), pero las atrocidades de Roma no terminaron con la Inquisición. Durante la última guerra mundial (hace sesenta años, que no quinientos) la Iglesia estaba perfectamente informada de las matanzas de judíos, e hizo oídos sordos. Se dedican a mandar a la muerte a millones de personas en el Tercer Mundo cada año diciéndolos que usar un condón es pecado, pero que Dios los va a admitir igual en el cielo por morir de SIDA. Eso sólo es la punta del iceberg de monstruosidades de la iglesia de Pedro: tráfico de armas, auspicio de dictaduras, subvención de guerras y muchas otras cosas más.
Ahora bien, por qué tengo yo que creerme que lo que hace esta gente está bien sólo porque lo ponga en un libro añejo. Yo siempre he dicho que no tengo nada en contra de los creyentes; existen todo tipo de enfermedades mentales en el mundo. La Biblia, el Corán, la Torah, el Ramayana y todo el largo etcétera de sagradas escrituras no son sino compendios de fórmulas y metáforas construidas para afianzar una sociedad determinada en un momento determinado. No se puede pensar que se pueden seguir unas normas como las del Levítico en el mundo actual sin estar totalmente jodido de la cabeza ¡por favor! eso fue escrito hace cuatro mil años. Por suerte hay gente que ha entendido que se puede creer en Dios e intentar hacer simplemente lo que uno considera que está bien sin ceñirse estrictamente a las rancias leyes de una iglesia (sea cual sea). Las únicas leyes que deben valer en un país son las escritas en su constitución.
Con el mundo islámico ocurre algo diferente: ellos son sociedades que han adoptado la era industrial en la cuarta parte de tiempo que nosotros, y las formas de pensar no se adaptan tan rápido como los modos de vida. Suelen ser sociedades de pensamiento medieval que intentan modernizarse todo lo rápido que pueden. No son ni peores ni mejores que nosotros, simplemente su cambio ha sido y es muchísimo más brusco ¿Qué habría pasado con nosotros si hubieramos tenido una revolución industrial en plena Edad Media? Probablemente habríamos exterminado a la mitad del planeta en nuestro afán como martillo de herejes.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nosdías.
Esa viene siendo la definición técnica de la plantilla de profesores de mi facultad. De todas formas y, como en todo grupo de personas (obviando a los ultrasur y demás escoria semejante), existen salvedades como son: el tutor de mi proyecto, los profesores de Metodoloxía da Programación, Enxeñería do Software, Redes de Computadores y algunos más que serían muy largos de citar. Para aportar mayor claridad los iré mencionando (Nota de trad: me iré cagando en su p*******) por orden cronológico:
PRIMERO DE CARRERA
El primer impresentable que me encontré era el profesor de programación: nunca llegamos a saber si el tío explicaba así de mal porque no tenía puta idea de su asignatura o si realmente era tarado. El día que explicó la notación BNF fue probablemente la clase más soporífera y horrible de mi vida (superando incluso a mi profesor de filosofía de COU, que era un tío muy majo, pero un auténtico ladrillo); cuando llevaba apenas diez minutos en el aula ya soñaba con introducirme astillas candentes bajo las uñas o darme de martillazos en los güevos.
Después apareció el de Electrónica... joder, era pesado en todos los sentidos. Lo único que saqué en limpio de su asignatura fueron cuatro años de matrícula sólo superados gracias a una academia; YO que toda mi vida fui un acérrimo detractor de las clases particulares. Si fuese mejor persona quizás les daría las gracias a los de la academia por ayudarme a aprobar, pero coño, para algo pagaba ¿no? Una cosa sí que me quedó clara, si quieres que alguien que tiene unas ligeras nocciones de semiconductores y transistores deje de tenerlas, llévalo a una clase de Electrónica en mi facultad.
El de Matemática Discreta tampoco tenía desperdicio, el muy g***** se creía el culmen del cálculo mental porque cuando iba por la calle comprobaba si los números de las matrículas de los coches era primos, en vez de ir al psiquiátra a ver si padecía algún tipo de autismo (a mi cuando contaba esas paridas en clase lo primero que me venía a la mente era Dustin Hoffman en Rain Man). Personalmente a mi este tipo no me tocó demasiado las gónadas, pero tengo compañeros a los que les hizo la vida imposible; se ve que hacer cálculos con matrículas no saciaba su constante masoquista).
¡Y cómo olvidar al que nos daba las clases de problemas de Tecnoloxía dos Computadores! Según cuenta la gente fue el alumno con mejor expediente de la facultad, lo que explica que ponga exámenes que sólo él puede hacer. Era de esos típicos profesores que te miran como si fueras imbécil cuando les dices que no has entendido lo que acaba de explicar y luego hace caso omiso. Y todo eso por no hablar de su jodida manía de sobarse el pelo desde la nuca hasta el flequillo o de hacer ruiditos con la boca.
