Echo la vista atrás, tal y como reza el título, y la frase que mejor resume mi vida es:
- Y ahora voy a... -Todo se reduce a pensar lo que iba a hacer en cada momento.
Cuando iba al colegio me hervían las cachas por ir al instituto, y pensaba que allí mucho cambiarían las cosas (tampoco es que lo pasara mal en el colegio, pero el fin último del ser humano en la Tierra es quejarse). ¡Cuánto me equivocaba! Una vez en la enseñanza secundaria sólo pensaba en llegar a la universidad para poder irme de Ferrol; atraído por la promesa de juerga y sexo que predicaban los antiguos pijos venidos a alternativos que ya habían pasado por la experiencia. Eso ya no estuvo tan lejos de la realidad: hubo mucha juerga y en cuanto al sexo, bueno, en la facultad me dieron bastante por culo, no sé si eso cuenta.
Cuando ya piensas que no vas a poder más con la carrera y estás decidiendo si no sería más productivo conectarse los testículos a los bornes de una batería de camión, consigues terminar. ¡Oh, el título superior y la promesa de una vida digna! Algo así como los emigrantes que vienen huyendo de la miseria para caer en las garras de las mafias explotadoras; mucho ruido, pocas nueces y bastantes galletas.
Entonces llega el mundo laboral privado y su permanente oferta de stress, sólo superada por la ridiculez de los salarios y la insoportabilidad de los clientes. Uno piensa que no puede recibir más por ningún lado, pero no tientes a los hados. ¿¡Qué más da que te sepas el nombre de la mitad de los emperadores de Roma!? ¿¡Qué importa saber en qué año fue la batalla de las Navas de Tolosa!? ¿¡A quién coño le importa lo que es un sector, una pista o un cilindro!? ¿¡De qué te sirve saber quién es el jugador que más veces ha ganado la Copa de Europa!?
Uno dedica un cuarto de vida (al menos eso espero) a apilar conocimientos que te hacen quedar muy bien de cara al público, con comentarios del tipo:
- Joder como sabes, eres una enciclopedia.-para que llegue un imbécil que no sabe del mundo ni la enésima parte de lo que sabes tú y te diga:
- ¡¿Y cómo no sabes eso?! ¡¿No se supone que lo aprendiste en la carrera?! -tú lo has dicho, tontolculo, "se supone" que lo sé, pero nadie lo asegura.
Un buen día la sangre te hierve tanto que tienes que tomar una decisión entre cuatro posibles caminos:
- Decides tragar con todo y acabas con un cuadro de stress del copón (o tirándote por un puente).
- Le mandas la hostia de su vida al tontolculo y te echan del curro.
- Te despides con un: aurrevoire como dijo Voltaire tirando el chapeu al aire y te quedas en el paro.
- Empiezas a opositar a un puesto en una vida mejor (caso del menda).
Ahora resulta que en el trabajo juegan a intentar meterme prisa en cuanto a los plazos de los proyectos; y la verdad es que me da la risa, lo peor que pueden hacer es echarme y ya ves lo que me importa. Peor para ellos si lo hacen, porque uno de los proyectos lo llevo yo sólo y quedaría parado.
La verdad es que lo único que me apetece ahora mismo es tener un trabajo descansado, sin expectativas pecuniarias de ningún tipo. La calidad de vida es poder disfrutar en cada momento, y no después de recibir durante décadas como piensan algunos. No nos engañemos, gran parte de la explotación laboral que existe está ahí porque los trabajadores consienten (pero yo no pienso pasar por el aro).
Hasta aquí el capítulo de hoy, nasnoches.
