logotipo

img_google
Vida y Milagros de un Informático
Vivencias de un informático y parado en ciernes al comienzo de su carrera profesional.
Prólogo
Incording people since april the 17th 2005
Sindikatua
 
El visir, la lira y el mendigo (Parte II)

Ajbred se reunió con el visir, y después de negociar amigablemente durante un largo tiempo, Lespraï le prometió que los músicos dispondrían de media estación para ejecutar su música tal y como querían. El período concedido era notablemente menor que el esperado por los miembros de la escuela, pero les pareció que no convenía discutir más, y aceptaron la propuesta (además, no todos los músicos de la escuela se encontraban tan lejos de las posturas del pachá como se hallaba Ajbred).

El visir comunicó a Iksandr la propuesta que había realizado a los músicos y el pachá decidió considerarla. Para ello precisaría tiempo; tenía que meditar los pros y las contras que tendría el perder el control sobre el producto musical de sus empleados, aunque sólo fuera por un corto período de tiempo. Dos semanas después comunicó su decisión a los músicos: nadie gozaría de más de media luna para componer su propia música.

La reacción no se hizo tardar, los músicos se rebelaron y plantearon sus quejas directamente al mismo pachá, sin pasar a través de su interlocutor oficial, el visir. Esto no gustó ni al primero ni al segundo, ellos consideraban que la jerarquía era lo primero, la cuota de mercado lo segundo y el arte de la música... lo último.

Después de ver la reacción de la cúpula de la escuela, Ajbred tomó una decisión irrevocable: abandonaría la escuela en la que tantas esperanzas había depositado, y se buscaría la vida de la mejor manera que pudiese. Solicitó audiencia urgente con el pachá y le comunicó su partida, de buena fe, no con el acostumbrado plazo de media luna, sino con casi dos lunas de antelación; para que la escuela tuviera tiempo de reclutar otro músico que supliera su puesto sin acusar la ausencia.

La respuesta de Iksandr tampoco se hizo tardar; ordenó (a través de un subordinado, claro) a Ajbred que entregase la espada de oro que le había confiado y le obligó a abandonar la mansión. Hasta el día que se marchase, viviría como los novatos. Apenas media luna después, y después de haber visto el verdadero rostro de muchos a los que consideró "verdaderos amigos", el joven músico abandonó la escuela para nunca volver.

Ajbred es hoy un músico mendigo, sin escuela en la que componer, pero mucho más feliz de lo que nunca había sido junto al corrupto pachá. Después de marcharse, escribió a numerosas escuelas, algunas de las cuales incluso lo llamaron para conocerlo; pero ésa es otra historia.


x - x - x - x - x - x - x


Hasta aquí la segunda parte, nosdías.

 
El visir, la lira y el mendigo (Parte I)

Que el poder corrompe en mayor o menor medida es algo que todos sabemos. Esta historia trata de como el poder corrompió a un hombre bueno hasta convertirlo en aquello contra lo que él había luchado, olvidando de dónde venía y quienes habían sido sus camaradas.


x - x - x - x - x - x - x


Iksandr había sido músico de cámara de varios personajes de la alta aristocracia capitolina antes de entrar al servicio del Sultán en el palacio de la capital, a mucha distancia de su familia. Él amaba su trabajo y mejorar su arte era su objetivo diario. Nunca se había sentido del todo cómodo trabajando para ningún aristócrata, ya que ninguno le dejaba ejecutar la música tal y como él la sentía.

Pasó el tiempo e Iksandr decidió que el mundo podía permitirse una manera diferente de escuchar la música, menos encorsetada por rígidas normas y cánones; y abierta a un público mayor. Posó ante los pies del Sultán la lira de oro que el mismo le había regalado y volvió a su hogar para intentar hacer de su arte un nuevo modo de vida, y con el sueño de que otros compartiesen ese objetivo.