Siguiendo la estela de profesores que impartían clases de problemas encontramos a la de Cálculo que ostenta el título mundial de profesor/a que menos tiempo he aguantado en mi vida ¡ni siquiera una clase completa! Fueron unos tres cuartos de hora y nunca máis, antes muerto que aburrido.
En Álxebra teníamos a una tía que era la auténtica antítesis de su nombre, que no voy a mentar para no buscarme problemas, y aunque no era mala explicando, su costumbre de silbar entre los dientes para mandarnos callar me sacaba de quicio, lo que le ha permitido granjearse un sitio entre los energúmenos más destacados de mi facultad.
SEGUNDO DE CARRERA (este curso se lleva la palma)
Llegados a este punto encontramos uno de los especímenes más peculiares de la Facultad de Informática de A Coruña: un hombre que consiguió una plaza para impartir una asignatura en la que no había suficientes alumnos ni grupos para incluir un nuevo profesor; solución de los de arriba:
- No pasa nada, impartirás Sistemas Operativos I.
Shit little parrot! (Nota de trad. ¡cágate lorito!) Lo que nos faltaba, impartiría clase de una de las asignaturas más difíciles de la carrera un tío que por no ser, no era ni informático, y así estuvimos, tres años de matrícula hasta que decidí cambiarme de grupo (el profesor de la otra clase era duro, pero explicaba de cojones), y descubrí que la susodicha asignatura no era ni mucho menos horrible, pero claro, hay influencias que matan.
¡Oh, por Dios! No encuentro palabras para definir al par de imbéciles profundos de Programación Declarativa. Esta asignatura se divide en dos partes: programación lógica, impartida por un tío al cual el doctorado honoris capullo se le había subido a la cabeza; y programación funcional, impartida por otro impresentable al que si se le subía algo más a la cabeza iba a parecer un Chupa-Chupp. Este último personaje, que va de majete, se dedica a arruinar la vida de los pobres desgraciados a los que les toca en el tribunal de proyectos. Según se comenta, nadie a sacado nunca más de un aprobado en el proyecto teniéndolo en el tribunal, cuando es raro que nadie baje del notable en las calificaciones del mismo.
Estructuras y Sistemas Contables... otra de mis bestias negras. Puede que el odio visceral que siento hacia todo aquello relacionado con la economía no me convirtieran en el alumno perfecto para una asignatura de ese tipo, pero todo tiene límites. Supongo que el puto gilipollas de mierda (¡qué cariño le tengo!) del profesor tiene algún tipo de trauma de juventud porque siempre quiso ser ingeniero y sólo llego a economista; claro, si lo piensas detenidamente debe de ser duro el haber querido ser todo tu vida una mariposa para quedarse en capullo. Después de fusilarme tres convocatorias porque le salió de ahí, decidí hacer que se cansara de verme: me presentaba en su despacho dos veces por semana para que me diera modelos de examen que le traía resueltos, y parecía que marchaba bien; me enseñó todos los trucos de los asientos contables, me aprendí toda la teoría de memoria, y quiero decir palabra por palabra recitada como el "Romance de Mío Cid". Pasó el día del examen, llegaron las notas... y tenía un aprobado, como es lógico me abstuve de ir a la corrección, hay gente que no merece ni que les monten un pollo.
Pero la asignatura que se llevó la Palma de Oro en el festival de mi carrera fue, es y será siempre Algoritmos. Cinco convocatorias, todas preparadas al extremo (tenía la fea costumbre de presentarme "a ver qué se cocía" en las primeras convocatorias), cuatro de las cuales podríamos decir que se las pasaron por el ojete. Y como es lógico, decidí entregarme al máximo en la última... para sacar un aprobado como en ESC. Esta asignatura aglutina mis mejores experiencias en cuanto correcciones se refiere, fue en ella, por ejemplo, donde habiéndome caído en el examen una pregunta de teoría que viene poniéndose en el 80% de los exámenes de la asignatura me hicieron una de las putadas más grandes desde que se inventó la gaita. Llego a la corrección y veo que en dicha pregunta me han calificado 0,5 sobre 2,5 puntos y claro, le pregunto a uno de los profesores (HIJO DE LA GRANDÍSIMA PUTA) por qué mi puntuación se parece a la altura de Torrebruno en metros, y me contesta:
- Es que esa palabra de ahí no deberías haberla puesto.
De una pregunta que ocupa casi una hoja por ambas caras (mi letra es tipo 6 puntos, así que imagináos), que está puesta tal cual se impartió en clase y tal y como aparece en la bibliografía recomendada, me quitan dos puntos por una palabra... de lo más equitativo.
Luego está Rosana (pseudónimo), la de Bases de Datos, que llega treinta minutos tarde a clase de media (no exageraro absolutamente nada) y aún se atreve a meter prisa al alumnado para no perder ni un minuto. Explicar peor que ella es complicado aunque no imposible, seamos justos. Pero es la prueba viviente de que hay asignaturas las cuales es preferible prepararlas en casita con los apuntes de otra persona en vez de ir a clase.