Me cago en la notación BNF, me cago en los multiplexores, me cago en las memorias EEPROM, me cago en la ruptura zéner, me cago en las transistores de efecto de campo metalóxido semiconductor, me cago en las tropecientas maneras de sacar una sota de una baraja española, me cago en los vectores linealmente independientes, me cago en el teorema de Bayes, me cago los en números complejos, me cago en la matemática financiera, me cago en grupos, anillos y cuerpos; me cago en las listas enlazadas, me cago en los semáforos binarios, me cago en las secciones críticas, me cago en el algoritmo de la panadería, me cago en el top-level de CAML, me cago en la amortización acumulada, me cago en los efectos descontados, me cago en la metodología Warnier, me cago en los montículos binarios, me cago en la notación O Grande, me cago en el algoritmo de Dijkstra, me cago en el COMMIT, me cago en las claves (tanto primarias como foráneas), me cago en los DFDs, me cago en las ecuaciones diferenciales, me cago en el algoritmo de Newton-Raphson, me cago en la weakest precondition, me cago en los problemas de flujo máximo, me cago en el método del Simplex (revisado y dual), me cago en los i-nodos, me cago en el buffer-caché, me cago en toda la pila TCP/IP, me cago en Rumbaugh, Booch e Ivar Jacobson...
...sólo un momentito para coger aliento...
...me cago en la dualidad puntero-array, me cago en los lenguajes interpretados, me cago en la negación por fallo, me cago en la recursividad terminal, me cago en la programación estructurada, me cago en la programación orientada a objetos, me cago en la clase bloop, me cago en la herencia y el polimorfismo, me cago en los errores (en tiempo de compilación y de ejecución), me cago en JSP y en los Jakarta Struts, me cago en Unicode y UTF-8, me cago en los compiladores, me cago en los intérpretes, me cago en las máquinas virtuales, me cago en los palmtop pc's, me cago en los sniffers, me cago en los planes de contingencia, me cago en la redes OSI, me cago en segmentation fault coredumped (esto sobretodo), me cago en las jornadas partidas, me cago en las becas laborales, me cago en la LOPD, me cago en los prototipos web, me cago en la LSSICE, me cago en ISO y en UNE, me cago en la hipocresía laboral, me cago en los que tienen una escoba en el culo, me cago en las que tienen un coño de oro; y me cago en el mundo docente y laboral en general.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nosdías.
Tenteino, xuro que o fixen; empreguei toda a potenza dos meus miolos pra convence-lo meu corpo de que mañá é mércores, pero non me quixo escoitar. O meu fígado atormentaba á columna que ó seu tempo mortificou ó meu cerebelo pró animaren a sair de noite. Finalmente desistín, se a natureza quere que sexa así, pois será. Pouco lle importou ó aparato dixestivo que sexa martes e non venres ou sábado, mañá é festa e chega dabondo.
De comezo vou cear de lixeiro, tentando minimiza-la taxa de alcol, que xa sei o que hai ó día seguinte senón o fago dese xeito. Despois irei aumentando os niveis paseniño, até non me ter de pé pra variar... é broma, nin tanto nin tan pouco que hoxe vai caer de relax. Non creo que haxa moita farra porque, a fin de contas o xoves e o venres hai que voltar ó choio, e non está o "forno pra bolos".
O Ivansinho marchou pra Compostela porque ten importantes negocios que atender na zona, relacionados coa captura de bacallau, así que semella que imos estar só Ares e máis eu pra defende-la honra do grupo (ó final sempre pringan os mesmos). Non importa, abondámonos pra queima-las rúas (non de xeito literal, claro), só temos que rememorar outras épocas de menos preocupacións e obrigas, e santas pascuas.
A única tacha pró temporal de farra vai se-lo feito de que onte rematei as pastillas, e non "debería" de abusar do alcol. Por iso non hai problema, xeralmente é o alcol o que abusa de min, e aínda así querémonos moito. Todo será cuestión de non beber máis do recomendábel (isto é, máis do que gaño nunha xornada de traballo).
As opcións son múltiples e moi variadas: Manchita, Alborada, Ghetto, Lupita, Limbo, Trasnos, e un longo etcétera de garitos que non é motivo de citar, pero que poden de xeito sobrado farta-lo noso sede a un prezo relativamente económico. E ademáis, coma imos cear por ahí cecáis sexa bo intre pra proba-lo sitio de comida asiática que montaron dacarón da miña casa (kebaps, falaffel e outras porcalladas varias).