Tuvo que trabajar duro, muchas veces el la misma calle, tocando para los transeúntes hasta que reunió suficiente dinero para fundar una escuela de música. Los años se sucedieron y con ellos los aprendices, algunos mejores y otros peores; algunos pasaron de largo y otros se quedaron para ayudar al maestro en su empresa artística. Con el tiempo Ia escuela creció e Iksandr comprendió que había que imponer algún tipo de jerarquía para evitar que el caos la consumiera como había visto en otras ocasiones... nada más lejos de la realidad. Pronto la apacible escuela con la que un joven músico había soñado (y que hacía tiempo agonizaba dentro de una mente corrupta por el poder), pasaría de ser un brote tierno que se mecía con el viento a un recio árbol en el que las hojas de arriba impedían que la luz llegase a las inferiores.

Un buen día un joven músico llamado Ajbred (que acababa de conseguir su primer sitār) con más esperanzas y fantasías que técnica y calidad, fue admitido en la escuela, que si bien conservaba ese nombre en la fachada se había convertido en un pequeño estado, alejado de las artes, y sólo centrado en aumentar los beneficios. En el proceso de jerarquización y corporativización de la escuela; Iksandr se había autoproclamado pachá y su alumno más fiel, Lespraï, había sido investido visir.

El pachá recomendó a Ajbred, con el carácter que su poder le otorgaba, que cambiara el sitār por la lira, más acorde con los gustos del mercado ya que, aunque el instrumento que el novicio había escogido producía hermosas melodías, nunca superaría los ingresos que el último reportaba.

Las hojas cayeron de los árboles, el invierno posó sus nieves en el paisaje y el pachá, en sus sueños de grandeza, fue dando cada vez más y más forma de estado a la antigua escuela: los músicos fueron nombrados consejeros, beyes y emires (como ocurrió con el joven Ajbred). Y cuando el, todavía soñador, sitārista cumplió dos estaciones junto a su nuevo señor, éste le regaló una espada de oro que siempre le acreditaría como miembro de sus Cortes, y le permitió escoger, de entre una serie de palacios, aquel que más le complaciese.

Oro y belleza material complacieron a Ajbred durante un tiempo, pero su amor por la música (como otrora acaeciese a su señor) le hervía en la sangre desde la mañana al ocaso; así que solicitó audiencia con el pachá y se arrodilló ante él para hacerle una petición: hablando con otros miembros del gobierno había descubierto que muchos añoraban la libertad de la que habían gozado ejecutando música en la vieja escuela; por lo que decidieron pedirle más tiempo libre para practicarse el arte a la manera personal de cada uno. El pachá pidió a Ajbred que, antes de contarle nada, expusiese sus ideas al visir y que, una vez evaluadas por éste, el propio Lespraï se las haría llegar de la manera que más conveniente le pareciera.


x - x - x - x - x - x - x


Hasta aquí la primera parte, nasnoches.

 
Caderno de Bitácora (e outras petisoperías)

· Data estelar, xoves 27 de abril de 2006: despois dun duro día de traballo no Centro de Explotación Pre-Contractual decídese, por esgotamento, aburremento (e unha promesa inviolable feita ó capitán I. d'Jopa nunha noite de densa néboa etílica); confirma-la partida, pasado mañá, cara a mundos descoñecidos. Acompáñanos a esperanza de aventura, a inconsciencia da xuventude e o odio á un xeito de vida que aburre ós santos.

Co gaio de cumpri-las condicións psico-somáticas precisas prá longa viaxe na nave nodriza (modelo Seatoledo) acordei co capitán o correcto descanso na noite de mañá, pra evitar problemas coas patruias tricórnicas que controlan os lindes do noso sistema.


· Data estelar, venres 28 de abril de 2006: saio de novo do C.E.P-C e despois de reunirme co persoal de rigor afín á causa (recibo un aviso do capitán), seica se inaugurou un novo almacén de vituaias e hai que comproba-las existencias. A pesares da promesa feita, o capitán e máis eu acordamos tácitamente rompe-la dacordo á nosa profesionalidade, que nos impide permitir que outras compañeiros podan consumir vituaias non ensaiadas.

