logotipo

img_google
Vida y Milagros de un Informático
Vivencias de un informático y parado en ciernes al comienzo de su carrera profesional.
Prólogo
Incording people since april the 17th 2005
Sindikatua
 
Una temporada en el infierno... (y otras petisoperías)

Hace una semana que empecé a trabajar y ya tengo el S.T.Q. (Nota de trad: Síndrome del Trabajador Quemado). Si es que cuando uno ha nacido para vago pasa lo que pasa: que cualquier cosa que tenga que hacer le afecta directamente al sistema nervioso haciendo que automáticamente pase a odiar su cometido; es algo así como la Liga de Fútbol: te pasas todo el año hasta los güevos de que los noticiarios no hablen de otra cosa pero en el mes de agosto ya estás deseando que vuelvan a darlo.

La cuestión es que llegué al lugar y me indicaron un lote de manuales para que fuera aprendiendo programación web (que es para lo que me contrataron); ya tenía con qué entretenerme un buen rato. Al poco de haber empezado a leer los susodichos textos me llama el jefe y me suelta un tomo del calibre de los que Moisés bajó del monte Sinaí diciendo: pues ahora te tienes que leer esto porque te vamos a hacer Experto en la Ley de Protección de Datos. Y yo como decían los Celtas Cortos "...esto es lo que me faltaba, lo que siempre había ansiado...".

Al contratarme me habían avisado de que iba a tener que colaborar con el Departamento de Sistemas (yo pertenezco a Desarrollo), lo que viene significando arreglar los equipos y aplicaciones de los clientes, ya sea por teléfono, en remoto o in situ; así que me pidieron que solucionase un par de problemillas para quitarles carga de trabajo a los compañeros, sin problema a fin de cuentas para eso me pagáis 2000€ al mes... ¡ay no! que soy un puto becario que cobra 600 napos brutos mensuales.

Lo siguiente ha sido indicarme que tengo que aprender un lote más de tecnologías (por si no me llegaba con lo que tenía) aparte de ir mañana a atender a unos clientes a su sede, lo que implica ponerse el traje y los zapatos con el calor que está haciendo estos días.

Pero a pesar de todo lo anterior no me quejo (no es broma); mis compañeros me ayudan en todo lo que pueden y creo que puedo aprender mucho de ellos, y el jefe parece ser bastante buena gente. Desde luego he conocido situaciones peores y por lo que me han dado a entender parece que mis plazos son relativamente amplios, o eso espero.

Cambiando radicalmente de tema, y leyendo blogs que prefiero no citar, me he encontrado con la web de Gluón con Leche que se dedica a desmontar todas esas grandes mentiras de la humanidad construídas con chicle y alambres por los teóricos de la conspiración y demás pirados que piensan que las pirámides realmente las construyó un tipo con cabeza de chacal que tenía de maestro de obra a otro con cabeza de halcón.

Hablando del tema egipcio en cuestión el otro día en la revista "Muy Interesante" leí algo relacionado con esas teorías. Un eminente egiptólogo decía que el error más característico de quienes consideran las pirámides construcciónes muy anteriores (y generalmente extraterrestre) a las fechas propuestas por la arqueología oficial, ignoran sistemáticamente a las culturas pre-dinásticas de Egipto como Merimde Beni-Salame y Fayum; que curiosamente dejaron un increíble legado rupestre y cerámico del mundo que les rodeaba (animales, oficios, transacciones, etc.). La pregunta es: si las pirámides ya estaban ahí 5000 o 10000 años antes de lo que se piensa ¿por qué las culturas predinásticas no las representaron? Quizás tenían todos el punto común de ser tan miopes como para no ver una mole de caliza y mármol de 150 metros de altura... sí, va a ser eso.

Bueno, pido disculpas a los pocos asiduos que pueda tener por el abandono literario de las últimas semanas, pero es que no puedo estar a todo, ando saturado. Prometo intentar manteneros al corriente de mis aventuras y desventuras tanto como me sea humanamente posible.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nas noches.