Se sigo vivo dentro dun par de días heivos deleita-los tímpanos coa situazón real da miña vida laboral (onde estou, coma estou, pra onde vou e por onde recibo); total xa que algún energúmeno deu en me chamar cotilla, pois entón iso, a contar a vida propia, pra equilibrar.
Até aquí o capítulo de hoxe, boasnoites.
En el verano de 1921 el ejército español destacado en África sufre una serie de derrotas, iniciadas con el "Desastre de Annual", que desembocarán en la pérdida del Protectorado Norte de Marruecos. Durante tres meses las tropas metropolitanas serán atacadas, torturadas y masacradas por el enemigo rifeño; en pago por la explotación y abusos a que las autoridades españolas sometieron a la población local (al final siempre pagan los mismos).
Hoy, ochenta y cuatro años después, las noticias nos hablan de otra invasión en las posesiones africanas de España. Una invasión que, a pesar de ser cosa de actualidad, lleva ocurriendo muchos años. Una invasión que no busca recuperar tierras ancestrales, sino simplemente sobrevivir. Porque una invasión no siempre es algo bélico ni peligroso para el que la sufre; a veces sólo se trata de la lucha desesperada por una vida mejor (o únicamente por una vida).
Cada vez que se saca la emigración a colación hay algún desalmado que suelta un comentario con tintes xenófobos incluyendo la palabra moro o algo peor. Todos esos "reaccionarios de mierda" que se dedican a dar soluciones del tipo:
· Deberían de duplicarse los efectivos policiales y mejorarse las medidas de seguridad.
· Deberían de expulsarlos a Marruecos aunque no se sepa de donde son.
Claro, y el problema (que no es tal, digan lo que digan) que tenemos nosotros lo tendría el estado marroquí; y entonces ¿existe alguna duda de lo que harían con ellos? De todos es sabido que la monarquía alauita se caracteriza por su impecable respeto hacia los derechos humanos. No hay más que ver lo desinteresada que fue su ayuda a los saharauis en cuanto a la consecución de su independencia.
Lo que no puede ser es que, en pleno siglo XXI (y digan lo que digan sobre lo antiguo de las posesiones), España conserve territorios en África que no han sido devueltos a sus legítimos propietarios. Mucho hablar de la recuperación de Gibraltar, pero a nadie se le ocurre intentar dar ejemplo. No creáis que digo lo de devolver Ceuta, Melilla y el puñado de piedras norteafricanas que el estado español posee (véase Perejil, Chafarinas y demás) para terminar con la vía de entrada terrestre, como dicen algunos. Todavía existimos ilusos políticos cuyo mayor sueño es un mundo sin fronteras, en el que nadie, y repito NADIE, tenga que saltar una valla, subirse a una balsa o cavar un túnel para visitar a su prójimo.
Gracias a Maradona (nota de trad: Dios) que vivimos en un estado en el que la mayoría de la población es tolerante, por la simple razón de que somos vagos y es más cansado odiar que ser indiferente. Evidentemente hablo por la experiencia de la vida que un joven gallego puede tener, pero no creo que las cosas sean muy diferentes en Almería, Toledo, Lleida o Álava.
A veces tengo que contenerme y recordarme a mi mismo que la violencia no es el camino cuando escucho cierto tipo de comentarios. Yo, desde luego, soy de los que opina que la libertad de expresión es un derecho que nunca se debe sobreponer a los derechos básicos del ser humano (véase apología del terrorismo, fascismo o semejantes), en la medida en que estos son inalienables.
Siento haberme tenido que poner trascendente, pero de vez en cuando es necesario desahogarse sin gritar, para que los vecinos no piensen que uno tiene algún problema psiquiátrico grave. Pensad en ello cuando necesiteis relajaros, ya que existen mejores maneras de hacerlo que liarse a toñas con el personal.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nastardes.
Obviando el tema de por qué se suspendió el temporal de farra del otro fin de semana (pues sí, se suspendió ¿qué pasa?); he estado intentando estrujarme el cerebro embotado por el trabajo para sacar una idea decente para escribir un artículo... y he terminado en donde siempre, en esa irremediable obsesión por la Iglesia Católica; fas est ab hoste doceri, que dirían los romanos. Pero luego, salvedades del destino, el pensar en papas, emperadores y prelados; me ha recordado esa gente que se dedica a aglutinarse cual hormigas sobre azucarillo en las visitas de tan augustos personajes. Esos seres, que casi podríamos calificar de humanos, con un don especial para la lírica y la composición musical.