TERCERO DE CARRERA
Por último, y nunca bien ponderado, el de Sistemas Operativos 2. Suerte de personaje con aspecto de cura pedófilo que disfruta haciendo sufrir a sus alumnos al extremo mediante la asignación de prácticas imposibles sobre sistemas totalmente obsoletos y mandando a 99 de cada 100 alumnos a la corrección aunque estén aprobados. Es el único profesor que tiene la cualidad de haber seguido jodiéndome una vez aprobé su asignatura.
En resumidas cuentas, podría afirmar que unos dos tercios del profesorado de mi facultad merecería ser ejecutado; y la mitad de esos dos tercios debería ser torturado antes de morir.
Tengo una teoría según la cual la razón por la que estos personajes se dedican a joder al alumnado derivaría de algún trauma de juventud: ya sea falta de sexo, jovenfobia, ganas de joder al personal o, mucho más que probablemente, el hecho de que a ellos también los sodomizaron hasta el extremo en la carrera. Quizás algún día una persona que pretenda doctorarse en Psiquiatría o Psicología decida estudiar por qué un gremio como es el de profesores de universidad aglutina el mayor número de sádicos por metro cuadrado; pero esa es otra historia.
En algún momento he de parar a un@ de est@s y preguntarle por qué mientras ellos se pasean en coches de diez millones y fuman puros en el despacho, yo tengo que tomar antidepresivos todas las noches para no tirarme por una ventana (dramatización). Sería interesante hacerlo, desde luego.
Hasta aquí la historia de mi carrera, nasnoches.
Espero que aquellos pocos de vosotros que desgastéis vuestro tiempo libre leyendo esta bitácora sepáis perdonar la ausencia de publicaciones de las últimas semanas, pero es que los nervios por la defensa del proyecto me tienen consumido y, además, tenía el genital vago (Nota de trad: no me salía de los güevos) para escribir. Aparte de todo la triste verdad es que en tres semanas no he tenido ni una idea decente para un artículo y claro, para escribir mierda ya está La Razón, es demasiada basura por párrafo con la que competir.
Obviando por lo de ahora la defensa de mi proyecto (miércoles 13 a las 13:20 en la Facultad de Informática de A Coruña para los interesados) relataré lo que me a ocurrido en los últimos tiempos por aquello de la ausencia de ideas.
El viernes pasado asistí al concierto de Los Petersellers en la sala DeZine en San Sadurniño (aquí al ladillo de Ferrol)... que desfase ¡vaya directo! Para aquellos que no los conozcáis os recomiendo encarecidamente que os hagáis con algún álbum porque son mucho. Dos horas de concierto en las que no dejé de reirme ni un segundo: abren haciendo de teloneros de sí mismos vestidos con chupas de Naranjito y rebautizados como los Little Oranges (por cierto que las susodichas chupas estaban a la venta), lo siguiente fue una auténtica demostración de cómo mover a un público. Habría unas cuarenta o cincuenta personas en el garito (es pequeño no penséis que estaba vacío) y el ambiente parecía el de un concierto en un estadio con cien mil almas. Por si os queréis reir un ratillo os cuelgo un par de extracciones de letras seleccionadas lo mejor que he podido con las prisas que tengo:
Manolo es Gay (música OMD - Enola Gay & Red Hot Chili Peppers - Give It away):
...lo conoció en la sala de musculación, una mirada fugaz y un roce nada casual. Se fueron a duchar y su espalda le pidió frotar; y se agachó a por la pastilla de jabón...
Manolo es Gay nadie quiere comprenderlo, Manolo es Gay se vestía a lo Gloria Gaynor...
Nikki Lauda (música Roberto Carlos - Lady Laura):
Cuando era pequeño mi mamá quería que fuera tuno, pero en realidad lo que a mi me gustaba era la Fórmula Uno...
Nicky Lauda agárrate fuerte, Nicky Lauda que viene una curva, Nicky Lauda oreja a la plancha...
Indeleble (música Village People - In The Navy):
Hace mucho tiempo en el parvulario nunca pude imaginar que un niño pequeño con sólo tres años se pudiera enamorar...
...indeleble, me compraré un rotulador, indeleble...
Homenaje a los Ramones (música La Ramona)
Los Ramones son un grupo para punkies y rockeros...
...el cantante, el de las gafas, de los cuatro es el más feo...
...llevan 20 años dándole marcha a mi cuerpo, sus 14 discos son iguales que el primero, todas sus canciones no son mono son estéreo, todas se parecen ahí radica su secreto...
Para terminar de hacer el concierto inolvidable un tipo del público fue disfrazado de Mazinger Z (un disfraz curradísimo por cierto), lo subieron al escenario y le tocaron la melodía de la serie homónima. Un broche perfecto.
En definitiva recomiendo a todo el mundo que tire unos minutillos escuchando algo de esta gente, porque vale la pena.
Como anuncié en entregas anteriores el próximo miércoles, día de la defensa del proyecto, caerá todo el peso de la verdad en un artículo poniendo a parir a esa recua de impresentables que tanto abundan en el profesorado de mi facultad.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nosdías.