 
Jalerna de farra e outras petisoperías

Estamos xa a mércores e aínda acarrexo cansanzo do temporal de farra deste fin de semana (hai que aproveita-lo que queda de vacacións que cada minuto conta). Cecais non sexa por sono senón por todo o contrario, xa que dende o domingo durmo unhas once horas diarias. A cuestión é que o que ía comezar coma un fin de semana de verán calquera pasou a temporal e finalmente a jalerna de farra.

O xoves fumos eu e máis Qkl a Coruña a ve-lo concerto de Rosendo, alí xuntámonos con Georgy e o que ía ser unha noite tranquiliña rematou comigo indo relativamente peneque prá casa. Erguinme o venres cedo, non sei por que non fun capaz de durmir case nada e decidín, así sobre a marcha, acepta-la invitación do Ivansinho pra iren saír pola Serra de Outes o finde. Así aproveitaba, saía o venres por Outes e o sábado por Boiro pra visita-los meus curmáns e mataba dous paxaros dun tiro.

Chego a Compostela e me recolle o Jopa, tiramos pra Outes e preparámonos prá noite. Uns cubatiñas por eiquí, outros tantos por alá e cando me dou de conta son case as seis da mañá e eu cun peido que non me lambo. Frase da noite:

- Ivansinho déixame as chaves do coche que vou durmir.

Outra noite sen durmir un carallo, acosteime alí polas seis e media e as nove tiña os ollos coma un moucho. Catro horas tirado na cama e decidome a erguerme. Churrasco pró corpo que é menciña sobre a resaca, unha sesión de praia e tour por Outes e arredores (a verdade é que é un sitio bonito de carallo).

Chega a noite e estamos en Boiro (xa nin de pé me tiña do sono), e eu con menos ganas de beber que unha sardiña. Bótolle un cubatiña ó corpo en plan relax que non teño eu fígado pra andar chumando coma un borrejo. Chega o Roi e imos visita-lo pub da miña curmá... un chupito, co mal que me sentan. Volvo canda Ivansinho e as mozas e outro chupito pró corpo (estaba comezando a me sentir mal de verdade). Comezo a red-bulls pra dar aberto os ollos, e decidimos marchar prá casa. Menos mal, pensaba que era o único a morrer. Paso polo garito da miña curmá pra tomarlle a última, un cubatiña, parece que hai presa así que entra sen saborea-lo, ¡que mala idea!

De novo a durmir e outra vez esperto catro ou cinco horas despois: isto xa comeza a pintar mal. Érgome e baixamos ós viños coa familia do Jopa (moi boa xente sí señor), tómolle-lo primeiro e despois a auguiñas que non dou feito. Como o que poido e de volta pra Ferrol vía Coruña. A verdade é que a tarde do domingo toda fica nunha néboa espesa.

Hoxe á mañá chámanme: mira rapaz, seica non es tan malo coma semellabas, comezas a traballa-lo luns. O broche perfecto pra unha boa semana, farra até romper e despois ofertas de emprego: vai resultar que a vida non me trata tan mal despois de todo.

Sempre pensei que a xente das rías de Noia e Arousa eran os que mellor sabían pasa-lo, pero agora sí que me quedou confirmado. Reitérome en darlle as grazas á toda a xente da Serra e especialmente á familia do Jopa pola súa hospitalidade, así da gusto.

Até eiquí o capítulo de hoxe, boastardes.

 
Sexo, mentiras y cintas de Heredeiros (y otras petisoperías)

He estado haciendo repaso de tiempos pasados (no siempre mejores a pesar de lo que digan las canciones) por aquello de que he llegado a un punto de inflexión en mi vida. Primero hay que aclarar los términos para que la gente comprenda el texto en su totalidad.

Punto de inflexión: aquel punto de una función en el que la misma pasa de ser cóncava a convexa.

