El otro día utilizando esa gran herramienta de comunicación mundial llamada MSN Messenger Gervas me desveló un secretillo que ha arruinado mi manera de gestionar el tiempo libre: OGame; una suerte de juego de estrategia a través de la web que versa sobre la conquista de un Universo (en realidad hay muchos, pero no me voy a extender aquí explicando la Teoría de Cuerdas porque probablemente os importa un güevo) sin apenas derramamiento de sangre, eso sí.
Por desgracia no tengo demasiado tiempo libre, y el que tengo suelo preferir gastarlo en bajar con los colegas; PERO, tal día como ayer semejaban haber desaparecido todos de la faz de la tierra y, como aquellos que se meten la primera raya, me decidí a probarlo, pero sólo para experimentar... craso error.
He comenzado por mirar un manualillo que he encontrado por la red, porque los juegos en red son como el sexo, o vas preparado o puedes volver sin descargar nada y/o con un virus. No hay demasiado contenido gráfico, así que hay que tener un poquillo de imaginación, pero la interfaz y la manera de moverse por el juego están muy bien. Tiene lo típico de cualquier juego de estrategia: recursos, construcciones, unidades y un mapa por el cual moverse (no en la manera a la que estamos todos acostumbrados, sino algo más virtual).
Es un juego de estos no violento y de tipo judío, es decir, que no hay manera de que te exterminen o extermines a alguien completamente, como mucho puedes dedicarte a saquear sus sistemas al más puro estilo "Piratas del Caribe" aunque siempre con límites. Así es como me gusta que se hagan las cosas; aunque siempre he echado de menos la diplomacia americana en los juegos de estrategia. Deberían dejar que armases a los grupos extremistas de un país para dinamitarlo desde dentro y que, con el tiempo, acabaran montando un negocio de derribos en tu propio país mediante la novedosa técnica del alunizaje.
Como siempre acabo hablando de política decido dar un cambio radical para daros el parte meteorológico para este fin de semana: se acercan enormes chapafarrones sobretodo por la zona de Serra de Outes, habrá rachas etílicas y puede que incluso componente eléctrica (si tocamos donde no debemos). Se espera que el domingo haya pasado todo gracias a la acción del Anticiclón de los Resacones... a veces me pregunto si no beberé demasiado; pero luego me chuflo otro cubata y se me pasa.
El comienzo de curso se aproxima y el amigo Jopa intenta bajo cualquier pretexto aprovechar hasta el último segundo de vacaciones (con las nefastas consecuencias que eso le puede acarrear) bajo el lema del carpe diem tan de moda en los últimos tiempos. La cuestión es prolongar el safari todo lo que se pueda para volver con el mayor número de piezas posible bajo el brazo. Suena triste y falócrata pero es la puta verdad.
Dado que tengo el blog un poquito abandonado últimamente debéis saber que tras ocho horas trabajando delante del ordenador al llegar a casa no es precisamente abrir el NotePad lo que más me apetece hacer; pero prometo relataros el resultado del fin de semana así que me haya recuperado mínimamente.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nasnoches.
Nosotros los Homo sapiens tenemos la mala costumbre de definir como comportamiento "humano" todo aquel que sigue unas determinadas normas éticas caracterizadas por lo general por la honradez, el honor, la solidaridad y demás tonterías de esas que todos presumimos tener y de las que usualmente carecemos (yo incluido, no nos llevemos a engaño). La verdad es realmente otra, si algún comportamiento se debe definir como "humano" es aquel que caracteriza al conjunto humano global, y éste es, por lo común, el ser antisolidarios, cobardes, traicioneros, vagos y maleantes.
Desde el comienzo de la civilización, hace unos 12.000 años, la humanidad se ha dedicado a destripar al prójimo y a interpretar las directrices, normas, reglas y leyes como les sale de los cojones. Intentemos imaginar por un segundo un mundo sin guerras, sin hambre, sin explotación; un mundo sin lo que nos define de la manera más simple: homo homini lupus. Resulta de lo más irreal, resulta más fácil pensar que algún día los americanos adopten el mandarín como lengua oficial antes que pensar en que depongan las armas; bueno, ellos y el resto del planeta, que los EE.UU. no son los culpables de todo lo malo que nos ocurre.
Siguiendo por la línea de romper las normas, y cayendo en mi obsesión secular, hablemos de religiones: hay quien piensa que los movimientos de resistencia pacífica son algo moderno, pero nada más lejos de la realidad: no deberíamos olvidarnos de que ya en el Antiguo Testamento de los cristianos y en la Torah judía se menta aquello de NO MATARÁS como un mandamiento dado por la propia voz de dios al desgraciado de Moisés después de hacerle subir a un monte en el medio del desierto. Y ese mandato no especifica en ningún punto la flexibilidad del mismo; en ninguna parte se dice que sea aplicable solamente a los correligionarios y codogmáticos.
Unos milenios después de lo anterior, en plena ocupación romana del Próximo Oriente, el primer hippie profiere aquello de los mansos heredarán la tierra y poner la otra mejilla. Apenas 1.500 años después de eso en Europa se queman conversos por no ser "cristianos viejos" y se esclavizan moriscos y berberiscos que vivirán el resto de sus días encadenados a un remo, ...y pensar que para eso crucificaron al profeta.
Ya en el siglo XX la India se independiza del Imperio Británico siguiendo los principios de la "resistencia pacífica" enunciados por Gandhi. Ahora no hay más que ver el cruce de amenazas termonucleares sostenido desde hace 40 años por indios y pakistaníes, y que se ha convertido en una auténtica desgracia para gentes como los habitantes de Cachemira.
Imaginemos de nuevo un mundo sin armas, sin contaminantes, sin hambre, sin guerras y donde todo el planeta fuese un "Primer Mundo". Un día tu vecino se compra un coche mejor que el tuyo y tú coges una pala y le desplazas la primera intercostal; porque un arma no siempre es una AK-47, ni un asesino es sólo un guerrillero utu matando campesinos tutsis en Ruanda. La desgracia forma parte de la condición humana de la misma manera que un tigre siempre será un depredador formidable y no un gatito grande. La civilización se ha construido sobre el fuego, la ganadería, la agricultura, la rueda, la escritura, la navegación, la electricidad y sobretodo sobre sangre, mucha sangre.
Aún después de tan escéptica y patética interpretación del mundo al estilo Matrix, yo espero que algún día a nadie se le ocurra coger un pala para partirle la espalda a su prójimo por tener un coche mejor, una casa más grande o un color de piel distinto, un mundo donde quepan muchos mundos como rezaba el tema de Hechos Contra el Decoro.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nosdías.