Reunímonos con outros profesionais do ramo e acercámonos até o novo almacén; que resultou ser un local de autoservizo. Así que despois de consumir unha dose bastante superior ó normal nos tanques de etilsupervivencia decidimos pasar revista ós almacéns avituais, pra non correr riscos (véxase o Albor ADA, The Star Of Galicia ou o G.H. ETTO).

Unha vez comprobado o material, e comprendendo a necesidade de descansar conforme á viaxe alucinante que se nos amosaba acordamo-la retirada. Invitei ó capitán a hibernar nun dos meus módulos habitacionais, habida conta da longa distancia que tería que percorrer ata un dos seus.


· Data estelar, sábado 29 de abril de 2006: unha vez saídos da hibernación (e co sistema nervioso relativamente liofilizado), preparamos uns alimentos hipercalóricos que nos permitisen afronta-los posíbeis perigos da viaxe con forzas.Denantes partir pasámoslle-la pertinente revisión á nave nodriza:

· Integridade do casco: correito.
· Sistema de refrixeración: correito.
· Comunicacións: correito.
· Suporte vital: correito.
· Cárrega: correito.
· Pegatina do ANEXO: correito.

Partimos con boa visibilidade, anque un lixeiro cansanzo no corpo; e nun tempo relativamente razonábel chegamos ó noso destiño. Aterrizamos en Tarás-5, un planeta de agradábel clima baixeiro, hospitalaria poboación local e un subministro de etilsupervivencia suficiente pra varias xeracións. Alí reunímonos coa teniente P. d'Jopa, irmá do capitán, e unha experimentada exploradora a pesares da súa xuventude.

Coa inestimábel guía do capitán e a teniente partimos cara o recoñecemento do entorno, empatizando coa poboación autóctona e avaliando (na medida de que dunha expedición científica se trataba), as posibilidades de hibridación coas femias do planeta. A pesares dos excesos cometidos coas vituaias a xornada anterior, conseguimos adaptá-los nosos organismos ós alimentos locais, descubrindo unhas calidades nos subministros de etilsupervivencia, non presentes no meu mundo de orixe.

A unha determinada hora, e despois de avergoña-lo capitán ante parte da poboación autóctona polo meu descoñecemento sobre das súas misións anteriores; decídese retirarnos de novo ó punto de aterrizaxe, a desfrutar dun merecido descanso e preparando a incursión do día seguinte.


· Data estelar, domingo 30 de abril de 2006: Se ben a misión do día anterior rematou xa entrado o día presente, comezo a narrar aquí a partires do mediodía desta xornada, cando ascendimos até un santuario pra acompaña-los nativos na celebración dunha das súas máis sagradas tradicións. Pra mellor comprende-la participamos nunha competición dun xogo ritual, que incluía (como xa parecía ser habitual) a inxesta, por parte dos nativos, de gran cantidade de etilsupervivencia.

Unha vez caída a noite, e despois dun pequeno descanso, decídome a sumarme ós festexos do mesmo xeito que os nosos anfitrións, claro que, quizáis o meu corpo non estea feito pra soporta-los excesos ós que están afeitos os indíxenas do planeta.

Finalmente, unha vez rematada a celebración no santuario descendemos ata algún dos puntos visitados o día anterior, pra rematar de facer algunhas comprobacións, descubrindo que, coma parte dalgún rito de peche, os nativos desmontaban algúns dos seus santuarios no proceso de inauguración doutros novos.

Co corpo xa acostumado á etilsupervivencia local, extendimos as investigacións durante un tempo até tres veces superior ós días anteriores, e con coñecemento de estar a marcar un fito histórico poucas veces obtido antes (tendo en conta o que se aveciñaba a seguinte semana).


· Data estelar, luns 1 de maio de 2006: A exploración do día anterior rematou ben entrado o presente día, o que non nos permitiu descansar con comodidade en espreita da viaxe de volta. Ésta derradeira xornada de aventura estivo envolta en misteriosas néboas e neboeiros de orixe etílica difíciles de precisar na medida en que o cansanzo domeñaba a miña mente.

Até eiquí o caderno de bitácora, asnoites.