¡Qué chiste más malo! De todas formas ese recuento temporal me ha llevado a deducir que, a pesar de los medicamentos y demás mierdecillas que vengo consumiendo últimamente como si fuesen vitaminas de los Picapiedra, vivo en la etapa más feliz de mi vida. Me he librado de los estudios y me he integrado en el mundo laboral como la gran mayoría de los habitantes de este Estado: siendo un número más en las listas del paro.

Al final parece que voy a trabajar en Ferrol, aquí al ladito de la casa de mis padres, lo cual no deja de ser una comodidad. Cobrando una puta miseria (como suele ocurrir en todas estas cosas) y trabajando como un cerdo. Pero no me importa porque llevo tortas y prefiero ganar un salario propio que seguir sangrando a mis progenitores, no como hace esa gente que con 35 años sigue en paro y viviendo en casa de sus padres, y se quejan de que no encuentran trabajo ¡Nos ha jodido! No esperarán que se lo vengan a ofrecer a la puerta de casa.

Para crear el ambiente de repaso neuronal he decidido ponerme un hilo musical de adolescencia-divino-tesoro y pincharme unos discos de aquellos que solía escuchar en el instituto: The Clash, Los Petersellers, Ramones, Siniestro Total, Sex Pistols y, sobretodo, Heredeiros da Crus... tiempos aquellos; las primeras borracheras (esas botellas de Licor de Manzana a medias con Qkl) y los primeros porros, con sus consecuentes blancas y ataques de tos. Dónde va a parar la mitad de la gente, y eso que vivo en una ciudad pequeña (no me quiero ni imaginar lo que debe de ser en una metrópolis).

Después del temporal de despiporre vino la calma típica del ojo del huracán, tercero de BUP y COU, precediendo la segunda y mucho más devastadora oleada de farra constituida por primero y segundo de carrera: la Plaza del Humor, Santa Cristina, Ferrol y Narón. De ahí en adelante todo ha sido cuesta abajo por cansancio, pero parece que el espíritu resurge y la llama de la jarana vuelve a arder en mi, dispuesta a quemar todos los garitos de la ciudad hasta los cimientos. Ahora sólo queda agenciarse buenas compañías dispuestas a romper la noche, y todos felices. Pero antes de ponerse a hacer todo eso hay que empezar a currar, porque la fiesta no es gratis y no es plan seguir pasándoselo bien a costa del trabajo ajeno.

Siempre me ha gustado ese lema de las generaciones paternas del sexo, droga y rock'n'roll; si no fuera porque no tomo drogas (exceptuando el alcohol) y el sexo no es precisamente una constante en mi vida, de hecho no es ni puntual; es lo que tiene el celibato. Ahora bien, rock'n'roll el que caiga, literalmente, es una pena que no haya más garitos que pongan ese tipo de música. La felicidad es un pentagrama con acordes de Sam Cooke y letras de John Fogerty.

Una de las cosas buenas que ha tenido esta larga sequía de farra es la reducción de mi cuerpo en cuanto a aguante etílico se refiere. Ahora necesito beber mucho menos para ir mucho peor, con el evidente impacto positivo que esto tiene sobre el tamaño de los bolsillos, sobretodo al precio que están las copas desde la llegada del €uro. La verdad es que la entrada en la eurozona ha sido como cruzar el umbral de un puticlub: hay que pagar por todo, las copas son carísimas y al final te vas a casa con los dientes aún más largos que cuando entraste. Ya lo decía Forrest Gump (aprox.): la vida es como una casa de putones, nunca sabes por dónde te van a dar.

Ahora debería intentar empezar a disfrutar un poco más las vacaciones, porque ya estamos en agosto y prácticamente no he salido nada de farra. Quizás desplazándome un poquito... no sé, a lo mejor funciona. De todas formas no me puedo quejar, prácticamente he vivido en la playa el último mes, supongo que eso también cuenta a la hora de pasárselo bien.

Hasta aquí el capítulo de hoy, nos días.