Las canciones dedicadas a estos pedazos de historia andantes brillan por la simplicidad de rimas y la ausencia de complejos (o de vergüenza). Esos personajes generalmente más propios del papiro que del papel cuché, y que hacen las delicias de cofrades, opusitas y peñafieles varios; han recibido alabanzas del tipo:
Juan Carlos, primero
te quiere el mundo entero.
¡Qué gracilidad en las formas! ¡Qué complejidad en las rimas! ¡Qué derroche de genio literario! ¡Oh, si Lorca levantase la cabeza y observase el triunfo final de la lírica! Pero procedamos al análisis métrico: rima consonante en los pares e impares y quedan libres el gusto y el decoro. Hay que entender el fin último del autor, que pretende simbolizar a través de la metáfora y el oxímoron el amor universal existente hacia la monarquía española, y en especial hacia S.M. el Rey. Tiene un regusto a la lírica medieval popular, especialmente a aquella compuesta en tabernas y lupanares donde el grado de etilidad en el ambiente superaba al de oxígeno.
Pero no sólo la aristocracia recibe esta ovatio de multitudes, sino que la Iglesia también se ve arropada por el calor de las gentes, capaces de chuparse cientos sino miles de kilómetros de autobús para ver a la cucaracha blanca. Es también en esos instantes de ayuntamiento cristiano, fervor católico y, por qué no decirlo, algo de rozamiento pecaminoso; cuando los trovadores de la fe lanzan sus mentes a volar y captan los cantos de los ángeles, obteniéndose perlas como:
Juan Pablo, segundo
te quiere todo el mundo.
Es de hacer notar como el autor concentra la atención en otros detalles del poema, como el mal gusto de la composición y la deficiencia de la rima, para ocultar tras de ello el mensaje oculto: el amor hacia el mensajero de Dios, ya no sólo de la comunidad católica, sino de la globalidad religiosa y ateísta del planeta. Recuerda a la lírica proferida (generalmente a gritos) en las celdas del Santo Oficio en los siglos XV y XVI, gracias al impulso cultural prestado por frailes dominicos y franciscanos.
A fecha de hoy, otros rapsodas critianos trabajan día y noche con el fin de regalar los oídos del nuevo pontífice con piezas de sublime hermosura, tal y como hicieron con su malogrado predecesor. El equipo de trabajo de Petisoperías, no queriendo ser menos, y pretendiendo demostrar su amor hacia la jerarquía católica y la monarquía reinante, ha esbozado un par piezas, todavía por pulir:
Cristina, coneja
deja de follar, pendeja.
O también:
Benedicto, dieciséis
se te casan ya los gays
Y todo esto lo hacemos desinteresadamente, sólo intentando, como hace el resto de la gente, que el "Antiguo Régimen" sepa realmente lo que opinamos de ellos, ya sea para bien, o para peor.
Y siguiendo en la nota de nuestra última coplilla, recuerdo esa noticia que nos ha asaltado esta semana y que rezaba que la iglesia impedirá a los homosexuales acceder al sacerdocio, aunque mantengan el celibato (Ver Noticia). Y yo me pregunto: ¿cómo sabrán que los seminaristas homosexuales lo son? A lo mejor terminan pidiendo a los futuros sacerdotes una prueba de que han mantenido relaciones sexuales con una mujer; o quizás los coloquen delante del póster central de la Man y los que no tengan una erección, pues descartados. Por extraño que pueda parecer, esa nota incluye no sólo a los aspirantes homosexuales, sino también a aquellos con tendencias pedófilas. Pues no se yo que va a ser de la iglesia como impidan a los pederastas ejercer el sacerdocio; tendrán que colocar pantallas en las iglesias y retransmitir la misa on-line... todo se verá.
Hasta aquí el capítulo de hoy, nosdías.





